Me destruyo las rodillas por gatear hasta tus brazos y me pateas con una sonrisa en los labios. Me demuestras lo poco que valgo y lo poco importante que soy en tu vida, y aún así, lo intento.
Mis nudillos duelen por los intentos de destruir aquella barrera que pones entre nosotras, y mi sangre resbala por mi piel pidiendo a gritos que te olvide, pero no puedo.
Me escupes en la cara tu indiferencia y me tratas como si no fuese nada, y aún así, tú eres mi todo.
Me ahogo, me asfixio y me pierdo en el intento de tocar tu alma y sentir tu cariño, pero me rompes. Me destrozas en pedazos y juegas con lo poco que queda.
Y aún así, lo intento.
Lo intento.
Lo intento.















