Lucho por dejar atrás la tibieza
Que me condiciona a vivir de rodillas
Que me venda los ojos y me pinta un paisaje
Un cielo azul pintado de costumbre
Con nubes cargadas de indiferencia
Que mojan de olvido a los distraidos
Que limpian la sangre de nuestros caminos
Que borran las huellas y evitan condenas
Gotas hirvientes de almas perdidas
Sueños destrozados
Latidos arrebatados
Indignación de unos cuantos
Exageración para otros tantos
El infierno está más cerca para los que se mantienen callados.














