Me paro junto a la ventana de mi cuarto, escuchando canciones que solían hacerme feliz, observo que la noche a llegado. Recuerdo los viernes por las noches en los que reproducia una y otra vez las mismas canciones. He olvidado la letra de muchas de ellas y me siento culpable. Siento el viento de la fría noche en mi cara, me hace sentir viva. Observo las plantas, las estrellas y cada una adquiere un significado diferente, ciertamente algunas se han secado, no les dí el mantenimiento adecuado. Bajo a la sala de mi casa y encuentro una caja de cerillas medio vacía, prendo el primer cerillo y percibo su olor, me fijo en como lentamente se va consumiendo y me gustaría creer que son mágicas para pedir un deseo, pero ya no creo más en esas cosas. De camino a mi cuarto escucho los mismos sonidos de cada noche, las cillas crujen, los grillos cantan, los perros ladran, los autos pasan y pasan. Y de vuelta al lugar a donde empecé. Tras de mi se cierra la puerta de madera y la ventana aún sigue abierta. Me acerco y descubro la falta que me hacía respirar el aire puro de afuera. Por fin ha regresado mi inspiración, tal vez a sido de ayuda un poco de insomnio y un tanto de emocion. Mi espalda no deja de doler, mi cabeza no para de dar vueltas,mis pies están un poco cansados, he vuelto a tener ese sueño recurrente en donde no logro entender que pasa, pero por dentro tengo miedo, veo a mi alrededor y todo va desapareciendo. De repente despierto y me encuentro mirando al techo, ahí donde están colgadas las estrellas de plástico que brillan en la oscuridad, de alguna forma verlas me relaja, solo una vez he notado lo que es verlas cuando todo está obscuro. Era ese día en el que sentía que algo iba a pasar, comencé desde temprano a leer uno de mis libros favoritos, no note que iba oscureciendo poco a poco, de pronto intenté prender la luz, estaba muy inmersa en la lectura y note que el apagador no prendia, no le dí tanta importancia hasta que ya no pude ver nada, me asome por una ventana y note que no había luz en toda la ciudad, comenzó a darme un poco de miedo, oía que la gente gritaba y lograban ponerme un poco más nerviosa, trate de seguir leyendo, con la luz de mi teléfono, acabe el libro he intenté dormir un poco, las canciones de los viernes no me ayudaban a calmarme, tal vez por eso dejé de escucharlas, pero ahora realmente me dan paz y tranquilidad. Hoy tratare de hacer lo mejor que pueda, se que esas canciones me calmaran y encontrare cierta paz en cada una de ellas, sin importar si recuerdo la letra o no. Supongo que cada una aún guarda el significado que les he dado y que nunca olvidaré. Me enredo entre las cobijas de mi cama, se que no lograré dormír pero me gusta la sensación que te da al destender la cama. Reflexióno como fui en el día, me pongo a pensar si fui pesada o estuve más o menos calmada. Creo que ha llegado la hora de "descansar", pero siempre las canciones de los viernes me acompañarán.