La era digital, un rompecabezas para el futuro de la prensa
En referencia al artículo de Mundiario: ‘Retos y perspectivas de la prensa digital en España: cuestión de sostenibilidad’.
Fuente: TreceBits.
Si los medios de comunicación tienen un balanza para pesar los problemas, el de su supervivencia en la era digital es el más pesado de todos. Sin lugar a dudas. La dieta equilibrada y correcta de momento no la han encontrado. José Sanclemente afirma que “los periódicos impresos han visto disminuir sus ingresos en su conjunto en más del 60% y han tenido que hacer frente a pérdidas importantes de explotación que les ha llevado a reducir sus costes, sobre todo de personal, mediante regulaciones de empleo y despidos”. Internet ha traído muchos elementos positivos y enriquecedores para el lector, pero también despidos. ¿Qué pesa más?
El problema parte de la dicotomía de muchas cabeceras: apostar solo por el periodismo digital o mantener también la edición en papel. Hay periodistas que disparan contra el periódico en papel sin que les tiemble el pulso. Por otro lado están los que aún creen en él. Alberto Olmos en un artículo en El Confidencial dice que "hay gente a la que le gusta, no sé, caminar hasta la tahona, hasta el quiosco, y meterse panes y prensa bajo el brazo, y picotearlos de vuelta a casa".
Desmarcándonos del papel, la realidad es que las ediciones digitales son el futuro. Ahora bien, si las cuentas no salen vendiendo periódicos en los quioscos ni tampoco mediante la publicidad en internet, habrá que buscar un modelo viable. Las alternativas son variadas, solo hay que saber conjugarlas bien:
Ingresos a través de publicidad.
Ingresos mediante suscripción.
Modelo mixto: secciones con contenido gratuito financiado por los anunciantes y una sección únicamente para los suscriptores.
Acuerdo entre todos los medios de comunicación para no ofrecer ningún tipo de información de modo gratuito.
“Al periodista no le da tiempo a bajar al barro porque las plantillas han disminuido y tiene que hacer su trabajo más el de sus compañeros despedidos”
La solución no se sabe dónde está. Lo que sí se conoce es que la calidad de la información no es la que era y la credibilidad de los medios de comunicación tampoco. Se echan en falta las noticias contrastadas, la variedad de fuentes, las investigaciones a fondo... Al periodista no le da tiempo a bajar al barro porque las plantillas han disminuido y tiene que hacer su trabajo más el de sus compañeros despedidos. Mientras tanto los gurús continúan mirando su bola mágica imaginaria y dando palos de ciego. Sanclemente apunta que “el problema añadido es que la casa nueva se está construyendo sin planos ni cálculos de resistencia de los materiales que permitan garantizar su solidez”.
Si tantos se atreven a fantasear con el mañana, nosotros también podemos. Imaginemos un medio digital especializado en un tema, quizá dos. Donde la dirección del periódico esté ocupada por periodistas y no por directivos que saben mucho de economía, pero nada de comunicación. Habrá un libro de estilo donde los factores de noticiabilidad variarán. Ya no serán los mismos que hace 20 años. Por último, la mayoría de artículos publicados serán investigaciones con multitud de fuentes y muy bien contrastados. No tendremos muchos amigos políticos ni seremos cómplices de las grandes multinacionales. El modelo de financiación será por suscripción. Los lectores serán los elegidos para decidir nuestro futuro.
¿Suena idílico y trabajoso? La buena noticia es que ya existen estas apuestas periodísticas. La mala es que son pocos los periodistas que quieren iniciar este camino.














