Umberto Eco: Apocalípticos e Integrados
Libro publicado en 1965 por parte del escritor y filósofo italiano, Umberto Eco, en el cual habla de dos aspectos importantes, medios de comunicación y cultura de masas y las posturas que se fijan al respecto.
Para Eco, existen dos corrientes, o mejor dicho, dos bandos respecto a la cultura de masas: Los llamados apocalípticos y su contraparte, los integrados.
Entiéndase como apocalíptico alguien que siente una aversión por la cultura de masas, como algo negativo para la sociedad y algo que nos va a volver a todos ignorantes y coloquialmente dicho unos borregos grises sin criterio. Una visión sumamente pesimista a mi parecer.
Hablemos ahora un enfoque mucho más optimista, es decir, de los integrados, y como su nombre lo dice, son aquellos que forman parte de la cultura de masas, lo saben, y lo disfrutan, pues lo ven como una evolución y un progreso para la humanidad.
Según Umberto eco, ambos cometen el error del extremismo, los apocalípticos por negarse a comprender que el desarrollo tecnológico es inevitable, y los integrados por considerar en sí que todo lo que sea de la cultura de masas es bueno, es decir, no poseer un sentido crítico o al menos razonable de lo que reciben.
La construcción de la cultura de masas o popular y la convergencia hacia los medios masivos.
La cultura de masas se construye a partir de todas aquellas ideas, sueños, metas y mensajes que se nos inculca como masa, todos tenemos sueños, pero de forma genérica... Además que estos contenidos no representan ningún esfuerzo mental, si no todo lo contrario, buscan entretenernos, relajarnos y distraernos. ¿A quién le gustaría ponerse a reflexionar sobre la crisis socioeconómica que atraviesa su ciudad cuando pueden ser parte de un gran grupo divertido de amantes de fútbol?
Ahora bien, hay algo interesante, la comunicación se vuelve masiva y esto reduce de una forma asombrosa el esfuerzo que se requiere para implantar una ideología en un individuo. Piénsalo así: ¿Qué es más productivo? ¿Ir tocando puerta en puerta, uno por uno? ¿o lanzar tu mensaje a un espacio donde forzosamente llegará a una gran audiencia? Exacto, es mucho más fácil lograr una culturalización de masas a gran escala.
La construcción de llamada "anticultura".
Esta es la consumación de los peores temores de los apocalípticos, son los daños irreversibles que se le hacen a una sociedad. Ya que consideran que al quitarle el análisis crítico es sumamente difícil que lo vuelvan tener, ya que se distraen con miles de millones de contenidos burdos y con un nivel intelectual nulo.
- Personas que no tienen opinión propia.
- No toman decisiones, se basan en los demás.
- Dan explicaciones de temas sin conocimiento cierto, gracias a la cultura de masas.
- Pensamiento: “Yo creo en algo porque todos lo creen así”
El desarrollo tecnológico y la expansión cultural
La tecnología aplicada en los medios crea mensajes que influyen y construyen el pensamiento de los individuos, su forma de sentir, actuar, soñar y pensar.
Los medios son la esencia de la vida civilizada. Quien no está “actualizado” en la última tecnología, es ahora un analfabeto, y es inevitablemente excluido de grupos sociales, por ejemplo, una persona que no tenga “Whatsapp” se ve limitada en gran medida a las ideas y a la comunicación que tienen.
Ahora todo es instantáneo, hasta el punto en que el hombre pasa a estar no sólo conectado si no hiperconectado, y recibe ideas de forma instantánea.
La información se va expandiendo mucho, y como gracias a la tecnología, todo es instantáneo es posible que los individuos que construyen una idea se ven apoyados en un trabajo en equipo gracias a que están en contacto, y gracias a ello, la generación de información y contenidos es mucho más desarrollada, porque cada quien aporta una parte.
Los bienes de consumo cultural
De forma general, entendemos por bienes de consumo todo aquello que es producido por y para una sociedad para satisfacer una necesidad. Pues ahora bien, un bien de consumo cultural son todas las ideas masivas que consumimos a través de los medios, por ejemplo: libros, programas televisivos, e-books, televisión, internet, redes sociales, cómics en sí forman una ideología. Entendamos algo clave: consumimos conceptos, ideas, valores sociales en base a nuestros gustos, o lo que nos es agradable, no por un valor del uso real que se le va a brindar.
Dependemos de la tecnología en todo su esplendor, es el estilo de vida actual en el cual nos encontramos, y todo gira en torno a la tecnología y el internet. ¿Qué es lo primero que hacemos al despertar? La mayoría de los jóvenes hoy en día, responderemos “revisar Facebook, twitter, whatsapp”, estar conectados (con amigos, familiares, compañeros, colegas, hermanos, extraños, con distintos pensamientos e ideas), mediante un ciberespacio, al cual podemos acceder con un dispositivo eléctrico.
Vivimos conectados, y ya no es por un gusto, si no por necesidad, porque es un deber no escrito, y que se presupone que todos debemos cumplir.
Estamos influenciados no sólo por nuestros círculos sociales físicos cercanos (familia y amigos) si no por todas las interacciones humanas que tenemos en la web, por ejemplo en redes sociales, blogs, juegos en línea, cada una de estas herramientas genera un pensamiento influenciado.
Si lo analizamos desde una perspectiva de apocalípticos: Nos han vuelto dependientes a algo totalmente intangible, y el día que perdemos conexión, perdemos el acceso y se genera un caos. ¿No es acaso malo que tantos aspectos de nuestra vida (cultura, entretenimiento, socialización, productividad, organización, etcétera) dependan en primera de un dispositivo caro casi desechable y en segunda de un espacio abstracto como lo es el internet?
Ahora bien, como Integrados podríamos ver los beneficios de esto: simplemente, el estar conectados. ¿Quieres hablar con tu mejor amigo que vive al otro extremo de la ciudad, de forma instantánea? Mándale un whats y listo, también, consideremos que ahora somos multitask y la tecnología también.
¿y tú, eres apocalíptico o Integrado?