marlon-teixedor:
“No hay de qué.” Si bien su tarea en aquel pueblo es por definición, ayudar a quienes se sienten atacados y mantenerlos seguros, de no ser parte de la guardia hubiese hecho exactamente lo mismo. Siempre se volcó a defender a quienes están en una condición de vulnerabilidad, probablemente porque así fue toda su vida con su hermana y ahora que no está, se centra en otras personas. “Te ves muy bien esta noche, aunque… tienes aquí… con permiso…” Debe interrumpirse en cada palabra ya que a medida que habla se acerca al vestido de la chica, comienza a acomodar algunas partes de abajo que han quedado un tanto arrugadas o enredadas. No desea invadirla ni mucho menos pero dado a lo que acaba de suceder, imagina que no está tan concentrada en su vestimenta como para darse cuenta sola. “Ah, no digas eso, como dije antes la noche es joven, me sentiría muy mal si te veo ir con esa cara larga.” Admite con una mueca en el rostro, no la conoce pero luego de vivir junto a ella lo que ha sucedido y estar ahora a su lado quiere que se sienta mejor. “Hagamos algo divertido, y si aún te sientes de esa forma, prometo no seguir insistiendo y dejar que cumplas con tu plan inicial.”
Ante sus palabras apenas esbozó una media sonrisa, seguidamente, permitió ser auxiliada nuevamente con respecto a su vestido; el rostro de su hermana y lo molesta que se encontraría si la viera y se diera cuenta del desastroso estado de su vestimenta, inundó su cabeza y por primera vez, quizá en mucho tiempo, sintió una punzada de culpabilidad en la boca del estómago. Seguía deseando haber desaparecido con el resto. ”Sé que eres de la guardia y haces un excelente servicio, debo agregar pero, no puede ir por la vida sintiéndote mal por las desgracias ajenas, acabarás agotando tu energía”. Comentó con aire tranquilo, no podía asegurar que su método de simplemente aislarse de todo le funcionara pero, creía que se ahorraba muchas penas. “¿Algo divertido?" Replicó intentando sonar algo más animada, un buen samaritano no era fácil de encontrar así que decidió no tentar a su suerte. “Me salvaste y ofreces algo de diversión, no puedo evitar seguirte, así que, dispara, ¿qué tienes en mente?”












