Hola cariño, ¿me recuerdas?
Soy la mujer que quisiste un corto tiempo, a la cual hiciste feliz, pero decidiste marcharte porque merecía algo mejor, alguien a su nivel.
Fui la mujer de la que te alejaste porque querías hacer una vida lejos de ella.
Soy yo, la mujer que conociste en la adolescencia, la cual te encontraste en la adultez, la misma que hiciste experimentar muchas primeras veces.
No, no estoy regresando para implorar que me ames, como aquella vez, no, tampoco quiero que lo sigas pensando, y mucho menos quiero escuchar tu voz.
Me encuentro aquí, por la costumbre, por enojo, porque a pesar de que ha pasado mucho tiempo, sigo estancada en el miedo de pasar una vez más por el dolor de no ser amado.
Me aterra entregarme una vez más al amor, me da pánico saber que alguien quiera amarte como alguna vez lo hicieron, pero que se levante un día y decida marcharse.
Tengo miedo, pero lo que he estado haciendo estos últimos meses, ha sido cobarde, como tú. Jugar al amor, perder el tiempo en caricias ajenas y luego marcharme.
No me enorgullece, pero es lo que hay, es lo que soy, y es mi límite donde puedo llegar.