Los pies descalzos del rizado se sumergieron de nueva cuenta en la arena, que comenzaba a enfriarse lentamente a medida que el sol lucía, en lo más bajo del cielo, sus últimos rayos de luz. Había escogido quitarse los zapatos antes de aventurarse en busca de su cita, tan solo por comodidad. Y pese a ello, su fachada —compuesta por una camisa roja acuadrille con sus primeros botones sin unir y unos jeans negros ajustados que tenían una discreta rajadura elaborada intencionalmente cerca de la rodilla— continuaba en perfectas condiciones, como si la polémica con el calzado no existiese en definitiva. Su mirada merodeaba de un lado hacia el otro, no con desesperación por encontrar a su acompañante, todo lo contrario, se trataba de una observación discreta y tranquila. No llegaba tarde, iba en el tiempo justo. Pero tan solo pensar que podría retrasarse unos escasos minutos, echando a perder así la impuntualidad que tanto lo singularizaba, causaba que acelerara su paso de a momentos y se concentrara con más hondura en su objetivo. La cabeza de Douglas era un lío, conservaba mucha confusión en ella que le costaría barrer. Por eso había decidido anotarse en el plan de las citas, para lograr que sus pensamientos vagaran en cosas distintas y se desconectara de su propio entorno.
Nuevamente, ojeo el papel con las indicaciones acerca del lugar donde se realizaría la cita. Supo que sería algo sencillo cuando leyó que su principal ubicación era la bahía. Otra vez tendría el gusto de presenciar el paisaje nocturno a las orillas de la playa, lo que le dejaba muy conforme y más que agradecido. Sin duda, aquella velada no le defraudaría y esperaba a que su pareja tampoco.— Wow, te luciste —mencionó a espaldas de la chica de cabellos oscuros, que lucía un bonito vestido perfecto para la ocasión. Todo era tan sutil pero a la vez llamativo y grandioso. La mirada del chico no paraba de recorrer el pequeño picnic que había organizado la morena, pues no quería que se le escapase nada. Una sonrisa se extendió finalmente en sus labios, dispuesto a dejarse guiar por ella y el impacto de la noche.
—El tiempo había llegado a la hora pautada y justo en treinta minutos iniciaría una puesta de sol; estaba tan embelesada con los colores del cielo, el sonido del oleaje y como esté relajaba su cuerpo que no se percato de la llegada del chico hasta que esté le hablo. Se dio la vuelta hacía él y le dedico una sonrisa, no quería que fuese algo tan preparado.. había tratado de qué todo fuese lo más ameno y sencillo posible, sin perder ese toque chic y elegante que tanto le caracterizaba. — No exageres, tampoco así. —Bromeo y se acerco al apuesto chico de rulos que sería su cita esa noche, no le conocía realmente pero los resultados decían que eran compatibles y no es que se dejase llevar por eso pero esperaba que fuera agradable, por lo menos había apreciado su trabajo y esfuerzo... aunque no quería tampoco que pensara que se había esforzado taanto por él, digo, a pesar de todo, Giovanna Steele era en los diez primeros planos ella y luego es que venían los demás.
Dejo ir aquellos pensamientos, se relajo y suspiro mirando por un micro segundo el oleaje y luego se acerco al chico con una bonita sonrisa, extiendo su mano.— Mucho gusto, soy Giovanna Steele, espero te guste lo que he preparado para nosotros hoy. —Realmente deseaba pasarla bien, el era apuesto y esperaba no fuera un idiota. No de esos que eran más físico que neuronas. — Supongo tu eres Douglas, ¿No? A menos que a última hora hayan cambiado mi cita. —Bromee con una risa ligera, tratando de que con ello el ambiente fuese más suave. —