Sade Olutola
art blog(derogatory)

izzy's playlists!
Today's Document
AnasAbdin
$LAYYYTER
Cosmic Funnies

#extradirty

Andulka

❣ Chile in a Photography ❣

Product Placement
I'd rather be in outer space 🛸

shark vs the universe
Lint Roller? I Barely Know Her

Love Begins
taylor price
No title available
i don't do bad sauce passes

roma★

blake kathryn

seen from United Kingdom

seen from Netherlands

seen from Australia
seen from United States
seen from Hungary

seen from China

seen from Netherlands

seen from Netherlands

seen from Malaysia
seen from United Kingdom
seen from United States

seen from United States

seen from United Kingdom

seen from France
seen from Hong Kong SAR China

seen from Hungary

seen from Türkiye

seen from Malaysia
seen from Netherlands

seen from Türkiye
@itzelsan
¿Soy realmente inestable o simplemente estoy luchando una batalla que nadie más puede ver?
En mi mente construyo sueños, planes y caminos enteros. Imagino metas, proyectos y futuros posibles. Sin embargo, cuando intento convertirlos en realidad, algo dentro de mí se detiene. Y justo cuando creo que por fin estoy avanzando, cuando siento que las cosas empiezan a encajar, mi mente, mi cuerpo y mi alma vuelven a quedarse inmóviles.
No sé si es algo consciente o inconsciente. Solo sé que está ahí.
Tengo planes, anhelos, objetivos y deseos de éxito, pero a veces siento que nada de eso es suficiente para vencer aquello que me habita por dentro. Muchas personas dicen: “No haces las cosas porque no quieres”. Pero la verdad es otra. No es falta de ganas; es una lucha constante contra una mente que parece empeñada en ponerme obstáculos.
Mis pensamientos están llenos de dolor. No de un dolor pasajero o común, sino de uno profundo, intenso, agotador. He intentado sanar, trabajar en mí, reconstruirme una y otra vez. Y por momentos lo logro. Siento que avanzo, que estoy saliendo adelante. Pero entonces algo sucede y vuelvo a caer, como quien intenta escapar de una adicción y termina regresando al mismo lugar del que tanto luchó por salir. Así se repite el ciclo. Una y otra vez.
¿Por qué ocurre? No lo sé.
Lo único que sé es que no se lo deseo a nadie. Porque terminas viviendo detrás de una versión de ti misma que no refleja lo que realmente eres. Aprendes a esconder tus heridas, a sonreír cuando estás rota, a fingir que todo está bien cuando por dentro te estás derrumbando.
Lo que más deseo es que alguien comprenda que no soy así porque quiera serlo. No elegí que mi mente se convirtiera en mi mayor adversaria. No elegí sentirme atrapada en pensamientos que me desgastan y me consumen.
Por eso, cada día le pido al universo que sane mi mente, que ilumine aquellos rincones oscuros donde aún habitan mis miedos, mis inseguridades y mi dolor. Le pido la fuerza para liberarme de todo aquello que me impide avanzar.
Muchas veces me he sentido sola. Y no hablo de la ausencia de personas. Hablo de esa soledad que existe incluso cuando estás rodeada de gente. Porque duele sentir que nadie comprende realmente lo que sucede dentro de ti.
Escuchas a los demás. Los acompañas en sus luchas. Les ofreces tu tiempo, tu empatía y tu apoyo. Estás presente cuando te necesitan. Pero cuando eres tú quien necesita ayuda, muchas veces descubres que no hay nadie allí.
Y entonces entiendes lo agotador que es intentar salvar a todos mientras te ahogas en silencio.
Entregas tu salvavidas a quienes amas, los ayudas a mantenerse a flote y, sin darte cuenta, terminas sola en medio de la tormenta, luchando contra las olas de tu propia mente. Sigues avanzando como puedes, buscando la orilla, aferrándote a las pocas fuerzas que te quedan.
Y aunque a veces no vives realmente, aunque a veces solo existes, continúas resistiendo.
Porque incluso en medio del dolor más profundo, hay una parte de ti que se niega a rendirse.
Y esa parte, por pequeña que parezca, sigue luchando por sobrevivir.
-Cheel✨