Es imposible no querer a Wilson. Socialmente inepto, sin oficio conocido, ha gozado del tiempo libre necesario para formarse una opinión sobre casi todo. Una visión profunda de cómo funciona el mundo, casi siempre negativa. La mirada desencantada de Wilson sobre la vida moderna tiene que ver con vivir anclado en un pasado analógico, superado, pero más honesto, menos hipócrita, menos preocupado de gilipolleces. Wilson no tiene móvil ni ordenador, y por supuesto no sabe qué es Facebook ni Whatsapp













