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@jack-sparrowrp
@armandosalsajrrp mamaste papi (??
No se, pero yo digo que @armandosalsajrrp me debe unos besos por volver 🤷🏻♀️
Armando Salazar, así conocían al capitán de la flota Silent Mary, el mejor capitán que ha surcado el mar, lo conocen por ir cazando piratas pero también resguardando las costas de invasiones de otros extraños lugares. Aunque lo de los piratas ya lo dejó hace un tiempo, habían muchas peleas y pérdidas por parte de su tripulación, prefiere hacer cosas más “relajadas” que le dejen una buena ganancia.
Últimamente lo único que importa es el oro y para quien trabaja, es lo único por lo que vale la pena pelear, ya no el bien de las personas por lo cual antes se peleaba, ahora es aburrido.
Otro detalle que se menciona con frecuencia en la vida del Capitán Salazar, es que una sirena siempre ayuda a su tripulación en todas sus batallas, incluso cuando perdían, gracias a la sirena tenían un poco de oro o quizá capturaban a algún pirata importante para hacerlo pagar.
Cada que escucha esos cuentos se larga a reír, Amelia Salazar está detrás de la máscara del gran capitán español, era la mejor, pero no podían permitirse, los más grandes, que una mujer lidere toda la flota... por eso es que siempre esconde su cara, siempre viste de hombre y... casi nunca se lo ve en batalla, bueno, al inicio si, pero a partir de la mitad no, justo cuando aparece la sirena, que curioso...
pero eso es otro asunto que todos dejaron de lado.
-Vamos Vamos!
Hoy era un día que debían buscar una nave que se había robado una reserva especial de ron del rey, le hacía rodar sus ojos el pensar que solo por eso estaba poniendo a su gente en riesgo, pero espera no se haga tanto escándalo como otras veces.
-Haremos lo de siempre... sirena aparece y ustedes en silencio toman el ron mientras los piratas están distraídos...
Termina de explicar y cuando están en medio camino ve nubes negras, parece que habrá tormenta, pero ya no tiene caso, aunque den media vuelta ahora, la tormenta les llegaría y quizá sea solo unas cuantas gotas, si vuelve con las manos vacías el rey va a bajarles el sueldo a él y al contramaestre, sabe que no es prudente, peor para ella siendo mujer.
Pone el timón en la dirección correcta y acomoda la tela que usa en su cara, no deben ver que es mujer, peor un pirata, sería una ventaja para ellos el aprovecharse y burlarse del imperio español.
No le queda de otra más que ir a la batalla, sin pensar que esas nubes negras no son solo unas gotas...
Su tripulación jamás se había puesto tan contenta, los piratas bailaban, cantaban alcoholizados y felices, brindando por otro atraco exitoso.
-Yo les dije, el rey tiene mucho ron para el solo.-
La tripulación del Perla Negra había tenido éxito en su ultimo atraco. Se sabía que el rey español era muy aficionado del ron, teniendo reservas enormes junto a su fortuna. No había sido dificil, tan solo habían utilizado las distracciones necesarias y el silencio de la noche, aprovechando que el rey entró a la bobeda y tomó hasta caer al suelo de lo ebrio que se puso. El rey pensaba que el ron era lo único por lo que no debía preocuparse de que le fuera robado, pero ademas de el, habían más interesados en ese ron, los piratas por ejemplo, y uno más en especifico.
Jack Sparrow, famoso por siempre escabullirse de la horca y de los piratas que buscan saldar sus deudas. El siempre capitan del famoso barco pirata que más problemas daba.
-“Jack, todo esto es muy bueno, pero que pasará si el rey envía a ... al ... al matador.”
Gibbs como siempre, tenía razón. Pero era algo que Jack ya había tenido en cuenta.
Decían que no había barco que se salvara del conocido Silent Mary, comandado por el Capitan Salazar.
Miles de rumores y leyendas sonaban alrededor de este, pero el más seguro, era el de la extraña sirena que siempre les atraía la suerte.
Después de todas sus aventuras, el podía constatar que estas existían, y que si lograbas tener un vinculo especial, podían ayudarte en tus problemas, quizás había una especie de pacto, que claro, Jack iba a averiguar para poderse ganar a la sirena y utilizarla a su favor.
Tenía meses pensando en esa situación. En como lograr atrapar a la sirena, así pusiera a toda su tripulación en riesgo, igual no era la primera vez.
-Vamos a Isla Fortuna, estaremos a salvo en tierra, igual no creo que sepan quienes robaron ... o si?
La isla estaba cercas, ahí podrían abastecerse de pólvora y algunas cosas más, claro que por primera vez en mucho tiempo, el alcohol no iba a faltar.
Como si el destino se hubiera reído en su cara, que usualmente siempre lo hacía, a lo lejos una tormenta se acercaba, y junto a esta, un barco español muy conocido.
Sabía que algo estaba pasando en las aguas del mar que claramente se ponían oscuras por las nubes que tapaban a la hermosa luna, no había reflejo en el océano, era como estar flotando en la nada... pero no quería dejar ir al barco pirata, ni siquiera iba a querer pelear por salir de esa maldita zona de inmediato.
Acomoda su sombrero y deja a Lesaro en el timón, se acercaba a ver las aguas de cerca... quizá la tormenta se estaba alineando con las aguas del mar para causar un gran desastre.
Vuelve de inmediato con su mano derecha y habla con él a solas.
-Prepara los botes de emergencia y los quiero listos para marcharse cuando dé la señal, el barco encallará pero quiero que sobrevivan a lo que sea que nos tiene preparado esta tormenta... yo me quedaré al timón, es mi barco y yo su capitán
Deja todo en claro aunque su tripulación no quiere abandonarla, sabe que deben obedecer para que no mueran, si todo sale bien ya se encargará del rey y el pago que debe darles.
Vuelve al mando y cuando están cerca del barco los truenos y un viento muy fuerte que casi la lanza volando, los detiene, a ambos barcos, por un breve momento cruza la mirada con el capitán de aquel barco pirata y ambos están desconcertados.
Gruñe de rabia pues el maldito clima resultó siendo su mayor enemigo esta noche.
Cuando se estabilizan va donde su tripulación y les ordena ir a los botes y resguardarse, a la mierda el ron, le compraría la mitad de los barriles al rey, no va a arriesgar a su gente por unos cuantos barriles de ron en medio de una gran tormenta.
La lluvia no tarda en llegar y como no ha presentado amenaza a los piratas se alivia pues es un problema menos, aunque... si la tormenta es fuerte y deja el barco pirata varado, puede ir por uno o dos barriles ella sola.
Las olas se unen a los rugidos del viento y tiene que volver de inmediato al timón, es como si el mar estuviera empujando a ambos barcos lejos de cualquier costa, incluso lejos de esa isla de prostitutas y borrachos.
Su tripulación ya la ve lejos en los botes gritando por ella, su sombrero se va con el viento y su pelo largo y negro, queda suelto, junto con su rostro, la tela que usaba se ha bajado en un poco, ya la vio alguien y ese alguien es el capitán pirata... que justo se miran frente a frente por que la marea, la fuerza de Calipso ha jugado con los barcos... haciendo que se choquen de frente.
-Aghhh! Aah aahh
Un trozo de madera le atraviesa en su costado, como una astilla, nada de muerte pero duele y le impide caminar tan rápido como quisiera.
Llega a la orilla viendo las olas fuertes, escucha los gritos del capitán pirata hacia su tripulación mientras se quita su ropa... lanzándose al mar en busca de refugio de la gran tormenta.
Ella es la sirena de la suerte.
La tormenta llegó estruendosa y destructora, antes de lo que había previsto.
La neblina cubrió la nave y la isla dejó de verse, ni siquiera podían verse entre ellos.
Un golpe lo tiró junto a sus hombres. Rápidamente ordenó que abandonaran el barco, lo mantendría estable un tiempo en lo que todos trataban de llegar a tierra y protegerse.
-Gibbs, toma, traten de llegar a tierra y resguárdense. Mañana buscaremos el perla de nuevo, ha soportado peores cosas, confío en que saldrá ileso.
Le entregó su vieja brújula y los mandó a los botes.
Cada pirata aseguró los barriles en la nave, y rezaron a la diosa de los mares que perdonara su motín y su barco.
Jack no pudo evitar unirse, les había costado conseguir tanto preciado ron como para que el mar se los arrebatara.
Cuando todos iban saliendo, miró hacia el barco rival, sus ojos se abrieron y no pudo dejar de estar al tanto. Era mujer, el matador del mar era mujer.
El barco se sacudió salvajemente y tiró un bote al océano de manera brusca. Les grito a todos que se quedaría ahí, con su nave.
Miró de nuevo al puesto del capitan y lo único que alcanzó a ver fue que había saltado al agua.
-Acaso está loca?...
Cuando se acercó a estribor a ver donde había caido la capitana, vio con claridad a la sirena.
-No puede ....
Una ola lo derribó del barco. Cayendo en el océano furioso, en cierta manera le molestaba no haberse quedado con su barco como buen capitan, pero prefería sobrevivir para seguir navegando.
El sol en sus ojos le despertó. Estaba vivo, mojado y en medio de una jodida isla desierta.
En esos momentos se sentía como un deja vu muy jodido.
Se incorporó y parpadeó algunas veces, adaptando sus ojos al sol, donde estaba?!
Al parecer la tormenta había sido tan fuerte que terminó arrastrándolo más lejos de lo que pensó.
-Ahh por qué le di mi brújula a Gibbs? Donde demonios estoy? ...
Si, se supone que le es fácil estar en el agua y moverse en esta, pero ahora las aguas estaban igual de furiosas que la tormenta allá arriba, le costaba moverse contra corriente, en especial con la herida en su costado, justo hoy tuvo que pasar todo esto.
Respira hondo y en eso ve un cuerpo caer al agua, es el capitán del barco pirata, piensa en dejarlo ahogarse pero puede ser su salida, su mejor excusa con el rey, si lo lleva ante él.
Toma todas sus fuerza y lo agarra de su camisa, lo jala y continua nadando sin saber bien el rumbo, solo ve los desastres de la tormenta por encima y por abajo solo oscuridad y movimiento del agua, burbujas, de todas formas solo puede nadar por encima del agua para que el pirata respire.
Luego de mucho tiempo ve un cuerpo de tierra cerca, agradece pues ya estaba a punto de rendirse.
Sale hasta la orilla dejando al pirata en la arena fría, ella igual se arrastra un poco más allá, dejando caer su cuero cansado de espaldas y este se relaja no solo al quedarse quieto, sino que ve el cielo despejado, eso significa no más tormentas.
Sus ojos se cierran y queda rendida, no es hasta el otro día que despierta por la brisa del mar.
-Mgh... auh...
Se toca su costado y suspira, no está sanada pero está mejor por el agua de sal, con cuidado se levanta y ve sus piernas, mierda, está desnuda y el pirata ya no está donde lo dejó. Inmediatamente se incorpora y pone su largo pelo delante para cubrir sus senos, mientras que sus manos cubren su parte íntima.
Mira para todos lados y ve al pirata sentado en una roca mirándola, no puede evitar sentirse avergonzada pues... no ha estado desnuda frente a un hombre... JAMÁS.
-Mi... Mira a otro lado! Por el amor de Dios debes tener un poco de decencia para dejar a una mujer desamparada desnuda, en paz...
Lo mira todo molesto y como el otro se pone a reír, toma unas algas y con eso logra cubrir un poco de su cuerpo. Necesita aunque sea una tela rota o algo, pero tampoco puede buscar pues no quiere que el pirata siga viendo su cuerpo.
Camino un poco para ver si podía reconocer la isla y encontró a la capitan del Silent Mary varada en la playa ... desnuda.
Parpadeo un poco y miro a los lados, como si alguien fuera a espiar junto a el, se abofeteo mentalmente y camino hacia el lugar.
La chica se estaba despertando, así que rápido se sentó en una formación de rocas de ahí, observando.
-Asi que, Capitana eh ... sinceramente eso es lo que menos me sorprende, de hecho es admirable que alguien tan ... tu, este a cargo de tan honorable armada. Pero dime linda, como alguien abandona su vida en el océano para estar, bajo el mando de alguien?
Claro que se refería a su vida como sirena. Su teoría más fuerte era que la chica se harto del mar y salió a hacer una vida en tierra, no dudaba que fuera culpa de alguna maldición u otra cosa, pero, igual le interesaba conocer un poco más de su secreto.
La vió preocupada tratando de taparse más que por contestar su pregunta.
Se sintió ofendido y rodando los ojos, se quito su camisa y se la lanzó.
-Mira, he visto mejores cuerpos que ese, despreocúpate de que esté aquí por ... quererte ver desnuda.
Hizo una mueca de desagrado, pero sinceramente, no estuvo nada mal la vista.
Mientras a regañadientes la capitana se ponía la camisa, el pudo observar con detenimiento la herida en su costado. Se veía mal y al parecer le molestaba.
-Si te portas bien, puedo ayudarte con tu herida, a menos que tus poderes marinos te curen, si es así, puedo ver?.
Ante la negativa de mala gana que le dió ella, Jack solo se levantó y se alzó de hombros. Igual quizás más tarde, si encontraba las plantas que necesitaba, le ayudaría un poco. Aunque nadie le creyera, tenía algo de caballerosidad en el.
Siguió caminando con la española gritándole unas cosas a la espalda, gracioso, eso también le recordaba viejas situaciones que había vivido.
Miro por un momento hacia ella y la vió vestida solo con su camisa, tuvo que detenerse y concentrarse en otra cosa, sabía que si decía algo, era capaz de ahogarlo, o en esta situación, comerselo, y no en una buena forma.
-Shu, deja de seguirme rara.-
Toma la camisa y se la pone aunque no le guste la idea de que fue gracias s un pirata que ahora está con algo de prenda en su cuerpo y no como una loca desnuda.
Era increíble com cada palabra que decía el otro se sorprendía, es primera vez que alguien le habla de esa forma, obvio ha escucha insultos y cosas denigrantes pero no oraciones completas tan... tan llenas de sentido en la boca de aquel pirata... que ahora estaba con el torso desnudo, era tan moreno, como si el sol hubiera pintado capa por capa hasta llegar a ese tono tostado en él... parpadea y vuelve a la realidad, enserio se puso a pensar en eso?
-Ah... no soy rara! Qué te pasa... y pues somos los únicos aquí, por si no lo notas, debemos unirnos... para sobrevivir, a no ser que quieras morir solo y desamparado en esta horrible isla... por que bien sabes que me puedo ir nadando...
Se cruza de brazos frente a él cuando logra detenerlo y lo mira algo molesta, sabe que su rostro de molestia es más el de una nila malcriada, es por eso que usaba la tela en su rostro cuando es capitán.
-Además no puedo dejarte solo, vales mucho para la corona española... y bueno, hay algo en el agua que te interesa y yo lo puedo traer fácilmente a la orilla para tu degusto... capitán...
Cuando le dice su nombre asiente y lo repite, Jack, muy acorde con su personalidad, simple, relajado y sencillo. Luego le apunta a lo que le estaba ofreciendo dos barriles de ron flotando más allá de la orilla, quietos pues la corriente está tranquila.
-Y por cierto me llamo Amelia... no rara... y bueno, si los quieres debes pensar y decidir rápido, la corriente cambia de un momento a otro, capitán Jack...
Suspira suave y se va a sentar bajo una palmera donde da la sombra, luego toca su herida y respira hondo, no tiene tanta fuerza para sanarla y además debe estar en su forma de sirena para hacerlo... es muy complicado y la verdad que le da un poco de flojera canalizar sus energías para que su piel se regenere.
-Si quieres unirte a mi, debes al menos invitarme a cenar, no creas que soy tan fácil ...
Siguió caminando sin importarle nada, buscando entre algunos restos de barco algo que valiera la pena.
No era la primera vez que estaba atascado en una isla desierta, había escapado de morir en una, dos veces, una tercera no sería difícil.
-Ademas, si quieres irte adelante, yo podré sobrevivir por mi cuenta. Antes muerto que hacer tratos con ... peces...
Se detiene en cuanto la mujer lo alcanza y se pone frente a el; lucía molesta, y se veía adorable, cuantos años tendría esa chica, bueno era una sirena, quizás como mil.
-Aunque hablando de eso, no hueles a pez. No se si sea bueno o malo pero al menos no me dará dolor de cabeza.-
Le palmeo la cabeza y siguió caminando, recogiendo algunas cosas en el camino.
-Ahhh... quieres entregarme? Enserio? Ni siquiera tenemos naves! Ademas no me llevo muy bien con tu rey, aunque ... como crees que reaccione si le digo que su mejor capitan es una sirena? No dudo que tu cuerpo sea expuesto al publico, son muy chismosos. Una vez vi que fisgoneaban a un tipo enano....
Vio a donde apuntaba y se veían los bellos barriles flotando; su salvación.
La mira y luego mira los barriles, la idea era tentadora, podría emborracharse hasta que un barco comercial pasara por ahí, o que su tropa lo buscara con ayuda de la brújula.
-De acuerdo, ve por ellos, luego te dire mi plan para salir de aquí ... Amelia ... suena mejor Armando, pero sería muy extraño llamarte así a partir de ahora.
Se sentó a su lado y le hizo señas de que se moviera de la sombra y fuera por los barriles.
La azabache se levanto mirándolo enojada. El solo le dió su mejor sonrisa y se acomodó bajo la sombra.
Fastidiarla era muy sencillo, sumándole que quizás odiara a los piratas como la mayoría de la gente lo hace. Iba a ser muy divertido pasar tiempo con la sirena de la suerte.
Mientras la otra nadaba, el se puso a hacerle una especie de ungüento, conocía esa medicina fácil de conseguir gracias a que la tia Dalma, ahora la Diosa Calipso, le ayudaba cuando tenía heridas fuertes provocadas por alguna pelea.
No podía creerlo, ella haciéndole caso a un pirata de ir s nadar y traer esos bobos barriles de ron, pero no iba a traer ambos, de paso buscaría un poco de comida, peces que sean comestibles y baste para ambos.
Nada tranquila ya que la corriente no es fuerte y ata un barril al fondo del mar con una soga que encontró en el fondo, no iba a llevar ambos de una sola vez. El otro lo va empujando lentamente ya que no tiene muchas fuerzas, cuando lo deja en tierra, vuelve para cazar dos peces.
Sale del agua nuevamente desnuda, ya sin importarle que el otro la ves, si dijo que hay mejor cuerpos que el de ella entonces no lo va a mirar, aunque extrañamente ese comentario le removió un poco su orgullo como mujer.
Logra cazar dos peces de buen tamaño, tuvo que clavarle las uñas para que murieran y dejaran de moverse, sale del mar y camina donde el otro, dejando los peces en la arena, sin aguantar mas se deja caer s su lado, donde estaba sentada antes de ser enviada al agua.
Respira hondo y siente las manos del pirata acercarse, se sobresalta un poco pero luego lo deja, acomoda la camisa para que vea donde ha sido el daño.
-Gracias...
Lo dijo en voz baja mientras el pirata le ponía la mezcla de hierbas en la herida, si, sabe reconocer amabilidad cuando la ve, es entonces que se pone a pensar lo que le dijo... que si lo entrega el otro revelará su secreto... y será expuesta como un mero trofeo del rey de España, obviamente eso no iba a pasar.
-Debo pensarlo... lo de tu entrega, pero mientras tanto debes ayudarme a encender una fogata para la noche y hacer un refugio... por favor
Escucha como el otro comienza q quejarse y es le hace rodar los ojos, en parte es gracioso, pero espera en verdad le ayude a construir refugio, si, puede dormir en el mar pero no es lo mismo que dormir en tierra y al lado de una fogata caliente.
-Me ayudas o voy en este instante a destruir tu preciado barril de ron...
Alza las cejas de forma amenazante y el moreno se hace el ofendido, todo menos el ron, ya sabe con qué amenazarlo de aquí en adelante, aunque para el otro barril tiene otras ideas.
Observa desde lejos como la sirena pelea con los barriles, no puede evitar reír ante eso.
Las sirenas que conoció hace algún tiempo eran más ágiles y siniestras, ademas de que casi todas lo odiaban, cabía mencionar.
Se puso a pensar el por qué de que ella se convirtiera en capitan, en lugar de andar por el mundo comiendo hombres, como sus costumbres ... marinas? Dictaban.
Su mente se aclara cuando la ve salir desnuda de nuevo, acaso sería costumbre? Igual no era mala vista, el encantado podría estar mirándola todo el día.
Su ceño se frunce al verla acercarse casi sin aliento. Al parecer el golpe había sido peor. Rápidamente le puso la mezcla y se concentró en el bello barril que estaba frente a el, ignorando el agradecimiento.
Obvio no iba a dejar que nadie se enterara que ayudo a la Capitana más temida por los mares, quedaría como traidor.
-Ahhh no hay mucho que pensar, no me vas a entregar, y si lo haces escaparé, simple.-
Iba a recostarse y dormir pero la amenaza le caló hasta los huesos. Como se atrevía a siquiera pensar en destruir la bebida más preciada de el? Acaso estaba loca?
-Que tan bajo tienes que caer como para amenazar al barril? Estar fuera del agua afectó tus sentidos ... pez.-
La ayudó a levantar una especie de carpa con algunas alga y hojas, madera y cosas tiradas en la arena, provenientes de otros barcos.
La noche llegó y el preparó una fogata. Aunque la comida se agradecía, el estaba acostumbrado a comer poco, por lo que dejó que la chica terminara con su ración.
-Debiste traer el otro barril! Por qué eres así?.
Casi podía escucharse el dolor en su voz, aunque quizás era también el ron que había estado tomando desde que montaron el refugio.
-Capitana ...hip... Salazar ... dígame, por qué cazar piratas? Hum? Somos solo personas que aman el mar, cosa que por lo que veo, usted no hace,... si bien, a veces, solo pocas, robamos ... es para ...umm ... como Ruben Hood, el robaba y se lo daba a los pobres, misma historia.
Se acostó en la arena y la siguió mirando.
La española lo miraba con seriedad, quizás esperando a que se durmiera para llevárselo, ahogarlo o simplemente para que se callara.
El fuego se reflejaba en sus ojos y en su cabello. Quizás en otras circunstancias, el habría caido por esa sirena, aunque nunca es tarde para algo.
Por fin pudo relajarse un poco cuando vio el fuego y el refugio que habían preparado, ahora podía sentir más relajado y menos hinchado el lugar donde estaba herida, todo gracias al ungüento del pirata.
Llegada la noche veía las estrellas y también miraba como poco a poco Jack se emborrachaba con el ron que le consiguió.
-No solo cazo piratas... bueno, eso me encomendaron en España pero... ah, por culpa de uno es que soy así...
Le muestra sus piernas y frunce su ceño, no es que odie ser humana pero se supone que las sirenas no hacen eso, si, llegó a ser alguien importante pero no lo tenía planeado.
-Siempre estamos en grupo, una noche a una de las chicas le llegó el chisme de que el Holandés Errante antes de... ya sabes, estaba por nuestra zona, yo sabía que no debíamos meternos con ellos... pero Atara quiso meterse con ellos, cantó y algunos hombres cayeron... yo me mantuve alejada pero Calipso se molestó cuando trataron de encantar a David Jones... ah hubo una tormenta enorme y no pude escapar, la mayoría de las sirenas murió pero yo no había hecho nada... entonces ella me tomó y me hechizó...
Alza sus hombros y ve que el hombre trata con sus fuerzas de seguir despierto escuchando la historia, sabe que le es difícil por el efecto del ron, sin pensarlo ríe suelta cuando la cabeza del otro cae por el sueño y vuelve a levantarse.
-Me dio piernas... no puedo vivir en el agua por mucho tiempo y en tierra debía buscar algo qué hacer para sobrevivir...
Carraspea un poco y justo cuando termina de hablar el otro cae en los brazos de Morfeo, jamás lo dirá pero le causa gracia verlo dormir.
Ella se levanta y va a la orilla del mar hasta sentir las olas suaves y frías en sus pies, mira el reflejo de la luna en el agua calmada y suspira suave.
-Calipso... tú causaste este accidente... y ahora estoy con un pirata... cual... cuál es tu plan... por favor, necesito un indicio... algo... qué esperas de todo esto...
Pregunta toda confundida pues la tormenta que hizo que terminara aquí fue especifica para quedar así, para que solo Jack y ella terminen en esta isla. Se soba sus brazos y vuelve al refugio para descansar y tratar de dormir, pues los ronquidos de Jack son muy ruidosos.
Un hechizo. Claro, ahora todo tenía sentido.
Recordaba que la tripulación de Jones en ese momento, tuvo consigo el apoyo de la diosa, antes claro de que la hermandad la apresara en cuerpo humano.
Pero las sirenas, si bien no eran muy amigables, ellas no se arriesgarían a meterse con quien no deben. Pero la prometida de Jones, era otro asunto.
Sabía que era muy especial en cuanto a su relación con el pirata, pero tampoco era de hacer algo sin un propósito. Calipso siempre tenía un destino para sis víctimas, y si la española estaba viva, algo debía tener pendiente.
-Bueno, quizás fue lo mejor.-
Siguió escuchando la historia, pero en algún momento su cara tocó la arena, dejándolo en evidencia de que se estaba durmiendo.
Jack no logró entender el sentimiento que tuvo cuando escucho a la española reír. Podría jurar que hacía bastante tiempo que no lo hacía, por la cara que hizo al descubrir la mirada interrogante del otro.
Entonces tal vez la Diosa le tenía un plan trazado. El quedar los dos solos ahí tenía que significarse algo, pero no era como si Jack hiciera caso a los indicios del destino que Tia Dalma le otorgaba, a veces solo improvisaba conforme a la situación.
No pudo soltar un comentario sarcástico o algo porque cayó en un profundo sueño.
A la mañana siguiente le despertó el fuerte olor a quemado. La chica quizás olvido los peces en la fogata, o tal vez estaba quemando algunas plantas para hacer más medicina, o quizás ...
Se levantó de golpe. Un grito salió de su garganta al ver que el barril de ron, estaba en fuego.
-Que rayos estas haciendo?!? Acaso todas las mujeres odian el ron?!.-
La chica solo rodó los ojos y siguió prendiendo la madera.
Realmente quizo ahorcarla en ese momento. Solo esperaba que su tripulación encontrara el perla y lo buscaran. No podía durar más tiempo en esa isla con la chica.
-Pensé que ya éramos amigos! Nos contamos historias! Aaargh... por qué el Ron, Amelia?! Por qué?!.-
Lo que había quedado de ese ron que había bebido Jack la noche anterior le iba a servir para hacer una fogata enorme y ver si el humo llegaba hasta donde sea que su tripulación la encuentre, ya no importaba si entregaba a el pirata o no, anoche el mar se lo dijo, pero su instinto le pedía que busque auxilio, por eso usó el ron.
Estaba bebiendo un poco de agua de coco y entonces escucha a el otro gritar como una madre a la que le arrebataron el hijo o algo muy preciado.
Se aparata un poco cuando el otro grita y lloriquea, entonces sus ojos se abren grandes y brillantes, la ha llamado por su nombre.
-Para que nos rescaten, Jack... y ya no llores, mira... por eso solo traje un barril y el otro...
Le apunta a el mar y le muestra a el otro barril que estaba flotando en un solo lugar anclado a el arrecife, ese estaba lleno, obviamente lo usaría de igual manera a escondidas del pirata, pero no quería verlo así como un niño llorón.
Cuando el otro se da cuenta de todo se queda en silencio un momento y al hacer una cara de confusión ella no puede hacer más que reír, no puede aguantarlo, fue muy gracioso ver el cambio de humor repentino.
Se aleja de él un poco y toma la camisa que le había dado, está limpia y ella usa una tela blanca como un vestido que había encontrado en el mar.
-Ten, gracias por prestármela para cubrir mi cuerpo que tanto asco te da...
Alza las cejas, toma su coco y camina de nuevo a el refugio, si, sigue pensando en eso que dijo la primera vez que la vio, los hombres nunca la rechazaban pero bueno... era por que con su voz los encantaba, ahora esto era un golpe a su orgullo de mujer y peor, el de sirena.
Bebe un poco de su coco que todavía contiene mucha agua sabrosa y dulce, y entonces ríe suave otra vez escuchando que el otro se acaba de dar cuenta que su espada, no estaba en su lugar, ella la usó para abrir el coco y pues recolectar algo de madera para el fuego.
Respira hondo y mira la herida que el pirata le ha curado, se ve mucho mejor ahora y no duele mucho, mira dentro de la isla y ladea la cabeza, sabe y siente los cuerpos de agua que pueda haber cerca y como el otro sigue mirando cómo traer el barril del mar y dando su pésame al que se quema, se levanta y camina entre las palmeras... sonríe enorme cuando ve un pequeño lago en medio de la isla, es transparente y es agua dulce, hace años que no nadaba en agua dulce.
Sin recordar a Jack, se desnuda y entra al agua ahora como sirena, se siente muy bien todo su cuerpo con la sensación liviana del agua dulce.
-Mmh~~~
Hizo ademanes hacia el cielo en su estrés. Verla ahí tan tranquila con un coco, le puso los nervios de punta.
Pero claro, aún quedaba otro barril flotando en el mar.
No pudo evitar mostrar su confusión, pensó que había utilizado ambos, bueno, ya era algo.
Toma su camisa y rueda los ojos. Sabía que las mujeres eran orgullosas, pero al parecer la sirenas ganaban.
-No me da asco, como podría? Solo dije que he visto mejores, lo cual debería ser un elogio, estas en el ... no se ... puesto tres? Si no le pasa nada al ron, subes al segundo, que te parece?
Fue por sus cosas y notó que faltaba su espada. Se puso en guardia ya que no sabía si la chica la había tomado o si la perdió entre la arena.
-Te llevaste mis cosas? Maldita sea quieres dejar de ...
Y ahí estaba, desnudándose frente a el de nuevo. Era la tercera, o cuarta?, vez que lo hacía. Una más y se desmayaría.
Se sentó a la orilla del lago para relajarse un poco. Quizás la ayuda vendría en un momento. Solo esperaba que fuera el perla y no los españoles.
-Me creerías si te dijera, que soy inmune a las de tu especie? Una vez estuve en una ... misión, de prisionero, más que nada. Al parecer no soy el tipo de piratas que las sirenas pueden encantar.-
La sirena nadó hacia el mirándolo con duda.
Había pasado hace mucho, mucho antes de lo que pasó con Teach, se dio cuenta de que el canto no le afectaba. Tal vez era porque amaba más el océano que a una dulce voz.
-Desde niño, siempre me metía en problemas. Mi padre me llevaba a las mejores aventuras, antes de que ... se retirara, por la muerte de mi madre.
Jugó un poco arrojando piedras al agua, obviamente esquivando a la española que nadaba felizmente por ahí.
-Que hay de ti? Extrañas a tu familia? No digo que no disfrutes de matar piratas y de que todo el océano teme más al “Matador” que a las propias criaturas, pero, no quisieras volver al mar? .-
Jack odiaba estar en tierra, muchas veces lo habían abandonado en islas a que muriera en soledad. Pero Calipso le había ayudado a poder escapar de ellas, para seguir con sus aventuras a mar abierto.
La única vez que no le importó morir en soledad, fue cuando se hundió esposado al Perla.
Nadaba tranquila disfrutando de esta agua que era mas relajante que el agua salada del mar.
Entonces escucha que Jack no cae ante los encantos de las sirenas y se pone curiosa, si, es una capitana pero igual un ser del mar y encontrar un pirata que no cae ante el canto de una sirena es muy raro, la primera vez para ella en verdad.
No sabe porque pero, se queda atenta a todo lo que el pirata tiene que contarle y resopla un poco, se siente rara tener cosas en común con su enemigo, si no fuera por su orgullo de odiar a los piratas gracias a Jones... trataría de encantarlo, pero solo para ella, no para comerlo... o por lo menos no en ese sentido. Vuelve a la realidad cuando las preguntas son lanzadas a ella.
-Extraño el mar... lo extraño tanto, extraño a mis hermanas, extraño nadar sin preocuparme de que si estoy en el fondo vuelva a ser humana y muera ahogada... si, es bueno ser alguien importante en tierra, que todos me hagan caso y me teman, no solo piratas... sabes como somos las sirenas... ver a esos hombres bajo mi control... pero nada se compara a nadar por donde quieras... conocer nuevas aguas... encantar piratas...
Alza una ceja y lo mira de reojo, quisiera encantarlo, su lado de sirena lo llama, luego se hace la loca y comienza a sentir ansiedad, otra vez, maldito Jones, se pone las manos en la cara y gime dolorida, el pirata la mira algo confundido y... preocupado?
Luego unos segundos sale del agua con sus piernas y se viste nuevamente.
-A esto me refería... de la nada puede suceder en mar abierto y muero... aún no entiendo... qué debo hacer para que Calipso deshaga esto... quiero ser libre otra vez y volver a mi amado mar... mi amor por el mar es igual de intenso que tú, como veo que tú igual adoras el agua...
Camina hacia la fogata de nuevo, se pone a pensar en qué será de ella si llegan los piratas primero, bueno, se las podrá arreglar sola a no ser que la tripulación de Jack la quiera tomar para ser su amuleto de la suerte, tendría que huir nadando hasta donde pueda.
Cuando llega a la costa se pone nerviosa ya que lo que ve es el Perla Negra, no el Silent Mary... respira hondo y mira a Jack, no sabe si le ofrecerá ir con él y quizá dejarla en un puerto cercano... ay pero esos piratas...
-Mmhhh... parece que la ayuda llegó a ti, Jack...
Y aunque su orgullo pirata le dijera lo contrario, tenían demasiado en común.
Tal vez el destino los puso en bandos contrarios, pero ahí estaban ellos dos, solos en una isla hablando de sus anhelos y secretos.
No le creerían si les dijera a todos los marinos que llegaron a ser ... camaradas, de supervivencia.
Sonríe ampliamente al escucharla decir que le gustaría volver a encantar piratas. Se reservará el comentario para después, porque la ve doblarse con dolor, por un momento pensó que la herida había vuelto a lastimarla, pero al verla salir enfurecida siendo otra vez humana lo entendió.
-Entonces crees que el hechizo se pueda romper? Quizás es solo cuestión de que encuentres quien navegue siempre por el mar ...
Su voz fue bajando de tono. Insinuó ingenuamente que quizás después de esto podrían navegar juntos, pero ni siquiera eran amigos ... o si?
Al fondo del horizonte, observó el hermoso Perla Negra.
-Siiii siiii, esos son mis hombres! Nunca encontrarás cucarachas más leales que esos te lo aseguro.-
Camino hasta la orilla para hacerles señales, pero se dió cuenta de algo importante.
Que les diría acerca de la chica? No sabe si ella estará de acuerdo en acompañarlo, y el no podía dejarla ahi, para que muriera.
Miró hacia atrás y la vió en la sombra abrazando sus piernas. Una escena conmovedora.
Fue hasta ella y le ofreció la mano.
-Levántate y tráeme ese barril de ron como ofrenda para todos, debo agradecerles que nos rescataron, ademas si me ven sin ron me dejan aquí...
Miró con tristeza las cenizas del barril anterior, muerto con honor.
La sirena le sonrió y acepto su ayuda para levantarse. Sus ojos se conectaron por un segundo y no pudo evitar pensar en lo que había dicho, de ser inmune a las sirenas. Bueno, al parecer no a todas.
Se asusto y mejor se fue a seguir viendo como su tripulación lo venía a rescatar. Debía pensar rápido una excusa para poder subir a la nave a la chica.
No sabe porqué pero se sentía aliviada que el otro le ofreciera ir con ella, más con ese acto tan noble para un pirata, tan sencillo pero con mucho significado para alguien que los odiaba, darle la mano, de inmediato la toma y se pone de pie acomodando su “vestido” blanco, rodando los ojos va hacia la orilla y jala la cuerda del barrio de ron, no lo trae a tierra pues es mejor que flote para que luego lo suban al barco.
Pasa saliva al ver que una pequeña embarcación junto con dos piratas, uno delgado y otro más gordito, acercándose a ellos ve como como una ola los vuelca haciendo que caigan al agua, ahí se pierde, si, es seria siempre pero ver a ese par caer de esa forma y culparse el uno al otro la ha hecho reír a carcajadas, no puede parar, se pone ambas manos en la boca para que no se escuche su risa escandalosa.
Luego de unos segundos respira hondo y se muerde el labio, aguantando nuevamente la risa, ve que acercan el pequeño barco y sube sin ayuda, no puede perder su reputación de seria frente a Jack y él no puede perder su reputación de descortés. Entonces escucha preguntar quién es ella y frunce el ceño.
-Que les importa, par de bagres...
Se queda sentada como una reina y les hace una seña para que comiencen s remar, mientras Jack ata la cuerda del barril al bote, piensa en algo que le sirva a los dos, quizá si solo ven ese pequeño barril como ofrenda del rescate... los pueden volver a echar a la isla, silenciosamente organiza una idea y ve que llegan al gran barco, es muy hermoso, no había visto un barco así de bellos en muchos muchos años... se niega a subir primero, no quiere que espíen bajo las telas, luego que Jack comienza a subir, ella sube con cuidado y mira a la tripulación que la observan sorprendidos.
Respira hondo y escucha que dicen, por lo menos trajo una chica y un poco mas de ron, aprieta sus manos y para evitar que piensen cosas con ella, se pone firme y frunce el ceño , como cuando es Armando.
-Bruja del mar, por favor... no “chica” y si siquiera piensan en cosas morbosas con mi persona, quemaré todos y cada uno de los barriles de su preciado ron... o no, Jack?
Mira a Jack que se ve asustado por lo del ron y luego les apunta a la fogata que se va apagando en la isla, alza las cejas y todos se van como hormigas a correr a hacer sus trabajos de la nave.
Jack comentar a su contramaestre que la trajo por que les dará suerte o algo así. Se queda en su lugar esperando s que le digan dónde irá a estar en el viaje, no se quiere tomar atribuciones e ir a la cabina de descanso, pero si va a mandarla a donde duerme la tripulación prefiere quedarse ahí, mirando el mar.
Respira hondo y entonces ve las olas algo extraña, es Calipso, lo sabe, no es nada malo, en verdad es como si hubiera echo lo que ella quería que haga esto, subir con Jack al barco... sonríe un poco y se soba sus brazos, sabe que no puede hablar como antes con Jack, esperará a la noche, quizá Calipso le ha hablado igual y... el plan no es solo para ella, quizá incluye a Jack y...
Despierta de sus pensamientos cuando el par del principio viene con un vestido hermoso, viejo, pero lindo... sonríe un poco pero luego vuelve a su compostura seria.
-Gracias... ayudará con el frío...
Casi se da un golpe en la cara al ver a quienes habían mandado en el bote.
-Llegan tarde, que les pasó? Debieron venir por mi ese mismo día.-
Subió al bote y el transcurso de regreso fue serio. Claro que los comentarios subidos de tono no faltaron, y no pudo evitar sentirse celoso de eso, pero solo bastaron unas palabras de la española, que casi le hacen llorar en el proceso, para que todos salieran corriendo a sus puestos.
Agradece no tener que decirles más con respecto a la sirena. Ellos sabían que en la tripulación de Salazar, había una que les dab suerte. Si las cosas se ponían color hormiga, les diría que era ella.
No quería manchar el nombre de Armando Salazar, el matador del mar, al decirle a la tripulación que realmente era una chica.
Aunque eso no debería tener nada de malo, es decir, en la historia muchas piratas femeninas fueron leyendas, pero era imposible razonar con piratas, el lo sabía perfectamente.
Al único que le contó el “secreto” fue su fiel amigo Gibbs, aparte de dejarle en claro que escondiera el tan preciado barril de ron. También fue quien le dió el viejo vestido que cierta mujer conflictiva y loca había dejado en el barco hace ya mucho tiempo.
Pintel y Ragetti fueron a entregárselo con la orden de que la llevaran a la cabina del capitan, usaría otra pero a esas alturas, la suya era más segura para la española.
Se quedó por unos minutos perdido mirando las olas.
-Están muy tranquilas...-
El mar le trataba de decir algo? El era malo para entender indicios y cosas, Hector era el bueno para eso.
La tarde les cubrió y el mar estaba muy tranquilo. La tripulación estaba bebiendo y cantando por el regreso de su capitan y obviamente, de un barril nuevo de bebida.
Se sentó un momento mirando las tonterías de los demás cuando miro de reojo como la sirena tomaba asiento a su lado. Sin pena la miro de arriba a abajo, el vestido le quedaba muy bien.
-Gibbs tiene buen ojo, te queda muy bien. Aunque si quisieras ir a nadar un rato, es muy complicado de volver a ponerse no es así?.-
Le ofreció un poco de lo que tomaba sonriendo cálidamente. No tenía caso tratarla distante, todos los demás estaban muy ocupados en sus asuntos.
La cabina era lo que necesitaba, se dejó caer en el colchón donde el pirata puede que duerma algunas veces, mira todo y respira hondo, huele a mar y a ron... justo como Jack y la luz de la vela alumbra toda la madera del interior, es casi un sueño, estar en un barco pirata y no... destruirlo, mirando todo desde la “cama”, ve unas tres camisas colgadas en el armario, apenas tiene algo de ropa guardada, pero... se levanta y espía todos los rincones para verificar que en verdad nadie la está espiando, entonces toma la camisa e inhala como una niña enamorada... huele a Jack, si un poco a sudor pero... a él. Sonríe un poco y decide que es hora de salir un momento a tomar aire, ya está cerca el atardecer y quiere verlo desde ese enorme y bello barco.
Se pone el vestido y se mira en el espejo roto, se ve bien y piensa en que la dueña ya no es relevante y que el vestido ahora le pertenece a ella.
Respira hondo y sale viendo que todos celebran y ella camina, descalza, hacia donde está el pirata.
-Gracias, es lindo... en España no me daban muchos vestidos así de lindos para usar, ya sabes, Armando...
Sonríe de lado y toma lo que le ofrece, lo bebe y traga sin hacer gestos, le gusta el ron, varias veces cuando los barcos encallaban o se hundían, junto con su grupo de sirenas buscaban el alcohol, sabía rico en sus momentos, pero ahora junto a Jack se siente... dulce.
-Creo... creo que Calipso está calmada, las olas y el clima... es perfecto, hasta el atardecer es hermoso...
Le apunta hacia el horizonte y suspira suave, extraña su tripulación, pero también se siente nostálgica de su tiempo siendo sirena, ahora saltaría y nadaría con la corriente, saltaría con los delfines y saludaría a Jack desde abajo... eh? Jack... está en su futuro? Lo que ansia ahora incluye a Jack?
Lo mira y le devuelve la bebida, luego vuelve al frente, pensando en todo lo que hablaron ambos antes de que llegue la ayuda por ellos.
-Dijiste... que quizá debo encontrar a alguien... para navegar por los mares siempre... ah... entiendo... ya entiendo!
Se acerca a la orilla y respira algo emocionada, Calipso y David Jones... juntos por la eternidad, un pirata y una diosa del mar... es su mismo fin? Solo que con menos drama, un pirata y una sirena... podría ser? Pero... y la armada española y... ah...
-Jack... crees que... Calipso te ha hablado? Digo... por el oleaje y así, puedes distinguir sus señales?
Y es que no puede decirle directamente lo que piensa, sabe que Calipso tiene todo planeado y es sumamente simbólica, Jack debe darse cuenta de los indicios del destino.
Le sonrió en respuesta por lo del vestido.
Le gustaba verla al menos disfrutar de ropa adecuada para ella. Sumándole el orgullo de verse muy hermosa.
Miró hacia el atardecer cerrando los ojos, disfrutando de los últimos rayos de sol.
-Si, parece hasta irreal.-
La miró con una ceja alzada. No necesitaba ser muy listo como para saber que algo le preocupaba a la española, sin embargo aún no sabía lo que era.
Quizás se sentía incomoda rodeada de tanto pirata, ella estuvo rodeada mucho tiempo por miembros de la armada, sus modales eran diferentes.
Se levantó casi junto a ella y la siguió a la orilla.
-Si piensas entrar, hazlo por la parte de atrás, yo te cubro y estaré pendiente para cuando te transformes.-
Pensó que tal vez ella quería nadar, pero cuando le pregunto lo de a diosa del océano se comenzó a poner nervioso.
Estaba seguro de que detectó las mismas señales que el.
El destino quería que estuvieran juntos, Calipso específicamente.
Pero Jack no estaba muy seguro de eso, el jamás se había interesado genuinamente por una mujer, y esos sentimientos encontrados estaban llenándolo de nervios.
-Dices como ... indicios? Tia Dalma era una experta en acertijos y cosas tenebrosas que te ponen a pensar mucho. Estoy seguro de que encontraremos una solución a tu problema de tener piernas en lugar de aletas.-
Caminó hacia el otro lado de la española y le dió un trago a su bebía.
-A menos que ... te refieras a otro tipo de señales, más ... confusas y ... que no van con tu ... bueno nuestro ... de quien sea ... estilo de vida.-
Trató de sonar desinteresado pero como siempre, había fallado en el intento.
La pelinegra sonrió, le había descubierto. Vió como le quito de nuevo lo que tomaba y Jack por un momento pensó que se lo estrellaría, pero solo terminó de tomarse lo poco que quedaba.
-De acuerdo si, si me ha hablado pero no se que demonios quiere. Yo solo hago mi, humilde trabajo de pirata y ella se decide a darme aventuras cada vez más extrañas. En esta te conocí y siento que significa algo, se supone que somos “enemigos” y aún así no nos estamos tratando de matar, no se que es lo que busca si claramente no soy tu tipo.-
Quizo morderse la lengua con lo último que dijo. De donde había salido eso? Ni siquiera le gustaba ... tanto.
Bebe todo el ron que queda del pequeño vado y quiere darle el crédito a el líquido de que ahora está sonriendo de esa forma tan relajada cuando escucha la voz de Jack.
Sabe que está nervioso y es porque ha encontrado igual las pistas que Calipso les ha dejado en el camino, específicamente a ellos dos.
-Creo que el problema ahora no son mis piernas, creo que ahora debemos... amh saber no, que... qué hacer con los deseos de Calipso para... nosotros...
Sus mejillas se ponen rojas cuando escucha la última parte de la oración... su tipo. En realidad si lo piensa bien, ambos son el uno para el otro de acuerdo con lo que hablaron en la isla, pero... bueno, inhala profundo y decide hablar, no ha dejado de sonreír desde el primer momento.
-Si lo piensas bien... Jack, tú amas el mar y yo igual... odie a los piratas y tú no caes ante encantos de sirenas, ahora henos aquí... Calipso te ha hablado y a mí igual... pero, si, eres mi tipo, pero eso no lo volveré a decir nunca más así que espero que lo recuerdes
Lo apunta con un dedo y camina toda sonrojada hacia donde estaban antes, los demás siguen bebiendo y bailando, de inmediato al ver esa escena se acerca nuevamente a él, nerviosa, no por solo lo que acaba de decirle, que es su tipo y que cree el igual que él, que Calipso los ha unido.
-Dime... Jack, por favor por favor! Que no vamos a ir a Tortuga... podemos ir a cualquier parte, menos a ese horrible lugar... o... o si vamos tendré que encerrarme en tu cabina... con candado...
No es que tenga miedo... solo que, Tortuga es demasiado, incluso para ella como si fuera una sirena en todo su esplendor, sin la influencia de la tierra, de España, no iría a Tortuga a encantar a ningún pirata, el alcohol se hace cargo de ellos, bueno al igual que las prostitutas.
Suelta un gran suspiro relajado cuando le dicen que irán a otra isla solo por ron, se acerca y le da un beso en su mejilla... solo por inercia, entonces Gibbs se acerca a ellos.
-Amh yo... iré a la cabina, ya es... muy tarde y... si, me avisan cuando... lleguemos
Casi sale corriendo a la cabina y ahí se deja caer en la colchoneta, no sabe si podrá dormir esa noche, su corazón late como nunca, que le pasa a Amelia Salazar... resultó encantada por un pirata.
La noche pasa lenta, pero el sueño le ha ayudado mucho, se siente fresca en la mañana y cuando sale de la cabina apenas amanece y ven que ha están en puerto.
-Jack? Disculpa, maestre Gibbs, haz visto a Jack?
Sonrió con picardía por lo dicho. Al parecer si tenían algo después de todo.
Pero aunque así fuera, el hechizo se hubiera roto al momento en el que comenzaron a gustarse, así funcionaba no? Jack no sabía mucho de maldiciones, quizás le preguntaría a Gibbs más adelante.
-Claro, somos el uno para el otro eh...?
Sin pensarlo la toma de la cintura cuando se acerca nerviosa a decirle que no fueran a tortuga. Le parece divertida la situación ya que el ama ir a ese lugar, se consigue tripulación barata y muchas cosas gratis.
-Tranquila, no es tortuga, es solo Fortuna. A donde íbamos cuando nos perseguías ... perseguían, los españoles, de los cuales tu no tienes idea.
No era como si lo escucharan los demás, estaban preparando todo para arribar y correr a la perdición.
Se queda frío al sentir los labios de la española en su mejilla, dandole un sonoro beso que lo dejó atontado por un rato. Tanto que cuando menos lo pensó, Gibbs lo miraba con una ceja alzada, exigiéndole al momento que le contara todo acerca de su “relación”.
-No hay una “relación”, maestre, así son las españolas, ya sabes, tu debes tener experiencia. Amelia es ... cariñosa ... creo.
Deja de verme así y prepara todo, ire rápido a tierra, debo conseguir algunas cosas.
Al llegar a puerto bajo junto a otros hombres. Debía conseguir algo de ropa para la sirena, y algo de comida decente.
Ademas de algo para el, ahora no sabía por qué, pero le gustaría verse más presentable en la nave.
Dejo a Gibbs a cargo del perla así que ella estaría bien.
Cambió algunas monedas por lo que necesitaba y caminó un rato más. En toda su vida como pirata, algo decían del Capitan Jack Sparrow era de la condenada buena suerte que tenía. Siempre lograba escapar de la horca y de miles de problemas en los que se metía, pero todo tenía una explicación, Jack tenía unos sentidos muy buenos.
Aunque no fuera muy alineado, sabía perfectamente cuando algo no estaba bien, y ese momento era uno de esos.
Miró a su alrededor buscando más gente de su tripulación y nada, se habían esfumado, casi como cuando ...
-Hector ...
Hizo una mueca de estrés y tomó el camino de regreso. No le importaba que se llevara al Perla de nuevo, sino que se llevara a la sirena con ellos, el no podía dejarla sola con toda esa bola de cucarachas.
Cuando Gibbs se negaba a decirle donde estaba Jack, supo que algo malo pasaba en el barco, sale de la cabina y mira a todos preparando la nave para salir a mar abierto, pero no hay el capitán... pero.
-Hola, si, quién es usted? Que yo sepa el Perla Negra solo tiene un capitán y no está en este barco como para que quieran zarpar
Molesta le recrimina al tipo alto e imponente que no había visto antes, el par de antes le dice que es el capitán Barbosa, pero ella no se intimida ni parpadea un poco, estaba a punto de decirle lo que es una bruja del mar, como logró asustar a los otros pero... de inmediato se dio cuenta que no era una, sino que era la sirena de la suerte que trabajaba para el Silent Mary, se quedó atónita pero más que eso, molesta, pensaban dejar a Jack en puerto!
-Entonces si me dan permiso, yo vine con Jack, no con ustedes ratas traicioneras u holgazanas
Estaba caminando como una reina, mentón en alto cuando Barbosa la detiene diciendo que necesita su suerte para seguir adelante, toda indignada aprieta sus puños y se molesta más, se le ocurre una idea entonces. Se suelta de su agarre y camina hacia donde guardan los barriles.
-Gibbs! Puedes recordarles a todos con qué llame la atención de ustedes en la islas? Exacto! Fuego, con qué? Quemando los barriles de ron! Ah y como soy una sirena que trae suerte, de igual forma puedo trae infortunio si me hacen enojar, ahora o esperamos a Jack o todo se convierte en cenizas, simple...
Todos los piratas se ponen miedosos y van a querer cuidar el ron, pero ella solo alza las cejas y sonríe de lado mirando a Barbosa, esperando que entiendan que si dejan a Jack, convertirá el Perla en una fogata flotante, el otro rodando los ojos acepta y se acerca a preguntar qué hace con Jack de todas formas.
-El destino... y Calipso... y no puedo irme sin él, por favor
Barbosa asiente con un movimiento de cabeza, hablando un poco de Calipso y los indicios, entonces ve que Jack se acerca corriendo, sin notarlo una sonrisa genuina se forma en sus labios, emocionada, Gibbs y Barbosa la miran curiosa, como molestándola.
-Qué, ah déjenme...
No pudo evitar quedarse perplejo al ver su nave aún en puerto con Hector Barbossa arriba. Eso jamás pasaba a menos que solo fuera para rescatarlo.
Su maestre y el otro pirata platicaban muy tranquilos con la sirena. Al parecer tenía un amigo nuevo, no pudo evitar sentirse enojado. Reconocía que el viejo pirata tenía una extraña actitud vanidosa que incluía obviamente, los buenos modales que el no tenía.
El mayor lo miró con altanería y algo de fastidio, mencionando lo típico, que no podía haber dos capitanes en la nave.
-Hector, te nos unes? Digo eso es bueno para tu edad?, tus mil años deben ser agotadores.
Terminó de subir hacia ellos y le dió a la chica lo que le correspondía, y lanzándole a Gibbs lo demás.
-Ya conociste a nuestra invitada por lo que veo...
Se aguanto las ganas de rodar los ojos al escuchar sus palabras “galantes” respecto a la chica. Pero lo que si lo hizo fruncir el ceño fue cuando le dió un meso en la mano y la española solo ladeó la cabeza aceptando el gesto.
-Aagh bueno, si tan bien se llevan compartirán habitacion, ahora si me disculpan tengo una ruta que trazar, ushcale.-
Hizo señas con sus manos corriendo a los presentes y ordenando a los demás a que prepararan todo para su salida.
Estaba celoso completamente, y lo peor es que no fue bueno disimulando, ya que en cuanto hubo un momento, el pirata comenzó a molestarlo con el tema de la Diosa del mar.
-Hasta tuvieron tiempo de platicar de eso, que agradable, que tal si me dejas hacer mi trabajo como capitan y tu te vas con la sirena.-
No perdieron el tiempo y zarparon.
Obviamente recibía comentarios sarcásticos molestándolo, debido a que hizo enojar a la sirena con su actitud celosa.
-Por última vez! No estoy celoso, es ridículo, ademas tu empezaste a ... ser tu ... con tu tontería de “ay si, como con cubiertos, podemos ser amigos?” Como se que a ti no te gusta? Ya basta, me voy.-
Los dejó riendo a sus espaldas y el se dirigió a su cabina pero olvidó que la española estaba ahí, por lo que chocaron al momento de que ella quería salir y el, entrar.
-Estas bien? Lo lamento, puedes ir con Hector a que te revise, creo que el también es bueno en esa área.-
Se había quedado atónita cuando Jack presentaba ese tipo de comportamiento, es obvio que está celoso, no puede creerlo, pero en verdad su corazón se siente extraño, como que le gusta verlo celoso pero al mismo tiempo se molesta pues esa charla que tuvo con Barbosa que para dejarlo que suba al barco.
Frunce el ceño toda molesta tomando la ropa que le trajo.
-Eres un malagradecido
No dice más y se va a la cabina el resto de la tarde, no que se quede encerrada todo el tiempo sino que de vez en cuando sale a escuchar qué hablan y sonríe todas las veces que escucha a Jack celoso, le encanta, pero quiere aclarar todo, los celos no son un lindo sentimiento.
Cuando estaba nuevamente a puto de salir para ver qué de nuevo escuchaba, se topa con Jack... con una nueva muda de ropas, eso la hace sonreír un segundo puedo cuando menciona lo de Barbosa se molesta de nuevo.
-Si no le hubiera hablado estarían llevándome a rastras y tú varado en puerto Jack, de nada por cierto
Cruza sus brazos y cierra la puerta para que ambos queden en la cabina y no vengan los chismosos a molestar, no quiere más malentendidos.
-Los amenacé con convertir en cenizas los barriles de rom, logré que se asustaran... pero el tonto de Barbosa expuso que si, soy la sirena del Silent Mary... pero eso no importa, Jack... no debes estar celoso...
Hace que se siente en el colchón y se pone las manos s la cintura, se le queda viendo un momento, no escuchando sus excusas de que no, no está celoso y bla bla bla... sino que se ha planteado su nueva vida, navegará con él, aunque el hechizo siga, ya no le importa, quiere navegar con Jack por todo el ancho mar, y como el pirata es valiente en muchas cosas, en este tipo no, así que ella dará el primer paso.
Se acerca y lo toma de las mejillas para besar sus labios, aún es la capitana y debe mostrar... autoridad, aunque obvio le da algo de pena femenina.
-Jack... dijiste que las sirenas no tienen encanto en ti, pero quizá tú si puedes encantar sirenas... como a mí y no importan mis piernas... o los indicios de Calipso... navegaré junto a ti... pero si sigues celoso me lanzaré por la borda... lo haré también si no te sientes cómodo con esto...
Se muerde el labio y se acomoda a su lado en el colchón, espera que lo que acaba de hacer no arruine nada, no puede creer que ahora su amigo, su... su norte, es un pirata, pero le encanta este.
-Por cierto, me gusta más charlar contigo que con Barbosa...
Rueda los ojos. Claro que estaba enojado, el problema era que no sabía realmente por qué, estaba sumamente celoso y jamás se había sentido así, era nefasto.
La sirena se esforzaba por explicarle (a gritos) que de no ser por ella, se hubieran ido. Y estaba agradecido, pero ... si convenció a Hector era porque se parecían más de lo que a el le gustaba.
Se sintió idiota al sentirse así, ahora pensaba en como lo iban a molestar por eso todo el camino.
-Ya lo sé, y gracias, pero ... nada olvídalo ...-
No le iba a decir que estaba sintiéndose como niño regañado por nada, pero al menos internamente le agradecía por no haber perdido su nave.
La vio cerrar la puerta y sus nervios se incrementaron.
Rio un poco cuando escucho lo del ron, claro que ella ya sabía como amenazar a todos con lo más sagrado que tienen, que es el alcohol.
Hizo un gesto cuando le menciono la palabra “celos”. Que no estaba acostumbrado maldita sea, el solo amaba al mar, y el ron obviamente, pero al parecer la sirenita había sido enviada por el destino para ...
Jack comprendió los mensajes de la Diosa del mar.
Justo le iba a decir cuando ella le besó. No fue algo que durara, pero fue suficiente para que sus dudas se aclararan totalmente.
Le acaricia el rostro tratando de transmitirle confianza.
-Creo que ya entiendo lo que me preguntabas hace rato, si sentía las señales de tia Dalma pero no comprendía muy bien el sentido, hasta ahora, eres tu, tu eres quien me va a guiar en el océano y quien me convertirá en una mejor persona ... si es que tienes suerte claro.
Se rieron un poco y compartieron otro beso, por fin estaba todo claro.
Unos golpes fuertes en la puerta los hizo volver a donde estaban, y salir de esa burbuja que tenían.
“Los españoles se acercan”
Jack miró a Amalia y le hizo una señal para que se quedará ahi, mientras el salió a cerciorarse.
Hector les gritaba a todos que tomaran sus puestos, el “Silent Mary” estaba a punto de alcanzarlos.
-Quieren a Amelia, hay que pelear, ellos no saben que su capitan es una mujer.-
Todos lo miraron perplejos. La había cagado, todos creían que a bordo estaba solo la sirena de la suerte, diosa de las olas ... no el Matador del Mar.
Barbossa le grito unas cosas, al igual que la tripulación, pero a pesar de eso, la chica se había ganado a los piratas y aceptaron ayudar a que no se la llevaran, ni que dijeran algo al respecto.
El beso que había recibido fue lo que la calmó totalmente, estaba todo arreglado entre los dos y finalmente estaban atando los caminos del destino que Calipso les puso en frente, ya no le importaba seguir con piernas, Jack estaba complementando su vida ahora y nada la hacía sentir mal... hasta que claro, no todo es color de rosas, su tripulación ha venido por ella.
Estaba a punto de protestar cuando Jack le cierra la puerta en la cara, pero logra escuchar que ahora todos saben que es el Matador del Mar, no puede dejar que esos piratas, incluido su ahora compañero de vida, sufran el destino del Silent Mary.
Acomoda su vestido haciéndolo fácil de manejar y sale del lugar frente a todos los piratas, antes que llegue la flota española.
-Lamento que tengan que pelear por una persona que ha asesinado a sus compatriotas... pero no soy más esa persona, el Matador murió... solo quedo yo, Amelia... la sirena de la suerte y no voy a dejar que les pase nada... lo prometo
Habla como si en verdad fuera toda una capitana, de inmediato se acerca a Barbossa y a Jack, debe hacer esto primero, sola.
-Lesaro, mi mano derecha sabe quien soy... si logro hablar con él, pueden dejarme en paz e irse sin causar mucho daño, ya pude ver desde aquí que el capitán es otro y no mi contra maestre... ah, Jack... déjame protegerlos... por favor
Escucha que obviamente no la dejarán sola y eso la hace sonreír, pero debe hablar con Lesaro primero... así tendrán algo de suerte, Barbossa con la información dada comienza a dar las órdenes y ella se acerca a cubierta, donde ve de cerca a la tripulación.
-Lesaro! No disparen! Necesito que Lessaro venga a negociar...
Toda molesta y seria se refiere a la tripulación española y se relaja cuando aceptan que el maestre baje al barco pirata, cuando lo tiene cerca se abrazan pues es como su hermano, luego respira hondo y comienza a contarle todo que pasó, Lesaro sonríe algo melancólico pue sabe que es hora de marcharse, la sirena no puede estar toda la vida con ellos, asiente y vuelve a su respectiva nave, pero el capitán se ve molesto, agradece que hicieron caso a las órdenes de Barbossa, el capitán no quiere irse sin ella, aparte de que piensan que ella mató a Armando... y comienza la batalla.
No se va a quedar quieta, mira a Jack como avisándole lo que hará y se lanza al mar... siente sus poderes de sirena salir a flote como antes, puede controlar las algas.
Las algas las podía controlar con mucha fuerza y a su antojo, estas subieron y abordaron la parte baja del barco, donde los cañones escupían fuego y los aprisionó, los apretó hasta hacerlo añicos, haciendo que estos sean inútiles, le daba algo de pena ver así a su Silent Mary.
-AAAHHHH!
Escuchó entonces que si no la dejaban en paz, el infortunio los perseguiría por siempre, el último cañonazo del Silent Mary golpeó el Perla antes de decidir partir, pero esa explosión fue fuerte, como la primera vez que se encontraron con Jack, una astilla de madera le hiere el costado derecho y gimiendo de dolor ve a Jack caer al agua... ahogándose, no puede permitir que pase, nada rápido para tomarlo desde los brazos y llevarlo a la superficie, en medio camino comienza a sentir ese dolor característico... va a cambiar.
-No no, Calipso... deja, deja que lo salve y luego haz lo que quieras conmigo yo... amghh ya entendí, ya entendí todo... por favor salva a Jack... si quieres una vida más para tus aguas que sea yo y no él, yo no lo merezco...
Con todas sus fuerza eleva a Jack a la superficie y lo deja en una madera flotante, Justo ahí el dolor es insoportable y el agua la cubre, lo entiende, entró en este lío, fue hechizada por querer matar a un pirata y ahora, salvaba uno, comprendía entonces lo que Calipso sentía o siente por David Jones... pero no puede pensar más pues todo se vuelve negro.
No podía creer que la chica se lanzara como carne de cañon a su antigua tripulación. Pudo ver que si, su contramaestre comprendió la situación, pero el nuevo capitán … conocía esa mirada.
La lucha comenzó y Jack solo atinó a no perder de vista a la sirena, sonriendo al verla entrar en acción.
“Cómo es que caí redondito por una sirena? Esta bien que no hay mortal digna de mi pero esto es ridículo”
Su mente regresó a la realidad al escuchar el cañon. Golpe que lo hizo tambalear mareado hacia el océano.
El agua salada entraba por sus pulmones, y se sentía una gran tranquilidad. Ahogarse no era tan malo como lo hacían ver.
Sintió como su cuerpo se elevaba, pero el agua se cubría de espuma y de un tono rojo característico. Era sangre acaso?
— Amelia? … t-tu? … —. Sintió de nuevo desvanecerse por unos segundos antes de incorporarse de un salto., mirando a sus alrededores que no había señal de la sirena. En cambio, un cuerpo se hundía bajo él.
El pirata se sumergió para atrapar el cuerpo de la mujer, sujetándola del brazo y gruñendo al sentir el dolor en su cabeza debido al agua dentro de su sistema. Pero eso no impidió que pudiera sacar a la chica.
— Vamos preciosa … no puedes morir ahogada, eres una sirena … vamos … Amelia … no te rindas —. Se acercó a darle respiración de boca a boca, tratando de reanimarla.
Jack sabía que debido a su hechizo, era probable que muriera por tragar agua, pero no iba a permitirlo. No ahora que sabía que estaba enamorado.
El cuento de Jack Sparrow enamorado de una sirena sin duda le daría la vuelta al mundo, pero era lo real. Algo real que estaba pasando en ese momento.
Una serie de flashbacks de sus momentos juntos le dejaron en claro que era cosa del destino, que ambos estaban en la misma sintonía con respecto al mar. Navegar juntos toda la eternidad no sería tan malo.
— Amelia … o quizás … —. Jack miró al cielo y todo los ojos. — Tia Dalma … por favor, quítale el hechizo … que sea una sirena de nuevo para que pueda sobrevivir … te doy cualquier cosa—. Finalizó Jack.
Acarició con cuidado la mejilla de la otra, dejándole un besito suave sobre esta, desviándose un poco hacia sus labios.
— Te amo Amelia …
@armandosalsajrrp hey, me extrañaste guapo? Yo se que si ~
Armando Salazar, así conocían al capitán de la flota Silent Mary, el mejor capitán que ha surcado el mar, lo conocen por ir cazando piratas pero también resguardando las costas de invasiones de otros extraños lugares. Aunque lo de los piratas ya lo dejó hace un tiempo, habían muchas peleas y pérdidas por parte de su tripulación, prefiere hacer cosas más “relajadas” que le dejen una buena ganancia.
Últimamente lo único que importa es el oro y para quien trabaja, es lo único por lo que vale la pena pelear, ya no el bien de las personas por lo cual antes se peleaba, ahora es aburrido.
Otro detalle que se menciona con frecuencia en la vida del Capitán Salazar, es que una sirena siempre ayuda a su tripulación en todas sus batallas, incluso cuando perdían, gracias a la sirena tenían un poco de oro o quizá capturaban a algún pirata importante para hacerlo pagar.
Cada que escucha esos cuentos se larga a reír, Amelia Salazar está detrás de la máscara del gran capitán español, era la mejor, pero no podían permitirse, los más grandes, que una mujer lidere toda la flota... por eso es que siempre esconde su cara, siempre viste de hombre y... casi nunca se lo ve en batalla, bueno, al inicio si, pero a partir de la mitad no, justo cuando aparece la sirena, que curioso...
pero eso es otro asunto que todos dejaron de lado.
-Vamos Vamos!
Hoy era un día que debían buscar una nave que se había robado una reserva especial de ron del rey, le hacía rodar sus ojos el pensar que solo por eso estaba poniendo a su gente en riesgo, pero espera no se haga tanto escándalo como otras veces.
-Haremos lo de siempre... sirena aparece y ustedes en silencio toman el ron mientras los piratas están distraídos...
Termina de explicar y cuando están en medio camino ve nubes negras, parece que habrá tormenta, pero ya no tiene caso, aunque den media vuelta ahora, la tormenta les llegaría y quizá sea solo unas cuantas gotas, si vuelve con las manos vacías el rey va a bajarles el sueldo a él y al contramaestre, sabe que no es prudente, peor para ella siendo mujer.
Pone el timón en la dirección correcta y acomoda la tela que usa en su cara, no deben ver que es mujer, peor un pirata, sería una ventaja para ellos el aprovecharse y burlarse del imperio español.
No le queda de otra más que ir a la batalla, sin pensar que esas nubes negras no son solo unas gotas...
Su tripulación jamás se había puesto tan contenta, los piratas bailaban, cantaban alcoholizados y felices, brindando por otro atraco exitoso.
-Yo les dije, el rey tiene mucho ron para el solo.-
La tripulación del Perla Negra había tenido éxito en su ultimo atraco. Se sabía que el rey español era muy aficionado del ron, teniendo reservas enormes junto a su fortuna. No había sido dificil, tan solo habían utilizado las distracciones necesarias y el silencio de la noche, aprovechando que el rey entró a la bobeda y tomó hasta caer al suelo de lo ebrio que se puso. El rey pensaba que el ron era lo único por lo que no debía preocuparse de que le fuera robado, pero ademas de el, habían más interesados en ese ron, los piratas por ejemplo, y uno más en especifico.
Jack Sparrow, famoso por siempre escabullirse de la horca y de los piratas que buscan saldar sus deudas. El siempre capitan del famoso barco pirata que más problemas daba.
-“Jack, todo esto es muy bueno, pero que pasará si el rey envía a ... al ... al matador.”
Gibbs como siempre, tenía razón. Pero era algo que Jack ya había tenido en cuenta.
Decían que no había barco que se salvara del conocido Silent Mary, comandado por el Capitan Salazar.
Miles de rumores y leyendas sonaban alrededor de este, pero el más seguro, era el de la extraña sirena que siempre les atraía la suerte.
Después de todas sus aventuras, el podía constatar que estas existían, y que si lograbas tener un vinculo especial, podían ayudarte en tus problemas, quizás había una especie de pacto, que claro, Jack iba a averiguar para poderse ganar a la sirena y utilizarla a su favor.
Tenía meses pensando en esa situación. En como lograr atrapar a la sirena, así pusiera a toda su tripulación en riesgo, igual no era la primera vez.
-Vamos a Isla Fortuna, estaremos a salvo en tierra, igual no creo que sepan quienes robaron ... o si?
La isla estaba cercas, ahí podrían abastecerse de pólvora y algunas cosas más, claro que por primera vez en mucho tiempo, el alcohol no iba a faltar.
Como si el destino se hubiera reído en su cara, que usualmente siempre lo hacía, a lo lejos una tormenta se acercaba, y junto a esta, un barco español muy conocido.
Sabía que algo estaba pasando en las aguas del mar que claramente se ponían oscuras por las nubes que tapaban a la hermosa luna, no había reflejo en el océano, era como estar flotando en la nada... pero no quería dejar ir al barco pirata, ni siquiera iba a querer pelear por salir de esa maldita zona de inmediato.
Acomoda su sombrero y deja a Lesaro en el timón, se acercaba a ver las aguas de cerca... quizá la tormenta se estaba alineando con las aguas del mar para causar un gran desastre.
Vuelve de inmediato con su mano derecha y habla con él a solas.
-Prepara los botes de emergencia y los quiero listos para marcharse cuando dé la señal, el barco encallará pero quiero que sobrevivan a lo que sea que nos tiene preparado esta tormenta... yo me quedaré al timón, es mi barco y yo su capitán
Deja todo en claro aunque su tripulación no quiere abandonarla, sabe que deben obedecer para que no mueran, si todo sale bien ya se encargará del rey y el pago que debe darles.
Vuelve al mando y cuando están cerca del barco los truenos y un viento muy fuerte que casi la lanza volando, los detiene, a ambos barcos, por un breve momento cruza la mirada con el capitán de aquel barco pirata y ambos están desconcertados.
Gruñe de rabia pues el maldito clima resultó siendo su mayor enemigo esta noche.
Cuando se estabilizan va donde su tripulación y les ordena ir a los botes y resguardarse, a la mierda el ron, le compraría la mitad de los barriles al rey, no va a arriesgar a su gente por unos cuantos barriles de ron en medio de una gran tormenta.
La lluvia no tarda en llegar y como no ha presentado amenaza a los piratas se alivia pues es un problema menos, aunque... si la tormenta es fuerte y deja el barco pirata varado, puede ir por uno o dos barriles ella sola.
Las olas se unen a los rugidos del viento y tiene que volver de inmediato al timón, es como si el mar estuviera empujando a ambos barcos lejos de cualquier costa, incluso lejos de esa isla de prostitutas y borrachos.
Su tripulación ya la ve lejos en los botes gritando por ella, su sombrero se va con el viento y su pelo largo y negro, queda suelto, junto con su rostro, la tela que usaba se ha bajado en un poco, ya la vio alguien y ese alguien es el capitán pirata... que justo se miran frente a frente por que la marea, la fuerza de Calipso ha jugado con los barcos... haciendo que se choquen de frente.
-Aghhh! Aah aahh
Un trozo de madera le atraviesa en su costado, como una astilla, nada de muerte pero duele y le impide caminar tan rápido como quisiera.
Llega a la orilla viendo las olas fuertes, escucha los gritos del capitán pirata hacia su tripulación mientras se quita su ropa... lanzándose al mar en busca de refugio de la gran tormenta.
Ella es la sirena de la suerte.
La tormenta llegó estruendosa y destructora, antes de lo que había previsto.
La neblina cubrió la nave y la isla dejó de verse, ni siquiera podían verse entre ellos.
Un golpe lo tiró junto a sus hombres. Rápidamente ordenó que abandonaran el barco, lo mantendría estable un tiempo en lo que todos trataban de llegar a tierra y protegerse.
-Gibbs, toma, traten de llegar a tierra y resguárdense. Mañana buscaremos el perla de nuevo, ha soportado peores cosas, confío en que saldrá ileso.
Le entregó su vieja brújula y los mandó a los botes.
Cada pirata aseguró los barriles en la nave, y rezaron a la diosa de los mares que perdonara su motín y su barco.
Jack no pudo evitar unirse, les había costado conseguir tanto preciado ron como para que el mar se los arrebatara.
Cuando todos iban saliendo, miró hacia el barco rival, sus ojos se abrieron y no pudo dejar de estar al tanto. Era mujer, el matador del mar era mujer.
El barco se sacudió salvajemente y tiró un bote al océano de manera brusca. Les grito a todos que se quedaría ahí, con su nave.
Miró de nuevo al puesto del capitan y lo único que alcanzó a ver fue que había saltado al agua.
-Acaso está loca?...
Cuando se acercó a estribor a ver donde había caido la capitana, vio con claridad a la sirena.
-No puede ....
Una ola lo derribó del barco. Cayendo en el océano furioso, en cierta manera le molestaba no haberse quedado con su barco como buen capitan, pero prefería sobrevivir para seguir navegando.
El sol en sus ojos le despertó. Estaba vivo, mojado y en medio de una jodida isla desierta.
En esos momentos se sentía como un deja vu muy jodido.
Se incorporó y parpadeó algunas veces, adaptando sus ojos al sol, donde estaba?!
Al parecer la tormenta había sido tan fuerte que terminó arrastrándolo más lejos de lo que pensó.
-Ahh por qué le di mi brújula a Gibbs? Donde demonios estoy? ...
Si, se supone que le es fácil estar en el agua y moverse en esta, pero ahora las aguas estaban igual de furiosas que la tormenta allá arriba, le costaba moverse contra corriente, en especial con la herida en su costado, justo hoy tuvo que pasar todo esto.
Respira hondo y en eso ve un cuerpo caer al agua, es el capitán del barco pirata, piensa en dejarlo ahogarse pero puede ser su salida, su mejor excusa con el rey, si lo lleva ante él.
Toma todas sus fuerza y lo agarra de su camisa, lo jala y continua nadando sin saber bien el rumbo, solo ve los desastres de la tormenta por encima y por abajo solo oscuridad y movimiento del agua, burbujas, de todas formas solo puede nadar por encima del agua para que el pirata respire.
Luego de mucho tiempo ve un cuerpo de tierra cerca, agradece pues ya estaba a punto de rendirse.
Sale hasta la orilla dejando al pirata en la arena fría, ella igual se arrastra un poco más allá, dejando caer su cuero cansado de espaldas y este se relaja no solo al quedarse quieto, sino que ve el cielo despejado, eso significa no más tormentas.
Sus ojos se cierran y queda rendida, no es hasta el otro día que despierta por la brisa del mar.
-Mgh... auh...
Se toca su costado y suspira, no está sanada pero está mejor por el agua de sal, con cuidado se levanta y ve sus piernas, mierda, está desnuda y el pirata ya no está donde lo dejó. Inmediatamente se incorpora y pone su largo pelo delante para cubrir sus senos, mientras que sus manos cubren su parte íntima.
Mira para todos lados y ve al pirata sentado en una roca mirándola, no puede evitar sentirse avergonzada pues... no ha estado desnuda frente a un hombre... JAMÁS.
-Mi... Mira a otro lado! Por el amor de Dios debes tener un poco de decencia para dejar a una mujer desamparada desnuda, en paz...
Lo mira todo molesto y como el otro se pone a reír, toma unas algas y con eso logra cubrir un poco de su cuerpo. Necesita aunque sea una tela rota o algo, pero tampoco puede buscar pues no quiere que el pirata siga viendo su cuerpo.
Camino un poco para ver si podía reconocer la isla y encontró a la capitan del Silent Mary varada en la playa ... desnuda.
Parpadeo un poco y miro a los lados, como si alguien fuera a espiar junto a el, se abofeteo mentalmente y camino hacia el lugar.
La chica se estaba despertando, así que rápido se sentó en una formación de rocas de ahí, observando.
-Asi que, Capitana eh ... sinceramente eso es lo que menos me sorprende, de hecho es admirable que alguien tan ... tu, este a cargo de tan honorable armada. Pero dime linda, como alguien abandona su vida en el océano para estar, bajo el mando de alguien?
Claro que se refería a su vida como sirena. Su teoría más fuerte era que la chica se harto del mar y salió a hacer una vida en tierra, no dudaba que fuera culpa de alguna maldición u otra cosa, pero, igual le interesaba conocer un poco más de su secreto.
La vió preocupada tratando de taparse más que por contestar su pregunta.
Se sintió ofendido y rodando los ojos, se quito su camisa y se la lanzó.
-Mira, he visto mejores cuerpos que ese, despreocúpate de que esté aquí por ... quererte ver desnuda.
Hizo una mueca de desagrado, pero sinceramente, no estuvo nada mal la vista.
Mientras a regañadientes la capitana se ponía la camisa, el pudo observar con detenimiento la herida en su costado. Se veía mal y al parecer le molestaba.
-Si te portas bien, puedo ayudarte con tu herida, a menos que tus poderes marinos te curen, si es así, puedo ver?.
Ante la negativa de mala gana que le dió ella, Jack solo se levantó y se alzó de hombros. Igual quizás más tarde, si encontraba las plantas que necesitaba, le ayudaría un poco. Aunque nadie le creyera, tenía algo de caballerosidad en el.
Siguió caminando con la española gritándole unas cosas a la espalda, gracioso, eso también le recordaba viejas situaciones que había vivido.
Miro por un momento hacia ella y la vió vestida solo con su camisa, tuvo que detenerse y concentrarse en otra cosa, sabía que si decía algo, era capaz de ahogarlo, o en esta situación, comerselo, y no en una buena forma.
-Shu, deja de seguirme rara.-
Toma la camisa y se la pone aunque no le guste la idea de que fue gracias s un pirata que ahora está con algo de prenda en su cuerpo y no como una loca desnuda.
Era increíble com cada palabra que decía el otro se sorprendía, es primera vez que alguien le habla de esa forma, obvio ha escucha insultos y cosas denigrantes pero no oraciones completas tan... tan llenas de sentido en la boca de aquel pirata... que ahora estaba con el torso desnudo, era tan moreno, como si el sol hubiera pintado capa por capa hasta llegar a ese tono tostado en él... parpadea y vuelve a la realidad, enserio se puso a pensar en eso?
-Ah... no soy rara! Qué te pasa... y pues somos los únicos aquí, por si no lo notas, debemos unirnos... para sobrevivir, a no ser que quieras morir solo y desamparado en esta horrible isla... por que bien sabes que me puedo ir nadando...
Se cruza de brazos frente a él cuando logra detenerlo y lo mira algo molesta, sabe que su rostro de molestia es más el de una nila malcriada, es por eso que usaba la tela en su rostro cuando es capitán.
-Además no puedo dejarte solo, vales mucho para la corona española... y bueno, hay algo en el agua que te interesa y yo lo puedo traer fácilmente a la orilla para tu degusto... capitán...
Cuando le dice su nombre asiente y lo repite, Jack, muy acorde con su personalidad, simple, relajado y sencillo. Luego le apunta a lo que le estaba ofreciendo dos barriles de ron flotando más allá de la orilla, quietos pues la corriente está tranquila.
-Y por cierto me llamo Amelia... no rara... y bueno, si los quieres debes pensar y decidir rápido, la corriente cambia de un momento a otro, capitán Jack...
Suspira suave y se va a sentar bajo una palmera donde da la sombra, luego toca su herida y respira hondo, no tiene tanta fuerza para sanarla y además debe estar en su forma de sirena para hacerlo... es muy complicado y la verdad que le da un poco de flojera canalizar sus energías para que su piel se regenere.
-Si quieres unirte a mi, debes al menos invitarme a cenar, no creas que soy tan fácil ...
Siguió caminando sin importarle nada, buscando entre algunos restos de barco algo que valiera la pena.
No era la primera vez que estaba atascado en una isla desierta, había escapado de morir en una, dos veces, una tercera no sería difícil.
-Ademas, si quieres irte adelante, yo podré sobrevivir por mi cuenta. Antes muerto que hacer tratos con ... peces...
Se detiene en cuanto la mujer lo alcanza y se pone frente a el; lucía molesta, y se veía adorable, cuantos años tendría esa chica, bueno era una sirena, quizás como mil.
-Aunque hablando de eso, no hueles a pez. No se si sea bueno o malo pero al menos no me dará dolor de cabeza.-
Le palmeo la cabeza y siguió caminando, recogiendo algunas cosas en el camino.
-Ahhh... quieres entregarme? Enserio? Ni siquiera tenemos naves! Ademas no me llevo muy bien con tu rey, aunque ... como crees que reaccione si le digo que su mejor capitan es una sirena? No dudo que tu cuerpo sea expuesto al publico, son muy chismosos. Una vez vi que fisgoneaban a un tipo enano....
Vio a donde apuntaba y se veían los bellos barriles flotando; su salvación.
La mira y luego mira los barriles, la idea era tentadora, podría emborracharse hasta que un barco comercial pasara por ahí, o que su tropa lo buscara con ayuda de la brújula.
-De acuerdo, ve por ellos, luego te dire mi plan para salir de aquí ... Amelia ... suena mejor Armando, pero sería muy extraño llamarte así a partir de ahora.
Se sentó a su lado y le hizo señas de que se moviera de la sombra y fuera por los barriles.
La azabache se levanto mirándolo enojada. El solo le dió su mejor sonrisa y se acomodó bajo la sombra.
Fastidiarla era muy sencillo, sumándole que quizás odiara a los piratas como la mayoría de la gente lo hace. Iba a ser muy divertido pasar tiempo con la sirena de la suerte.
Mientras la otra nadaba, el se puso a hacerle una especie de ungüento, conocía esa medicina fácil de conseguir gracias a que la tia Dalma, ahora la Diosa Calipso, le ayudaba cuando tenía heridas fuertes provocadas por alguna pelea.
No podía creerlo, ella haciéndole caso a un pirata de ir s nadar y traer esos bobos barriles de ron, pero no iba a traer ambos, de paso buscaría un poco de comida, peces que sean comestibles y baste para ambos.
Nada tranquila ya que la corriente no es fuerte y ata un barril al fondo del mar con una soga que encontró en el fondo, no iba a llevar ambos de una sola vez. El otro lo va empujando lentamente ya que no tiene muchas fuerzas, cuando lo deja en tierra, vuelve para cazar dos peces.
Sale del agua nuevamente desnuda, ya sin importarle que el otro la ves, si dijo que hay mejor cuerpos que el de ella entonces no lo va a mirar, aunque extrañamente ese comentario le removió un poco su orgullo como mujer.
Logra cazar dos peces de buen tamaño, tuvo que clavarle las uñas para que murieran y dejaran de moverse, sale del mar y camina donde el otro, dejando los peces en la arena, sin aguantar mas se deja caer s su lado, donde estaba sentada antes de ser enviada al agua.
Respira hondo y siente las manos del pirata acercarse, se sobresalta un poco pero luego lo deja, acomoda la camisa para que vea donde ha sido el daño.
-Gracias...
Lo dijo en voz baja mientras el pirata le ponía la mezcla de hierbas en la herida, si, sabe reconocer amabilidad cuando la ve, es entonces que se pone a pensar lo que le dijo... que si lo entrega el otro revelará su secreto... y será expuesta como un mero trofeo del rey de España, obviamente eso no iba a pasar.
-Debo pensarlo... lo de tu entrega, pero mientras tanto debes ayudarme a encender una fogata para la noche y hacer un refugio... por favor
Escucha como el otro comienza q quejarse y es le hace rodar los ojos, en parte es gracioso, pero espera en verdad le ayude a construir refugio, si, puede dormir en el mar pero no es lo mismo que dormir en tierra y al lado de una fogata caliente.
-Me ayudas o voy en este instante a destruir tu preciado barril de ron...
Alza las cejas de forma amenazante y el moreno se hace el ofendido, todo menos el ron, ya sabe con qué amenazarlo de aquí en adelante, aunque para el otro barril tiene otras ideas.
Observa desde lejos como la sirena pelea con los barriles, no puede evitar reír ante eso.
Las sirenas que conoció hace algún tiempo eran más ágiles y siniestras, ademas de que casi todas lo odiaban, cabía mencionar.
Se puso a pensar el por qué de que ella se convirtiera en capitan, en lugar de andar por el mundo comiendo hombres, como sus costumbres ... marinas? Dictaban.
Su mente se aclara cuando la ve salir desnuda de nuevo, acaso sería costumbre? Igual no era mala vista, el encantado podría estar mirándola todo el día.
Su ceño se frunce al verla acercarse casi sin aliento. Al parecer el golpe había sido peor. Rápidamente le puso la mezcla y se concentró en el bello barril que estaba frente a el, ignorando el agradecimiento.
Obvio no iba a dejar que nadie se enterara que ayudo a la Capitana más temida por los mares, quedaría como traidor.
-Ahhh no hay mucho que pensar, no me vas a entregar, y si lo haces escaparé, simple.-
Iba a recostarse y dormir pero la amenaza le caló hasta los huesos. Como se atrevía a siquiera pensar en destruir la bebida más preciada de el? Acaso estaba loca?
-Que tan bajo tienes que caer como para amenazar al barril? Estar fuera del agua afectó tus sentidos ... pez.-
La ayudó a levantar una especie de carpa con algunas alga y hojas, madera y cosas tiradas en la arena, provenientes de otros barcos.
La noche llegó y el preparó una fogata. Aunque la comida se agradecía, el estaba acostumbrado a comer poco, por lo que dejó que la chica terminara con su ración.
-Debiste traer el otro barril! Por qué eres así?.
Casi podía escucharse el dolor en su voz, aunque quizás era también el ron que había estado tomando desde que montaron el refugio.
-Capitana ...hip... Salazar ... dígame, por qué cazar piratas? Hum? Somos solo personas que aman el mar, cosa que por lo que veo, usted no hace,... si bien, a veces, solo pocas, robamos ... es para ...umm ... como Ruben Hood, el robaba y se lo daba a los pobres, misma historia.
Se acostó en la arena y la siguió mirando.
La española lo miraba con seriedad, quizás esperando a que se durmiera para llevárselo, ahogarlo o simplemente para que se callara.
El fuego se reflejaba en sus ojos y en su cabello. Quizás en otras circunstancias, el habría caido por esa sirena, aunque nunca es tarde para algo.
Por fin pudo relajarse un poco cuando vio el fuego y el refugio que habían preparado, ahora podía sentir más relajado y menos hinchado el lugar donde estaba herida, todo gracias al ungüento del pirata.
Llegada la noche veía las estrellas y también miraba como poco a poco Jack se emborrachaba con el ron que le consiguió.
-No solo cazo piratas... bueno, eso me encomendaron en España pero... ah, por culpa de uno es que soy así...
Le muestra sus piernas y frunce su ceño, no es que odie ser humana pero se supone que las sirenas no hacen eso, si, llegó a ser alguien importante pero no lo tenía planeado.
-Siempre estamos en grupo, una noche a una de las chicas le llegó el chisme de que el Holandés Errante antes de... ya sabes, estaba por nuestra zona, yo sabía que no debíamos meternos con ellos... pero Atara quiso meterse con ellos, cantó y algunos hombres cayeron... yo me mantuve alejada pero Calipso se molestó cuando trataron de encantar a David Jones... ah hubo una tormenta enorme y no pude escapar, la mayoría de las sirenas murió pero yo no había hecho nada... entonces ella me tomó y me hechizó...
Alza sus hombros y ve que el hombre trata con sus fuerzas de seguir despierto escuchando la historia, sabe que le es difícil por el efecto del ron, sin pensarlo ríe suelta cuando la cabeza del otro cae por el sueño y vuelve a levantarse.
-Me dio piernas... no puedo vivir en el agua por mucho tiempo y en tierra debía buscar algo qué hacer para sobrevivir...
Carraspea un poco y justo cuando termina de hablar el otro cae en los brazos de Morfeo, jamás lo dirá pero le causa gracia verlo dormir.
Ella se levanta y va a la orilla del mar hasta sentir las olas suaves y frías en sus pies, mira el reflejo de la luna en el agua calmada y suspira suave.
-Calipso... tú causaste este accidente... y ahora estoy con un pirata... cual... cuál es tu plan... por favor, necesito un indicio... algo... qué esperas de todo esto...
Pregunta toda confundida pues la tormenta que hizo que terminara aquí fue especifica para quedar así, para que solo Jack y ella terminen en esta isla. Se soba sus brazos y vuelve al refugio para descansar y tratar de dormir, pues los ronquidos de Jack son muy ruidosos.
Un hechizo. Claro, ahora todo tenía sentido.
Recordaba que la tripulación de Jones en ese momento, tuvo consigo el apoyo de la diosa, antes claro de que la hermandad la apresara en cuerpo humano.
Pero las sirenas, si bien no eran muy amigables, ellas no se arriesgarían a meterse con quien no deben. Pero la prometida de Jones, era otro asunto.
Sabía que era muy especial en cuanto a su relación con el pirata, pero tampoco era de hacer algo sin un propósito. Calipso siempre tenía un destino para sis víctimas, y si la española estaba viva, algo debía tener pendiente.
-Bueno, quizás fue lo mejor.-
Siguió escuchando la historia, pero en algún momento su cara tocó la arena, dejándolo en evidencia de que se estaba durmiendo.
Jack no logró entender el sentimiento que tuvo cuando escucho a la española reír. Podría jurar que hacía bastante tiempo que no lo hacía, por la cara que hizo al descubrir la mirada interrogante del otro.
Entonces tal vez la Diosa le tenía un plan trazado. El quedar los dos solos ahí tenía que significarse algo, pero no era como si Jack hiciera caso a los indicios del destino que Tia Dalma le otorgaba, a veces solo improvisaba conforme a la situación.
No pudo soltar un comentario sarcástico o algo porque cayó en un profundo sueño.
A la mañana siguiente le despertó el fuerte olor a quemado. La chica quizás olvido los peces en la fogata, o tal vez estaba quemando algunas plantas para hacer más medicina, o quizás ...
Se levantó de golpe. Un grito salió de su garganta al ver que el barril de ron, estaba en fuego.
-Que rayos estas haciendo?!? Acaso todas las mujeres odian el ron?!.-
La chica solo rodó los ojos y siguió prendiendo la madera.
Realmente quizo ahorcarla en ese momento. Solo esperaba que su tripulación encontrara el perla y lo buscaran. No podía durar más tiempo en esa isla con la chica.
-Pensé que ya éramos amigos! Nos contamos historias! Aaargh... por qué el Ron, Amelia?! Por qué?!.-
Lo que había quedado de ese ron que había bebido Jack la noche anterior le iba a servir para hacer una fogata enorme y ver si el humo llegaba hasta donde sea que su tripulación la encuentre, ya no importaba si entregaba a el pirata o no, anoche el mar se lo dijo, pero su instinto le pedía que busque auxilio, por eso usó el ron.
Estaba bebiendo un poco de agua de coco y entonces escucha a el otro gritar como una madre a la que le arrebataron el hijo o algo muy preciado.
Se aparata un poco cuando el otro grita y lloriquea, entonces sus ojos se abren grandes y brillantes, la ha llamado por su nombre.
-Para que nos rescaten, Jack... y ya no llores, mira... por eso solo traje un barril y el otro...
Le apunta a el mar y le muestra a el otro barril que estaba flotando en un solo lugar anclado a el arrecife, ese estaba lleno, obviamente lo usaría de igual manera a escondidas del pirata, pero no quería verlo así como un niño llorón.
Cuando el otro se da cuenta de todo se queda en silencio un momento y al hacer una cara de confusión ella no puede hacer más que reír, no puede aguantarlo, fue muy gracioso ver el cambio de humor repentino.
Se aleja de él un poco y toma la camisa que le había dado, está limpia y ella usa una tela blanca como un vestido que había encontrado en el mar.
-Ten, gracias por prestármela para cubrir mi cuerpo que tanto asco te da...
Alza las cejas, toma su coco y camina de nuevo a el refugio, si, sigue pensando en eso que dijo la primera vez que la vio, los hombres nunca la rechazaban pero bueno... era por que con su voz los encantaba, ahora esto era un golpe a su orgullo de mujer y peor, el de sirena.
Bebe un poco de su coco que todavía contiene mucha agua sabrosa y dulce, y entonces ríe suave otra vez escuchando que el otro se acaba de dar cuenta que su espada, no estaba en su lugar, ella la usó para abrir el coco y pues recolectar algo de madera para el fuego.
Respira hondo y mira la herida que el pirata le ha curado, se ve mucho mejor ahora y no duele mucho, mira dentro de la isla y ladea la cabeza, sabe y siente los cuerpos de agua que pueda haber cerca y como el otro sigue mirando cómo traer el barril del mar y dando su pésame al que se quema, se levanta y camina entre las palmeras... sonríe enorme cuando ve un pequeño lago en medio de la isla, es transparente y es agua dulce, hace años que no nadaba en agua dulce.
Sin recordar a Jack, se desnuda y entra al agua ahora como sirena, se siente muy bien todo su cuerpo con la sensación liviana del agua dulce.
-Mmh~~~
Hizo ademanes hacia el cielo en su estrés. Verla ahí tan tranquila con un coco, le puso los nervios de punta.
Pero claro, aún quedaba otro barril flotando en el mar.
No pudo evitar mostrar su confusión, pensó que había utilizado ambos, bueno, ya era algo.
Toma su camisa y rueda los ojos. Sabía que las mujeres eran orgullosas, pero al parecer la sirenas ganaban.
-No me da asco, como podría? Solo dije que he visto mejores, lo cual debería ser un elogio, estas en el ... no se ... puesto tres? Si no le pasa nada al ron, subes al segundo, que te parece?
Fue por sus cosas y notó que faltaba su espada. Se puso en guardia ya que no sabía si la chica la había tomado o si la perdió entre la arena.
-Te llevaste mis cosas? Maldita sea quieres dejar de ...
Y ahí estaba, desnudándose frente a el de nuevo. Era la tercera, o cuarta?, vez que lo hacía. Una más y se desmayaría.
Se sentó a la orilla del lago para relajarse un poco. Quizás la ayuda vendría en un momento. Solo esperaba que fuera el perla y no los españoles.
-Me creerías si te dijera, que soy inmune a las de tu especie? Una vez estuve en una ... misión, de prisionero, más que nada. Al parecer no soy el tipo de piratas que las sirenas pueden encantar.-
La sirena nadó hacia el mirándolo con duda.
Había pasado hace mucho, mucho antes de lo que pasó con Teach, se dio cuenta de que el canto no le afectaba. Tal vez era porque amaba más el océano que a una dulce voz.
-Desde niño, siempre me metía en problemas. Mi padre me llevaba a las mejores aventuras, antes de que ... se retirara, por la muerte de mi madre.
Jugó un poco arrojando piedras al agua, obviamente esquivando a la española que nadaba felizmente por ahí.
-Que hay de ti? Extrañas a tu familia? No digo que no disfrutes de matar piratas y de que todo el océano teme más al “Matador” que a las propias criaturas, pero, no quisieras volver al mar? .-
Jack odiaba estar en tierra, muchas veces lo habían abandonado en islas a que muriera en soledad. Pero Calipso le había ayudado a poder escapar de ellas, para seguir con sus aventuras a mar abierto.
La única vez que no le importó morir en soledad, fue cuando se hundió esposado al Perla.
Nadaba tranquila disfrutando de esta agua que era mas relajante que el agua salada del mar.
Entonces escucha que Jack no cae ante los encantos de las sirenas y se pone curiosa, si, es una capitana pero igual un ser del mar y encontrar un pirata que no cae ante el canto de una sirena es muy raro, la primera vez para ella en verdad.
No sabe porque pero, se queda atenta a todo lo que el pirata tiene que contarle y resopla un poco, se siente rara tener cosas en común con su enemigo, si no fuera por su orgullo de odiar a los piratas gracias a Jones... trataría de encantarlo, pero solo para ella, no para comerlo... o por lo menos no en ese sentido. Vuelve a la realidad cuando las preguntas son lanzadas a ella.
-Extraño el mar... lo extraño tanto, extraño a mis hermanas, extraño nadar sin preocuparme de que si estoy en el fondo vuelva a ser humana y muera ahogada... si, es bueno ser alguien importante en tierra, que todos me hagan caso y me teman, no solo piratas... sabes como somos las sirenas... ver a esos hombres bajo mi control... pero nada se compara a nadar por donde quieras... conocer nuevas aguas... encantar piratas...
Alza una ceja y lo mira de reojo, quisiera encantarlo, su lado de sirena lo llama, luego se hace la loca y comienza a sentir ansiedad, otra vez, maldito Jones, se pone las manos en la cara y gime dolorida, el pirata la mira algo confundido y... preocupado?
Luego unos segundos sale del agua con sus piernas y se viste nuevamente.
-A esto me refería... de la nada puede suceder en mar abierto y muero... aún no entiendo... qué debo hacer para que Calipso deshaga esto... quiero ser libre otra vez y volver a mi amado mar... mi amor por el mar es igual de intenso que tú, como veo que tú igual adoras el agua...
Camina hacia la fogata de nuevo, se pone a pensar en qué será de ella si llegan los piratas primero, bueno, se las podrá arreglar sola a no ser que la tripulación de Jack la quiera tomar para ser su amuleto de la suerte, tendría que huir nadando hasta donde pueda.
Cuando llega a la costa se pone nerviosa ya que lo que ve es el Perla Negra, no el Silent Mary... respira hondo y mira a Jack, no sabe si le ofrecerá ir con él y quizá dejarla en un puerto cercano... ay pero esos piratas...
-Mmhhh... parece que la ayuda llegó a ti, Jack...
Y aunque su orgullo pirata le dijera lo contrario, tenían demasiado en común.
Tal vez el destino los puso en bandos contrarios, pero ahí estaban ellos dos, solos en una isla hablando de sus anhelos y secretos.
No le creerían si les dijera a todos los marinos que llegaron a ser ... camaradas, de supervivencia.
Sonríe ampliamente al escucharla decir que le gustaría volver a encantar piratas. Se reservará el comentario para después, porque la ve doblarse con dolor, por un momento pensó que la herida había vuelto a lastimarla, pero al verla salir enfurecida siendo otra vez humana lo entendió.
-Entonces crees que el hechizo se pueda romper? Quizás es solo cuestión de que encuentres quien navegue siempre por el mar ...
Su voz fue bajando de tono. Insinuó ingenuamente que quizás después de esto podrían navegar juntos, pero ni siquiera eran amigos ... o si?
Al fondo del horizonte, observó el hermoso Perla Negra.
-Siiii siiii, esos son mis hombres! Nunca encontrarás cucarachas más leales que esos te lo aseguro.-
Camino hasta la orilla para hacerles señales, pero se dió cuenta de algo importante.
Que les diría acerca de la chica? No sabe si ella estará de acuerdo en acompañarlo, y el no podía dejarla ahi, para que muriera.
Miró hacia atrás y la vió en la sombra abrazando sus piernas. Una escena conmovedora.
Fue hasta ella y le ofreció la mano.
-Levántate y tráeme ese barril de ron como ofrenda para todos, debo agradecerles que nos rescataron, ademas si me ven sin ron me dejan aquí...
Miró con tristeza las cenizas del barril anterior, muerto con honor.
La sirena le sonrió y acepto su ayuda para levantarse. Sus ojos se conectaron por un segundo y no pudo evitar pensar en lo que había dicho, de ser inmune a las sirenas. Bueno, al parecer no a todas.
Se asusto y mejor se fue a seguir viendo como su tripulación lo venía a rescatar. Debía pensar rápido una excusa para poder subir a la nave a la chica.
No sabe porqué pero se sentía aliviada que el otro le ofreciera ir con ella, más con ese acto tan noble para un pirata, tan sencillo pero con mucho significado para alguien que los odiaba, darle la mano, de inmediato la toma y se pone de pie acomodando su “vestido” blanco, rodando los ojos va hacia la orilla y jala la cuerda del barrio de ron, no lo trae a tierra pues es mejor que flote para que luego lo suban al barco.
Pasa saliva al ver que una pequeña embarcación junto con dos piratas, uno delgado y otro más gordito, acercándose a ellos ve como como una ola los vuelca haciendo que caigan al agua, ahí se pierde, si, es seria siempre pero ver a ese par caer de esa forma y culparse el uno al otro la ha hecho reír a carcajadas, no puede parar, se pone ambas manos en la boca para que no se escuche su risa escandalosa.
Luego de unos segundos respira hondo y se muerde el labio, aguantando nuevamente la risa, ve que acercan el pequeño barco y sube sin ayuda, no puede perder su reputación de seria frente a Jack y él no puede perder su reputación de descortés. Entonces escucha preguntar quién es ella y frunce el ceño.
-Que les importa, par de bagres...
Se queda sentada como una reina y les hace una seña para que comiencen s remar, mientras Jack ata la cuerda del barril al bote, piensa en algo que le sirva a los dos, quizá si solo ven ese pequeño barril como ofrenda del rescate... los pueden volver a echar a la isla, silenciosamente organiza una idea y ve que llegan al gran barco, es muy hermoso, no había visto un barco así de bellos en muchos muchos años... se niega a subir primero, no quiere que espíen bajo las telas, luego que Jack comienza a subir, ella sube con cuidado y mira a la tripulación que la observan sorprendidos.
Respira hondo y escucha que dicen, por lo menos trajo una chica y un poco mas de ron, aprieta sus manos y para evitar que piensen cosas con ella, se pone firme y frunce el ceño , como cuando es Armando.
-Bruja del mar, por favor... no “chica” y si siquiera piensan en cosas morbosas con mi persona, quemaré todos y cada uno de los barriles de su preciado ron... o no, Jack?
Mira a Jack que se ve asustado por lo del ron y luego les apunta a la fogata que se va apagando en la isla, alza las cejas y todos se van como hormigas a correr a hacer sus trabajos de la nave.
Jack comentar a su contramaestre que la trajo por que les dará suerte o algo así. Se queda en su lugar esperando s que le digan dónde irá a estar en el viaje, no se quiere tomar atribuciones e ir a la cabina de descanso, pero si va a mandarla a donde duerme la tripulación prefiere quedarse ahí, mirando el mar.
Respira hondo y entonces ve las olas algo extraña, es Calipso, lo sabe, no es nada malo, en verdad es como si hubiera echo lo que ella quería que haga esto, subir con Jack al barco... sonríe un poco y se soba sus brazos, sabe que no puede hablar como antes con Jack, esperará a la noche, quizá Calipso le ha hablado igual y... el plan no es solo para ella, quizá incluye a Jack y...
Despierta de sus pensamientos cuando el par del principio viene con un vestido hermoso, viejo, pero lindo... sonríe un poco pero luego vuelve a su compostura seria.
-Gracias... ayudará con el frío...
Casi se da un golpe en la cara al ver a quienes habían mandado en el bote.
-Llegan tarde, que les pasó? Debieron venir por mi ese mismo día.-
Subió al bote y el transcurso de regreso fue serio. Claro que los comentarios subidos de tono no faltaron, y no pudo evitar sentirse celoso de eso, pero solo bastaron unas palabras de la española, que casi le hacen llorar en el proceso, para que todos salieran corriendo a sus puestos.
Agradece no tener que decirles más con respecto a la sirena. Ellos sabían que en la tripulación de Salazar, había una que les dab suerte. Si las cosas se ponían color hormiga, les diría que era ella.
No quería manchar el nombre de Armando Salazar, el matador del mar, al decirle a la tripulación que realmente era una chica.
Aunque eso no debería tener nada de malo, es decir, en la historia muchas piratas femeninas fueron leyendas, pero era imposible razonar con piratas, el lo sabía perfectamente.
Al único que le contó el “secreto” fue su fiel amigo Gibbs, aparte de dejarle en claro que escondiera el tan preciado barril de ron. También fue quien le dió el viejo vestido que cierta mujer conflictiva y loca había dejado en el barco hace ya mucho tiempo.
Pintel y Ragetti fueron a entregárselo con la orden de que la llevaran a la cabina del capitan, usaría otra pero a esas alturas, la suya era más segura para la española.
Se quedó por unos minutos perdido mirando las olas.
-Están muy tranquilas...-
El mar le trataba de decir algo? El era malo para entender indicios y cosas, Hector era el bueno para eso.
La tarde les cubrió y el mar estaba muy tranquilo. La tripulación estaba bebiendo y cantando por el regreso de su capitan y obviamente, de un barril nuevo de bebida.
Se sentó un momento mirando las tonterías de los demás cuando miro de reojo como la sirena tomaba asiento a su lado. Sin pena la miro de arriba a abajo, el vestido le quedaba muy bien.
-Gibbs tiene buen ojo, te queda muy bien. Aunque si quisieras ir a nadar un rato, es muy complicado de volver a ponerse no es así?.-
Le ofreció un poco de lo que tomaba sonriendo cálidamente. No tenía caso tratarla distante, todos los demás estaban muy ocupados en sus asuntos.
La cabina era lo que necesitaba, se dejó caer en el colchón donde el pirata puede que duerma algunas veces, mira todo y respira hondo, huele a mar y a ron... justo como Jack y la luz de la vela alumbra toda la madera del interior, es casi un sueño, estar en un barco pirata y no... destruirlo, mirando todo desde la “cama”, ve unas tres camisas colgadas en el armario, apenas tiene algo de ropa guardada, pero... se levanta y espía todos los rincones para verificar que en verdad nadie la está espiando, entonces toma la camisa e inhala como una niña enamorada... huele a Jack, si un poco a sudor pero... a él. Sonríe un poco y decide que es hora de salir un momento a tomar aire, ya está cerca el atardecer y quiere verlo desde ese enorme y bello barco.
Se pone el vestido y se mira en el espejo roto, se ve bien y piensa en que la dueña ya no es relevante y que el vestido ahora le pertenece a ella.
Respira hondo y sale viendo que todos celebran y ella camina, descalza, hacia donde está el pirata.
-Gracias, es lindo... en España no me daban muchos vestidos así de lindos para usar, ya sabes, Armando...
Sonríe de lado y toma lo que le ofrece, lo bebe y traga sin hacer gestos, le gusta el ron, varias veces cuando los barcos encallaban o se hundían, junto con su grupo de sirenas buscaban el alcohol, sabía rico en sus momentos, pero ahora junto a Jack se siente... dulce.
-Creo... creo que Calipso está calmada, las olas y el clima... es perfecto, hasta el atardecer es hermoso...
Le apunta hacia el horizonte y suspira suave, extraña su tripulación, pero también se siente nostálgica de su tiempo siendo sirena, ahora saltaría y nadaría con la corriente, saltaría con los delfines y saludaría a Jack desde abajo... eh? Jack... está en su futuro? Lo que ansia ahora incluye a Jack?
Lo mira y le devuelve la bebida, luego vuelve al frente, pensando en todo lo que hablaron ambos antes de que llegue la ayuda por ellos.
-Dijiste... que quizá debo encontrar a alguien... para navegar por los mares siempre... ah... entiendo... ya entiendo!
Se acerca a la orilla y respira algo emocionada, Calipso y David Jones... juntos por la eternidad, un pirata y una diosa del mar... es su mismo fin? Solo que con menos drama, un pirata y una sirena... podría ser? Pero... y la armada española y... ah...
-Jack... crees que... Calipso te ha hablado? Digo... por el oleaje y así, puedes distinguir sus señales?
Y es que no puede decirle directamente lo que piensa, sabe que Calipso tiene todo planeado y es sumamente simbólica, Jack debe darse cuenta de los indicios del destino.
Le sonrió en respuesta por lo del vestido.
Le gustaba verla al menos disfrutar de ropa adecuada para ella. Sumándole el orgullo de verse muy hermosa.
Miró hacia el atardecer cerrando los ojos, disfrutando de los últimos rayos de sol.
-Si, parece hasta irreal.-
La miró con una ceja alzada. No necesitaba ser muy listo como para saber que algo le preocupaba a la española, sin embargo aún no sabía lo que era.
Quizás se sentía incomoda rodeada de tanto pirata, ella estuvo rodeada mucho tiempo por miembros de la armada, sus modales eran diferentes.
Se levantó casi junto a ella y la siguió a la orilla.
-Si piensas entrar, hazlo por la parte de atrás, yo te cubro y estaré pendiente para cuando te transformes.-
Pensó que tal vez ella quería nadar, pero cuando le pregunto lo de a diosa del océano se comenzó a poner nervioso.
Estaba seguro de que detectó las mismas señales que el.
El destino quería que estuvieran juntos, Calipso específicamente.
Pero Jack no estaba muy seguro de eso, el jamás se había interesado genuinamente por una mujer, y esos sentimientos encontrados estaban llenándolo de nervios.
-Dices como ... indicios? Tia Dalma era una experta en acertijos y cosas tenebrosas que te ponen a pensar mucho. Estoy seguro de que encontraremos una solución a tu problema de tener piernas en lugar de aletas.-
Caminó hacia el otro lado de la española y le dió un trago a su bebía.
-A menos que ... te refieras a otro tipo de señales, más ... confusas y ... que no van con tu ... bueno nuestro ... de quien sea ... estilo de vida.-
Trató de sonar desinteresado pero como siempre, había fallado en el intento.
La pelinegra sonrió, le había descubierto. Vió como le quito de nuevo lo que tomaba y Jack por un momento pensó que se lo estrellaría, pero solo terminó de tomarse lo poco que quedaba.
-De acuerdo si, si me ha hablado pero no se que demonios quiere. Yo solo hago mi, humilde trabajo de pirata y ella se decide a darme aventuras cada vez más extrañas. En esta te conocí y siento que significa algo, se supone que somos “enemigos” y aún así no nos estamos tratando de matar, no se que es lo que busca si claramente no soy tu tipo.-
Quizo morderse la lengua con lo último que dijo. De donde había salido eso? Ni siquiera le gustaba ... tanto.
Bebe todo el ron que queda del pequeño vado y quiere darle el crédito a el líquido de que ahora está sonriendo de esa forma tan relajada cuando escucha la voz de Jack.
Sabe que está nervioso y es porque ha encontrado igual las pistas que Calipso les ha dejado en el camino, específicamente a ellos dos.
-Creo que el problema ahora no son mis piernas, creo que ahora debemos... amh saber no, que... qué hacer con los deseos de Calipso para... nosotros...
Sus mejillas se ponen rojas cuando escucha la última parte de la oración... su tipo. En realidad si lo piensa bien, ambos son el uno para el otro de acuerdo con lo que hablaron en la isla, pero... bueno, inhala profundo y decide hablar, no ha dejado de sonreír desde el primer momento.
-Si lo piensas bien... Jack, tú amas el mar y yo igual... odie a los piratas y tú no caes ante encantos de sirenas, ahora henos aquí... Calipso te ha hablado y a mí igual... pero, si, eres mi tipo, pero eso no lo volveré a decir nunca más así que espero que lo recuerdes
Lo apunta con un dedo y camina toda sonrojada hacia donde estaban antes, los demás siguen bebiendo y bailando, de inmediato al ver esa escena se acerca nuevamente a él, nerviosa, no por solo lo que acaba de decirle, que es su tipo y que cree el igual que él, que Calipso los ha unido.
-Dime... Jack, por favor por favor! Que no vamos a ir a Tortuga... podemos ir a cualquier parte, menos a ese horrible lugar... o... o si vamos tendré que encerrarme en tu cabina... con candado...
No es que tenga miedo... solo que, Tortuga es demasiado, incluso para ella como si fuera una sirena en todo su esplendor, sin la influencia de la tierra, de España, no iría a Tortuga a encantar a ningún pirata, el alcohol se hace cargo de ellos, bueno al igual que las prostitutas.
Suelta un gran suspiro relajado cuando le dicen que irán a otra isla solo por ron, se acerca y le da un beso en su mejilla... solo por inercia, entonces Gibbs se acerca a ellos.
-Amh yo... iré a la cabina, ya es... muy tarde y... si, me avisan cuando... lleguemos
Casi sale corriendo a la cabina y ahí se deja caer en la colchoneta, no sabe si podrá dormir esa noche, su corazón late como nunca, que le pasa a Amelia Salazar... resultó encantada por un pirata.
La noche pasa lenta, pero el sueño le ha ayudado mucho, se siente fresca en la mañana y cuando sale de la cabina apenas amanece y ven que ha están en puerto.
-Jack? Disculpa, maestre Gibbs, haz visto a Jack?
Sonrió con picardía por lo dicho. Al parecer si tenían algo después de todo.
Pero aunque así fuera, el hechizo se hubiera roto al momento en el que comenzaron a gustarse, así funcionaba no? Jack no sabía mucho de maldiciones, quizás le preguntaría a Gibbs más adelante.
-Claro, somos el uno para el otro eh...?
Sin pensarlo la toma de la cintura cuando se acerca nerviosa a decirle que no fueran a tortuga. Le parece divertida la situación ya que el ama ir a ese lugar, se consigue tripulación barata y muchas cosas gratis.
-Tranquila, no es tortuga, es solo Fortuna. A donde íbamos cuando nos perseguías ... perseguían, los españoles, de los cuales tu no tienes idea.
No era como si lo escucharan los demás, estaban preparando todo para arribar y correr a la perdición.
Se queda frío al sentir los labios de la española en su mejilla, dandole un sonoro beso que lo dejó atontado por un rato. Tanto que cuando menos lo pensó, Gibbs lo miraba con una ceja alzada, exigiéndole al momento que le contara todo acerca de su “relación”.
-No hay una “relación”, maestre, así son las españolas, ya sabes, tu debes tener experiencia. Amelia es ... cariñosa ... creo.
Deja de verme así y prepara todo, ire rápido a tierra, debo conseguir algunas cosas.
Al llegar a puerto bajo junto a otros hombres. Debía conseguir algo de ropa para la sirena, y algo de comida decente.
Ademas de algo para el, ahora no sabía por qué, pero le gustaría verse más presentable en la nave.
Dejo a Gibbs a cargo del perla así que ella estaría bien.
Cambió algunas monedas por lo que necesitaba y caminó un rato más. En toda su vida como pirata, algo decían del Capitan Jack Sparrow era de la condenada buena suerte que tenía. Siempre lograba escapar de la horca y de miles de problemas en los que se metía, pero todo tenía una explicación, Jack tenía unos sentidos muy buenos.
Aunque no fuera muy alineado, sabía perfectamente cuando algo no estaba bien, y ese momento era uno de esos.
Miró a su alrededor buscando más gente de su tripulación y nada, se habían esfumado, casi como cuando ...
-Hector ...
Hizo una mueca de estrés y tomó el camino de regreso. No le importaba que se llevara al Perla de nuevo, sino que se llevara a la sirena con ellos, el no podía dejarla sola con toda esa bola de cucarachas.
Cuando Gibbs se negaba a decirle donde estaba Jack, supo que algo malo pasaba en el barco, sale de la cabina y mira a todos preparando la nave para salir a mar abierto, pero no hay el capitán... pero.
-Hola, si, quién es usted? Que yo sepa el Perla Negra solo tiene un capitán y no está en este barco como para que quieran zarpar
Molesta le recrimina al tipo alto e imponente que no había visto antes, el par de antes le dice que es el capitán Barbosa, pero ella no se intimida ni parpadea un poco, estaba a punto de decirle lo que es una bruja del mar, como logró asustar a los otros pero... de inmediato se dio cuenta que no era una, sino que era la sirena de la suerte que trabajaba para el Silent Mary, se quedó atónita pero más que eso, molesta, pensaban dejar a Jack en puerto!
-Entonces si me dan permiso, yo vine con Jack, no con ustedes ratas traicioneras u holgazanas
Estaba caminando como una reina, mentón en alto cuando Barbosa la detiene diciendo que necesita su suerte para seguir adelante, toda indignada aprieta sus puños y se molesta más, se le ocurre una idea entonces. Se suelta de su agarre y camina hacia donde guardan los barriles.
-Gibbs! Puedes recordarles a todos con qué llame la atención de ustedes en la islas? Exacto! Fuego, con qué? Quemando los barriles de ron! Ah y como soy una sirena que trae suerte, de igual forma puedo trae infortunio si me hacen enojar, ahora o esperamos a Jack o todo se convierte en cenizas, simple...
Todos los piratas se ponen miedosos y van a querer cuidar el ron, pero ella solo alza las cejas y sonríe de lado mirando a Barbosa, esperando que entiendan que si dejan a Jack, convertirá el Perla en una fogata flotante, el otro rodando los ojos acepta y se acerca a preguntar qué hace con Jack de todas formas.
-El destino... y Calipso... y no puedo irme sin él, por favor
Barbosa asiente con un movimiento de cabeza, hablando un poco de Calipso y los indicios, entonces ve que Jack se acerca corriendo, sin notarlo una sonrisa genuina se forma en sus labios, emocionada, Gibbs y Barbosa la miran curiosa, como molestándola.
-Qué, ah déjenme...
No pudo evitar quedarse perplejo al ver su nave aún en puerto con Hector Barbossa arriba. Eso jamás pasaba a menos que solo fuera para rescatarlo.
Su maestre y el otro pirata platicaban muy tranquilos con la sirena. Al parecer tenía un amigo nuevo, no pudo evitar sentirse enojado. Reconocía que el viejo pirata tenía una extraña actitud vanidosa que incluía obviamente, los buenos modales que el no tenía.
El mayor lo miró con altanería y algo de fastidio, mencionando lo típico, que no podía haber dos capitanes en la nave.
-Hector, te nos unes? Digo eso es bueno para tu edad?, tus mil años deben ser agotadores.
Terminó de subir hacia ellos y le dió a la chica lo que le correspondía, y lanzándole a Gibbs lo demás.
-Ya conociste a nuestra invitada por lo que veo...
Se aguanto las ganas de rodar los ojos al escuchar sus palabras “galantes” respecto a la chica. Pero lo que si lo hizo fruncir el ceño fue cuando le dió un meso en la mano y la española solo ladeó la cabeza aceptando el gesto.
-Aagh bueno, si tan bien se llevan compartirán habitacion, ahora si me disculpan tengo una ruta que trazar, ushcale.-
Hizo señas con sus manos corriendo a los presentes y ordenando a los demás a que prepararan todo para su salida.
Estaba celoso completamente, y lo peor es que no fue bueno disimulando, ya que en cuanto hubo un momento, el pirata comenzó a molestarlo con el tema de la Diosa del mar.
-Hasta tuvieron tiempo de platicar de eso, que agradable, que tal si me dejas hacer mi trabajo como capitan y tu te vas con la sirena.-
No perdieron el tiempo y zarparon.
Obviamente recibía comentarios sarcásticos molestándolo, debido a que hizo enojar a la sirena con su actitud celosa.
-Por última vez! No estoy celoso, es ridículo, ademas tu empezaste a ... ser tu ... con tu tontería de “ay si, como con cubiertos, podemos ser amigos?” Como se que a ti no te gusta? Ya basta, me voy.-
Los dejó riendo a sus espaldas y el se dirigió a su cabina pero olvidó que la española estaba ahí, por lo que chocaron al momento de que ella quería salir y el, entrar.
-Estas bien? Lo lamento, puedes ir con Hector a que te revise, creo que el también es bueno en esa área.-
Se había quedado atónita cuando Jack presentaba ese tipo de comportamiento, es obvio que está celoso, no puede creerlo, pero en verdad su corazón se siente extraño, como que le gusta verlo celoso pero al mismo tiempo se molesta pues esa charla que tuvo con Barbosa que para dejarlo que suba al barco.
Frunce el ceño toda molesta tomando la ropa que le trajo.
-Eres un malagradecido
No dice más y se va a la cabina el resto de la tarde, no que se quede encerrada todo el tiempo sino que de vez en cuando sale a escuchar qué hablan y sonríe todas las veces que escucha a Jack celoso, le encanta, pero quiere aclarar todo, los celos no son un lindo sentimiento.
Cuando estaba nuevamente a puto de salir para ver qué de nuevo escuchaba, se topa con Jack... con una nueva muda de ropas, eso la hace sonreír un segundo puedo cuando menciona lo de Barbosa se molesta de nuevo.
-Si no le hubiera hablado estarían llevándome a rastras y tú varado en puerto Jack, de nada por cierto
Cruza sus brazos y cierra la puerta para que ambos queden en la cabina y no vengan los chismosos a molestar, no quiere más malentendidos.
-Los amenacé con convertir en cenizas los barriles de rom, logré que se asustaran... pero el tonto de Barbosa expuso que si, soy la sirena del Silent Mary... pero eso no importa, Jack... no debes estar celoso...
Hace que se siente en el colchón y se pone las manos s la cintura, se le queda viendo un momento, no escuchando sus excusas de que no, no está celoso y bla bla bla... sino que se ha planteado su nueva vida, navegará con él, aunque el hechizo siga, ya no le importa, quiere navegar con Jack por todo el ancho mar, y como el pirata es valiente en muchas cosas, en este tipo no, así que ella dará el primer paso.
Se acerca y lo toma de las mejillas para besar sus labios, aún es la capitana y debe mostrar... autoridad, aunque obvio le da algo de pena femenina.
-Jack... dijiste que las sirenas no tienen encanto en ti, pero quizá tú si puedes encantar sirenas... como a mí y no importan mis piernas... o los indicios de Calipso... navegaré junto a ti... pero si sigues celoso me lanzaré por la borda... lo haré también si no te sientes cómodo con esto...
Se muerde el labio y se acomoda a su lado en el colchón, espera que lo que acaba de hacer no arruine nada, no puede creer que ahora su amigo, su... su norte, es un pirata, pero le encanta este.
-Por cierto, me gusta más charlar contigo que con Barbosa...
Rueda los ojos. Claro que estaba enojado, el problema era que no sabía realmente por qué, estaba sumamente celoso y jamás se había sentido así, era nefasto.
La sirena se esforzaba por explicarle (a gritos) que de no ser por ella, se hubieran ido. Y estaba agradecido, pero ... si convenció a Hector era porque se parecían más de lo que a el le gustaba.
Se sintió idiota al sentirse así, ahora pensaba en como lo iban a molestar por eso todo el camino.
-Ya lo sé, y gracias, pero ... nada olvídalo ...-
No le iba a decir que estaba sintiéndose como niño regañado por nada, pero al menos internamente le agradecía por no haber perdido su nave.
La vio cerrar la puerta y sus nervios se incrementaron.
Rio un poco cuando escucho lo del ron, claro que ella ya sabía como amenazar a todos con lo más sagrado que tienen, que es el alcohol.
Hizo un gesto cuando le menciono la palabra “celos”. Que no estaba acostumbrado maldita sea, el solo amaba al mar, y el ron obviamente, pero al parecer la sirenita había sido enviada por el destino para ...
Jack comprendió los mensajes de la Diosa del mar.
Justo le iba a decir cuando ella le besó. No fue algo que durara, pero fue suficiente para que sus dudas se aclararan totalmente.
Le acaricia el rostro tratando de transmitirle confianza.
-Creo que ya entiendo lo que me preguntabas hace rato, si sentía las señales de tia Dalma pero no comprendía muy bien el sentido, hasta ahora, eres tu, tu eres quien me va a guiar en el océano y quien me convertirá en una mejor persona ... si es que tienes suerte claro.
Se rieron un poco y compartieron otro beso, por fin estaba todo claro.
Unos golpes fuertes en la puerta los hizo volver a donde estaban, y salir de esa burbuja que tenían.
“Los españoles se acercan”
Jack miró a Amalia y le hizo una señal para que se quedará ahi, mientras el salió a cerciorarse.
Hector les gritaba a todos que tomaran sus puestos, el “Silent Mary” estaba a punto de alcanzarlos.
-Quieren a Amelia, hay que pelear, ellos no saben que su capitan es una mujer.-
Todos lo miraron perplejos. La había cagado, todos creían que a bordo estaba solo la sirena de la suerte, diosa de las olas ... no el Matador del Mar.
Barbossa le grito unas cosas, al igual que la tripulación, pero a pesar de eso, la chica se había ganado a los piratas y aceptaron ayudar a que no se la llevaran, ni que dijeran algo al respecto.
Armando Salazar, así conocían al capitán de la flota Silent Mary, el mejor capitán que ha surcado el mar, lo conocen por ir cazando piratas pero también resguardando las costas de invasiones de otros extraños lugares. Aunque lo de los piratas ya lo dejó hace un tiempo, habían muchas peleas y pérdidas por parte de su tripulación, prefiere hacer cosas más “relajadas” que le dejen una buena ganancia.
Últimamente lo único que importa es el oro y para quien trabaja, es lo único por lo que vale la pena pelear, ya no el bien de las personas por lo cual antes se peleaba, ahora es aburrido.
Otro detalle que se menciona con frecuencia en la vida del Capitán Salazar, es que una sirena siempre ayuda a su tripulación en todas sus batallas, incluso cuando perdían, gracias a la sirena tenían un poco de oro o quizá capturaban a algún pirata importante para hacerlo pagar.
Cada que escucha esos cuentos se larga a reír, Amelia Salazar está detrás de la máscara del gran capitán español, era la mejor, pero no podían permitirse, los más grandes, que una mujer lidere toda la flota... por eso es que siempre esconde su cara, siempre viste de hombre y... casi nunca se lo ve en batalla, bueno, al inicio si, pero a partir de la mitad no, justo cuando aparece la sirena, que curioso...
pero eso es otro asunto que todos dejaron de lado.
-Vamos Vamos!
Hoy era un día que debían buscar una nave que se había robado una reserva especial de ron del rey, le hacía rodar sus ojos el pensar que solo por eso estaba poniendo a su gente en riesgo, pero espera no se haga tanto escándalo como otras veces.
-Haremos lo de siempre... sirena aparece y ustedes en silencio toman el ron mientras los piratas están distraídos...
Termina de explicar y cuando están en medio camino ve nubes negras, parece que habrá tormenta, pero ya no tiene caso, aunque den media vuelta ahora, la tormenta les llegaría y quizá sea solo unas cuantas gotas, si vuelve con las manos vacías el rey va a bajarles el sueldo a él y al contramaestre, sabe que no es prudente, peor para ella siendo mujer.
Pone el timón en la dirección correcta y acomoda la tela que usa en su cara, no deben ver que es mujer, peor un pirata, sería una ventaja para ellos el aprovecharse y burlarse del imperio español.
No le queda de otra más que ir a la batalla, sin pensar que esas nubes negras no son solo unas gotas...
Su tripulación jamás se había puesto tan contenta, los piratas bailaban, cantaban alcoholizados y felices, brindando por otro atraco exitoso.
-Yo les dije, el rey tiene mucho ron para el solo.-
La tripulación del Perla Negra había tenido éxito en su ultimo atraco. Se sabía que el rey español era muy aficionado del ron, teniendo reservas enormes junto a su fortuna. No había sido dificil, tan solo habían utilizado las distracciones necesarias y el silencio de la noche, aprovechando que el rey entró a la bobeda y tomó hasta caer al suelo de lo ebrio que se puso. El rey pensaba que el ron era lo único por lo que no debía preocuparse de que le fuera robado, pero ademas de el, habían más interesados en ese ron, los piratas por ejemplo, y uno más en especifico.
Jack Sparrow, famoso por siempre escabullirse de la horca y de los piratas que buscan saldar sus deudas. El siempre capitan del famoso barco pirata que más problemas daba.
-“Jack, todo esto es muy bueno, pero que pasará si el rey envía a ... al ... al matador.”
Gibbs como siempre, tenía razón. Pero era algo que Jack ya había tenido en cuenta.
Decían que no había barco que se salvara del conocido Silent Mary, comandado por el Capitan Salazar.
Miles de rumores y leyendas sonaban alrededor de este, pero el más seguro, era el de la extraña sirena que siempre les atraía la suerte.
Después de todas sus aventuras, el podía constatar que estas existían, y que si lograbas tener un vinculo especial, podían ayudarte en tus problemas, quizás había una especie de pacto, que claro, Jack iba a averiguar para poderse ganar a la sirena y utilizarla a su favor.
Tenía meses pensando en esa situación. En como lograr atrapar a la sirena, así pusiera a toda su tripulación en riesgo, igual no era la primera vez.
-Vamos a Isla Fortuna, estaremos a salvo en tierra, igual no creo que sepan quienes robaron ... o si?
La isla estaba cercas, ahí podrían abastecerse de pólvora y algunas cosas más, claro que por primera vez en mucho tiempo, el alcohol no iba a faltar.
Como si el destino se hubiera reído en su cara, que usualmente siempre lo hacía, a lo lejos una tormenta se acercaba, y junto a esta, un barco español muy conocido.
Sabía que algo estaba pasando en las aguas del mar que claramente se ponían oscuras por las nubes que tapaban a la hermosa luna, no había reflejo en el océano, era como estar flotando en la nada... pero no quería dejar ir al barco pirata, ni siquiera iba a querer pelear por salir de esa maldita zona de inmediato.
Acomoda su sombrero y deja a Lesaro en el timón, se acercaba a ver las aguas de cerca... quizá la tormenta se estaba alineando con las aguas del mar para causar un gran desastre.
Vuelve de inmediato con su mano derecha y habla con él a solas.
-Prepara los botes de emergencia y los quiero listos para marcharse cuando dé la señal, el barco encallará pero quiero que sobrevivan a lo que sea que nos tiene preparado esta tormenta... yo me quedaré al timón, es mi barco y yo su capitán
Deja todo en claro aunque su tripulación no quiere abandonarla, sabe que deben obedecer para que no mueran, si todo sale bien ya se encargará del rey y el pago que debe darles.
Vuelve al mando y cuando están cerca del barco los truenos y un viento muy fuerte que casi la lanza volando, los detiene, a ambos barcos, por un breve momento cruza la mirada con el capitán de aquel barco pirata y ambos están desconcertados.
Gruñe de rabia pues el maldito clima resultó siendo su mayor enemigo esta noche.
Cuando se estabilizan va donde su tripulación y les ordena ir a los botes y resguardarse, a la mierda el ron, le compraría la mitad de los barriles al rey, no va a arriesgar a su gente por unos cuantos barriles de ron en medio de una gran tormenta.
La lluvia no tarda en llegar y como no ha presentado amenaza a los piratas se alivia pues es un problema menos, aunque... si la tormenta es fuerte y deja el barco pirata varado, puede ir por uno o dos barriles ella sola.
Las olas se unen a los rugidos del viento y tiene que volver de inmediato al timón, es como si el mar estuviera empujando a ambos barcos lejos de cualquier costa, incluso lejos de esa isla de prostitutas y borrachos.
Su tripulación ya la ve lejos en los botes gritando por ella, su sombrero se va con el viento y su pelo largo y negro, queda suelto, junto con su rostro, la tela que usaba se ha bajado en un poco, ya la vio alguien y ese alguien es el capitán pirata... que justo se miran frente a frente por que la marea, la fuerza de Calipso ha jugado con los barcos... haciendo que se choquen de frente.
-Aghhh! Aah aahh
Un trozo de madera le atraviesa en su costado, como una astilla, nada de muerte pero duele y le impide caminar tan rápido como quisiera.
Llega a la orilla viendo las olas fuertes, escucha los gritos del capitán pirata hacia su tripulación mientras se quita su ropa... lanzándose al mar en busca de refugio de la gran tormenta.
Ella es la sirena de la suerte.
La tormenta llegó estruendosa y destructora, antes de lo que había previsto.
La neblina cubrió la nave y la isla dejó de verse, ni siquiera podían verse entre ellos.
Un golpe lo tiró junto a sus hombres. Rápidamente ordenó que abandonaran el barco, lo mantendría estable un tiempo en lo que todos trataban de llegar a tierra y protegerse.
-Gibbs, toma, traten de llegar a tierra y resguárdense. Mañana buscaremos el perla de nuevo, ha soportado peores cosas, confío en que saldrá ileso.
Le entregó su vieja brújula y los mandó a los botes.
Cada pirata aseguró los barriles en la nave, y rezaron a la diosa de los mares que perdonara su motín y su barco.
Jack no pudo evitar unirse, les había costado conseguir tanto preciado ron como para que el mar se los arrebatara.
Cuando todos iban saliendo, miró hacia el barco rival, sus ojos se abrieron y no pudo dejar de estar al tanto. Era mujer, el matador del mar era mujer.
El barco se sacudió salvajemente y tiró un bote al océano de manera brusca. Les grito a todos que se quedaría ahí, con su nave.
Miró de nuevo al puesto del capitan y lo único que alcanzó a ver fue que había saltado al agua.
-Acaso está loca?...
Cuando se acercó a estribor a ver donde había caido la capitana, vio con claridad a la sirena.
-No puede ....
Una ola lo derribó del barco. Cayendo en el océano furioso, en cierta manera le molestaba no haberse quedado con su barco como buen capitan, pero prefería sobrevivir para seguir navegando.
El sol en sus ojos le despertó. Estaba vivo, mojado y en medio de una jodida isla desierta.
En esos momentos se sentía como un deja vu muy jodido.
Se incorporó y parpadeó algunas veces, adaptando sus ojos al sol, donde estaba?!
Al parecer la tormenta había sido tan fuerte que terminó arrastrándolo más lejos de lo que pensó.
-Ahh por qué le di mi brújula a Gibbs? Donde demonios estoy? ...
Si, se supone que le es fácil estar en el agua y moverse en esta, pero ahora las aguas estaban igual de furiosas que la tormenta allá arriba, le costaba moverse contra corriente, en especial con la herida en su costado, justo hoy tuvo que pasar todo esto.
Respira hondo y en eso ve un cuerpo caer al agua, es el capitán del barco pirata, piensa en dejarlo ahogarse pero puede ser su salida, su mejor excusa con el rey, si lo lleva ante él.
Toma todas sus fuerza y lo agarra de su camisa, lo jala y continua nadando sin saber bien el rumbo, solo ve los desastres de la tormenta por encima y por abajo solo oscuridad y movimiento del agua, burbujas, de todas formas solo puede nadar por encima del agua para que el pirata respire.
Luego de mucho tiempo ve un cuerpo de tierra cerca, agradece pues ya estaba a punto de rendirse.
Sale hasta la orilla dejando al pirata en la arena fría, ella igual se arrastra un poco más allá, dejando caer su cuero cansado de espaldas y este se relaja no solo al quedarse quieto, sino que ve el cielo despejado, eso significa no más tormentas.
Sus ojos se cierran y queda rendida, no es hasta el otro día que despierta por la brisa del mar.
-Mgh... auh...
Se toca su costado y suspira, no está sanada pero está mejor por el agua de sal, con cuidado se levanta y ve sus piernas, mierda, está desnuda y el pirata ya no está donde lo dejó. Inmediatamente se incorpora y pone su largo pelo delante para cubrir sus senos, mientras que sus manos cubren su parte íntima.
Mira para todos lados y ve al pirata sentado en una roca mirándola, no puede evitar sentirse avergonzada pues... no ha estado desnuda frente a un hombre... JAMÁS.
-Mi... Mira a otro lado! Por el amor de Dios debes tener un poco de decencia para dejar a una mujer desamparada desnuda, en paz...
Lo mira todo molesto y como el otro se pone a reír, toma unas algas y con eso logra cubrir un poco de su cuerpo. Necesita aunque sea una tela rota o algo, pero tampoco puede buscar pues no quiere que el pirata siga viendo su cuerpo.
Camino un poco para ver si podía reconocer la isla y encontró a la capitan del Silent Mary varada en la playa ... desnuda.
Parpadeo un poco y miro a los lados, como si alguien fuera a espiar junto a el, se abofeteo mentalmente y camino hacia el lugar.
La chica se estaba despertando, así que rápido se sentó en una formación de rocas de ahí, observando.
-Asi que, Capitana eh ... sinceramente eso es lo que menos me sorprende, de hecho es admirable que alguien tan ... tu, este a cargo de tan honorable armada. Pero dime linda, como alguien abandona su vida en el océano para estar, bajo el mando de alguien?
Claro que se refería a su vida como sirena. Su teoría más fuerte era que la chica se harto del mar y salió a hacer una vida en tierra, no dudaba que fuera culpa de alguna maldición u otra cosa, pero, igual le interesaba conocer un poco más de su secreto.
La vió preocupada tratando de taparse más que por contestar su pregunta.
Se sintió ofendido y rodando los ojos, se quito su camisa y se la lanzó.
-Mira, he visto mejores cuerpos que ese, despreocúpate de que esté aquí por ... quererte ver desnuda.
Hizo una mueca de desagrado, pero sinceramente, no estuvo nada mal la vista.
Mientras a regañadientes la capitana se ponía la camisa, el pudo observar con detenimiento la herida en su costado. Se veía mal y al parecer le molestaba.
-Si te portas bien, puedo ayudarte con tu herida, a menos que tus poderes marinos te curen, si es así, puedo ver?.
Ante la negativa de mala gana que le dió ella, Jack solo se levantó y se alzó de hombros. Igual quizás más tarde, si encontraba las plantas que necesitaba, le ayudaría un poco. Aunque nadie le creyera, tenía algo de caballerosidad en el.
Siguió caminando con la española gritándole unas cosas a la espalda, gracioso, eso también le recordaba viejas situaciones que había vivido.
Miro por un momento hacia ella y la vió vestida solo con su camisa, tuvo que detenerse y concentrarse en otra cosa, sabía que si decía algo, era capaz de ahogarlo, o en esta situación, comerselo, y no en una buena forma.
-Shu, deja de seguirme rara.-
Toma la camisa y se la pone aunque no le guste la idea de que fue gracias s un pirata que ahora está con algo de prenda en su cuerpo y no como una loca desnuda.
Era increíble com cada palabra que decía el otro se sorprendía, es primera vez que alguien le habla de esa forma, obvio ha escucha insultos y cosas denigrantes pero no oraciones completas tan... tan llenas de sentido en la boca de aquel pirata... que ahora estaba con el torso desnudo, era tan moreno, como si el sol hubiera pintado capa por capa hasta llegar a ese tono tostado en él... parpadea y vuelve a la realidad, enserio se puso a pensar en eso?
-Ah... no soy rara! Qué te pasa... y pues somos los únicos aquí, por si no lo notas, debemos unirnos... para sobrevivir, a no ser que quieras morir solo y desamparado en esta horrible isla... por que bien sabes que me puedo ir nadando...
Se cruza de brazos frente a él cuando logra detenerlo y lo mira algo molesta, sabe que su rostro de molestia es más el de una nila malcriada, es por eso que usaba la tela en su rostro cuando es capitán.
-Además no puedo dejarte solo, vales mucho para la corona española... y bueno, hay algo en el agua que te interesa y yo lo puedo traer fácilmente a la orilla para tu degusto... capitán...
Cuando le dice su nombre asiente y lo repite, Jack, muy acorde con su personalidad, simple, relajado y sencillo. Luego le apunta a lo que le estaba ofreciendo dos barriles de ron flotando más allá de la orilla, quietos pues la corriente está tranquila.
-Y por cierto me llamo Amelia... no rara... y bueno, si los quieres debes pensar y decidir rápido, la corriente cambia de un momento a otro, capitán Jack...
Suspira suave y se va a sentar bajo una palmera donde da la sombra, luego toca su herida y respira hondo, no tiene tanta fuerza para sanarla y además debe estar en su forma de sirena para hacerlo... es muy complicado y la verdad que le da un poco de flojera canalizar sus energías para que su piel se regenere.
-Si quieres unirte a mi, debes al menos invitarme a cenar, no creas que soy tan fácil ...
Siguió caminando sin importarle nada, buscando entre algunos restos de barco algo que valiera la pena.
No era la primera vez que estaba atascado en una isla desierta, había escapado de morir en una, dos veces, una tercera no sería difícil.
-Ademas, si quieres irte adelante, yo podré sobrevivir por mi cuenta. Antes muerto que hacer tratos con ... peces...
Se detiene en cuanto la mujer lo alcanza y se pone frente a el; lucía molesta, y se veía adorable, cuantos años tendría esa chica, bueno era una sirena, quizás como mil.
-Aunque hablando de eso, no hueles a pez. No se si sea bueno o malo pero al menos no me dará dolor de cabeza.-
Le palmeo la cabeza y siguió caminando, recogiendo algunas cosas en el camino.
-Ahhh... quieres entregarme? Enserio? Ni siquiera tenemos naves! Ademas no me llevo muy bien con tu rey, aunque ... como crees que reaccione si le digo que su mejor capitan es una sirena? No dudo que tu cuerpo sea expuesto al publico, son muy chismosos. Una vez vi que fisgoneaban a un tipo enano....
Vio a donde apuntaba y se veían los bellos barriles flotando; su salvación.
La mira y luego mira los barriles, la idea era tentadora, podría emborracharse hasta que un barco comercial pasara por ahí, o que su tropa lo buscara con ayuda de la brújula.
-De acuerdo, ve por ellos, luego te dire mi plan para salir de aquí ... Amelia ... suena mejor Armando, pero sería muy extraño llamarte así a partir de ahora.
Se sentó a su lado y le hizo señas de que se moviera de la sombra y fuera por los barriles.
La azabache se levanto mirándolo enojada. El solo le dió su mejor sonrisa y se acomodó bajo la sombra.
Fastidiarla era muy sencillo, sumándole que quizás odiara a los piratas como la mayoría de la gente lo hace. Iba a ser muy divertido pasar tiempo con la sirena de la suerte.
Mientras la otra nadaba, el se puso a hacerle una especie de ungüento, conocía esa medicina fácil de conseguir gracias a que la tia Dalma, ahora la Diosa Calipso, le ayudaba cuando tenía heridas fuertes provocadas por alguna pelea.
No podía creerlo, ella haciéndole caso a un pirata de ir s nadar y traer esos bobos barriles de ron, pero no iba a traer ambos, de paso buscaría un poco de comida, peces que sean comestibles y baste para ambos.
Nada tranquila ya que la corriente no es fuerte y ata un barril al fondo del mar con una soga que encontró en el fondo, no iba a llevar ambos de una sola vez. El otro lo va empujando lentamente ya que no tiene muchas fuerzas, cuando lo deja en tierra, vuelve para cazar dos peces.
Sale del agua nuevamente desnuda, ya sin importarle que el otro la ves, si dijo que hay mejor cuerpos que el de ella entonces no lo va a mirar, aunque extrañamente ese comentario le removió un poco su orgullo como mujer.
Logra cazar dos peces de buen tamaño, tuvo que clavarle las uñas para que murieran y dejaran de moverse, sale del mar y camina donde el otro, dejando los peces en la arena, sin aguantar mas se deja caer s su lado, donde estaba sentada antes de ser enviada al agua.
Respira hondo y siente las manos del pirata acercarse, se sobresalta un poco pero luego lo deja, acomoda la camisa para que vea donde ha sido el daño.
-Gracias...
Lo dijo en voz baja mientras el pirata le ponía la mezcla de hierbas en la herida, si, sabe reconocer amabilidad cuando la ve, es entonces que se pone a pensar lo que le dijo... que si lo entrega el otro revelará su secreto... y será expuesta como un mero trofeo del rey de España, obviamente eso no iba a pasar.
-Debo pensarlo... lo de tu entrega, pero mientras tanto debes ayudarme a encender una fogata para la noche y hacer un refugio... por favor
Escucha como el otro comienza q quejarse y es le hace rodar los ojos, en parte es gracioso, pero espera en verdad le ayude a construir refugio, si, puede dormir en el mar pero no es lo mismo que dormir en tierra y al lado de una fogata caliente.
-Me ayudas o voy en este instante a destruir tu preciado barril de ron...
Alza las cejas de forma amenazante y el moreno se hace el ofendido, todo menos el ron, ya sabe con qué amenazarlo de aquí en adelante, aunque para el otro barril tiene otras ideas.
Observa desde lejos como la sirena pelea con los barriles, no puede evitar reír ante eso.
Las sirenas que conoció hace algún tiempo eran más ágiles y siniestras, ademas de que casi todas lo odiaban, cabía mencionar.
Se puso a pensar el por qué de que ella se convirtiera en capitan, en lugar de andar por el mundo comiendo hombres, como sus costumbres ... marinas? Dictaban.
Su mente se aclara cuando la ve salir desnuda de nuevo, acaso sería costumbre? Igual no era mala vista, el encantado podría estar mirándola todo el día.
Su ceño se frunce al verla acercarse casi sin aliento. Al parecer el golpe había sido peor. Rápidamente le puso la mezcla y se concentró en el bello barril que estaba frente a el, ignorando el agradecimiento.
Obvio no iba a dejar que nadie se enterara que ayudo a la Capitana más temida por los mares, quedaría como traidor.
-Ahhh no hay mucho que pensar, no me vas a entregar, y si lo haces escaparé, simple.-
Iba a recostarse y dormir pero la amenaza le caló hasta los huesos. Como se atrevía a siquiera pensar en destruir la bebida más preciada de el? Acaso estaba loca?
-Que tan bajo tienes que caer como para amenazar al barril? Estar fuera del agua afectó tus sentidos ... pez.-
La ayudó a levantar una especie de carpa con algunas alga y hojas, madera y cosas tiradas en la arena, provenientes de otros barcos.
La noche llegó y el preparó una fogata. Aunque la comida se agradecía, el estaba acostumbrado a comer poco, por lo que dejó que la chica terminara con su ración.
-Debiste traer el otro barril! Por qué eres así?.
Casi podía escucharse el dolor en su voz, aunque quizás era también el ron que había estado tomando desde que montaron el refugio.
-Capitana ...hip... Salazar ... dígame, por qué cazar piratas? Hum? Somos solo personas que aman el mar, cosa que por lo que veo, usted no hace,... si bien, a veces, solo pocas, robamos ... es para ...umm ... como Ruben Hood, el robaba y se lo daba a los pobres, misma historia.
Se acostó en la arena y la siguió mirando.
La española lo miraba con seriedad, quizás esperando a que se durmiera para llevárselo, ahogarlo o simplemente para que se callara.
El fuego se reflejaba en sus ojos y en su cabello. Quizás en otras circunstancias, el habría caido por esa sirena, aunque nunca es tarde para algo.
Por fin pudo relajarse un poco cuando vio el fuego y el refugio que habían preparado, ahora podía sentir más relajado y menos hinchado el lugar donde estaba herida, todo gracias al ungüento del pirata.
Llegada la noche veía las estrellas y también miraba como poco a poco Jack se emborrachaba con el ron que le consiguió.
-No solo cazo piratas... bueno, eso me encomendaron en España pero... ah, por culpa de uno es que soy así...
Le muestra sus piernas y frunce su ceño, no es que odie ser humana pero se supone que las sirenas no hacen eso, si, llegó a ser alguien importante pero no lo tenía planeado.
-Siempre estamos en grupo, una noche a una de las chicas le llegó el chisme de que el Holandés Errante antes de... ya sabes, estaba por nuestra zona, yo sabía que no debíamos meternos con ellos... pero Atara quiso meterse con ellos, cantó y algunos hombres cayeron... yo me mantuve alejada pero Calipso se molestó cuando trataron de encantar a David Jones... ah hubo una tormenta enorme y no pude escapar, la mayoría de las sirenas murió pero yo no había hecho nada... entonces ella me tomó y me hechizó...
Alza sus hombros y ve que el hombre trata con sus fuerzas de seguir despierto escuchando la historia, sabe que le es difícil por el efecto del ron, sin pensarlo ríe suelta cuando la cabeza del otro cae por el sueño y vuelve a levantarse.
-Me dio piernas... no puedo vivir en el agua por mucho tiempo y en tierra debía buscar algo qué hacer para sobrevivir...
Carraspea un poco y justo cuando termina de hablar el otro cae en los brazos de Morfeo, jamás lo dirá pero le causa gracia verlo dormir.
Ella se levanta y va a la orilla del mar hasta sentir las olas suaves y frías en sus pies, mira el reflejo de la luna en el agua calmada y suspira suave.
-Calipso... tú causaste este accidente... y ahora estoy con un pirata... cual... cuál es tu plan... por favor, necesito un indicio... algo... qué esperas de todo esto...
Pregunta toda confundida pues la tormenta que hizo que terminara aquí fue especifica para quedar así, para que solo Jack y ella terminen en esta isla. Se soba sus brazos y vuelve al refugio para descansar y tratar de dormir, pues los ronquidos de Jack son muy ruidosos.
Un hechizo. Claro, ahora todo tenía sentido.
Recordaba que la tripulación de Jones en ese momento, tuvo consigo el apoyo de la diosa, antes claro de que la hermandad la apresara en cuerpo humano.
Pero las sirenas, si bien no eran muy amigables, ellas no se arriesgarían a meterse con quien no deben. Pero la prometida de Jones, era otro asunto.
Sabía que era muy especial en cuanto a su relación con el pirata, pero tampoco era de hacer algo sin un propósito. Calipso siempre tenía un destino para sis víctimas, y si la española estaba viva, algo debía tener pendiente.
-Bueno, quizás fue lo mejor.-
Siguió escuchando la historia, pero en algún momento su cara tocó la arena, dejándolo en evidencia de que se estaba durmiendo.
Jack no logró entender el sentimiento que tuvo cuando escucho a la española reír. Podría jurar que hacía bastante tiempo que no lo hacía, por la cara que hizo al descubrir la mirada interrogante del otro.
Entonces tal vez la Diosa le tenía un plan trazado. El quedar los dos solos ahí tenía que significarse algo, pero no era como si Jack hiciera caso a los indicios del destino que Tia Dalma le otorgaba, a veces solo improvisaba conforme a la situación.
No pudo soltar un comentario sarcástico o algo porque cayó en un profundo sueño.
A la mañana siguiente le despertó el fuerte olor a quemado. La chica quizás olvido los peces en la fogata, o tal vez estaba quemando algunas plantas para hacer más medicina, o quizás ...
Se levantó de golpe. Un grito salió de su garganta al ver que el barril de ron, estaba en fuego.
-Que rayos estas haciendo?!? Acaso todas las mujeres odian el ron?!.-
La chica solo rodó los ojos y siguió prendiendo la madera.
Realmente quizo ahorcarla en ese momento. Solo esperaba que su tripulación encontrara el perla y lo buscaran. No podía durar más tiempo en esa isla con la chica.
-Pensé que ya éramos amigos! Nos contamos historias! Aaargh... por qué el Ron, Amelia?! Por qué?!.-
Lo que había quedado de ese ron que había bebido Jack la noche anterior le iba a servir para hacer una fogata enorme y ver si el humo llegaba hasta donde sea que su tripulación la encuentre, ya no importaba si entregaba a el pirata o no, anoche el mar se lo dijo, pero su instinto le pedía que busque auxilio, por eso usó el ron.
Estaba bebiendo un poco de agua de coco y entonces escucha a el otro gritar como una madre a la que le arrebataron el hijo o algo muy preciado.
Se aparata un poco cuando el otro grita y lloriquea, entonces sus ojos se abren grandes y brillantes, la ha llamado por su nombre.
-Para que nos rescaten, Jack... y ya no llores, mira... por eso solo traje un barril y el otro...
Le apunta a el mar y le muestra a el otro barril que estaba flotando en un solo lugar anclado a el arrecife, ese estaba lleno, obviamente lo usaría de igual manera a escondidas del pirata, pero no quería verlo así como un niño llorón.
Cuando el otro se da cuenta de todo se queda en silencio un momento y al hacer una cara de confusión ella no puede hacer más que reír, no puede aguantarlo, fue muy gracioso ver el cambio de humor repentino.
Se aleja de él un poco y toma la camisa que le había dado, está limpia y ella usa una tela blanca como un vestido que había encontrado en el mar.
-Ten, gracias por prestármela para cubrir mi cuerpo que tanto asco te da...
Alza las cejas, toma su coco y camina de nuevo a el refugio, si, sigue pensando en eso que dijo la primera vez que la vio, los hombres nunca la rechazaban pero bueno... era por que con su voz los encantaba, ahora esto era un golpe a su orgullo de mujer y peor, el de sirena.
Bebe un poco de su coco que todavía contiene mucha agua sabrosa y dulce, y entonces ríe suave otra vez escuchando que el otro se acaba de dar cuenta que su espada, no estaba en su lugar, ella la usó para abrir el coco y pues recolectar algo de madera para el fuego.
Respira hondo y mira la herida que el pirata le ha curado, se ve mucho mejor ahora y no duele mucho, mira dentro de la isla y ladea la cabeza, sabe y siente los cuerpos de agua que pueda haber cerca y como el otro sigue mirando cómo traer el barril del mar y dando su pésame al que se quema, se levanta y camina entre las palmeras... sonríe enorme cuando ve un pequeño lago en medio de la isla, es transparente y es agua dulce, hace años que no nadaba en agua dulce.
Sin recordar a Jack, se desnuda y entra al agua ahora como sirena, se siente muy bien todo su cuerpo con la sensación liviana del agua dulce.
-Mmh~~~
Hizo ademanes hacia el cielo en su estrés. Verla ahí tan tranquila con un coco, le puso los nervios de punta.
Pero claro, aún quedaba otro barril flotando en el mar.
No pudo evitar mostrar su confusión, pensó que había utilizado ambos, bueno, ya era algo.
Toma su camisa y rueda los ojos. Sabía que las mujeres eran orgullosas, pero al parecer la sirenas ganaban.
-No me da asco, como podría? Solo dije que he visto mejores, lo cual debería ser un elogio, estas en el ... no se ... puesto tres? Si no le pasa nada al ron, subes al segundo, que te parece?
Fue por sus cosas y notó que faltaba su espada. Se puso en guardia ya que no sabía si la chica la había tomado o si la perdió entre la arena.
-Te llevaste mis cosas? Maldita sea quieres dejar de ...
Y ahí estaba, desnudándose frente a el de nuevo. Era la tercera, o cuarta?, vez que lo hacía. Una más y se desmayaría.
Se sentó a la orilla del lago para relajarse un poco. Quizás la ayuda vendría en un momento. Solo esperaba que fuera el perla y no los españoles.
-Me creerías si te dijera, que soy inmune a las de tu especie? Una vez estuve en una ... misión, de prisionero, más que nada. Al parecer no soy el tipo de piratas que las sirenas pueden encantar.-
La sirena nadó hacia el mirándolo con duda.
Había pasado hace mucho, mucho antes de lo que pasó con Teach, se dio cuenta de que el canto no le afectaba. Tal vez era porque amaba más el océano que a una dulce voz.
-Desde niño, siempre me metía en problemas. Mi padre me llevaba a las mejores aventuras, antes de que ... se retirara, por la muerte de mi madre.
Jugó un poco arrojando piedras al agua, obviamente esquivando a la española que nadaba felizmente por ahí.
-Que hay de ti? Extrañas a tu familia? No digo que no disfrutes de matar piratas y de que todo el océano teme más al “Matador” que a las propias criaturas, pero, no quisieras volver al mar? .-
Jack odiaba estar en tierra, muchas veces lo habían abandonado en islas a que muriera en soledad. Pero Calipso le había ayudado a poder escapar de ellas, para seguir con sus aventuras a mar abierto.
La única vez que no le importó morir en soledad, fue cuando se hundió esposado al Perla.
Nadaba tranquila disfrutando de esta agua que era mas relajante que el agua salada del mar.
Entonces escucha que Jack no cae ante los encantos de las sirenas y se pone curiosa, si, es una capitana pero igual un ser del mar y encontrar un pirata que no cae ante el canto de una sirena es muy raro, la primera vez para ella en verdad.
No sabe porque pero, se queda atenta a todo lo que el pirata tiene que contarle y resopla un poco, se siente rara tener cosas en común con su enemigo, si no fuera por su orgullo de odiar a los piratas gracias a Jones... trataría de encantarlo, pero solo para ella, no para comerlo... o por lo menos no en ese sentido. Vuelve a la realidad cuando las preguntas son lanzadas a ella.
-Extraño el mar... lo extraño tanto, extraño a mis hermanas, extraño nadar sin preocuparme de que si estoy en el fondo vuelva a ser humana y muera ahogada... si, es bueno ser alguien importante en tierra, que todos me hagan caso y me teman, no solo piratas... sabes como somos las sirenas... ver a esos hombres bajo mi control... pero nada se compara a nadar por donde quieras... conocer nuevas aguas... encantar piratas...
Alza una ceja y lo mira de reojo, quisiera encantarlo, su lado de sirena lo llama, luego se hace la loca y comienza a sentir ansiedad, otra vez, maldito Jones, se pone las manos en la cara y gime dolorida, el pirata la mira algo confundido y... preocupado?
Luego unos segundos sale del agua con sus piernas y se viste nuevamente.
-A esto me refería... de la nada puede suceder en mar abierto y muero... aún no entiendo... qué debo hacer para que Calipso deshaga esto... quiero ser libre otra vez y volver a mi amado mar... mi amor por el mar es igual de intenso que tú, como veo que tú igual adoras el agua...
Camina hacia la fogata de nuevo, se pone a pensar en qué será de ella si llegan los piratas primero, bueno, se las podrá arreglar sola a no ser que la tripulación de Jack la quiera tomar para ser su amuleto de la suerte, tendría que huir nadando hasta donde pueda.
Cuando llega a la costa se pone nerviosa ya que lo que ve es el Perla Negra, no el Silent Mary... respira hondo y mira a Jack, no sabe si le ofrecerá ir con él y quizá dejarla en un puerto cercano... ay pero esos piratas...
-Mmhhh... parece que la ayuda llegó a ti, Jack...
Y aunque su orgullo pirata le dijera lo contrario, tenían demasiado en común.
Tal vez el destino los puso en bandos contrarios, pero ahí estaban ellos dos, solos en una isla hablando de sus anhelos y secretos.
No le creerían si les dijera a todos los marinos que llegaron a ser ... camaradas, de supervivencia.
Sonríe ampliamente al escucharla decir que le gustaría volver a encantar piratas. Se reservará el comentario para después, porque la ve doblarse con dolor, por un momento pensó que la herida había vuelto a lastimarla, pero al verla salir enfurecida siendo otra vez humana lo entendió.
-Entonces crees que el hechizo se pueda romper? Quizás es solo cuestión de que encuentres quien navegue siempre por el mar ...
Su voz fue bajando de tono. Insinuó ingenuamente que quizás después de esto podrían navegar juntos, pero ni siquiera eran amigos ... o si?
Al fondo del horizonte, observó el hermoso Perla Negra.
-Siiii siiii, esos son mis hombres! Nunca encontrarás cucarachas más leales que esos te lo aseguro.-
Camino hasta la orilla para hacerles señales, pero se dió cuenta de algo importante.
Que les diría acerca de la chica? No sabe si ella estará de acuerdo en acompañarlo, y el no podía dejarla ahi, para que muriera.
Miró hacia atrás y la vió en la sombra abrazando sus piernas. Una escena conmovedora.
Fue hasta ella y le ofreció la mano.
-Levántate y tráeme ese barril de ron como ofrenda para todos, debo agradecerles que nos rescataron, ademas si me ven sin ron me dejan aquí...
Miró con tristeza las cenizas del barril anterior, muerto con honor.
La sirena le sonrió y acepto su ayuda para levantarse. Sus ojos se conectaron por un segundo y no pudo evitar pensar en lo que había dicho, de ser inmune a las sirenas. Bueno, al parecer no a todas.
Se asusto y mejor se fue a seguir viendo como su tripulación lo venía a rescatar. Debía pensar rápido una excusa para poder subir a la nave a la chica.
No sabe porqué pero se sentía aliviada que el otro le ofreciera ir con ella, más con ese acto tan noble para un pirata, tan sencillo pero con mucho significado para alguien que los odiaba, darle la mano, de inmediato la toma y se pone de pie acomodando su “vestido” blanco, rodando los ojos va hacia la orilla y jala la cuerda del barrio de ron, no lo trae a tierra pues es mejor que flote para que luego lo suban al barco.
Pasa saliva al ver que una pequeña embarcación junto con dos piratas, uno delgado y otro más gordito, acercándose a ellos ve como como una ola los vuelca haciendo que caigan al agua, ahí se pierde, si, es seria siempre pero ver a ese par caer de esa forma y culparse el uno al otro la ha hecho reír a carcajadas, no puede parar, se pone ambas manos en la boca para que no se escuche su risa escandalosa.
Luego de unos segundos respira hondo y se muerde el labio, aguantando nuevamente la risa, ve que acercan el pequeño barco y sube sin ayuda, no puede perder su reputación de seria frente a Jack y él no puede perder su reputación de descortés. Entonces escucha preguntar quién es ella y frunce el ceño.
-Que les importa, par de bagres...
Se queda sentada como una reina y les hace una seña para que comiencen s remar, mientras Jack ata la cuerda del barril al bote, piensa en algo que le sirva a los dos, quizá si solo ven ese pequeño barril como ofrenda del rescate... los pueden volver a echar a la isla, silenciosamente organiza una idea y ve que llegan al gran barco, es muy hermoso, no había visto un barco así de bellos en muchos muchos años... se niega a subir primero, no quiere que espíen bajo las telas, luego que Jack comienza a subir, ella sube con cuidado y mira a la tripulación que la observan sorprendidos.
Respira hondo y escucha que dicen, por lo menos trajo una chica y un poco mas de ron, aprieta sus manos y para evitar que piensen cosas con ella, se pone firme y frunce el ceño , como cuando es Armando.
-Bruja del mar, por favor... no “chica” y si siquiera piensan en cosas morbosas con mi persona, quemaré todos y cada uno de los barriles de su preciado ron... o no, Jack?
Mira a Jack que se ve asustado por lo del ron y luego les apunta a la fogata que se va apagando en la isla, alza las cejas y todos se van como hormigas a correr a hacer sus trabajos de la nave.
Jack comentar a su contramaestre que la trajo por que les dará suerte o algo así. Se queda en su lugar esperando s que le digan dónde irá a estar en el viaje, no se quiere tomar atribuciones e ir a la cabina de descanso, pero si va a mandarla a donde duerme la tripulación prefiere quedarse ahí, mirando el mar.
Respira hondo y entonces ve las olas algo extraña, es Calipso, lo sabe, no es nada malo, en verdad es como si hubiera echo lo que ella quería que haga esto, subir con Jack al barco... sonríe un poco y se soba sus brazos, sabe que no puede hablar como antes con Jack, esperará a la noche, quizá Calipso le ha hablado igual y... el plan no es solo para ella, quizá incluye a Jack y...
Despierta de sus pensamientos cuando el par del principio viene con un vestido hermoso, viejo, pero lindo... sonríe un poco pero luego vuelve a su compostura seria.
-Gracias... ayudará con el frío...
Casi se da un golpe en la cara al ver a quienes habían mandado en el bote.
-Llegan tarde, que les pasó? Debieron venir por mi ese mismo día.-
Subió al bote y el transcurso de regreso fue serio. Claro que los comentarios subidos de tono no faltaron, y no pudo evitar sentirse celoso de eso, pero solo bastaron unas palabras de la española, que casi le hacen llorar en el proceso, para que todos salieran corriendo a sus puestos.
Agradece no tener que decirles más con respecto a la sirena. Ellos sabían que en la tripulación de Salazar, había una que les dab suerte. Si las cosas se ponían color hormiga, les diría que era ella.
No quería manchar el nombre de Armando Salazar, el matador del mar, al decirle a la tripulación que realmente era una chica.
Aunque eso no debería tener nada de malo, es decir, en la historia muchas piratas femeninas fueron leyendas, pero era imposible razonar con piratas, el lo sabía perfectamente.
Al único que le contó el “secreto” fue su fiel amigo Gibbs, aparte de dejarle en claro que escondiera el tan preciado barril de ron. También fue quien le dió el viejo vestido que cierta mujer conflictiva y loca había dejado en el barco hace ya mucho tiempo.
Pintel y Ragetti fueron a entregárselo con la orden de que la llevaran a la cabina del capitan, usaría otra pero a esas alturas, la suya era más segura para la española.
Se quedó por unos minutos perdido mirando las olas.
-Están muy tranquilas...-
El mar le trataba de decir algo? El era malo para entender indicios y cosas, Hector era el bueno para eso.
La tarde les cubrió y el mar estaba muy tranquilo. La tripulación estaba bebiendo y cantando por el regreso de su capitan y obviamente, de un barril nuevo de bebida.
Se sentó un momento mirando las tonterías de los demás cuando miro de reojo como la sirena tomaba asiento a su lado. Sin pena la miro de arriba a abajo, el vestido le quedaba muy bien.
-Gibbs tiene buen ojo, te queda muy bien. Aunque si quisieras ir a nadar un rato, es muy complicado de volver a ponerse no es así?.-
Le ofreció un poco de lo que tomaba sonriendo cálidamente. No tenía caso tratarla distante, todos los demás estaban muy ocupados en sus asuntos.
La cabina era lo que necesitaba, se dejó caer en el colchón donde el pirata puede que duerma algunas veces, mira todo y respira hondo, huele a mar y a ron... justo como Jack y la luz de la vela alumbra toda la madera del interior, es casi un sueño, estar en un barco pirata y no... destruirlo, mirando todo desde la “cama”, ve unas tres camisas colgadas en el armario, apenas tiene algo de ropa guardada, pero... se levanta y espía todos los rincones para verificar que en verdad nadie la está espiando, entonces toma la camisa e inhala como una niña enamorada... huele a Jack, si un poco a sudor pero... a él. Sonríe un poco y decide que es hora de salir un momento a tomar aire, ya está cerca el atardecer y quiere verlo desde ese enorme y bello barco.
Se pone el vestido y se mira en el espejo roto, se ve bien y piensa en que la dueña ya no es relevante y que el vestido ahora le pertenece a ella.
Respira hondo y sale viendo que todos celebran y ella camina, descalza, hacia donde está el pirata.
-Gracias, es lindo... en España no me daban muchos vestidos así de lindos para usar, ya sabes, Armando...
Sonríe de lado y toma lo que le ofrece, lo bebe y traga sin hacer gestos, le gusta el ron, varias veces cuando los barcos encallaban o se hundían, junto con su grupo de sirenas buscaban el alcohol, sabía rico en sus momentos, pero ahora junto a Jack se siente... dulce.
-Creo... creo que Calipso está calmada, las olas y el clima... es perfecto, hasta el atardecer es hermoso...
Le apunta hacia el horizonte y suspira suave, extraña su tripulación, pero también se siente nostálgica de su tiempo siendo sirena, ahora saltaría y nadaría con la corriente, saltaría con los delfines y saludaría a Jack desde abajo... eh? Jack... está en su futuro? Lo que ansia ahora incluye a Jack?
Lo mira y le devuelve la bebida, luego vuelve al frente, pensando en todo lo que hablaron ambos antes de que llegue la ayuda por ellos.
-Dijiste... que quizá debo encontrar a alguien... para navegar por los mares siempre... ah... entiendo... ya entiendo!
Se acerca a la orilla y respira algo emocionada, Calipso y David Jones... juntos por la eternidad, un pirata y una diosa del mar... es su mismo fin? Solo que con menos drama, un pirata y una sirena... podría ser? Pero... y la armada española y... ah...
-Jack... crees que... Calipso te ha hablado? Digo... por el oleaje y así, puedes distinguir sus señales?
Y es que no puede decirle directamente lo que piensa, sabe que Calipso tiene todo planeado y es sumamente simbólica, Jack debe darse cuenta de los indicios del destino.
Le sonrió en respuesta por lo del vestido.
Le gustaba verla al menos disfrutar de ropa adecuada para ella. Sumándole el orgullo de verse muy hermosa.
Miró hacia el atardecer cerrando los ojos, disfrutando de los últimos rayos de sol.
-Si, parece hasta irreal.-
La miró con una ceja alzada. No necesitaba ser muy listo como para saber que algo le preocupaba a la española, sin embargo aún no sabía lo que era.
Quizás se sentía incomoda rodeada de tanto pirata, ella estuvo rodeada mucho tiempo por miembros de la armada, sus modales eran diferentes.
Se levantó casi junto a ella y la siguió a la orilla.
-Si piensas entrar, hazlo por la parte de atrás, yo te cubro y estaré pendiente para cuando te transformes.-
Pensó que tal vez ella quería nadar, pero cuando le pregunto lo de a diosa del océano se comenzó a poner nervioso.
Estaba seguro de que detectó las mismas señales que el.
El destino quería que estuvieran juntos, Calipso específicamente.
Pero Jack no estaba muy seguro de eso, el jamás se había interesado genuinamente por una mujer, y esos sentimientos encontrados estaban llenándolo de nervios.
-Dices como ... indicios? Tia Dalma era una experta en acertijos y cosas tenebrosas que te ponen a pensar mucho. Estoy seguro de que encontraremos una solución a tu problema de tener piernas en lugar de aletas.-
Caminó hacia el otro lado de la española y le dió un trago a su bebía.
-A menos que ... te refieras a otro tipo de señales, más ... confusas y ... que no van con tu ... bueno nuestro ... de quien sea ... estilo de vida.-
Trató de sonar desinteresado pero como siempre, había fallado en el intento.
La pelinegra sonrió, le había descubierto. Vió como le quito de nuevo lo que tomaba y Jack por un momento pensó que se lo estrellaría, pero solo terminó de tomarse lo poco que quedaba.
-De acuerdo si, si me ha hablado pero no se que demonios quiere. Yo solo hago mi, humilde trabajo de pirata y ella se decide a darme aventuras cada vez más extrañas. En esta te conocí y siento que significa algo, se supone que somos “enemigos” y aún así no nos estamos tratando de matar, no se que es lo que busca si claramente no soy tu tipo.-
Quizo morderse la lengua con lo último que dijo. De donde había salido eso? Ni siquiera le gustaba ... tanto.
Bebe todo el ron que queda del pequeño vado y quiere darle el crédito a el líquido de que ahora está sonriendo de esa forma tan relajada cuando escucha la voz de Jack.
Sabe que está nervioso y es porque ha encontrado igual las pistas que Calipso les ha dejado en el camino, específicamente a ellos dos.
-Creo que el problema ahora no son mis piernas, creo que ahora debemos... amh saber no, que... qué hacer con los deseos de Calipso para... nosotros...
Sus mejillas se ponen rojas cuando escucha la última parte de la oración... su tipo. En realidad si lo piensa bien, ambos son el uno para el otro de acuerdo con lo que hablaron en la isla, pero... bueno, inhala profundo y decide hablar, no ha dejado de sonreír desde el primer momento.
-Si lo piensas bien... Jack, tú amas el mar y yo igual... odie a los piratas y tú no caes ante encantos de sirenas, ahora henos aquí... Calipso te ha hablado y a mí igual... pero, si, eres mi tipo, pero eso no lo volveré a decir nunca más así que espero que lo recuerdes
Lo apunta con un dedo y camina toda sonrojada hacia donde estaban antes, los demás siguen bebiendo y bailando, de inmediato al ver esa escena se acerca nuevamente a él, nerviosa, no por solo lo que acaba de decirle, que es su tipo y que cree el igual que él, que Calipso los ha unido.
-Dime... Jack, por favor por favor! Que no vamos a ir a Tortuga... podemos ir a cualquier parte, menos a ese horrible lugar... o... o si vamos tendré que encerrarme en tu cabina... con candado...
No es que tenga miedo... solo que, Tortuga es demasiado, incluso para ella como si fuera una sirena en todo su esplendor, sin la influencia de la tierra, de España, no iría a Tortuga a encantar a ningún pirata, el alcohol se hace cargo de ellos, bueno al igual que las prostitutas.
Suelta un gran suspiro relajado cuando le dicen que irán a otra isla solo por ron, se acerca y le da un beso en su mejilla... solo por inercia, entonces Gibbs se acerca a ellos.
-Amh yo... iré a la cabina, ya es... muy tarde y... si, me avisan cuando... lleguemos
Casi sale corriendo a la cabina y ahí se deja caer en la colchoneta, no sabe si podrá dormir esa noche, su corazón late como nunca, que le pasa a Amelia Salazar... resultó encantada por un pirata.
La noche pasa lenta, pero el sueño le ha ayudado mucho, se siente fresca en la mañana y cuando sale de la cabina apenas amanece y ven que ha están en puerto.
-Jack? Disculpa, maestre Gibbs, haz visto a Jack?
Sonrió con picardía por lo dicho. Al parecer si tenían algo después de todo.
Pero aunque así fuera, el hechizo se hubiera roto al momento en el que comenzaron a gustarse, así funcionaba no? Jack no sabía mucho de maldiciones, quizás le preguntaría a Gibbs más adelante.
-Claro, somos el uno para el otro eh...?
Sin pensarlo la toma de la cintura cuando se acerca nerviosa a decirle que no fueran a tortuga. Le parece divertida la situación ya que el ama ir a ese lugar, se consigue tripulación barata y muchas cosas gratis.
-Tranquila, no es tortuga, es solo Fortuna. A donde íbamos cuando nos perseguías ... perseguían, los españoles, de los cuales tu no tienes idea.
No era como si lo escucharan los demás, estaban preparando todo para arribar y correr a la perdición.
Se queda frío al sentir los labios de la española en su mejilla, dandole un sonoro beso que lo dejó atontado por un rato. Tanto que cuando menos lo pensó, Gibbs lo miraba con una ceja alzada, exigiéndole al momento que le contara todo acerca de su “relación”.
-No hay una “relación”, maestre, así son las españolas, ya sabes, tu debes tener experiencia. Amelia es ... cariñosa ... creo.
Deja de verme así y prepara todo, ire rápido a tierra, debo conseguir algunas cosas.
Al llegar a puerto bajo junto a otros hombres. Debía conseguir algo de ropa para la sirena, y algo de comida decente.
Ademas de algo para el, ahora no sabía por qué, pero le gustaría verse más presentable en la nave.
Dejo a Gibbs a cargo del perla así que ella estaría bien.
Cambió algunas monedas por lo que necesitaba y caminó un rato más. En toda su vida como pirata, algo decían del Capitan Jack Sparrow era de la condenada buena suerte que tenía. Siempre lograba escapar de la horca y de miles de problemas en los que se metía, pero todo tenía una explicación, Jack tenía unos sentidos muy buenos.
Aunque no fuera muy alineado, sabía perfectamente cuando algo no estaba bien, y ese momento era uno de esos.
Miró a su alrededor buscando más gente de su tripulación y nada, se habían esfumado, casi como cuando ...
-Hector ...
Hizo una mueca de estrés y tomó el camino de regreso. No le importaba que se llevara al Perla de nuevo, sino que se llevara a la sirena con ellos, el no podía dejarla sola con toda esa bola de cucarachas.
Cuando Gibbs se negaba a decirle donde estaba Jack, supo que algo malo pasaba en el barco, sale de la cabina y mira a todos preparando la nave para salir a mar abierto, pero no hay el capitán... pero.
-Hola, si, quién es usted? Que yo sepa el Perla Negra solo tiene un capitán y no está en este barco como para que quieran zarpar
Molesta le recrimina al tipo alto e imponente que no había visto antes, el par de antes le dice que es el capitán Barbosa, pero ella no se intimida ni parpadea un poco, estaba a punto de decirle lo que es una bruja del mar, como logró asustar a los otros pero... de inmediato se dio cuenta que no era una, sino que era la sirena de la suerte que trabajaba para el Silent Mary, se quedó atónita pero más que eso, molesta, pensaban dejar a Jack en puerto!
-Entonces si me dan permiso, yo vine con Jack, no con ustedes ratas traicioneras u holgazanas
Estaba caminando como una reina, mentón en alto cuando Barbosa la detiene diciendo que necesita su suerte para seguir adelante, toda indignada aprieta sus puños y se molesta más, se le ocurre una idea entonces. Se suelta de su agarre y camina hacia donde guardan los barriles.
-Gibbs! Puedes recordarles a todos con qué llame la atención de ustedes en la islas? Exacto! Fuego, con qué? Quemando los barriles de ron! Ah y como soy una sirena que trae suerte, de igual forma puedo trae infortunio si me hacen enojar, ahora o esperamos a Jack o todo se convierte en cenizas, simple...
Todos los piratas se ponen miedosos y van a querer cuidar el ron, pero ella solo alza las cejas y sonríe de lado mirando a Barbosa, esperando que entiendan que si dejan a Jack, convertirá el Perla en una fogata flotante, el otro rodando los ojos acepta y se acerca a preguntar qué hace con Jack de todas formas.
-El destino... y Calipso... y no puedo irme sin él, por favor
Barbosa asiente con un movimiento de cabeza, hablando un poco de Calipso y los indicios, entonces ve que Jack se acerca corriendo, sin notarlo una sonrisa genuina se forma en sus labios, emocionada, Gibbs y Barbosa la miran curiosa, como molestándola.
-Qué, ah déjenme...
No pudo evitar quedarse perplejo al ver su nave aún en puerto con Hector Barbossa arriba. Eso jamás pasaba a menos que solo fuera para rescatarlo.
Su maestre y el otro pirata platicaban muy tranquilos con la sirena. Al parecer tenía un amigo nuevo, no pudo evitar sentirse enojado. Reconocía que el viejo pirata tenía una extraña actitud vanidosa que incluía obviamente, los buenos modales que el no tenía.
El mayor lo miró con altanería y algo de fastidio, mencionando lo típico, que no podía haber dos capitanes en la nave.
-Hector, te nos unes? Digo eso es bueno para tu edad?, tus mil años deben ser agotadores.
Terminó de subir hacia ellos y le dió a la chica lo que le correspondía, y lanzándole a Gibbs lo demás.
-Ya conociste a nuestra invitada por lo que veo...
Se aguanto las ganas de rodar los ojos al escuchar sus palabras “galantes” respecto a la chica. Pero lo que si lo hizo fruncir el ceño fue cuando le dió un meso en la mano y la española solo ladeó la cabeza aceptando el gesto.
-Aagh bueno, si tan bien se llevan compartirán habitacion, ahora si me disculpan tengo una ruta que trazar, ushcale.-
Hizo señas con sus manos corriendo a los presentes y ordenando a los demás a que prepararan todo para su salida.
Estaba celoso completamente, y lo peor es que no fue bueno disimulando, ya que en cuanto hubo un momento, el pirata comenzó a molestarlo con el tema de la Diosa del mar.
-Hasta tuvieron tiempo de platicar de eso, que agradable, que tal si me dejas hacer mi trabajo como capitan y tu te vas con la sirena.-
No perdieron el tiempo y zarparon.
Obviamente recibía comentarios sarcásticos molestándolo, debido a que hizo enojar a la sirena con su actitud celosa.
-Por última vez! No estoy celoso, es ridículo, ademas tu empezaste a ... ser tu ... con tu tontería de “ay si, como con cubiertos, podemos ser amigos?” Como se que a ti no te gusta? Ya basta, me voy.-
Los dejó riendo a sus espaldas y el se dirigió a su cabina pero olvidó que la española estaba ahí, por lo que chocaron al momento de que ella quería salir y el, entrar.
-Estas bien? Lo lamento, puedes ir con Hector a que te revise, creo que el también es bueno en esa área.-
Armando Salazar, así conocían al capitán de la flota Silent Mary, el mejor capitán que ha surcado el mar, lo conocen por ir cazando piratas pero también resguardando las costas de invasiones de otros extraños lugares. Aunque lo de los piratas ya lo dejó hace un tiempo, habían muchas peleas y pérdidas por parte de su tripulación, prefiere hacer cosas más “relajadas” que le dejen una buena ganancia.
Últimamente lo único que importa es el oro y para quien trabaja, es lo único por lo que vale la pena pelear, ya no el bien de las personas por lo cual antes se peleaba, ahora es aburrido.
Otro detalle que se menciona con frecuencia en la vida del Capitán Salazar, es que una sirena siempre ayuda a su tripulación en todas sus batallas, incluso cuando perdían, gracias a la sirena tenían un poco de oro o quizá capturaban a algún pirata importante para hacerlo pagar.
Cada que escucha esos cuentos se larga a reír, Amelia Salazar está detrás de la máscara del gran capitán español, era la mejor, pero no podían permitirse, los más grandes, que una mujer lidere toda la flota... por eso es que siempre esconde su cara, siempre viste de hombre y... casi nunca se lo ve en batalla, bueno, al inicio si, pero a partir de la mitad no, justo cuando aparece la sirena, que curioso...
pero eso es otro asunto que todos dejaron de lado.
-Vamos Vamos!
Hoy era un día que debían buscar una nave que se había robado una reserva especial de ron del rey, le hacía rodar sus ojos el pensar que solo por eso estaba poniendo a su gente en riesgo, pero espera no se haga tanto escándalo como otras veces.
-Haremos lo de siempre... sirena aparece y ustedes en silencio toman el ron mientras los piratas están distraídos...
Termina de explicar y cuando están en medio camino ve nubes negras, parece que habrá tormenta, pero ya no tiene caso, aunque den media vuelta ahora, la tormenta les llegaría y quizá sea solo unas cuantas gotas, si vuelve con las manos vacías el rey va a bajarles el sueldo a él y al contramaestre, sabe que no es prudente, peor para ella siendo mujer.
Pone el timón en la dirección correcta y acomoda la tela que usa en su cara, no deben ver que es mujer, peor un pirata, sería una ventaja para ellos el aprovecharse y burlarse del imperio español.
No le queda de otra más que ir a la batalla, sin pensar que esas nubes negras no son solo unas gotas...
Su tripulación jamás se había puesto tan contenta, los piratas bailaban, cantaban alcoholizados y felices, brindando por otro atraco exitoso.
-Yo les dije, el rey tiene mucho ron para el solo.-
La tripulación del Perla Negra había tenido éxito en su ultimo atraco. Se sabía que el rey español era muy aficionado del ron, teniendo reservas enormes junto a su fortuna. No había sido dificil, tan solo habían utilizado las distracciones necesarias y el silencio de la noche, aprovechando que el rey entró a la bobeda y tomó hasta caer al suelo de lo ebrio que se puso. El rey pensaba que el ron era lo único por lo que no debía preocuparse de que le fuera robado, pero ademas de el, habían más interesados en ese ron, los piratas por ejemplo, y uno más en especifico.
Jack Sparrow, famoso por siempre escabullirse de la horca y de los piratas que buscan saldar sus deudas. El siempre capitan del famoso barco pirata que más problemas daba.
-“Jack, todo esto es muy bueno, pero que pasará si el rey envía a ... al ... al matador.”
Gibbs como siempre, tenía razón. Pero era algo que Jack ya había tenido en cuenta.
Decían que no había barco que se salvara del conocido Silent Mary, comandado por el Capitan Salazar.
Miles de rumores y leyendas sonaban alrededor de este, pero el más seguro, era el de la extraña sirena que siempre les atraía la suerte.
Después de todas sus aventuras, el podía constatar que estas existían, y que si lograbas tener un vinculo especial, podían ayudarte en tus problemas, quizás había una especie de pacto, que claro, Jack iba a averiguar para poderse ganar a la sirena y utilizarla a su favor.
Tenía meses pensando en esa situación. En como lograr atrapar a la sirena, así pusiera a toda su tripulación en riesgo, igual no era la primera vez.
-Vamos a Isla Fortuna, estaremos a salvo en tierra, igual no creo que sepan quienes robaron ... o si?
La isla estaba cercas, ahí podrían abastecerse de pólvora y algunas cosas más, claro que por primera vez en mucho tiempo, el alcohol no iba a faltar.
Como si el destino se hubiera reído en su cara, que usualmente siempre lo hacía, a lo lejos una tormenta se acercaba, y junto a esta, un barco español muy conocido.
Sabía que algo estaba pasando en las aguas del mar que claramente se ponían oscuras por las nubes que tapaban a la hermosa luna, no había reflejo en el océano, era como estar flotando en la nada... pero no quería dejar ir al barco pirata, ni siquiera iba a querer pelear por salir de esa maldita zona de inmediato.
Acomoda su sombrero y deja a Lesaro en el timón, se acercaba a ver las aguas de cerca... quizá la tormenta se estaba alineando con las aguas del mar para causar un gran desastre.
Vuelve de inmediato con su mano derecha y habla con él a solas.
-Prepara los botes de emergencia y los quiero listos para marcharse cuando dé la señal, el barco encallará pero quiero que sobrevivan a lo que sea que nos tiene preparado esta tormenta... yo me quedaré al timón, es mi barco y yo su capitán
Deja todo en claro aunque su tripulación no quiere abandonarla, sabe que deben obedecer para que no mueran, si todo sale bien ya se encargará del rey y el pago que debe darles.
Vuelve al mando y cuando están cerca del barco los truenos y un viento muy fuerte que casi la lanza volando, los detiene, a ambos barcos, por un breve momento cruza la mirada con el capitán de aquel barco pirata y ambos están desconcertados.
Gruñe de rabia pues el maldito clima resultó siendo su mayor enemigo esta noche.
Cuando se estabilizan va donde su tripulación y les ordena ir a los botes y resguardarse, a la mierda el ron, le compraría la mitad de los barriles al rey, no va a arriesgar a su gente por unos cuantos barriles de ron en medio de una gran tormenta.
La lluvia no tarda en llegar y como no ha presentado amenaza a los piratas se alivia pues es un problema menos, aunque... si la tormenta es fuerte y deja el barco pirata varado, puede ir por uno o dos barriles ella sola.
Las olas se unen a los rugidos del viento y tiene que volver de inmediato al timón, es como si el mar estuviera empujando a ambos barcos lejos de cualquier costa, incluso lejos de esa isla de prostitutas y borrachos.
Su tripulación ya la ve lejos en los botes gritando por ella, su sombrero se va con el viento y su pelo largo y negro, queda suelto, junto con su rostro, la tela que usaba se ha bajado en un poco, ya la vio alguien y ese alguien es el capitán pirata... que justo se miran frente a frente por que la marea, la fuerza de Calipso ha jugado con los barcos... haciendo que se choquen de frente.
-Aghhh! Aah aahh
Un trozo de madera le atraviesa en su costado, como una astilla, nada de muerte pero duele y le impide caminar tan rápido como quisiera.
Llega a la orilla viendo las olas fuertes, escucha los gritos del capitán pirata hacia su tripulación mientras se quita su ropa... lanzándose al mar en busca de refugio de la gran tormenta.
Ella es la sirena de la suerte.
La tormenta llegó estruendosa y destructora, antes de lo que había previsto.
La neblina cubrió la nave y la isla dejó de verse, ni siquiera podían verse entre ellos.
Un golpe lo tiró junto a sus hombres. Rápidamente ordenó que abandonaran el barco, lo mantendría estable un tiempo en lo que todos trataban de llegar a tierra y protegerse.
-Gibbs, toma, traten de llegar a tierra y resguárdense. Mañana buscaremos el perla de nuevo, ha soportado peores cosas, confío en que saldrá ileso.
Le entregó su vieja brújula y los mandó a los botes.
Cada pirata aseguró los barriles en la nave, y rezaron a la diosa de los mares que perdonara su motín y su barco.
Jack no pudo evitar unirse, les había costado conseguir tanto preciado ron como para que el mar se los arrebatara.
Cuando todos iban saliendo, miró hacia el barco rival, sus ojos se abrieron y no pudo dejar de estar al tanto. Era mujer, el matador del mar era mujer.
El barco se sacudió salvajemente y tiró un bote al océano de manera brusca. Les grito a todos que se quedaría ahí, con su nave.
Miró de nuevo al puesto del capitan y lo único que alcanzó a ver fue que había saltado al agua.
-Acaso está loca?...
Cuando se acercó a estribor a ver donde había caido la capitana, vio con claridad a la sirena.
-No puede ....
Una ola lo derribó del barco. Cayendo en el océano furioso, en cierta manera le molestaba no haberse quedado con su barco como buen capitan, pero prefería sobrevivir para seguir navegando.
El sol en sus ojos le despertó. Estaba vivo, mojado y en medio de una jodida isla desierta.
En esos momentos se sentía como un deja vu muy jodido.
Se incorporó y parpadeó algunas veces, adaptando sus ojos al sol, donde estaba?!
Al parecer la tormenta había sido tan fuerte que terminó arrastrándolo más lejos de lo que pensó.
-Ahh por qué le di mi brújula a Gibbs? Donde demonios estoy? ...
Si, se supone que le es fácil estar en el agua y moverse en esta, pero ahora las aguas estaban igual de furiosas que la tormenta allá arriba, le costaba moverse contra corriente, en especial con la herida en su costado, justo hoy tuvo que pasar todo esto.
Respira hondo y en eso ve un cuerpo caer al agua, es el capitán del barco pirata, piensa en dejarlo ahogarse pero puede ser su salida, su mejor excusa con el rey, si lo lleva ante él.
Toma todas sus fuerza y lo agarra de su camisa, lo jala y continua nadando sin saber bien el rumbo, solo ve los desastres de la tormenta por encima y por abajo solo oscuridad y movimiento del agua, burbujas, de todas formas solo puede nadar por encima del agua para que el pirata respire.
Luego de mucho tiempo ve un cuerpo de tierra cerca, agradece pues ya estaba a punto de rendirse.
Sale hasta la orilla dejando al pirata en la arena fría, ella igual se arrastra un poco más allá, dejando caer su cuero cansado de espaldas y este se relaja no solo al quedarse quieto, sino que ve el cielo despejado, eso significa no más tormentas.
Sus ojos se cierran y queda rendida, no es hasta el otro día que despierta por la brisa del mar.
-Mgh... auh...
Se toca su costado y suspira, no está sanada pero está mejor por el agua de sal, con cuidado se levanta y ve sus piernas, mierda, está desnuda y el pirata ya no está donde lo dejó. Inmediatamente se incorpora y pone su largo pelo delante para cubrir sus senos, mientras que sus manos cubren su parte íntima.
Mira para todos lados y ve al pirata sentado en una roca mirándola, no puede evitar sentirse avergonzada pues... no ha estado desnuda frente a un hombre... JAMÁS.
-Mi... Mira a otro lado! Por el amor de Dios debes tener un poco de decencia para dejar a una mujer desamparada desnuda, en paz...
Lo mira todo molesto y como el otro se pone a reír, toma unas algas y con eso logra cubrir un poco de su cuerpo. Necesita aunque sea una tela rota o algo, pero tampoco puede buscar pues no quiere que el pirata siga viendo su cuerpo.
Camino un poco para ver si podía reconocer la isla y encontró a la capitan del Silent Mary varada en la playa ... desnuda.
Parpadeo un poco y miro a los lados, como si alguien fuera a espiar junto a el, se abofeteo mentalmente y camino hacia el lugar.
La chica se estaba despertando, así que rápido se sentó en una formación de rocas de ahí, observando.
-Asi que, Capitana eh ... sinceramente eso es lo que menos me sorprende, de hecho es admirable que alguien tan ... tu, este a cargo de tan honorable armada. Pero dime linda, como alguien abandona su vida en el océano para estar, bajo el mando de alguien?
Claro que se refería a su vida como sirena. Su teoría más fuerte era que la chica se harto del mar y salió a hacer una vida en tierra, no dudaba que fuera culpa de alguna maldición u otra cosa, pero, igual le interesaba conocer un poco más de su secreto.
La vió preocupada tratando de taparse más que por contestar su pregunta.
Se sintió ofendido y rodando los ojos, se quito su camisa y se la lanzó.
-Mira, he visto mejores cuerpos que ese, despreocúpate de que esté aquí por ... quererte ver desnuda.
Hizo una mueca de desagrado, pero sinceramente, no estuvo nada mal la vista.
Mientras a regañadientes la capitana se ponía la camisa, el pudo observar con detenimiento la herida en su costado. Se veía mal y al parecer le molestaba.
-Si te portas bien, puedo ayudarte con tu herida, a menos que tus poderes marinos te curen, si es así, puedo ver?.
Ante la negativa de mala gana que le dió ella, Jack solo se levantó y se alzó de hombros. Igual quizás más tarde, si encontraba las plantas que necesitaba, le ayudaría un poco. Aunque nadie le creyera, tenía algo de caballerosidad en el.
Siguió caminando con la española gritándole unas cosas a la espalda, gracioso, eso también le recordaba viejas situaciones que había vivido.
Miro por un momento hacia ella y la vió vestida solo con su camisa, tuvo que detenerse y concentrarse en otra cosa, sabía que si decía algo, era capaz de ahogarlo, o en esta situación, comerselo, y no en una buena forma.
-Shu, deja de seguirme rara.-
Toma la camisa y se la pone aunque no le guste la idea de que fue gracias s un pirata que ahora está con algo de prenda en su cuerpo y no como una loca desnuda.
Era increíble com cada palabra que decía el otro se sorprendía, es primera vez que alguien le habla de esa forma, obvio ha escucha insultos y cosas denigrantes pero no oraciones completas tan... tan llenas de sentido en la boca de aquel pirata... que ahora estaba con el torso desnudo, era tan moreno, como si el sol hubiera pintado capa por capa hasta llegar a ese tono tostado en él... parpadea y vuelve a la realidad, enserio se puso a pensar en eso?
-Ah... no soy rara! Qué te pasa... y pues somos los únicos aquí, por si no lo notas, debemos unirnos... para sobrevivir, a no ser que quieras morir solo y desamparado en esta horrible isla... por que bien sabes que me puedo ir nadando...
Se cruza de brazos frente a él cuando logra detenerlo y lo mira algo molesta, sabe que su rostro de molestia es más el de una nila malcriada, es por eso que usaba la tela en su rostro cuando es capitán.
-Además no puedo dejarte solo, vales mucho para la corona española... y bueno, hay algo en el agua que te interesa y yo lo puedo traer fácilmente a la orilla para tu degusto... capitán...
Cuando le dice su nombre asiente y lo repite, Jack, muy acorde con su personalidad, simple, relajado y sencillo. Luego le apunta a lo que le estaba ofreciendo dos barriles de ron flotando más allá de la orilla, quietos pues la corriente está tranquila.
-Y por cierto me llamo Amelia... no rara... y bueno, si los quieres debes pensar y decidir rápido, la corriente cambia de un momento a otro, capitán Jack...
Suspira suave y se va a sentar bajo una palmera donde da la sombra, luego toca su herida y respira hondo, no tiene tanta fuerza para sanarla y además debe estar en su forma de sirena para hacerlo... es muy complicado y la verdad que le da un poco de flojera canalizar sus energías para que su piel se regenere.
-Si quieres unirte a mi, debes al menos invitarme a cenar, no creas que soy tan fácil ...
Siguió caminando sin importarle nada, buscando entre algunos restos de barco algo que valiera la pena.
No era la primera vez que estaba atascado en una isla desierta, había escapado de morir en una, dos veces, una tercera no sería difícil.
-Ademas, si quieres irte adelante, yo podré sobrevivir por mi cuenta. Antes muerto que hacer tratos con ... peces...
Se detiene en cuanto la mujer lo alcanza y se pone frente a el; lucía molesta, y se veía adorable, cuantos años tendría esa chica, bueno era una sirena, quizás como mil.
-Aunque hablando de eso, no hueles a pez. No se si sea bueno o malo pero al menos no me dará dolor de cabeza.-
Le palmeo la cabeza y siguió caminando, recogiendo algunas cosas en el camino.
-Ahhh... quieres entregarme? Enserio? Ni siquiera tenemos naves! Ademas no me llevo muy bien con tu rey, aunque ... como crees que reaccione si le digo que su mejor capitan es una sirena? No dudo que tu cuerpo sea expuesto al publico, son muy chismosos. Una vez vi que fisgoneaban a un tipo enano....
Vio a donde apuntaba y se veían los bellos barriles flotando; su salvación.
La mira y luego mira los barriles, la idea era tentadora, podría emborracharse hasta que un barco comercial pasara por ahí, o que su tropa lo buscara con ayuda de la brújula.
-De acuerdo, ve por ellos, luego te dire mi plan para salir de aquí ... Amelia ... suena mejor Armando, pero sería muy extraño llamarte así a partir de ahora.
Se sentó a su lado y le hizo señas de que se moviera de la sombra y fuera por los barriles.
La azabache se levanto mirándolo enojada. El solo le dió su mejor sonrisa y se acomodó bajo la sombra.
Fastidiarla era muy sencillo, sumándole que quizás odiara a los piratas como la mayoría de la gente lo hace. Iba a ser muy divertido pasar tiempo con la sirena de la suerte.
Mientras la otra nadaba, el se puso a hacerle una especie de ungüento, conocía esa medicina fácil de conseguir gracias a que la tia Dalma, ahora la Diosa Calipso, le ayudaba cuando tenía heridas fuertes provocadas por alguna pelea.
No podía creerlo, ella haciéndole caso a un pirata de ir s nadar y traer esos bobos barriles de ron, pero no iba a traer ambos, de paso buscaría un poco de comida, peces que sean comestibles y baste para ambos.
Nada tranquila ya que la corriente no es fuerte y ata un barril al fondo del mar con una soga que encontró en el fondo, no iba a llevar ambos de una sola vez. El otro lo va empujando lentamente ya que no tiene muchas fuerzas, cuando lo deja en tierra, vuelve para cazar dos peces.
Sale del agua nuevamente desnuda, ya sin importarle que el otro la ves, si dijo que hay mejor cuerpos que el de ella entonces no lo va a mirar, aunque extrañamente ese comentario le removió un poco su orgullo como mujer.
Logra cazar dos peces de buen tamaño, tuvo que clavarle las uñas para que murieran y dejaran de moverse, sale del mar y camina donde el otro, dejando los peces en la arena, sin aguantar mas se deja caer s su lado, donde estaba sentada antes de ser enviada al agua.
Respira hondo y siente las manos del pirata acercarse, se sobresalta un poco pero luego lo deja, acomoda la camisa para que vea donde ha sido el daño.
-Gracias...
Lo dijo en voz baja mientras el pirata le ponía la mezcla de hierbas en la herida, si, sabe reconocer amabilidad cuando la ve, es entonces que se pone a pensar lo que le dijo... que si lo entrega el otro revelará su secreto... y será expuesta como un mero trofeo del rey de España, obviamente eso no iba a pasar.
-Debo pensarlo... lo de tu entrega, pero mientras tanto debes ayudarme a encender una fogata para la noche y hacer un refugio... por favor
Escucha como el otro comienza q quejarse y es le hace rodar los ojos, en parte es gracioso, pero espera en verdad le ayude a construir refugio, si, puede dormir en el mar pero no es lo mismo que dormir en tierra y al lado de una fogata caliente.
-Me ayudas o voy en este instante a destruir tu preciado barril de ron...
Alza las cejas de forma amenazante y el moreno se hace el ofendido, todo menos el ron, ya sabe con qué amenazarlo de aquí en adelante, aunque para el otro barril tiene otras ideas.
Observa desde lejos como la sirena pelea con los barriles, no puede evitar reír ante eso.
Las sirenas que conoció hace algún tiempo eran más ágiles y siniestras, ademas de que casi todas lo odiaban, cabía mencionar.
Se puso a pensar el por qué de que ella se convirtiera en capitan, en lugar de andar por el mundo comiendo hombres, como sus costumbres ... marinas? Dictaban.
Su mente se aclara cuando la ve salir desnuda de nuevo, acaso sería costumbre? Igual no era mala vista, el encantado podría estar mirándola todo el día.
Su ceño se frunce al verla acercarse casi sin aliento. Al parecer el golpe había sido peor. Rápidamente le puso la mezcla y se concentró en el bello barril que estaba frente a el, ignorando el agradecimiento.
Obvio no iba a dejar que nadie se enterara que ayudo a la Capitana más temida por los mares, quedaría como traidor.
-Ahhh no hay mucho que pensar, no me vas a entregar, y si lo haces escaparé, simple.-
Iba a recostarse y dormir pero la amenaza le caló hasta los huesos. Como se atrevía a siquiera pensar en destruir la bebida más preciada de el? Acaso estaba loca?
-Que tan bajo tienes que caer como para amenazar al barril? Estar fuera del agua afectó tus sentidos ... pez.-
La ayudó a levantar una especie de carpa con algunas alga y hojas, madera y cosas tiradas en la arena, provenientes de otros barcos.
La noche llegó y el preparó una fogata. Aunque la comida se agradecía, el estaba acostumbrado a comer poco, por lo que dejó que la chica terminara con su ración.
-Debiste traer el otro barril! Por qué eres así?.
Casi podía escucharse el dolor en su voz, aunque quizás era también el ron que había estado tomando desde que montaron el refugio.
-Capitana ...hip... Salazar ... dígame, por qué cazar piratas? Hum? Somos solo personas que aman el mar, cosa que por lo que veo, usted no hace,... si bien, a veces, solo pocas, robamos ... es para ...umm ... como Ruben Hood, el robaba y se lo daba a los pobres, misma historia.
Se acostó en la arena y la siguió mirando.
La española lo miraba con seriedad, quizás esperando a que se durmiera para llevárselo, ahogarlo o simplemente para que se callara.
El fuego se reflejaba en sus ojos y en su cabello. Quizás en otras circunstancias, el habría caido por esa sirena, aunque nunca es tarde para algo.
Por fin pudo relajarse un poco cuando vio el fuego y el refugio que habían preparado, ahora podía sentir más relajado y menos hinchado el lugar donde estaba herida, todo gracias al ungüento del pirata.
Llegada la noche veía las estrellas y también miraba como poco a poco Jack se emborrachaba con el ron que le consiguió.
-No solo cazo piratas... bueno, eso me encomendaron en España pero... ah, por culpa de uno es que soy así...
Le muestra sus piernas y frunce su ceño, no es que odie ser humana pero se supone que las sirenas no hacen eso, si, llegó a ser alguien importante pero no lo tenía planeado.
-Siempre estamos en grupo, una noche a una de las chicas le llegó el chisme de que el Holandés Errante antes de... ya sabes, estaba por nuestra zona, yo sabía que no debíamos meternos con ellos... pero Atara quiso meterse con ellos, cantó y algunos hombres cayeron... yo me mantuve alejada pero Calipso se molestó cuando trataron de encantar a David Jones... ah hubo una tormenta enorme y no pude escapar, la mayoría de las sirenas murió pero yo no había hecho nada... entonces ella me tomó y me hechizó...
Alza sus hombros y ve que el hombre trata con sus fuerzas de seguir despierto escuchando la historia, sabe que le es difícil por el efecto del ron, sin pensarlo ríe suelta cuando la cabeza del otro cae por el sueño y vuelve a levantarse.
-Me dio piernas... no puedo vivir en el agua por mucho tiempo y en tierra debía buscar algo qué hacer para sobrevivir...
Carraspea un poco y justo cuando termina de hablar el otro cae en los brazos de Morfeo, jamás lo dirá pero le causa gracia verlo dormir.
Ella se levanta y va a la orilla del mar hasta sentir las olas suaves y frías en sus pies, mira el reflejo de la luna en el agua calmada y suspira suave.
-Calipso... tú causaste este accidente... y ahora estoy con un pirata... cual... cuál es tu plan... por favor, necesito un indicio... algo... qué esperas de todo esto...
Pregunta toda confundida pues la tormenta que hizo que terminara aquí fue especifica para quedar así, para que solo Jack y ella terminen en esta isla. Se soba sus brazos y vuelve al refugio para descansar y tratar de dormir, pues los ronquidos de Jack son muy ruidosos.
Un hechizo. Claro, ahora todo tenía sentido.
Recordaba que la tripulación de Jones en ese momento, tuvo consigo el apoyo de la diosa, antes claro de que la hermandad la apresara en cuerpo humano.
Pero las sirenas, si bien no eran muy amigables, ellas no se arriesgarían a meterse con quien no deben. Pero la prometida de Jones, era otro asunto.
Sabía que era muy especial en cuanto a su relación con el pirata, pero tampoco era de hacer algo sin un propósito. Calipso siempre tenía un destino para sis víctimas, y si la española estaba viva, algo debía tener pendiente.
-Bueno, quizás fue lo mejor.-
Siguió escuchando la historia, pero en algún momento su cara tocó la arena, dejándolo en evidencia de que se estaba durmiendo.
Jack no logró entender el sentimiento que tuvo cuando escucho a la española reír. Podría jurar que hacía bastante tiempo que no lo hacía, por la cara que hizo al descubrir la mirada interrogante del otro.
Entonces tal vez la Diosa le tenía un plan trazado. El quedar los dos solos ahí tenía que significarse algo, pero no era como si Jack hiciera caso a los indicios del destino que Tia Dalma le otorgaba, a veces solo improvisaba conforme a la situación.
No pudo soltar un comentario sarcástico o algo porque cayó en un profundo sueño.
A la mañana siguiente le despertó el fuerte olor a quemado. La chica quizás olvido los peces en la fogata, o tal vez estaba quemando algunas plantas para hacer más medicina, o quizás ...
Se levantó de golpe. Un grito salió de su garganta al ver que el barril de ron, estaba en fuego.
-Que rayos estas haciendo?!? Acaso todas las mujeres odian el ron?!.-
La chica solo rodó los ojos y siguió prendiendo la madera.
Realmente quizo ahorcarla en ese momento. Solo esperaba que su tripulación encontrara el perla y lo buscaran. No podía durar más tiempo en esa isla con la chica.
-Pensé que ya éramos amigos! Nos contamos historias! Aaargh... por qué el Ron, Amelia?! Por qué?!.-
Lo que había quedado de ese ron que había bebido Jack la noche anterior le iba a servir para hacer una fogata enorme y ver si el humo llegaba hasta donde sea que su tripulación la encuentre, ya no importaba si entregaba a el pirata o no, anoche el mar se lo dijo, pero su instinto le pedía que busque auxilio, por eso usó el ron.
Estaba bebiendo un poco de agua de coco y entonces escucha a el otro gritar como una madre a la que le arrebataron el hijo o algo muy preciado.
Se aparata un poco cuando el otro grita y lloriquea, entonces sus ojos se abren grandes y brillantes, la ha llamado por su nombre.
-Para que nos rescaten, Jack... y ya no llores, mira... por eso solo traje un barril y el otro...
Le apunta a el mar y le muestra a el otro barril que estaba flotando en un solo lugar anclado a el arrecife, ese estaba lleno, obviamente lo usaría de igual manera a escondidas del pirata, pero no quería verlo así como un niño llorón.
Cuando el otro se da cuenta de todo se queda en silencio un momento y al hacer una cara de confusión ella no puede hacer más que reír, no puede aguantarlo, fue muy gracioso ver el cambio de humor repentino.
Se aleja de él un poco y toma la camisa que le había dado, está limpia y ella usa una tela blanca como un vestido que había encontrado en el mar.
-Ten, gracias por prestármela para cubrir mi cuerpo que tanto asco te da...
Alza las cejas, toma su coco y camina de nuevo a el refugio, si, sigue pensando en eso que dijo la primera vez que la vio, los hombres nunca la rechazaban pero bueno... era por que con su voz los encantaba, ahora esto era un golpe a su orgullo de mujer y peor, el de sirena.
Bebe un poco de su coco que todavía contiene mucha agua sabrosa y dulce, y entonces ríe suave otra vez escuchando que el otro se acaba de dar cuenta que su espada, no estaba en su lugar, ella la usó para abrir el coco y pues recolectar algo de madera para el fuego.
Respira hondo y mira la herida que el pirata le ha curado, se ve mucho mejor ahora y no duele mucho, mira dentro de la isla y ladea la cabeza, sabe y siente los cuerpos de agua que pueda haber cerca y como el otro sigue mirando cómo traer el barril del mar y dando su pésame al que se quema, se levanta y camina entre las palmeras... sonríe enorme cuando ve un pequeño lago en medio de la isla, es transparente y es agua dulce, hace años que no nadaba en agua dulce.
Sin recordar a Jack, se desnuda y entra al agua ahora como sirena, se siente muy bien todo su cuerpo con la sensación liviana del agua dulce.
-Mmh~~~
Hizo ademanes hacia el cielo en su estrés. Verla ahí tan tranquila con un coco, le puso los nervios de punta.
Pero claro, aún quedaba otro barril flotando en el mar.
No pudo evitar mostrar su confusión, pensó que había utilizado ambos, bueno, ya era algo.
Toma su camisa y rueda los ojos. Sabía que las mujeres eran orgullosas, pero al parecer la sirenas ganaban.
-No me da asco, como podría? Solo dije que he visto mejores, lo cual debería ser un elogio, estas en el ... no se ... puesto tres? Si no le pasa nada al ron, subes al segundo, que te parece?
Fue por sus cosas y notó que faltaba su espada. Se puso en guardia ya que no sabía si la chica la había tomado o si la perdió entre la arena.
-Te llevaste mis cosas? Maldita sea quieres dejar de ...
Y ahí estaba, desnudándose frente a el de nuevo. Era la tercera, o cuarta?, vez que lo hacía. Una más y se desmayaría.
Se sentó a la orilla del lago para relajarse un poco. Quizás la ayuda vendría en un momento. Solo esperaba que fuera el perla y no los españoles.
-Me creerías si te dijera, que soy inmune a las de tu especie? Una vez estuve en una ... misión, de prisionero, más que nada. Al parecer no soy el tipo de piratas que las sirenas pueden encantar.-
La sirena nadó hacia el mirándolo con duda.
Había pasado hace mucho, mucho antes de lo que pasó con Teach, se dio cuenta de que el canto no le afectaba. Tal vez era porque amaba más el océano que a una dulce voz.
-Desde niño, siempre me metía en problemas. Mi padre me llevaba a las mejores aventuras, antes de que ... se retirara, por la muerte de mi madre.
Jugó un poco arrojando piedras al agua, obviamente esquivando a la española que nadaba felizmente por ahí.
-Que hay de ti? Extrañas a tu familia? No digo que no disfrutes de matar piratas y de que todo el océano teme más al “Matador” que a las propias criaturas, pero, no quisieras volver al mar? .-
Jack odiaba estar en tierra, muchas veces lo habían abandonado en islas a que muriera en soledad. Pero Calipso le había ayudado a poder escapar de ellas, para seguir con sus aventuras a mar abierto.
La única vez que no le importó morir en soledad, fue cuando se hundió esposado al Perla.
Nadaba tranquila disfrutando de esta agua que era mas relajante que el agua salada del mar.
Entonces escucha que Jack no cae ante los encantos de las sirenas y se pone curiosa, si, es una capitana pero igual un ser del mar y encontrar un pirata que no cae ante el canto de una sirena es muy raro, la primera vez para ella en verdad.
No sabe porque pero, se queda atenta a todo lo que el pirata tiene que contarle y resopla un poco, se siente rara tener cosas en común con su enemigo, si no fuera por su orgullo de odiar a los piratas gracias a Jones... trataría de encantarlo, pero solo para ella, no para comerlo... o por lo menos no en ese sentido. Vuelve a la realidad cuando las preguntas son lanzadas a ella.
-Extraño el mar... lo extraño tanto, extraño a mis hermanas, extraño nadar sin preocuparme de que si estoy en el fondo vuelva a ser humana y muera ahogada... si, es bueno ser alguien importante en tierra, que todos me hagan caso y me teman, no solo piratas... sabes como somos las sirenas... ver a esos hombres bajo mi control... pero nada se compara a nadar por donde quieras... conocer nuevas aguas... encantar piratas...
Alza una ceja y lo mira de reojo, quisiera encantarlo, su lado de sirena lo llama, luego se hace la loca y comienza a sentir ansiedad, otra vez, maldito Jones, se pone las manos en la cara y gime dolorida, el pirata la mira algo confundido y... preocupado?
Luego unos segundos sale del agua con sus piernas y se viste nuevamente.
-A esto me refería... de la nada puede suceder en mar abierto y muero... aún no entiendo... qué debo hacer para que Calipso deshaga esto... quiero ser libre otra vez y volver a mi amado mar... mi amor por el mar es igual de intenso que tú, como veo que tú igual adoras el agua...
Camina hacia la fogata de nuevo, se pone a pensar en qué será de ella si llegan los piratas primero, bueno, se las podrá arreglar sola a no ser que la tripulación de Jack la quiera tomar para ser su amuleto de la suerte, tendría que huir nadando hasta donde pueda.
Cuando llega a la costa se pone nerviosa ya que lo que ve es el Perla Negra, no el Silent Mary... respira hondo y mira a Jack, no sabe si le ofrecerá ir con él y quizá dejarla en un puerto cercano... ay pero esos piratas...
-Mmhhh... parece que la ayuda llegó a ti, Jack...
Y aunque su orgullo pirata le dijera lo contrario, tenían demasiado en común.
Tal vez el destino los puso en bandos contrarios, pero ahí estaban ellos dos, solos en una isla hablando de sus anhelos y secretos.
No le creerían si les dijera a todos los marinos que llegaron a ser ... camaradas, de supervivencia.
Sonríe ampliamente al escucharla decir que le gustaría volver a encantar piratas. Se reservará el comentario para después, porque la ve doblarse con dolor, por un momento pensó que la herida había vuelto a lastimarla, pero al verla salir enfurecida siendo otra vez humana lo entendió.
-Entonces crees que el hechizo se pueda romper? Quizás es solo cuestión de que encuentres quien navegue siempre por el mar ...
Su voz fue bajando de tono. Insinuó ingenuamente que quizás después de esto podrían navegar juntos, pero ni siquiera eran amigos ... o si?
Al fondo del horizonte, observó el hermoso Perla Negra.
-Siiii siiii, esos son mis hombres! Nunca encontrarás cucarachas más leales que esos te lo aseguro.-
Camino hasta la orilla para hacerles señales, pero se dió cuenta de algo importante.
Que les diría acerca de la chica? No sabe si ella estará de acuerdo en acompañarlo, y el no podía dejarla ahi, para que muriera.
Miró hacia atrás y la vió en la sombra abrazando sus piernas. Una escena conmovedora.
Fue hasta ella y le ofreció la mano.
-Levántate y tráeme ese barril de ron como ofrenda para todos, debo agradecerles que nos rescataron, ademas si me ven sin ron me dejan aquí...
Miró con tristeza las cenizas del barril anterior, muerto con honor.
La sirena le sonrió y acepto su ayuda para levantarse. Sus ojos se conectaron por un segundo y no pudo evitar pensar en lo que había dicho, de ser inmune a las sirenas. Bueno, al parecer no a todas.
Se asusto y mejor se fue a seguir viendo como su tripulación lo venía a rescatar. Debía pensar rápido una excusa para poder subir a la nave a la chica.
No sabe porqué pero se sentía aliviada que el otro le ofreciera ir con ella, más con ese acto tan noble para un pirata, tan sencillo pero con mucho significado para alguien que los odiaba, darle la mano, de inmediato la toma y se pone de pie acomodando su “vestido” blanco, rodando los ojos va hacia la orilla y jala la cuerda del barrio de ron, no lo trae a tierra pues es mejor que flote para que luego lo suban al barco.
Pasa saliva al ver que una pequeña embarcación junto con dos piratas, uno delgado y otro más gordito, acercándose a ellos ve como como una ola los vuelca haciendo que caigan al agua, ahí se pierde, si, es seria siempre pero ver a ese par caer de esa forma y culparse el uno al otro la ha hecho reír a carcajadas, no puede parar, se pone ambas manos en la boca para que no se escuche su risa escandalosa.
Luego de unos segundos respira hondo y se muerde el labio, aguantando nuevamente la risa, ve que acercan el pequeño barco y sube sin ayuda, no puede perder su reputación de seria frente a Jack y él no puede perder su reputación de descortés. Entonces escucha preguntar quién es ella y frunce el ceño.
-Que les importa, par de bagres...
Se queda sentada como una reina y les hace una seña para que comiencen s remar, mientras Jack ata la cuerda del barril al bote, piensa en algo que le sirva a los dos, quizá si solo ven ese pequeño barril como ofrenda del rescate... los pueden volver a echar a la isla, silenciosamente organiza una idea y ve que llegan al gran barco, es muy hermoso, no había visto un barco así de bellos en muchos muchos años... se niega a subir primero, no quiere que espíen bajo las telas, luego que Jack comienza a subir, ella sube con cuidado y mira a la tripulación que la observan sorprendidos.
Respira hondo y escucha que dicen, por lo menos trajo una chica y un poco mas de ron, aprieta sus manos y para evitar que piensen cosas con ella, se pone firme y frunce el ceño , como cuando es Armando.
-Bruja del mar, por favor... no “chica” y si siquiera piensan en cosas morbosas con mi persona, quemaré todos y cada uno de los barriles de su preciado ron... o no, Jack?
Mira a Jack que se ve asustado por lo del ron y luego les apunta a la fogata que se va apagando en la isla, alza las cejas y todos se van como hormigas a correr a hacer sus trabajos de la nave.
Jack comentar a su contramaestre que la trajo por que les dará suerte o algo así. Se queda en su lugar esperando s que le digan dónde irá a estar en el viaje, no se quiere tomar atribuciones e ir a la cabina de descanso, pero si va a mandarla a donde duerme la tripulación prefiere quedarse ahí, mirando el mar.
Respira hondo y entonces ve las olas algo extraña, es Calipso, lo sabe, no es nada malo, en verdad es como si hubiera echo lo que ella quería que haga esto, subir con Jack al barco... sonríe un poco y se soba sus brazos, sabe que no puede hablar como antes con Jack, esperará a la noche, quizá Calipso le ha hablado igual y... el plan no es solo para ella, quizá incluye a Jack y...
Despierta de sus pensamientos cuando el par del principio viene con un vestido hermoso, viejo, pero lindo... sonríe un poco pero luego vuelve a su compostura seria.
-Gracias... ayudará con el frío...
Casi se da un golpe en la cara al ver a quienes habían mandado en el bote.
-Llegan tarde, que les pasó? Debieron venir por mi ese mismo día.-
Subió al bote y el transcurso de regreso fue serio. Claro que los comentarios subidos de tono no faltaron, y no pudo evitar sentirse celoso de eso, pero solo bastaron unas palabras de la española, que casi le hacen llorar en el proceso, para que todos salieran corriendo a sus puestos.
Agradece no tener que decirles más con respecto a la sirena. Ellos sabían que en la tripulación de Salazar, había una que les dab suerte. Si las cosas se ponían color hormiga, les diría que era ella.
No quería manchar el nombre de Armando Salazar, el matador del mar, al decirle a la tripulación que realmente era una chica.
Aunque eso no debería tener nada de malo, es decir, en la historia muchas piratas femeninas fueron leyendas, pero era imposible razonar con piratas, el lo sabía perfectamente.
Al único que le contó el “secreto” fue su fiel amigo Gibbs, aparte de dejarle en claro que escondiera el tan preciado barril de ron. También fue quien le dió el viejo vestido que cierta mujer conflictiva y loca había dejado en el barco hace ya mucho tiempo.
Pintel y Ragetti fueron a entregárselo con la orden de que la llevaran a la cabina del capitan, usaría otra pero a esas alturas, la suya era más segura para la española.
Se quedó por unos minutos perdido mirando las olas.
-Están muy tranquilas...-
El mar le trataba de decir algo? El era malo para entender indicios y cosas, Hector era el bueno para eso.
La tarde les cubrió y el mar estaba muy tranquilo. La tripulación estaba bebiendo y cantando por el regreso de su capitan y obviamente, de un barril nuevo de bebida.
Se sentó un momento mirando las tonterías de los demás cuando miro de reojo como la sirena tomaba asiento a su lado. Sin pena la miro de arriba a abajo, el vestido le quedaba muy bien.
-Gibbs tiene buen ojo, te queda muy bien. Aunque si quisieras ir a nadar un rato, es muy complicado de volver a ponerse no es así?.-
Le ofreció un poco de lo que tomaba sonriendo cálidamente. No tenía caso tratarla distante, todos los demás estaban muy ocupados en sus asuntos.
La cabina era lo que necesitaba, se dejó caer en el colchón donde el pirata puede que duerma algunas veces, mira todo y respira hondo, huele a mar y a ron... justo como Jack y la luz de la vela alumbra toda la madera del interior, es casi un sueño, estar en un barco pirata y no... destruirlo, mirando todo desde la “cama”, ve unas tres camisas colgadas en el armario, apenas tiene algo de ropa guardada, pero... se levanta y espía todos los rincones para verificar que en verdad nadie la está espiando, entonces toma la camisa e inhala como una niña enamorada... huele a Jack, si un poco a sudor pero... a él. Sonríe un poco y decide que es hora de salir un momento a tomar aire, ya está cerca el atardecer y quiere verlo desde ese enorme y bello barco.
Se pone el vestido y se mira en el espejo roto, se ve bien y piensa en que la dueña ya no es relevante y que el vestido ahora le pertenece a ella.
Respira hondo y sale viendo que todos celebran y ella camina, descalza, hacia donde está el pirata.
-Gracias, es lindo... en España no me daban muchos vestidos así de lindos para usar, ya sabes, Armando...
Sonríe de lado y toma lo que le ofrece, lo bebe y traga sin hacer gestos, le gusta el ron, varias veces cuando los barcos encallaban o se hundían, junto con su grupo de sirenas buscaban el alcohol, sabía rico en sus momentos, pero ahora junto a Jack se siente... dulce.
-Creo... creo que Calipso está calmada, las olas y el clima... es perfecto, hasta el atardecer es hermoso...
Le apunta hacia el horizonte y suspira suave, extraña su tripulación, pero también se siente nostálgica de su tiempo siendo sirena, ahora saltaría y nadaría con la corriente, saltaría con los delfines y saludaría a Jack desde abajo... eh? Jack... está en su futuro? Lo que ansia ahora incluye a Jack?
Lo mira y le devuelve la bebida, luego vuelve al frente, pensando en todo lo que hablaron ambos antes de que llegue la ayuda por ellos.
-Dijiste... que quizá debo encontrar a alguien... para navegar por los mares siempre... ah... entiendo... ya entiendo!
Se acerca a la orilla y respira algo emocionada, Calipso y David Jones... juntos por la eternidad, un pirata y una diosa del mar... es su mismo fin? Solo que con menos drama, un pirata y una sirena... podría ser? Pero... y la armada española y... ah...
-Jack... crees que... Calipso te ha hablado? Digo... por el oleaje y así, puedes distinguir sus señales?
Y es que no puede decirle directamente lo que piensa, sabe que Calipso tiene todo planeado y es sumamente simbólica, Jack debe darse cuenta de los indicios del destino.
Le sonrió en respuesta por lo del vestido.
Le gustaba verla al menos disfrutar de ropa adecuada para ella. Sumándole el orgullo de verse muy hermosa.
Miró hacia el atardecer cerrando los ojos, disfrutando de los últimos rayos de sol.
-Si, parece hasta irreal.-
La miró con una ceja alzada. No necesitaba ser muy listo como para saber que algo le preocupaba a la española, sin embargo aún no sabía lo que era.
Quizás se sentía incomoda rodeada de tanto pirata, ella estuvo rodeada mucho tiempo por miembros de la armada, sus modales eran diferentes.
Se levantó casi junto a ella y la siguió a la orilla.
-Si piensas entrar, hazlo por la parte de atrás, yo te cubro y estaré pendiente para cuando te transformes.-
Pensó que tal vez ella quería nadar, pero cuando le pregunto lo de a diosa del océano se comenzó a poner nervioso.
Estaba seguro de que detectó las mismas señales que el.
El destino quería que estuvieran juntos, Calipso específicamente.
Pero Jack no estaba muy seguro de eso, el jamás se había interesado genuinamente por una mujer, y esos sentimientos encontrados estaban llenándolo de nervios.
-Dices como ... indicios? Tia Dalma era una experta en acertijos y cosas tenebrosas que te ponen a pensar mucho. Estoy seguro de que encontraremos una solución a tu problema de tener piernas en lugar de aletas.-
Caminó hacia el otro lado de la española y le dió un trago a su bebía.
-A menos que ... te refieras a otro tipo de señales, más ... confusas y ... que no van con tu ... bueno nuestro ... de quien sea ... estilo de vida.-
Trató de sonar desinteresado pero como siempre, había fallado en el intento.
La pelinegra sonrió, le había descubierto. Vió como le quito de nuevo lo que tomaba y Jack por un momento pensó que se lo estrellaría, pero solo terminó de tomarse lo poco que quedaba.
-De acuerdo si, si me ha hablado pero no se que demonios quiere. Yo solo hago mi, humilde trabajo de pirata y ella se decide a darme aventuras cada vez más extrañas. En esta te conocí y siento que significa algo, se supone que somos “enemigos” y aún así no nos estamos tratando de matar, no se que es lo que busca si claramente no soy tu tipo.-
Quizo morderse la lengua con lo último que dijo. De donde había salido eso? Ni siquiera le gustaba ... tanto.
Bebe todo el ron que queda del pequeño vado y quiere darle el crédito a el líquido de que ahora está sonriendo de esa forma tan relajada cuando escucha la voz de Jack.
Sabe que está nervioso y es porque ha encontrado igual las pistas que Calipso les ha dejado en el camino, específicamente a ellos dos.
-Creo que el problema ahora no son mis piernas, creo que ahora debemos... amh saber no, que... qué hacer con los deseos de Calipso para... nosotros...
Sus mejillas se ponen rojas cuando escucha la última parte de la oración... su tipo. En realidad si lo piensa bien, ambos son el uno para el otro de acuerdo con lo que hablaron en la isla, pero... bueno, inhala profundo y decide hablar, no ha dejado de sonreír desde el primer momento.
-Si lo piensas bien... Jack, tú amas el mar y yo igual... odie a los piratas y tú no caes ante encantos de sirenas, ahora henos aquí... Calipso te ha hablado y a mí igual... pero, si, eres mi tipo, pero eso no lo volveré a decir nunca más así que espero que lo recuerdes
Lo apunta con un dedo y camina toda sonrojada hacia donde estaban antes, los demás siguen bebiendo y bailando, de inmediato al ver esa escena se acerca nuevamente a él, nerviosa, no por solo lo que acaba de decirle, que es su tipo y que cree el igual que él, que Calipso los ha unido.
-Dime... Jack, por favor por favor! Que no vamos a ir a Tortuga... podemos ir a cualquier parte, menos a ese horrible lugar... o... o si vamos tendré que encerrarme en tu cabina... con candado...
No es que tenga miedo... solo que, Tortuga es demasiado, incluso para ella como si fuera una sirena en todo su esplendor, sin la influencia de la tierra, de España, no iría a Tortuga a encantar a ningún pirata, el alcohol se hace cargo de ellos, bueno al igual que las prostitutas.
Suelta un gran suspiro relajado cuando le dicen que irán a otra isla solo por ron, se acerca y le da un beso en su mejilla... solo por inercia, entonces Gibbs se acerca a ellos.
-Amh yo... iré a la cabina, ya es... muy tarde y... si, me avisan cuando... lleguemos
Casi sale corriendo a la cabina y ahí se deja caer en la colchoneta, no sabe si podrá dormir esa noche, su corazón late como nunca, que le pasa a Amelia Salazar... resultó encantada por un pirata.
La noche pasa lenta, pero el sueño le ha ayudado mucho, se siente fresca en la mañana y cuando sale de la cabina apenas amanece y ven que ha están en puerto.
-Jack? Disculpa, maestre Gibbs, haz visto a Jack?
Sonrió con picardía por lo dicho. Al parecer si tenían algo después de todo.
Pero aunque así fuera, el hechizo se hubiera roto al momento en el que comenzaron a gustarse, así funcionaba no? Jack no sabía mucho de maldiciones, quizás le preguntaría a Gibbs más adelante.
-Claro, somos el uno para el otro eh...?
Sin pensarlo la toma de la cintura cuando se acerca nerviosa a decirle que no fueran a tortuga. Le parece divertida la situación ya que el ama ir a ese lugar, se consigue tripulación barata y muchas cosas gratis.
-Tranquila, no es tortuga, es solo Fortuna. A donde íbamos cuando nos perseguías ... perseguían, los españoles, de los cuales tu no tienes idea.
No era como si lo escucharan los demás, estaban preparando todo para arribar y correr a la perdición.
Se queda frío al sentir los labios de la española en su mejilla, dandole un sonoro beso que lo dejó atontado por un rato. Tanto que cuando menos lo pensó, Gibbs lo miraba con una ceja alzada, exigiéndole al momento que le contara todo acerca de su “relación”.
-No hay una “relación”, maestre, así son las españolas, ya sabes, tu debes tener experiencia. Amelia es ... cariñosa ... creo.
Deja de verme así y prepara todo, ire rápido a tierra, debo conseguir algunas cosas.
Al llegar a puerto bajo junto a otros hombres. Debía conseguir algo de ropa para la sirena, y algo de comida decente.
Ademas de algo para el, ahora no sabía por qué, pero le gustaría verse más presentable en la nave.
Dejo a Gibbs a cargo del perla así que ella estaría bien.
Cambió algunas monedas por lo que necesitaba y caminó un rato más. En toda su vida como pirata, algo decían del Capitan Jack Sparrow era de la condenada buena suerte que tenía. Siempre lograba escapar de la horca y de miles de problemas en los que se metía, pero todo tenía una explicación, Jack tenía unos sentidos muy buenos.
Aunque no fuera muy alineado, sabía perfectamente cuando algo no estaba bien, y ese momento era uno de esos.
Miró a su alrededor buscando más gente de su tripulación y nada, se habían esfumado, casi como cuando ...
-Hector ...
Hizo una mueca de estrés y tomó el camino de regreso. No le importaba que se llevara al Perla de nuevo, sino que se llevara a la sirena con ellos, el no podía dejarla sola con toda esa bola de cucarachas.
Armando Salazar, así conocían al capitán de la flota Silent Mary, el mejor capitán que ha surcado el mar, lo conocen por ir cazando piratas pero también resguardando las costas de invasiones de otros extraños lugares. Aunque lo de los piratas ya lo dejó hace un tiempo, habían muchas peleas y pérdidas por parte de su tripulación, prefiere hacer cosas más “relajadas” que le dejen una buena ganancia.
Últimamente lo único que importa es el oro y para quien trabaja, es lo único por lo que vale la pena pelear, ya no el bien de las personas por lo cual antes se peleaba, ahora es aburrido.
Otro detalle que se menciona con frecuencia en la vida del Capitán Salazar, es que una sirena siempre ayuda a su tripulación en todas sus batallas, incluso cuando perdían, gracias a la sirena tenían un poco de oro o quizá capturaban a algún pirata importante para hacerlo pagar.
Cada que escucha esos cuentos se larga a reír, Amelia Salazar está detrás de la máscara del gran capitán español, era la mejor, pero no podían permitirse, los más grandes, que una mujer lidere toda la flota... por eso es que siempre esconde su cara, siempre viste de hombre y... casi nunca se lo ve en batalla, bueno, al inicio si, pero a partir de la mitad no, justo cuando aparece la sirena, que curioso...
pero eso es otro asunto que todos dejaron de lado.
-Vamos Vamos!
Hoy era un día que debían buscar una nave que se había robado una reserva especial de ron del rey, le hacía rodar sus ojos el pensar que solo por eso estaba poniendo a su gente en riesgo, pero espera no se haga tanto escándalo como otras veces.
-Haremos lo de siempre... sirena aparece y ustedes en silencio toman el ron mientras los piratas están distraídos...
Termina de explicar y cuando están en medio camino ve nubes negras, parece que habrá tormenta, pero ya no tiene caso, aunque den media vuelta ahora, la tormenta les llegaría y quizá sea solo unas cuantas gotas, si vuelve con las manos vacías el rey va a bajarles el sueldo a él y al contramaestre, sabe que no es prudente, peor para ella siendo mujer.
Pone el timón en la dirección correcta y acomoda la tela que usa en su cara, no deben ver que es mujer, peor un pirata, sería una ventaja para ellos el aprovecharse y burlarse del imperio español.
No le queda de otra más que ir a la batalla, sin pensar que esas nubes negras no son solo unas gotas...
Su tripulación jamás se había puesto tan contenta, los piratas bailaban, cantaban alcoholizados y felices, brindando por otro atraco exitoso.
-Yo les dije, el rey tiene mucho ron para el solo.-
La tripulación del Perla Negra había tenido éxito en su ultimo atraco. Se sabía que el rey español era muy aficionado del ron, teniendo reservas enormes junto a su fortuna. No había sido dificil, tan solo habían utilizado las distracciones necesarias y el silencio de la noche, aprovechando que el rey entró a la bobeda y tomó hasta caer al suelo de lo ebrio que se puso. El rey pensaba que el ron era lo único por lo que no debía preocuparse de que le fuera robado, pero ademas de el, habían más interesados en ese ron, los piratas por ejemplo, y uno más en especifico.
Jack Sparrow, famoso por siempre escabullirse de la horca y de los piratas que buscan saldar sus deudas. El siempre capitan del famoso barco pirata que más problemas daba.
-“Jack, todo esto es muy bueno, pero que pasará si el rey envía a ... al ... al matador.”
Gibbs como siempre, tenía razón. Pero era algo que Jack ya había tenido en cuenta.
Decían que no había barco que se salvara del conocido Silent Mary, comandado por el Capitan Salazar.
Miles de rumores y leyendas sonaban alrededor de este, pero el más seguro, era el de la extraña sirena que siempre les atraía la suerte.
Después de todas sus aventuras, el podía constatar que estas existían, y que si lograbas tener un vinculo especial, podían ayudarte en tus problemas, quizás había una especie de pacto, que claro, Jack iba a averiguar para poderse ganar a la sirena y utilizarla a su favor.
Tenía meses pensando en esa situación. En como lograr atrapar a la sirena, así pusiera a toda su tripulación en riesgo, igual no era la primera vez.
-Vamos a Isla Fortuna, estaremos a salvo en tierra, igual no creo que sepan quienes robaron ... o si?
La isla estaba cercas, ahí podrían abastecerse de pólvora y algunas cosas más, claro que por primera vez en mucho tiempo, el alcohol no iba a faltar.
Como si el destino se hubiera reído en su cara, que usualmente siempre lo hacía, a lo lejos una tormenta se acercaba, y junto a esta, un barco español muy conocido.
Sabía que algo estaba pasando en las aguas del mar que claramente se ponían oscuras por las nubes que tapaban a la hermosa luna, no había reflejo en el océano, era como estar flotando en la nada... pero no quería dejar ir al barco pirata, ni siquiera iba a querer pelear por salir de esa maldita zona de inmediato.
Acomoda su sombrero y deja a Lesaro en el timón, se acercaba a ver las aguas de cerca... quizá la tormenta se estaba alineando con las aguas del mar para causar un gran desastre.
Vuelve de inmediato con su mano derecha y habla con él a solas.
-Prepara los botes de emergencia y los quiero listos para marcharse cuando dé la señal, el barco encallará pero quiero que sobrevivan a lo que sea que nos tiene preparado esta tormenta... yo me quedaré al timón, es mi barco y yo su capitán
Deja todo en claro aunque su tripulación no quiere abandonarla, sabe que deben obedecer para que no mueran, si todo sale bien ya se encargará del rey y el pago que debe darles.
Vuelve al mando y cuando están cerca del barco los truenos y un viento muy fuerte que casi la lanza volando, los detiene, a ambos barcos, por un breve momento cruza la mirada con el capitán de aquel barco pirata y ambos están desconcertados.
Gruñe de rabia pues el maldito clima resultó siendo su mayor enemigo esta noche.
Cuando se estabilizan va donde su tripulación y les ordena ir a los botes y resguardarse, a la mierda el ron, le compraría la mitad de los barriles al rey, no va a arriesgar a su gente por unos cuantos barriles de ron en medio de una gran tormenta.
La lluvia no tarda en llegar y como no ha presentado amenaza a los piratas se alivia pues es un problema menos, aunque... si la tormenta es fuerte y deja el barco pirata varado, puede ir por uno o dos barriles ella sola.
Las olas se unen a los rugidos del viento y tiene que volver de inmediato al timón, es como si el mar estuviera empujando a ambos barcos lejos de cualquier costa, incluso lejos de esa isla de prostitutas y borrachos.
Su tripulación ya la ve lejos en los botes gritando por ella, su sombrero se va con el viento y su pelo largo y negro, queda suelto, junto con su rostro, la tela que usaba se ha bajado en un poco, ya la vio alguien y ese alguien es el capitán pirata... que justo se miran frente a frente por que la marea, la fuerza de Calipso ha jugado con los barcos... haciendo que se choquen de frente.
-Aghhh! Aah aahh
Un trozo de madera le atraviesa en su costado, como una astilla, nada de muerte pero duele y le impide caminar tan rápido como quisiera.
Llega a la orilla viendo las olas fuertes, escucha los gritos del capitán pirata hacia su tripulación mientras se quita su ropa... lanzándose al mar en busca de refugio de la gran tormenta.
Ella es la sirena de la suerte.
La tormenta llegó estruendosa y destructora, antes de lo que había previsto.
La neblina cubrió la nave y la isla dejó de verse, ni siquiera podían verse entre ellos.
Un golpe lo tiró junto a sus hombres. Rápidamente ordenó que abandonaran el barco, lo mantendría estable un tiempo en lo que todos trataban de llegar a tierra y protegerse.
-Gibbs, toma, traten de llegar a tierra y resguárdense. Mañana buscaremos el perla de nuevo, ha soportado peores cosas, confío en que saldrá ileso.
Le entregó su vieja brújula y los mandó a los botes.
Cada pirata aseguró los barriles en la nave, y rezaron a la diosa de los mares que perdonara su motín y su barco.
Jack no pudo evitar unirse, les había costado conseguir tanto preciado ron como para que el mar se los arrebatara.
Cuando todos iban saliendo, miró hacia el barco rival, sus ojos se abrieron y no pudo dejar de estar al tanto. Era mujer, el matador del mar era mujer.
El barco se sacudió salvajemente y tiró un bote al océano de manera brusca. Les grito a todos que se quedaría ahí, con su nave.
Miró de nuevo al puesto del capitan y lo único que alcanzó a ver fue que había saltado al agua.
-Acaso está loca?...
Cuando se acercó a estribor a ver donde había caido la capitana, vio con claridad a la sirena.
-No puede ....
Una ola lo derribó del barco. Cayendo en el océano furioso, en cierta manera le molestaba no haberse quedado con su barco como buen capitan, pero prefería sobrevivir para seguir navegando.
El sol en sus ojos le despertó. Estaba vivo, mojado y en medio de una jodida isla desierta.
En esos momentos se sentía como un deja vu muy jodido.
Se incorporó y parpadeó algunas veces, adaptando sus ojos al sol, donde estaba?!
Al parecer la tormenta había sido tan fuerte que terminó arrastrándolo más lejos de lo que pensó.
-Ahh por qué le di mi brújula a Gibbs? Donde demonios estoy? ...
Si, se supone que le es fácil estar en el agua y moverse en esta, pero ahora las aguas estaban igual de furiosas que la tormenta allá arriba, le costaba moverse contra corriente, en especial con la herida en su costado, justo hoy tuvo que pasar todo esto.
Respira hondo y en eso ve un cuerpo caer al agua, es el capitán del barco pirata, piensa en dejarlo ahogarse pero puede ser su salida, su mejor excusa con el rey, si lo lleva ante él.
Toma todas sus fuerza y lo agarra de su camisa, lo jala y continua nadando sin saber bien el rumbo, solo ve los desastres de la tormenta por encima y por abajo solo oscuridad y movimiento del agua, burbujas, de todas formas solo puede nadar por encima del agua para que el pirata respire.
Luego de mucho tiempo ve un cuerpo de tierra cerca, agradece pues ya estaba a punto de rendirse.
Sale hasta la orilla dejando al pirata en la arena fría, ella igual se arrastra un poco más allá, dejando caer su cuero cansado de espaldas y este se relaja no solo al quedarse quieto, sino que ve el cielo despejado, eso significa no más tormentas.
Sus ojos se cierran y queda rendida, no es hasta el otro día que despierta por la brisa del mar.
-Mgh... auh...
Se toca su costado y suspira, no está sanada pero está mejor por el agua de sal, con cuidado se levanta y ve sus piernas, mierda, está desnuda y el pirata ya no está donde lo dejó. Inmediatamente se incorpora y pone su largo pelo delante para cubrir sus senos, mientras que sus manos cubren su parte íntima.
Mira para todos lados y ve al pirata sentado en una roca mirándola, no puede evitar sentirse avergonzada pues... no ha estado desnuda frente a un hombre... JAMÁS.
-Mi... Mira a otro lado! Por el amor de Dios debes tener un poco de decencia para dejar a una mujer desamparada desnuda, en paz...
Lo mira todo molesto y como el otro se pone a reír, toma unas algas y con eso logra cubrir un poco de su cuerpo. Necesita aunque sea una tela rota o algo, pero tampoco puede buscar pues no quiere que el pirata siga viendo su cuerpo.
Camino un poco para ver si podía reconocer la isla y encontró a la capitan del Silent Mary varada en la playa ... desnuda.
Parpadeo un poco y miro a los lados, como si alguien fuera a espiar junto a el, se abofeteo mentalmente y camino hacia el lugar.
La chica se estaba despertando, así que rápido se sentó en una formación de rocas de ahí, observando.
-Asi que, Capitana eh ... sinceramente eso es lo que menos me sorprende, de hecho es admirable que alguien tan ... tu, este a cargo de tan honorable armada. Pero dime linda, como alguien abandona su vida en el océano para estar, bajo el mando de alguien?
Claro que se refería a su vida como sirena. Su teoría más fuerte era que la chica se harto del mar y salió a hacer una vida en tierra, no dudaba que fuera culpa de alguna maldición u otra cosa, pero, igual le interesaba conocer un poco más de su secreto.
La vió preocupada tratando de taparse más que por contestar su pregunta.
Se sintió ofendido y rodando los ojos, se quito su camisa y se la lanzó.
-Mira, he visto mejores cuerpos que ese, despreocúpate de que esté aquí por ... quererte ver desnuda.
Hizo una mueca de desagrado, pero sinceramente, no estuvo nada mal la vista.
Mientras a regañadientes la capitana se ponía la camisa, el pudo observar con detenimiento la herida en su costado. Se veía mal y al parecer le molestaba.
-Si te portas bien, puedo ayudarte con tu herida, a menos que tus poderes marinos te curen, si es así, puedo ver?.
Ante la negativa de mala gana que le dió ella, Jack solo se levantó y se alzó de hombros. Igual quizás más tarde, si encontraba las plantas que necesitaba, le ayudaría un poco. Aunque nadie le creyera, tenía algo de caballerosidad en el.
Siguió caminando con la española gritándole unas cosas a la espalda, gracioso, eso también le recordaba viejas situaciones que había vivido.
Miro por un momento hacia ella y la vió vestida solo con su camisa, tuvo que detenerse y concentrarse en otra cosa, sabía que si decía algo, era capaz de ahogarlo, o en esta situación, comerselo, y no en una buena forma.
-Shu, deja de seguirme rara.-
Toma la camisa y se la pone aunque no le guste la idea de que fue gracias s un pirata que ahora está con algo de prenda en su cuerpo y no como una loca desnuda.
Era increíble com cada palabra que decía el otro se sorprendía, es primera vez que alguien le habla de esa forma, obvio ha escucha insultos y cosas denigrantes pero no oraciones completas tan... tan llenas de sentido en la boca de aquel pirata... que ahora estaba con el torso desnudo, era tan moreno, como si el sol hubiera pintado capa por capa hasta llegar a ese tono tostado en él... parpadea y vuelve a la realidad, enserio se puso a pensar en eso?
-Ah... no soy rara! Qué te pasa... y pues somos los únicos aquí, por si no lo notas, debemos unirnos... para sobrevivir, a no ser que quieras morir solo y desamparado en esta horrible isla... por que bien sabes que me puedo ir nadando...
Se cruza de brazos frente a él cuando logra detenerlo y lo mira algo molesta, sabe que su rostro de molestia es más el de una nila malcriada, es por eso que usaba la tela en su rostro cuando es capitán.
-Además no puedo dejarte solo, vales mucho para la corona española... y bueno, hay algo en el agua que te interesa y yo lo puedo traer fácilmente a la orilla para tu degusto... capitán...
Cuando le dice su nombre asiente y lo repite, Jack, muy acorde con su personalidad, simple, relajado y sencillo. Luego le apunta a lo que le estaba ofreciendo dos barriles de ron flotando más allá de la orilla, quietos pues la corriente está tranquila.
-Y por cierto me llamo Amelia... no rara... y bueno, si los quieres debes pensar y decidir rápido, la corriente cambia de un momento a otro, capitán Jack...
Suspira suave y se va a sentar bajo una palmera donde da la sombra, luego toca su herida y respira hondo, no tiene tanta fuerza para sanarla y además debe estar en su forma de sirena para hacerlo... es muy complicado y la verdad que le da un poco de flojera canalizar sus energías para que su piel se regenere.
-Si quieres unirte a mi, debes al menos invitarme a cenar, no creas que soy tan fácil ...
Siguió caminando sin importarle nada, buscando entre algunos restos de barco algo que valiera la pena.
No era la primera vez que estaba atascado en una isla desierta, había escapado de morir en una, dos veces, una tercera no sería difícil.
-Ademas, si quieres irte adelante, yo podré sobrevivir por mi cuenta. Antes muerto que hacer tratos con ... peces...
Se detiene en cuanto la mujer lo alcanza y se pone frente a el; lucía molesta, y se veía adorable, cuantos años tendría esa chica, bueno era una sirena, quizás como mil.
-Aunque hablando de eso, no hueles a pez. No se si sea bueno o malo pero al menos no me dará dolor de cabeza.-
Le palmeo la cabeza y siguió caminando, recogiendo algunas cosas en el camino.
-Ahhh... quieres entregarme? Enserio? Ni siquiera tenemos naves! Ademas no me llevo muy bien con tu rey, aunque ... como crees que reaccione si le digo que su mejor capitan es una sirena? No dudo que tu cuerpo sea expuesto al publico, son muy chismosos. Una vez vi que fisgoneaban a un tipo enano....
Vio a donde apuntaba y se veían los bellos barriles flotando; su salvación.
La mira y luego mira los barriles, la idea era tentadora, podría emborracharse hasta que un barco comercial pasara por ahí, o que su tropa lo buscara con ayuda de la brújula.
-De acuerdo, ve por ellos, luego te dire mi plan para salir de aquí ... Amelia ... suena mejor Armando, pero sería muy extraño llamarte así a partir de ahora.
Se sentó a su lado y le hizo señas de que se moviera de la sombra y fuera por los barriles.
La azabache se levanto mirándolo enojada. El solo le dió su mejor sonrisa y se acomodó bajo la sombra.
Fastidiarla era muy sencillo, sumándole que quizás odiara a los piratas como la mayoría de la gente lo hace. Iba a ser muy divertido pasar tiempo con la sirena de la suerte.
Mientras la otra nadaba, el se puso a hacerle una especie de ungüento, conocía esa medicina fácil de conseguir gracias a que la tia Dalma, ahora la Diosa Calipso, le ayudaba cuando tenía heridas fuertes provocadas por alguna pelea.
No podía creerlo, ella haciéndole caso a un pirata de ir s nadar y traer esos bobos barriles de ron, pero no iba a traer ambos, de paso buscaría un poco de comida, peces que sean comestibles y baste para ambos.
Nada tranquila ya que la corriente no es fuerte y ata un barril al fondo del mar con una soga que encontró en el fondo, no iba a llevar ambos de una sola vez. El otro lo va empujando lentamente ya que no tiene muchas fuerzas, cuando lo deja en tierra, vuelve para cazar dos peces.
Sale del agua nuevamente desnuda, ya sin importarle que el otro la ves, si dijo que hay mejor cuerpos que el de ella entonces no lo va a mirar, aunque extrañamente ese comentario le removió un poco su orgullo como mujer.
Logra cazar dos peces de buen tamaño, tuvo que clavarle las uñas para que murieran y dejaran de moverse, sale del mar y camina donde el otro, dejando los peces en la arena, sin aguantar mas se deja caer s su lado, donde estaba sentada antes de ser enviada al agua.
Respira hondo y siente las manos del pirata acercarse, se sobresalta un poco pero luego lo deja, acomoda la camisa para que vea donde ha sido el daño.
-Gracias...
Lo dijo en voz baja mientras el pirata le ponía la mezcla de hierbas en la herida, si, sabe reconocer amabilidad cuando la ve, es entonces que se pone a pensar lo que le dijo... que si lo entrega el otro revelará su secreto... y será expuesta como un mero trofeo del rey de España, obviamente eso no iba a pasar.
-Debo pensarlo... lo de tu entrega, pero mientras tanto debes ayudarme a encender una fogata para la noche y hacer un refugio... por favor
Escucha como el otro comienza q quejarse y es le hace rodar los ojos, en parte es gracioso, pero espera en verdad le ayude a construir refugio, si, puede dormir en el mar pero no es lo mismo que dormir en tierra y al lado de una fogata caliente.
-Me ayudas o voy en este instante a destruir tu preciado barril de ron...
Alza las cejas de forma amenazante y el moreno se hace el ofendido, todo menos el ron, ya sabe con qué amenazarlo de aquí en adelante, aunque para el otro barril tiene otras ideas.
Observa desde lejos como la sirena pelea con los barriles, no puede evitar reír ante eso.
Las sirenas que conoció hace algún tiempo eran más ágiles y siniestras, ademas de que casi todas lo odiaban, cabía mencionar.
Se puso a pensar el por qué de que ella se convirtiera en capitan, en lugar de andar por el mundo comiendo hombres, como sus costumbres ... marinas? Dictaban.
Su mente se aclara cuando la ve salir desnuda de nuevo, acaso sería costumbre? Igual no era mala vista, el encantado podría estar mirándola todo el día.
Su ceño se frunce al verla acercarse casi sin aliento. Al parecer el golpe había sido peor. Rápidamente le puso la mezcla y se concentró en el bello barril que estaba frente a el, ignorando el agradecimiento.
Obvio no iba a dejar que nadie se enterara que ayudo a la Capitana más temida por los mares, quedaría como traidor.
-Ahhh no hay mucho que pensar, no me vas a entregar, y si lo haces escaparé, simple.-
Iba a recostarse y dormir pero la amenaza le caló hasta los huesos. Como se atrevía a siquiera pensar en destruir la bebida más preciada de el? Acaso estaba loca?
-Que tan bajo tienes que caer como para amenazar al barril? Estar fuera del agua afectó tus sentidos ... pez.-
La ayudó a levantar una especie de carpa con algunas alga y hojas, madera y cosas tiradas en la arena, provenientes de otros barcos.
La noche llegó y el preparó una fogata. Aunque la comida se agradecía, el estaba acostumbrado a comer poco, por lo que dejó que la chica terminara con su ración.
-Debiste traer el otro barril! Por qué eres así?.
Casi podía escucharse el dolor en su voz, aunque quizás era también el ron que había estado tomando desde que montaron el refugio.
-Capitana ...hip... Salazar ... dígame, por qué cazar piratas? Hum? Somos solo personas que aman el mar, cosa que por lo que veo, usted no hace,... si bien, a veces, solo pocas, robamos ... es para ...umm ... como Ruben Hood, el robaba y se lo daba a los pobres, misma historia.
Se acostó en la arena y la siguió mirando.
La española lo miraba con seriedad, quizás esperando a que se durmiera para llevárselo, ahogarlo o simplemente para que se callara.
El fuego se reflejaba en sus ojos y en su cabello. Quizás en otras circunstancias, el habría caido por esa sirena, aunque nunca es tarde para algo.
Por fin pudo relajarse un poco cuando vio el fuego y el refugio que habían preparado, ahora podía sentir más relajado y menos hinchado el lugar donde estaba herida, todo gracias al ungüento del pirata.
Llegada la noche veía las estrellas y también miraba como poco a poco Jack se emborrachaba con el ron que le consiguió.
-No solo cazo piratas... bueno, eso me encomendaron en España pero... ah, por culpa de uno es que soy así...
Le muestra sus piernas y frunce su ceño, no es que odie ser humana pero se supone que las sirenas no hacen eso, si, llegó a ser alguien importante pero no lo tenía planeado.
-Siempre estamos en grupo, una noche a una de las chicas le llegó el chisme de que el Holandés Errante antes de... ya sabes, estaba por nuestra zona, yo sabía que no debíamos meternos con ellos... pero Atara quiso meterse con ellos, cantó y algunos hombres cayeron... yo me mantuve alejada pero Calipso se molestó cuando trataron de encantar a David Jones... ah hubo una tormenta enorme y no pude escapar, la mayoría de las sirenas murió pero yo no había hecho nada... entonces ella me tomó y me hechizó...
Alza sus hombros y ve que el hombre trata con sus fuerzas de seguir despierto escuchando la historia, sabe que le es difícil por el efecto del ron, sin pensarlo ríe suelta cuando la cabeza del otro cae por el sueño y vuelve a levantarse.
-Me dio piernas... no puedo vivir en el agua por mucho tiempo y en tierra debía buscar algo qué hacer para sobrevivir...
Carraspea un poco y justo cuando termina de hablar el otro cae en los brazos de Morfeo, jamás lo dirá pero le causa gracia verlo dormir.
Ella se levanta y va a la orilla del mar hasta sentir las olas suaves y frías en sus pies, mira el reflejo de la luna en el agua calmada y suspira suave.
-Calipso... tú causaste este accidente... y ahora estoy con un pirata... cual... cuál es tu plan... por favor, necesito un indicio... algo... qué esperas de todo esto...
Pregunta toda confundida pues la tormenta que hizo que terminara aquí fue especifica para quedar así, para que solo Jack y ella terminen en esta isla. Se soba sus brazos y vuelve al refugio para descansar y tratar de dormir, pues los ronquidos de Jack son muy ruidosos.
Un hechizo. Claro, ahora todo tenía sentido.
Recordaba que la tripulación de Jones en ese momento, tuvo consigo el apoyo de la diosa, antes claro de que la hermandad la apresara en cuerpo humano.
Pero las sirenas, si bien no eran muy amigables, ellas no se arriesgarían a meterse con quien no deben. Pero la prometida de Jones, era otro asunto.
Sabía que era muy especial en cuanto a su relación con el pirata, pero tampoco era de hacer algo sin un propósito. Calipso siempre tenía un destino para sis víctimas, y si la española estaba viva, algo debía tener pendiente.
-Bueno, quizás fue lo mejor.-
Siguió escuchando la historia, pero en algún momento su cara tocó la arena, dejándolo en evidencia de que se estaba durmiendo.
Jack no logró entender el sentimiento que tuvo cuando escucho a la española reír. Podría jurar que hacía bastante tiempo que no lo hacía, por la cara que hizo al descubrir la mirada interrogante del otro.
Entonces tal vez la Diosa le tenía un plan trazado. El quedar los dos solos ahí tenía que significarse algo, pero no era como si Jack hiciera caso a los indicios del destino que Tia Dalma le otorgaba, a veces solo improvisaba conforme a la situación.
No pudo soltar un comentario sarcástico o algo porque cayó en un profundo sueño.
A la mañana siguiente le despertó el fuerte olor a quemado. La chica quizás olvido los peces en la fogata, o tal vez estaba quemando algunas plantas para hacer más medicina, o quizás ...
Se levantó de golpe. Un grito salió de su garganta al ver que el barril de ron, estaba en fuego.
-Que rayos estas haciendo?!? Acaso todas las mujeres odian el ron?!.-
La chica solo rodó los ojos y siguió prendiendo la madera.
Realmente quizo ahorcarla en ese momento. Solo esperaba que su tripulación encontrara el perla y lo buscaran. No podía durar más tiempo en esa isla con la chica.
-Pensé que ya éramos amigos! Nos contamos historias! Aaargh... por qué el Ron, Amelia?! Por qué?!.-
Lo que había quedado de ese ron que había bebido Jack la noche anterior le iba a servir para hacer una fogata enorme y ver si el humo llegaba hasta donde sea que su tripulación la encuentre, ya no importaba si entregaba a el pirata o no, anoche el mar se lo dijo, pero su instinto le pedía que busque auxilio, por eso usó el ron.
Estaba bebiendo un poco de agua de coco y entonces escucha a el otro gritar como una madre a la que le arrebataron el hijo o algo muy preciado.
Se aparata un poco cuando el otro grita y lloriquea, entonces sus ojos se abren grandes y brillantes, la ha llamado por su nombre.
-Para que nos rescaten, Jack... y ya no llores, mira... por eso solo traje un barril y el otro...
Le apunta a el mar y le muestra a el otro barril que estaba flotando en un solo lugar anclado a el arrecife, ese estaba lleno, obviamente lo usaría de igual manera a escondidas del pirata, pero no quería verlo así como un niño llorón.
Cuando el otro se da cuenta de todo se queda en silencio un momento y al hacer una cara de confusión ella no puede hacer más que reír, no puede aguantarlo, fue muy gracioso ver el cambio de humor repentino.
Se aleja de él un poco y toma la camisa que le había dado, está limpia y ella usa una tela blanca como un vestido que había encontrado en el mar.
-Ten, gracias por prestármela para cubrir mi cuerpo que tanto asco te da...
Alza las cejas, toma su coco y camina de nuevo a el refugio, si, sigue pensando en eso que dijo la primera vez que la vio, los hombres nunca la rechazaban pero bueno... era por que con su voz los encantaba, ahora esto era un golpe a su orgullo de mujer y peor, el de sirena.
Bebe un poco de su coco que todavía contiene mucha agua sabrosa y dulce, y entonces ríe suave otra vez escuchando que el otro se acaba de dar cuenta que su espada, no estaba en su lugar, ella la usó para abrir el coco y pues recolectar algo de madera para el fuego.
Respira hondo y mira la herida que el pirata le ha curado, se ve mucho mejor ahora y no duele mucho, mira dentro de la isla y ladea la cabeza, sabe y siente los cuerpos de agua que pueda haber cerca y como el otro sigue mirando cómo traer el barril del mar y dando su pésame al que se quema, se levanta y camina entre las palmeras... sonríe enorme cuando ve un pequeño lago en medio de la isla, es transparente y es agua dulce, hace años que no nadaba en agua dulce.
Sin recordar a Jack, se desnuda y entra al agua ahora como sirena, se siente muy bien todo su cuerpo con la sensación liviana del agua dulce.
-Mmh~~~
Hizo ademanes hacia el cielo en su estrés. Verla ahí tan tranquila con un coco, le puso los nervios de punta.
Pero claro, aún quedaba otro barril flotando en el mar.
No pudo evitar mostrar su confusión, pensó que había utilizado ambos, bueno, ya era algo.
Toma su camisa y rueda los ojos. Sabía que las mujeres eran orgullosas, pero al parecer la sirenas ganaban.
-No me da asco, como podría? Solo dije que he visto mejores, lo cual debería ser un elogio, estas en el ... no se ... puesto tres? Si no le pasa nada al ron, subes al segundo, que te parece?
Fue por sus cosas y notó que faltaba su espada. Se puso en guardia ya que no sabía si la chica la había tomado o si la perdió entre la arena.
-Te llevaste mis cosas? Maldita sea quieres dejar de ...
Y ahí estaba, desnudándose frente a el de nuevo. Era la tercera, o cuarta?, vez que lo hacía. Una más y se desmayaría.
Se sentó a la orilla del lago para relajarse un poco. Quizás la ayuda vendría en un momento. Solo esperaba que fuera el perla y no los españoles.
-Me creerías si te dijera, que soy inmune a las de tu especie? Una vez estuve en una ... misión, de prisionero, más que nada. Al parecer no soy el tipo de piratas que las sirenas pueden encantar.-
La sirena nadó hacia el mirándolo con duda.
Había pasado hace mucho, mucho antes de lo que pasó con Teach, se dio cuenta de que el canto no le afectaba. Tal vez era porque amaba más el océano que a una dulce voz.
-Desde niño, siempre me metía en problemas. Mi padre me llevaba a las mejores aventuras, antes de que ... se retirara, por la muerte de mi madre.
Jugó un poco arrojando piedras al agua, obviamente esquivando a la española que nadaba felizmente por ahí.
-Que hay de ti? Extrañas a tu familia? No digo que no disfrutes de matar piratas y de que todo el océano teme más al “Matador” que a las propias criaturas, pero, no quisieras volver al mar? .-
Jack odiaba estar en tierra, muchas veces lo habían abandonado en islas a que muriera en soledad. Pero Calipso le había ayudado a poder escapar de ellas, para seguir con sus aventuras a mar abierto.
La única vez que no le importó morir en soledad, fue cuando se hundió esposado al Perla.
Nadaba tranquila disfrutando de esta agua que era mas relajante que el agua salada del mar.
Entonces escucha que Jack no cae ante los encantos de las sirenas y se pone curiosa, si, es una capitana pero igual un ser del mar y encontrar un pirata que no cae ante el canto de una sirena es muy raro, la primera vez para ella en verdad.
No sabe porque pero, se queda atenta a todo lo que el pirata tiene que contarle y resopla un poco, se siente rara tener cosas en común con su enemigo, si no fuera por su orgullo de odiar a los piratas gracias a Jones... trataría de encantarlo, pero solo para ella, no para comerlo... o por lo menos no en ese sentido. Vuelve a la realidad cuando las preguntas son lanzadas a ella.
-Extraño el mar... lo extraño tanto, extraño a mis hermanas, extraño nadar sin preocuparme de que si estoy en el fondo vuelva a ser humana y muera ahogada... si, es bueno ser alguien importante en tierra, que todos me hagan caso y me teman, no solo piratas... sabes como somos las sirenas... ver a esos hombres bajo mi control... pero nada se compara a nadar por donde quieras... conocer nuevas aguas... encantar piratas...
Alza una ceja y lo mira de reojo, quisiera encantarlo, su lado de sirena lo llama, luego se hace la loca y comienza a sentir ansiedad, otra vez, maldito Jones, se pone las manos en la cara y gime dolorida, el pirata la mira algo confundido y... preocupado?
Luego unos segundos sale del agua con sus piernas y se viste nuevamente.
-A esto me refería... de la nada puede suceder en mar abierto y muero... aún no entiendo... qué debo hacer para que Calipso deshaga esto... quiero ser libre otra vez y volver a mi amado mar... mi amor por el mar es igual de intenso que tú, como veo que tú igual adoras el agua...
Camina hacia la fogata de nuevo, se pone a pensar en qué será de ella si llegan los piratas primero, bueno, se las podrá arreglar sola a no ser que la tripulación de Jack la quiera tomar para ser su amuleto de la suerte, tendría que huir nadando hasta donde pueda.
Cuando llega a la costa se pone nerviosa ya que lo que ve es el Perla Negra, no el Silent Mary... respira hondo y mira a Jack, no sabe si le ofrecerá ir con él y quizá dejarla en un puerto cercano... ay pero esos piratas...
-Mmhhh... parece que la ayuda llegó a ti, Jack...
Y aunque su orgullo pirata le dijera lo contrario, tenían demasiado en común.
Tal vez el destino los puso en bandos contrarios, pero ahí estaban ellos dos, solos en una isla hablando de sus anhelos y secretos.
No le creerían si les dijera a todos los marinos que llegaron a ser ... camaradas, de supervivencia.
Sonríe ampliamente al escucharla decir que le gustaría volver a encantar piratas. Se reservará el comentario para después, porque la ve doblarse con dolor, por un momento pensó que la herida había vuelto a lastimarla, pero al verla salir enfurecida siendo otra vez humana lo entendió.
-Entonces crees que el hechizo se pueda romper? Quizás es solo cuestión de que encuentres quien navegue siempre por el mar ...
Su voz fue bajando de tono. Insinuó ingenuamente que quizás después de esto podrían navegar juntos, pero ni siquiera eran amigos ... o si?
Al fondo del horizonte, observó el hermoso Perla Negra.
-Siiii siiii, esos son mis hombres! Nunca encontrarás cucarachas más leales que esos te lo aseguro.-
Camino hasta la orilla para hacerles señales, pero se dió cuenta de algo importante.
Que les diría acerca de la chica? No sabe si ella estará de acuerdo en acompañarlo, y el no podía dejarla ahi, para que muriera.
Miró hacia atrás y la vió en la sombra abrazando sus piernas. Una escena conmovedora.
Fue hasta ella y le ofreció la mano.
-Levántate y tráeme ese barril de ron como ofrenda para todos, debo agradecerles que nos rescataron, ademas si me ven sin ron me dejan aquí...
Miró con tristeza las cenizas del barril anterior, muerto con honor.
La sirena le sonrió y acepto su ayuda para levantarse. Sus ojos se conectaron por un segundo y no pudo evitar pensar en lo que había dicho, de ser inmune a las sirenas. Bueno, al parecer no a todas.
Se asusto y mejor se fue a seguir viendo como su tripulación lo venía a rescatar. Debía pensar rápido una excusa para poder subir a la nave a la chica.
No sabe porqué pero se sentía aliviada que el otro le ofreciera ir con ella, más con ese acto tan noble para un pirata, tan sencillo pero con mucho significado para alguien que los odiaba, darle la mano, de inmediato la toma y se pone de pie acomodando su “vestido” blanco, rodando los ojos va hacia la orilla y jala la cuerda del barrio de ron, no lo trae a tierra pues es mejor que flote para que luego lo suban al barco.
Pasa saliva al ver que una pequeña embarcación junto con dos piratas, uno delgado y otro más gordito, acercándose a ellos ve como como una ola los vuelca haciendo que caigan al agua, ahí se pierde, si, es seria siempre pero ver a ese par caer de esa forma y culparse el uno al otro la ha hecho reír a carcajadas, no puede parar, se pone ambas manos en la boca para que no se escuche su risa escandalosa.
Luego de unos segundos respira hondo y se muerde el labio, aguantando nuevamente la risa, ve que acercan el pequeño barco y sube sin ayuda, no puede perder su reputación de seria frente a Jack y él no puede perder su reputación de descortés. Entonces escucha preguntar quién es ella y frunce el ceño.
-Que les importa, par de bagres...
Se queda sentada como una reina y les hace una seña para que comiencen s remar, mientras Jack ata la cuerda del barril al bote, piensa en algo que le sirva a los dos, quizá si solo ven ese pequeño barril como ofrenda del rescate... los pueden volver a echar a la isla, silenciosamente organiza una idea y ve que llegan al gran barco, es muy hermoso, no había visto un barco así de bellos en muchos muchos años... se niega a subir primero, no quiere que espíen bajo las telas, luego que Jack comienza a subir, ella sube con cuidado y mira a la tripulación que la observan sorprendidos.
Respira hondo y escucha que dicen, por lo menos trajo una chica y un poco mas de ron, aprieta sus manos y para evitar que piensen cosas con ella, se pone firme y frunce el ceño , como cuando es Armando.
-Bruja del mar, por favor... no “chica” y si siquiera piensan en cosas morbosas con mi persona, quemaré todos y cada uno de los barriles de su preciado ron... o no, Jack?
Mira a Jack que se ve asustado por lo del ron y luego les apunta a la fogata que se va apagando en la isla, alza las cejas y todos se van como hormigas a correr a hacer sus trabajos de la nave.
Jack comentar a su contramaestre que la trajo por que les dará suerte o algo así. Se queda en su lugar esperando s que le digan dónde irá a estar en el viaje, no se quiere tomar atribuciones e ir a la cabina de descanso, pero si va a mandarla a donde duerme la tripulación prefiere quedarse ahí, mirando el mar.
Respira hondo y entonces ve las olas algo extraña, es Calipso, lo sabe, no es nada malo, en verdad es como si hubiera echo lo que ella quería que haga esto, subir con Jack al barco... sonríe un poco y se soba sus brazos, sabe que no puede hablar como antes con Jack, esperará a la noche, quizá Calipso le ha hablado igual y... el plan no es solo para ella, quizá incluye a Jack y...
Despierta de sus pensamientos cuando el par del principio viene con un vestido hermoso, viejo, pero lindo... sonríe un poco pero luego vuelve a su compostura seria.
-Gracias... ayudará con el frío...
Casi se da un golpe en la cara al ver a quienes habían mandado en el bote.
-Llegan tarde, que les pasó? Debieron venir por mi ese mismo día.-
Subió al bote y el transcurso de regreso fue serio. Claro que los comentarios subidos de tono no faltaron, y no pudo evitar sentirse celoso de eso, pero solo bastaron unas palabras de la española, que casi le hacen llorar en el proceso, para que todos salieran corriendo a sus puestos.
Agradece no tener que decirles más con respecto a la sirena. Ellos sabían que en la tripulación de Salazar, había una que les dab suerte. Si las cosas se ponían color hormiga, les diría que era ella.
No quería manchar el nombre de Armando Salazar, el matador del mar, al decirle a la tripulación que realmente era una chica.
Aunque eso no debería tener nada de malo, es decir, en la historia muchas piratas femeninas fueron leyendas, pero era imposible razonar con piratas, el lo sabía perfectamente.
Al único que le contó el “secreto” fue su fiel amigo Gibbs, aparte de dejarle en claro que escondiera el tan preciado barril de ron. También fue quien le dió el viejo vestido que cierta mujer conflictiva y loca había dejado en el barco hace ya mucho tiempo.
Pintel y Ragetti fueron a entregárselo con la orden de que la llevaran a la cabina del capitan, usaría otra pero a esas alturas, la suya era más segura para la española.
Se quedó por unos minutos perdido mirando las olas.
-Están muy tranquilas...-
El mar le trataba de decir algo? El era malo para entender indicios y cosas, Hector era el bueno para eso.
La tarde les cubrió y el mar estaba muy tranquilo. La tripulación estaba bebiendo y cantando por el regreso de su capitan y obviamente, de un barril nuevo de bebida.
Se sentó un momento mirando las tonterías de los demás cuando miro de reojo como la sirena tomaba asiento a su lado. Sin pena la miro de arriba a abajo, el vestido le quedaba muy bien.
-Gibbs tiene buen ojo, te queda muy bien. Aunque si quisieras ir a nadar un rato, es muy complicado de volver a ponerse no es así?.-
Le ofreció un poco de lo que tomaba sonriendo cálidamente. No tenía caso tratarla distante, todos los demás estaban muy ocupados en sus asuntos.
La cabina era lo que necesitaba, se dejó caer en el colchón donde el pirata puede que duerma algunas veces, mira todo y respira hondo, huele a mar y a ron... justo como Jack y la luz de la vela alumbra toda la madera del interior, es casi un sueño, estar en un barco pirata y no... destruirlo, mirando todo desde la “cama”, ve unas tres camisas colgadas en el armario, apenas tiene algo de ropa guardada, pero... se levanta y espía todos los rincones para verificar que en verdad nadie la está espiando, entonces toma la camisa e inhala como una niña enamorada... huele a Jack, si un poco a sudor pero... a él. Sonríe un poco y decide que es hora de salir un momento a tomar aire, ya está cerca el atardecer y quiere verlo desde ese enorme y bello barco.
Se pone el vestido y se mira en el espejo roto, se ve bien y piensa en que la dueña ya no es relevante y que el vestido ahora le pertenece a ella.
Respira hondo y sale viendo que todos celebran y ella camina, descalza, hacia donde está el pirata.
-Gracias, es lindo... en España no me daban muchos vestidos así de lindos para usar, ya sabes, Armando...
Sonríe de lado y toma lo que le ofrece, lo bebe y traga sin hacer gestos, le gusta el ron, varias veces cuando los barcos encallaban o se hundían, junto con su grupo de sirenas buscaban el alcohol, sabía rico en sus momentos, pero ahora junto a Jack se siente... dulce.
-Creo... creo que Calipso está calmada, las olas y el clima... es perfecto, hasta el atardecer es hermoso...
Le apunta hacia el horizonte y suspira suave, extraña su tripulación, pero también se siente nostálgica de su tiempo siendo sirena, ahora saltaría y nadaría con la corriente, saltaría con los delfines y saludaría a Jack desde abajo... eh? Jack... está en su futuro? Lo que ansia ahora incluye a Jack?
Lo mira y le devuelve la bebida, luego vuelve al frente, pensando en todo lo que hablaron ambos antes de que llegue la ayuda por ellos.
-Dijiste... que quizá debo encontrar a alguien... para navegar por los mares siempre... ah... entiendo... ya entiendo!
Se acerca a la orilla y respira algo emocionada, Calipso y David Jones... juntos por la eternidad, un pirata y una diosa del mar... es su mismo fin? Solo que con menos drama, un pirata y una sirena... podría ser? Pero... y la armada española y... ah...
-Jack... crees que... Calipso te ha hablado? Digo... por el oleaje y así, puedes distinguir sus señales?
Y es que no puede decirle directamente lo que piensa, sabe que Calipso tiene todo planeado y es sumamente simbólica, Jack debe darse cuenta de los indicios del destino.
Le sonrió en respuesta por lo del vestido.
Le gustaba verla al menos disfrutar de ropa adecuada para ella. Sumándole el orgullo de verse muy hermosa.
Miró hacia el atardecer cerrando los ojos, disfrutando de los últimos rayos de sol.
-Si, parece hasta irreal.-
La miró con una ceja alzada. No necesitaba ser muy listo como para saber que algo le preocupaba a la española, sin embargo aún no sabía lo que era.
Quizás se sentía incomoda rodeada de tanto pirata, ella estuvo rodeada mucho tiempo por miembros de la armada, sus modales eran diferentes.
Se levantó casi junto a ella y la siguió a la orilla.
-Si piensas entrar, hazlo por la parte de atrás, yo te cubro y estaré pendiente para cuando te transformes.-
Pensó que tal vez ella quería nadar, pero cuando le pregunto lo de a diosa del océano se comenzó a poner nervioso.
Estaba seguro de que detectó las mismas señales que el.
El destino quería que estuvieran juntos, Calipso específicamente.
Pero Jack no estaba muy seguro de eso, el jamás se había interesado genuinamente por una mujer, y esos sentimientos encontrados estaban llenándolo de nervios.
-Dices como ... indicios? Tia Dalma era una experta en acertijos y cosas tenebrosas que te ponen a pensar mucho. Estoy seguro de que encontraremos una solución a tu problema de tener piernas en lugar de aletas.-
Caminó hacia el otro lado de la española y le dió un trago a su bebía.
-A menos que ... te refieras a otro tipo de señales, más ... confusas y ... que no van con tu ... bueno nuestro ... de quien sea ... estilo de vida.-
Trató de sonar desinteresado pero como siempre, había fallado en el intento.
La pelinegra sonrió, le había descubierto. Vió como le quito de nuevo lo que tomaba y Jack por un momento pensó que se lo estrellaría, pero solo terminó de tomarse lo poco que quedaba.
-De acuerdo si, si me ha hablado pero no se que demonios quiere. Yo solo hago mi, humilde trabajo de pirata y ella se decide a darme aventuras cada vez más extrañas. En esta te conocí y siento que significa algo, se supone que somos “enemigos” y aún así no nos estamos tratando de matar, no se que es lo que busca si claramente no soy tu tipo.-
Quizo morderse la lengua con lo último que dijo. De donde había salido eso? Ni siquiera le gustaba ... tanto.
Armando Salazar, así conocían al capitán de la flota Silent Mary, el mejor capitán que ha surcado el mar, lo conocen por ir cazando piratas pero también resguardando las costas de invasiones de otros extraños lugares. Aunque lo de los piratas ya lo dejó hace un tiempo, habían muchas peleas y pérdidas por parte de su tripulación, prefiere hacer cosas más “relajadas” que le dejen una buena ganancia.
Últimamente lo único que importa es el oro y para quien trabaja, es lo único por lo que vale la pena pelear, ya no el bien de las personas por lo cual antes se peleaba, ahora es aburrido.
Otro detalle que se menciona con frecuencia en la vida del Capitán Salazar, es que una sirena siempre ayuda a su tripulación en todas sus batallas, incluso cuando perdían, gracias a la sirena tenían un poco de oro o quizá capturaban a algún pirata importante para hacerlo pagar.
Cada que escucha esos cuentos se larga a reír, Amelia Salazar está detrás de la máscara del gran capitán español, era la mejor, pero no podían permitirse, los más grandes, que una mujer lidere toda la flota... por eso es que siempre esconde su cara, siempre viste de hombre y... casi nunca se lo ve en batalla, bueno, al inicio si, pero a partir de la mitad no, justo cuando aparece la sirena, que curioso...
pero eso es otro asunto que todos dejaron de lado.
-Vamos Vamos!
Hoy era un día que debían buscar una nave que se había robado una reserva especial de ron del rey, le hacía rodar sus ojos el pensar que solo por eso estaba poniendo a su gente en riesgo, pero espera no se haga tanto escándalo como otras veces.
-Haremos lo de siempre... sirena aparece y ustedes en silencio toman el ron mientras los piratas están distraídos...
Termina de explicar y cuando están en medio camino ve nubes negras, parece que habrá tormenta, pero ya no tiene caso, aunque den media vuelta ahora, la tormenta les llegaría y quizá sea solo unas cuantas gotas, si vuelve con las manos vacías el rey va a bajarles el sueldo a él y al contramaestre, sabe que no es prudente, peor para ella siendo mujer.
Pone el timón en la dirección correcta y acomoda la tela que usa en su cara, no deben ver que es mujer, peor un pirata, sería una ventaja para ellos el aprovecharse y burlarse del imperio español.
No le queda de otra más que ir a la batalla, sin pensar que esas nubes negras no son solo unas gotas...
Su tripulación jamás se había puesto tan contenta, los piratas bailaban, cantaban alcoholizados y felices, brindando por otro atraco exitoso.
-Yo les dije, el rey tiene mucho ron para el solo.-
La tripulación del Perla Negra había tenido éxito en su ultimo atraco. Se sabía que el rey español era muy aficionado del ron, teniendo reservas enormes junto a su fortuna. No había sido dificil, tan solo habían utilizado las distracciones necesarias y el silencio de la noche, aprovechando que el rey entró a la bobeda y tomó hasta caer al suelo de lo ebrio que se puso. El rey pensaba que el ron era lo único por lo que no debía preocuparse de que le fuera robado, pero ademas de el, habían más interesados en ese ron, los piratas por ejemplo, y uno más en especifico.
Jack Sparrow, famoso por siempre escabullirse de la horca y de los piratas que buscan saldar sus deudas. El siempre capitan del famoso barco pirata que más problemas daba.
-“Jack, todo esto es muy bueno, pero que pasará si el rey envía a ... al ... al matador.”
Gibbs como siempre, tenía razón. Pero era algo que Jack ya había tenido en cuenta.
Decían que no había barco que se salvara del conocido Silent Mary, comandado por el Capitan Salazar.
Miles de rumores y leyendas sonaban alrededor de este, pero el más seguro, era el de la extraña sirena que siempre les atraía la suerte.
Después de todas sus aventuras, el podía constatar que estas existían, y que si lograbas tener un vinculo especial, podían ayudarte en tus problemas, quizás había una especie de pacto, que claro, Jack iba a averiguar para poderse ganar a la sirena y utilizarla a su favor.
Tenía meses pensando en esa situación. En como lograr atrapar a la sirena, así pusiera a toda su tripulación en riesgo, igual no era la primera vez.
-Vamos a Isla Fortuna, estaremos a salvo en tierra, igual no creo que sepan quienes robaron ... o si?
La isla estaba cercas, ahí podrían abastecerse de pólvora y algunas cosas más, claro que por primera vez en mucho tiempo, el alcohol no iba a faltar.
Como si el destino se hubiera reído en su cara, que usualmente siempre lo hacía, a lo lejos una tormenta se acercaba, y junto a esta, un barco español muy conocido.
Sabía que algo estaba pasando en las aguas del mar que claramente se ponían oscuras por las nubes que tapaban a la hermosa luna, no había reflejo en el océano, era como estar flotando en la nada... pero no quería dejar ir al barco pirata, ni siquiera iba a querer pelear por salir de esa maldita zona de inmediato.
Acomoda su sombrero y deja a Lesaro en el timón, se acercaba a ver las aguas de cerca... quizá la tormenta se estaba alineando con las aguas del mar para causar un gran desastre.
Vuelve de inmediato con su mano derecha y habla con él a solas.
-Prepara los botes de emergencia y los quiero listos para marcharse cuando dé la señal, el barco encallará pero quiero que sobrevivan a lo que sea que nos tiene preparado esta tormenta... yo me quedaré al timón, es mi barco y yo su capitán
Deja todo en claro aunque su tripulación no quiere abandonarla, sabe que deben obedecer para que no mueran, si todo sale bien ya se encargará del rey y el pago que debe darles.
Vuelve al mando y cuando están cerca del barco los truenos y un viento muy fuerte que casi la lanza volando, los detiene, a ambos barcos, por un breve momento cruza la mirada con el capitán de aquel barco pirata y ambos están desconcertados.
Gruñe de rabia pues el maldito clima resultó siendo su mayor enemigo esta noche.
Cuando se estabilizan va donde su tripulación y les ordena ir a los botes y resguardarse, a la mierda el ron, le compraría la mitad de los barriles al rey, no va a arriesgar a su gente por unos cuantos barriles de ron en medio de una gran tormenta.
La lluvia no tarda en llegar y como no ha presentado amenaza a los piratas se alivia pues es un problema menos, aunque... si la tormenta es fuerte y deja el barco pirata varado, puede ir por uno o dos barriles ella sola.
Las olas se unen a los rugidos del viento y tiene que volver de inmediato al timón, es como si el mar estuviera empujando a ambos barcos lejos de cualquier costa, incluso lejos de esa isla de prostitutas y borrachos.
Su tripulación ya la ve lejos en los botes gritando por ella, su sombrero se va con el viento y su pelo largo y negro, queda suelto, junto con su rostro, la tela que usaba se ha bajado en un poco, ya la vio alguien y ese alguien es el capitán pirata... que justo se miran frente a frente por que la marea, la fuerza de Calipso ha jugado con los barcos... haciendo que se choquen de frente.
-Aghhh! Aah aahh
Un trozo de madera le atraviesa en su costado, como una astilla, nada de muerte pero duele y le impide caminar tan rápido como quisiera.
Llega a la orilla viendo las olas fuertes, escucha los gritos del capitán pirata hacia su tripulación mientras se quita su ropa... lanzándose al mar en busca de refugio de la gran tormenta.
Ella es la sirena de la suerte.
La tormenta llegó estruendosa y destructora, antes de lo que había previsto.
La neblina cubrió la nave y la isla dejó de verse, ni siquiera podían verse entre ellos.
Un golpe lo tiró junto a sus hombres. Rápidamente ordenó que abandonaran el barco, lo mantendría estable un tiempo en lo que todos trataban de llegar a tierra y protegerse.
-Gibbs, toma, traten de llegar a tierra y resguárdense. Mañana buscaremos el perla de nuevo, ha soportado peores cosas, confío en que saldrá ileso.
Le entregó su vieja brújula y los mandó a los botes.
Cada pirata aseguró los barriles en la nave, y rezaron a la diosa de los mares que perdonara su motín y su barco.
Jack no pudo evitar unirse, les había costado conseguir tanto preciado ron como para que el mar se los arrebatara.
Cuando todos iban saliendo, miró hacia el barco rival, sus ojos se abrieron y no pudo dejar de estar al tanto. Era mujer, el matador del mar era mujer.
El barco se sacudió salvajemente y tiró un bote al océano de manera brusca. Les grito a todos que se quedaría ahí, con su nave.
Miró de nuevo al puesto del capitan y lo único que alcanzó a ver fue que había saltado al agua.
-Acaso está loca?...
Cuando se acercó a estribor a ver donde había caido la capitana, vio con claridad a la sirena.
-No puede ....
Una ola lo derribó del barco. Cayendo en el océano furioso, en cierta manera le molestaba no haberse quedado con su barco como buen capitan, pero prefería sobrevivir para seguir navegando.
El sol en sus ojos le despertó. Estaba vivo, mojado y en medio de una jodida isla desierta.
En esos momentos se sentía como un deja vu muy jodido.
Se incorporó y parpadeó algunas veces, adaptando sus ojos al sol, donde estaba?!
Al parecer la tormenta había sido tan fuerte que terminó arrastrándolo más lejos de lo que pensó.
-Ahh por qué le di mi brújula a Gibbs? Donde demonios estoy? ...
Si, se supone que le es fácil estar en el agua y moverse en esta, pero ahora las aguas estaban igual de furiosas que la tormenta allá arriba, le costaba moverse contra corriente, en especial con la herida en su costado, justo hoy tuvo que pasar todo esto.
Respira hondo y en eso ve un cuerpo caer al agua, es el capitán del barco pirata, piensa en dejarlo ahogarse pero puede ser su salida, su mejor excusa con el rey, si lo lleva ante él.
Toma todas sus fuerza y lo agarra de su camisa, lo jala y continua nadando sin saber bien el rumbo, solo ve los desastres de la tormenta por encima y por abajo solo oscuridad y movimiento del agua, burbujas, de todas formas solo puede nadar por encima del agua para que el pirata respire.
Luego de mucho tiempo ve un cuerpo de tierra cerca, agradece pues ya estaba a punto de rendirse.
Sale hasta la orilla dejando al pirata en la arena fría, ella igual se arrastra un poco más allá, dejando caer su cuero cansado de espaldas y este se relaja no solo al quedarse quieto, sino que ve el cielo despejado, eso significa no más tormentas.
Sus ojos se cierran y queda rendida, no es hasta el otro día que despierta por la brisa del mar.
-Mgh... auh...
Se toca su costado y suspira, no está sanada pero está mejor por el agua de sal, con cuidado se levanta y ve sus piernas, mierda, está desnuda y el pirata ya no está donde lo dejó. Inmediatamente se incorpora y pone su largo pelo delante para cubrir sus senos, mientras que sus manos cubren su parte íntima.
Mira para todos lados y ve al pirata sentado en una roca mirándola, no puede evitar sentirse avergonzada pues... no ha estado desnuda frente a un hombre... JAMÁS.
-Mi... Mira a otro lado! Por el amor de Dios debes tener un poco de decencia para dejar a una mujer desamparada desnuda, en paz...
Lo mira todo molesto y como el otro se pone a reír, toma unas algas y con eso logra cubrir un poco de su cuerpo. Necesita aunque sea una tela rota o algo, pero tampoco puede buscar pues no quiere que el pirata siga viendo su cuerpo.
Camino un poco para ver si podía reconocer la isla y encontró a la capitan del Silent Mary varada en la playa ... desnuda.
Parpadeo un poco y miro a los lados, como si alguien fuera a espiar junto a el, se abofeteo mentalmente y camino hacia el lugar.
La chica se estaba despertando, así que rápido se sentó en una formación de rocas de ahí, observando.
-Asi que, Capitana eh ... sinceramente eso es lo que menos me sorprende, de hecho es admirable que alguien tan ... tu, este a cargo de tan honorable armada. Pero dime linda, como alguien abandona su vida en el océano para estar, bajo el mando de alguien?
Claro que se refería a su vida como sirena. Su teoría más fuerte era que la chica se harto del mar y salió a hacer una vida en tierra, no dudaba que fuera culpa de alguna maldición u otra cosa, pero, igual le interesaba conocer un poco más de su secreto.
La vió preocupada tratando de taparse más que por contestar su pregunta.
Se sintió ofendido y rodando los ojos, se quito su camisa y se la lanzó.
-Mira, he visto mejores cuerpos que ese, despreocúpate de que esté aquí por ... quererte ver desnuda.
Hizo una mueca de desagrado, pero sinceramente, no estuvo nada mal la vista.
Mientras a regañadientes la capitana se ponía la camisa, el pudo observar con detenimiento la herida en su costado. Se veía mal y al parecer le molestaba.
-Si te portas bien, puedo ayudarte con tu herida, a menos que tus poderes marinos te curen, si es así, puedo ver?.
Ante la negativa de mala gana que le dió ella, Jack solo se levantó y se alzó de hombros. Igual quizás más tarde, si encontraba las plantas que necesitaba, le ayudaría un poco. Aunque nadie le creyera, tenía algo de caballerosidad en el.
Siguió caminando con la española gritándole unas cosas a la espalda, gracioso, eso también le recordaba viejas situaciones que había vivido.
Miro por un momento hacia ella y la vió vestida solo con su camisa, tuvo que detenerse y concentrarse en otra cosa, sabía que si decía algo, era capaz de ahogarlo, o en esta situación, comerselo, y no en una buena forma.
-Shu, deja de seguirme rara.-
Toma la camisa y se la pone aunque no le guste la idea de que fue gracias s un pirata que ahora está con algo de prenda en su cuerpo y no como una loca desnuda.
Era increíble com cada palabra que decía el otro se sorprendía, es primera vez que alguien le habla de esa forma, obvio ha escucha insultos y cosas denigrantes pero no oraciones completas tan... tan llenas de sentido en la boca de aquel pirata... que ahora estaba con el torso desnudo, era tan moreno, como si el sol hubiera pintado capa por capa hasta llegar a ese tono tostado en él... parpadea y vuelve a la realidad, enserio se puso a pensar en eso?
-Ah... no soy rara! Qué te pasa... y pues somos los únicos aquí, por si no lo notas, debemos unirnos... para sobrevivir, a no ser que quieras morir solo y desamparado en esta horrible isla... por que bien sabes que me puedo ir nadando...
Se cruza de brazos frente a él cuando logra detenerlo y lo mira algo molesta, sabe que su rostro de molestia es más el de una nila malcriada, es por eso que usaba la tela en su rostro cuando es capitán.
-Además no puedo dejarte solo, vales mucho para la corona española... y bueno, hay algo en el agua que te interesa y yo lo puedo traer fácilmente a la orilla para tu degusto... capitán...
Cuando le dice su nombre asiente y lo repite, Jack, muy acorde con su personalidad, simple, relajado y sencillo. Luego le apunta a lo que le estaba ofreciendo dos barriles de ron flotando más allá de la orilla, quietos pues la corriente está tranquila.
-Y por cierto me llamo Amelia... no rara... y bueno, si los quieres debes pensar y decidir rápido, la corriente cambia de un momento a otro, capitán Jack...
Suspira suave y se va a sentar bajo una palmera donde da la sombra, luego toca su herida y respira hondo, no tiene tanta fuerza para sanarla y además debe estar en su forma de sirena para hacerlo... es muy complicado y la verdad que le da un poco de flojera canalizar sus energías para que su piel se regenere.
-Si quieres unirte a mi, debes al menos invitarme a cenar, no creas que soy tan fácil ...
Siguió caminando sin importarle nada, buscando entre algunos restos de barco algo que valiera la pena.
No era la primera vez que estaba atascado en una isla desierta, había escapado de morir en una, dos veces, una tercera no sería difícil.
-Ademas, si quieres irte adelante, yo podré sobrevivir por mi cuenta. Antes muerto que hacer tratos con ... peces...
Se detiene en cuanto la mujer lo alcanza y se pone frente a el; lucía molesta, y se veía adorable, cuantos años tendría esa chica, bueno era una sirena, quizás como mil.
-Aunque hablando de eso, no hueles a pez. No se si sea bueno o malo pero al menos no me dará dolor de cabeza.-
Le palmeo la cabeza y siguió caminando, recogiendo algunas cosas en el camino.
-Ahhh... quieres entregarme? Enserio? Ni siquiera tenemos naves! Ademas no me llevo muy bien con tu rey, aunque ... como crees que reaccione si le digo que su mejor capitan es una sirena? No dudo que tu cuerpo sea expuesto al publico, son muy chismosos. Una vez vi que fisgoneaban a un tipo enano....
Vio a donde apuntaba y se veían los bellos barriles flotando; su salvación.
La mira y luego mira los barriles, la idea era tentadora, podría emborracharse hasta que un barco comercial pasara por ahí, o que su tropa lo buscara con ayuda de la brújula.
-De acuerdo, ve por ellos, luego te dire mi plan para salir de aquí ... Amelia ... suena mejor Armando, pero sería muy extraño llamarte así a partir de ahora.
Se sentó a su lado y le hizo señas de que se moviera de la sombra y fuera por los barriles.
La azabache se levanto mirándolo enojada. El solo le dió su mejor sonrisa y se acomodó bajo la sombra.
Fastidiarla era muy sencillo, sumándole que quizás odiara a los piratas como la mayoría de la gente lo hace. Iba a ser muy divertido pasar tiempo con la sirena de la suerte.
Mientras la otra nadaba, el se puso a hacerle una especie de ungüento, conocía esa medicina fácil de conseguir gracias a que la tia Dalma, ahora la Diosa Calipso, le ayudaba cuando tenía heridas fuertes provocadas por alguna pelea.
No podía creerlo, ella haciéndole caso a un pirata de ir s nadar y traer esos bobos barriles de ron, pero no iba a traer ambos, de paso buscaría un poco de comida, peces que sean comestibles y baste para ambos.
Nada tranquila ya que la corriente no es fuerte y ata un barril al fondo del mar con una soga que encontró en el fondo, no iba a llevar ambos de una sola vez. El otro lo va empujando lentamente ya que no tiene muchas fuerzas, cuando lo deja en tierra, vuelve para cazar dos peces.
Sale del agua nuevamente desnuda, ya sin importarle que el otro la ves, si dijo que hay mejor cuerpos que el de ella entonces no lo va a mirar, aunque extrañamente ese comentario le removió un poco su orgullo como mujer.
Logra cazar dos peces de buen tamaño, tuvo que clavarle las uñas para que murieran y dejaran de moverse, sale del mar y camina donde el otro, dejando los peces en la arena, sin aguantar mas se deja caer s su lado, donde estaba sentada antes de ser enviada al agua.
Respira hondo y siente las manos del pirata acercarse, se sobresalta un poco pero luego lo deja, acomoda la camisa para que vea donde ha sido el daño.
-Gracias...
Lo dijo en voz baja mientras el pirata le ponía la mezcla de hierbas en la herida, si, sabe reconocer amabilidad cuando la ve, es entonces que se pone a pensar lo que le dijo... que si lo entrega el otro revelará su secreto... y será expuesta como un mero trofeo del rey de España, obviamente eso no iba a pasar.
-Debo pensarlo... lo de tu entrega, pero mientras tanto debes ayudarme a encender una fogata para la noche y hacer un refugio... por favor
Escucha como el otro comienza q quejarse y es le hace rodar los ojos, en parte es gracioso, pero espera en verdad le ayude a construir refugio, si, puede dormir en el mar pero no es lo mismo que dormir en tierra y al lado de una fogata caliente.
-Me ayudas o voy en este instante a destruir tu preciado barril de ron...
Alza las cejas de forma amenazante y el moreno se hace el ofendido, todo menos el ron, ya sabe con qué amenazarlo de aquí en adelante, aunque para el otro barril tiene otras ideas.
Observa desde lejos como la sirena pelea con los barriles, no puede evitar reír ante eso.
Las sirenas que conoció hace algún tiempo eran más ágiles y siniestras, ademas de que casi todas lo odiaban, cabía mencionar.
Se puso a pensar el por qué de que ella se convirtiera en capitan, en lugar de andar por el mundo comiendo hombres, como sus costumbres ... marinas? Dictaban.
Su mente se aclara cuando la ve salir desnuda de nuevo, acaso sería costumbre? Igual no era mala vista, el encantado podría estar mirándola todo el día.
Su ceño se frunce al verla acercarse casi sin aliento. Al parecer el golpe había sido peor. Rápidamente le puso la mezcla y se concentró en el bello barril que estaba frente a el, ignorando el agradecimiento.
Obvio no iba a dejar que nadie se enterara que ayudo a la Capitana más temida por los mares, quedaría como traidor.
-Ahhh no hay mucho que pensar, no me vas a entregar, y si lo haces escaparé, simple.-
Iba a recostarse y dormir pero la amenaza le caló hasta los huesos. Como se atrevía a siquiera pensar en destruir la bebida más preciada de el? Acaso estaba loca?
-Que tan bajo tienes que caer como para amenazar al barril? Estar fuera del agua afectó tus sentidos ... pez.-
La ayudó a levantar una especie de carpa con algunas alga y hojas, madera y cosas tiradas en la arena, provenientes de otros barcos.
La noche llegó y el preparó una fogata. Aunque la comida se agradecía, el estaba acostumbrado a comer poco, por lo que dejó que la chica terminara con su ración.
-Debiste traer el otro barril! Por qué eres así?.
Casi podía escucharse el dolor en su voz, aunque quizás era también el ron que había estado tomando desde que montaron el refugio.
-Capitana ...hip... Salazar ... dígame, por qué cazar piratas? Hum? Somos solo personas que aman el mar, cosa que por lo que veo, usted no hace,... si bien, a veces, solo pocas, robamos ... es para ...umm ... como Ruben Hood, el robaba y se lo daba a los pobres, misma historia.
Se acostó en la arena y la siguió mirando.
La española lo miraba con seriedad, quizás esperando a que se durmiera para llevárselo, ahogarlo o simplemente para que se callara.
El fuego se reflejaba en sus ojos y en su cabello. Quizás en otras circunstancias, el habría caido por esa sirena, aunque nunca es tarde para algo.
Por fin pudo relajarse un poco cuando vio el fuego y el refugio que habían preparado, ahora podía sentir más relajado y menos hinchado el lugar donde estaba herida, todo gracias al ungüento del pirata.
Llegada la noche veía las estrellas y también miraba como poco a poco Jack se emborrachaba con el ron que le consiguió.
-No solo cazo piratas... bueno, eso me encomendaron en España pero... ah, por culpa de uno es que soy así...
Le muestra sus piernas y frunce su ceño, no es que odie ser humana pero se supone que las sirenas no hacen eso, si, llegó a ser alguien importante pero no lo tenía planeado.
-Siempre estamos en grupo, una noche a una de las chicas le llegó el chisme de que el Holandés Errante antes de... ya sabes, estaba por nuestra zona, yo sabía que no debíamos meternos con ellos... pero Atara quiso meterse con ellos, cantó y algunos hombres cayeron... yo me mantuve alejada pero Calipso se molestó cuando trataron de encantar a David Jones... ah hubo una tormenta enorme y no pude escapar, la mayoría de las sirenas murió pero yo no había hecho nada... entonces ella me tomó y me hechizó...
Alza sus hombros y ve que el hombre trata con sus fuerzas de seguir despierto escuchando la historia, sabe que le es difícil por el efecto del ron, sin pensarlo ríe suelta cuando la cabeza del otro cae por el sueño y vuelve a levantarse.
-Me dio piernas... no puedo vivir en el agua por mucho tiempo y en tierra debía buscar algo qué hacer para sobrevivir...
Carraspea un poco y justo cuando termina de hablar el otro cae en los brazos de Morfeo, jamás lo dirá pero le causa gracia verlo dormir.
Ella se levanta y va a la orilla del mar hasta sentir las olas suaves y frías en sus pies, mira el reflejo de la luna en el agua calmada y suspira suave.
-Calipso... tú causaste este accidente... y ahora estoy con un pirata... cual... cuál es tu plan... por favor, necesito un indicio... algo... qué esperas de todo esto...
Pregunta toda confundida pues la tormenta que hizo que terminara aquí fue especifica para quedar así, para que solo Jack y ella terminen en esta isla. Se soba sus brazos y vuelve al refugio para descansar y tratar de dormir, pues los ronquidos de Jack son muy ruidosos.
Un hechizo. Claro, ahora todo tenía sentido.
Recordaba que la tripulación de Jones en ese momento, tuvo consigo el apoyo de la diosa, antes claro de que la hermandad la apresara en cuerpo humano.
Pero las sirenas, si bien no eran muy amigables, ellas no se arriesgarían a meterse con quien no deben. Pero la prometida de Jones, era otro asunto.
Sabía que era muy especial en cuanto a su relación con el pirata, pero tampoco era de hacer algo sin un propósito. Calipso siempre tenía un destino para sis víctimas, y si la española estaba viva, algo debía tener pendiente.
-Bueno, quizás fue lo mejor.-
Siguió escuchando la historia, pero en algún momento su cara tocó la arena, dejándolo en evidencia de que se estaba durmiendo.
Jack no logró entender el sentimiento que tuvo cuando escucho a la española reír. Podría jurar que hacía bastante tiempo que no lo hacía, por la cara que hizo al descubrir la mirada interrogante del otro.
Entonces tal vez la Diosa le tenía un plan trazado. El quedar los dos solos ahí tenía que significarse algo, pero no era como si Jack hiciera caso a los indicios del destino que Tia Dalma le otorgaba, a veces solo improvisaba conforme a la situación.
No pudo soltar un comentario sarcástico o algo porque cayó en un profundo sueño.
A la mañana siguiente le despertó el fuerte olor a quemado. La chica quizás olvido los peces en la fogata, o tal vez estaba quemando algunas plantas para hacer más medicina, o quizás ...
Se levantó de golpe. Un grito salió de su garganta al ver que el barril de ron, estaba en fuego.
-Que rayos estas haciendo?!? Acaso todas las mujeres odian el ron?!.-
La chica solo rodó los ojos y siguió prendiendo la madera.
Realmente quizo ahorcarla en ese momento. Solo esperaba que su tripulación encontrara el perla y lo buscaran. No podía durar más tiempo en esa isla con la chica.
-Pensé que ya éramos amigos! Nos contamos historias! Aaargh... por qué el Ron, Amelia?! Por qué?!.-
Lo que había quedado de ese ron que había bebido Jack la noche anterior le iba a servir para hacer una fogata enorme y ver si el humo llegaba hasta donde sea que su tripulación la encuentre, ya no importaba si entregaba a el pirata o no, anoche el mar se lo dijo, pero su instinto le pedía que busque auxilio, por eso usó el ron.
Estaba bebiendo un poco de agua de coco y entonces escucha a el otro gritar como una madre a la que le arrebataron el hijo o algo muy preciado.
Se aparata un poco cuando el otro grita y lloriquea, entonces sus ojos se abren grandes y brillantes, la ha llamado por su nombre.
-Para que nos rescaten, Jack... y ya no llores, mira... por eso solo traje un barril y el otro...
Le apunta a el mar y le muestra a el otro barril que estaba flotando en un solo lugar anclado a el arrecife, ese estaba lleno, obviamente lo usaría de igual manera a escondidas del pirata, pero no quería verlo así como un niño llorón.
Cuando el otro se da cuenta de todo se queda en silencio un momento y al hacer una cara de confusión ella no puede hacer más que reír, no puede aguantarlo, fue muy gracioso ver el cambio de humor repentino.
Se aleja de él un poco y toma la camisa que le había dado, está limpia y ella usa una tela blanca como un vestido que había encontrado en el mar.
-Ten, gracias por prestármela para cubrir mi cuerpo que tanto asco te da...
Alza las cejas, toma su coco y camina de nuevo a el refugio, si, sigue pensando en eso que dijo la primera vez que la vio, los hombres nunca la rechazaban pero bueno... era por que con su voz los encantaba, ahora esto era un golpe a su orgullo de mujer y peor, el de sirena.
Bebe un poco de su coco que todavía contiene mucha agua sabrosa y dulce, y entonces ríe suave otra vez escuchando que el otro se acaba de dar cuenta que su espada, no estaba en su lugar, ella la usó para abrir el coco y pues recolectar algo de madera para el fuego.
Respira hondo y mira la herida que el pirata le ha curado, se ve mucho mejor ahora y no duele mucho, mira dentro de la isla y ladea la cabeza, sabe y siente los cuerpos de agua que pueda haber cerca y como el otro sigue mirando cómo traer el barril del mar y dando su pésame al que se quema, se levanta y camina entre las palmeras... sonríe enorme cuando ve un pequeño lago en medio de la isla, es transparente y es agua dulce, hace años que no nadaba en agua dulce.
Sin recordar a Jack, se desnuda y entra al agua ahora como sirena, se siente muy bien todo su cuerpo con la sensación liviana del agua dulce.
-Mmh~~~
Hizo ademanes hacia el cielo en su estrés. Verla ahí tan tranquila con un coco, le puso los nervios de punta.
Pero claro, aún quedaba otro barril flotando en el mar.
No pudo evitar mostrar su confusión, pensó que había utilizado ambos, bueno, ya era algo.
Toma su camisa y rueda los ojos. Sabía que las mujeres eran orgullosas, pero al parecer la sirenas ganaban.
-No me da asco, como podría? Solo dije que he visto mejores, lo cual debería ser un elogio, estas en el ... no se ... puesto tres? Si no le pasa nada al ron, subes al segundo, que te parece?
Fue por sus cosas y notó que faltaba su espada. Se puso en guardia ya que no sabía si la chica la había tomado o si la perdió entre la arena.
-Te llevaste mis cosas? Maldita sea quieres dejar de ...
Y ahí estaba, desnudándose frente a el de nuevo. Era la tercera, o cuarta?, vez que lo hacía. Una más y se desmayaría.
Se sentó a la orilla del lago para relajarse un poco. Quizás la ayuda vendría en un momento. Solo esperaba que fuera el perla y no los españoles.
-Me creerías si te dijera, que soy inmune a las de tu especie? Una vez estuve en una ... misión, de prisionero, más que nada. Al parecer no soy el tipo de piratas que las sirenas pueden encantar.-
La sirena nadó hacia el mirándolo con duda.
Había pasado hace mucho, mucho antes de lo que pasó con Teach, se dio cuenta de que el canto no le afectaba. Tal vez era porque amaba más el océano que a una dulce voz.
-Desde niño, siempre me metía en problemas. Mi padre me llevaba a las mejores aventuras, antes de que ... se retirara, por la muerte de mi madre.
Jugó un poco arrojando piedras al agua, obviamente esquivando a la española que nadaba felizmente por ahí.
-Que hay de ti? Extrañas a tu familia? No digo que no disfrutes de matar piratas y de que todo el océano teme más al “Matador” que a las propias criaturas, pero, no quisieras volver al mar? .-
Jack odiaba estar en tierra, muchas veces lo habían abandonado en islas a que muriera en soledad. Pero Calipso le había ayudado a poder escapar de ellas, para seguir con sus aventuras a mar abierto.
La única vez que no le importó morir en soledad, fue cuando se hundió esposado al Perla.
Nadaba tranquila disfrutando de esta agua que era mas relajante que el agua salada del mar.
Entonces escucha que Jack no cae ante los encantos de las sirenas y se pone curiosa, si, es una capitana pero igual un ser del mar y encontrar un pirata que no cae ante el canto de una sirena es muy raro, la primera vez para ella en verdad.
No sabe porque pero, se queda atenta a todo lo que el pirata tiene que contarle y resopla un poco, se siente rara tener cosas en común con su enemigo, si no fuera por su orgullo de odiar a los piratas gracias a Jones... trataría de encantarlo, pero solo para ella, no para comerlo... o por lo menos no en ese sentido. Vuelve a la realidad cuando las preguntas son lanzadas a ella.
-Extraño el mar... lo extraño tanto, extraño a mis hermanas, extraño nadar sin preocuparme de que si estoy en el fondo vuelva a ser humana y muera ahogada... si, es bueno ser alguien importante en tierra, que todos me hagan caso y me teman, no solo piratas... sabes como somos las sirenas... ver a esos hombres bajo mi control... pero nada se compara a nadar por donde quieras... conocer nuevas aguas... encantar piratas...
Alza una ceja y lo mira de reojo, quisiera encantarlo, su lado de sirena lo llama, luego se hace la loca y comienza a sentir ansiedad, otra vez, maldito Jones, se pone las manos en la cara y gime dolorida, el pirata la mira algo confundido y... preocupado?
Luego unos segundos sale del agua con sus piernas y se viste nuevamente.
-A esto me refería... de la nada puede suceder en mar abierto y muero... aún no entiendo... qué debo hacer para que Calipso deshaga esto... quiero ser libre otra vez y volver a mi amado mar... mi amor por el mar es igual de intenso que tú, como veo que tú igual adoras el agua...
Camina hacia la fogata de nuevo, se pone a pensar en qué será de ella si llegan los piratas primero, bueno, se las podrá arreglar sola a no ser que la tripulación de Jack la quiera tomar para ser su amuleto de la suerte, tendría que huir nadando hasta donde pueda.
Cuando llega a la costa se pone nerviosa ya que lo que ve es el Perla Negra, no el Silent Mary... respira hondo y mira a Jack, no sabe si le ofrecerá ir con él y quizá dejarla en un puerto cercano... ay pero esos piratas...
-Mmhhh... parece que la ayuda llegó a ti, Jack...
Y aunque su orgullo pirata le dijera lo contrario, tenían demasiado en común.
Tal vez el destino los puso en bandos contrarios, pero ahí estaban ellos dos, solos en una isla hablando de sus anhelos y secretos.
No le creerían si les dijera a todos los marinos que llegaron a ser ... camaradas, de supervivencia.
Sonríe ampliamente al escucharla decir que le gustaría volver a encantar piratas. Se reservará el comentario para después, porque la ve doblarse con dolor, por un momento pensó que la herida había vuelto a lastimarla, pero al verla salir enfurecida siendo otra vez humana lo entendió.
-Entonces crees que el hechizo se pueda romper? Quizás es solo cuestión de que encuentres quien navegue siempre por el mar ...
Su voz fue bajando de tono. Insinuó ingenuamente que quizás después de esto podrían navegar juntos, pero ni siquiera eran amigos ... o si?
Al fondo del horizonte, observó el hermoso Perla Negra.
-Siiii siiii, esos son mis hombres! Nunca encontrarás cucarachas más leales que esos te lo aseguro.-
Camino hasta la orilla para hacerles señales, pero se dió cuenta de algo importante.
Que les diría acerca de la chica? No sabe si ella estará de acuerdo en acompañarlo, y el no podía dejarla ahi, para que muriera.
Miró hacia atrás y la vió en la sombra abrazando sus piernas. Una escena conmovedora.
Fue hasta ella y le ofreció la mano.
-Levántate y tráeme ese barril de ron como ofrenda para todos, debo agradecerles que nos rescataron, ademas si me ven sin ron me dejan aquí...
Miró con tristeza las cenizas del barril anterior, muerto con honor.
La sirena le sonrió y acepto su ayuda para levantarse. Sus ojos se conectaron por un segundo y no pudo evitar pensar en lo que había dicho, de ser inmune a las sirenas. Bueno, al parecer no a todas.
Se asusto y mejor se fue a seguir viendo como su tripulación lo venía a rescatar. Debía pensar rápido una excusa para poder subir a la nave a la chica.
No sabe porqué pero se sentía aliviada que el otro le ofreciera ir con ella, más con ese acto tan noble para un pirata, tan sencillo pero con mucho significado para alguien que los odiaba, darle la mano, de inmediato la toma y se pone de pie acomodando su “vestido” blanco, rodando los ojos va hacia la orilla y jala la cuerda del barrio de ron, no lo trae a tierra pues es mejor que flote para que luego lo suban al barco.
Pasa saliva al ver que una pequeña embarcación junto con dos piratas, uno delgado y otro más gordito, acercándose a ellos ve como como una ola los vuelca haciendo que caigan al agua, ahí se pierde, si, es seria siempre pero ver a ese par caer de esa forma y culparse el uno al otro la ha hecho reír a carcajadas, no puede parar, se pone ambas manos en la boca para que no se escuche su risa escandalosa.
Luego de unos segundos respira hondo y se muerde el labio, aguantando nuevamente la risa, ve que acercan el pequeño barco y sube sin ayuda, no puede perder su reputación de seria frente a Jack y él no puede perder su reputación de descortés. Entonces escucha preguntar quién es ella y frunce el ceño.
-Que les importa, par de bagres...
Se queda sentada como una reina y les hace una seña para que comiencen s remar, mientras Jack ata la cuerda del barril al bote, piensa en algo que le sirva a los dos, quizá si solo ven ese pequeño barril como ofrenda del rescate... los pueden volver a echar a la isla, silenciosamente organiza una idea y ve que llegan al gran barco, es muy hermoso, no había visto un barco así de bellos en muchos muchos años... se niega a subir primero, no quiere que espíen bajo las telas, luego que Jack comienza a subir, ella sube con cuidado y mira a la tripulación que la observan sorprendidos.
Respira hondo y escucha que dicen, por lo menos trajo una chica y un poco mas de ron, aprieta sus manos y para evitar que piensen cosas con ella, se pone firme y frunce el ceño , como cuando es Armando.
-Bruja del mar, por favor... no “chica” y si siquiera piensan en cosas morbosas con mi persona, quemaré todos y cada uno de los barriles de su preciado ron... o no, Jack?
Mira a Jack que se ve asustado por lo del ron y luego les apunta a la fogata que se va apagando en la isla, alza las cejas y todos se van como hormigas a correr a hacer sus trabajos de la nave.
Jack comentar a su contramaestre que la trajo por que les dará suerte o algo así. Se queda en su lugar esperando s que le digan dónde irá a estar en el viaje, no se quiere tomar atribuciones e ir a la cabina de descanso, pero si va a mandarla a donde duerme la tripulación prefiere quedarse ahí, mirando el mar.
Respira hondo y entonces ve las olas algo extraña, es Calipso, lo sabe, no es nada malo, en verdad es como si hubiera echo lo que ella quería que haga esto, subir con Jack al barco... sonríe un poco y se soba sus brazos, sabe que no puede hablar como antes con Jack, esperará a la noche, quizá Calipso le ha hablado igual y... el plan no es solo para ella, quizá incluye a Jack y...
Despierta de sus pensamientos cuando el par del principio viene con un vestido hermoso, viejo, pero lindo... sonríe un poco pero luego vuelve a su compostura seria.
-Gracias... ayudará con el frío...
Casi se da un golpe en la cara al ver a quienes habían mandado en el bote.
-Llegan tarde, que les pasó? Debieron venir por mi ese mismo día.-
Subió al bote y el transcurso de regreso fue serio. Claro que los comentarios subidos de tono no faltaron, y no pudo evitar sentirse celoso de eso, pero solo bastaron unas palabras de la española, que casi le hacen llorar en el proceso, para que todos salieran corriendo a sus puestos.
Agradece no tener que decirles más con respecto a la sirena. Ellos sabían que en la tripulación de Salazar, había una que les dab suerte. Si las cosas se ponían color hormiga, les diría que era ella.
No quería manchar el nombre de Armando Salazar, el matador del mar, al decirle a la tripulación que realmente era una chica.
Aunque eso no debería tener nada de malo, es decir, en la historia muchas piratas femeninas fueron leyendas, pero era imposible razonar con piratas, el lo sabía perfectamente.
Al único que le contó el “secreto” fue su fiel amigo Gibbs, aparte de dejarle en claro que escondiera el tan preciado barril de ron. También fue quien le dió el viejo vestido que cierta mujer conflictiva y loca había dejado en el barco hace ya mucho tiempo.
Pintel y Ragetti fueron a entregárselo con la orden de que la llevaran a la cabina del capitan, usaría otra pero a esas alturas, la suya era más segura para la española.
Se quedó por unos minutos perdido mirando las olas.
-Están muy tranquilas...-
El mar le trataba de decir algo? El era malo para entender indicios y cosas, Hector era el bueno para eso.
La tarde les cubrió y el mar estaba muy tranquilo. La tripulación estaba bebiendo y cantando por el regreso de su capitan y obviamente, de un barril nuevo de bebida.
Se sentó un momento mirando las tonterías de los demás cuando miro de reojo como la sirena tomaba asiento a su lado. Sin pena la miro de arriba a abajo, el vestido le quedaba muy bien.
-Gibbs tiene buen ojo, te queda muy bien. Aunque si quisieras ir a nadar un rato, es muy complicado de volver a ponerse no es así?.-
Le ofreció un poco de lo que tomaba sonriendo cálidamente. No tenía caso tratarla distante, todos los demás estaban muy ocupados en sus asuntos.
Armando Salazar, así conocían al capitán de la flota Silent Mary, el mejor capitán que ha surcado el mar, lo conocen por ir cazando piratas pero también resguardando las costas de invasiones de otros extraños lugares. Aunque lo de los piratas ya lo dejó hace un tiempo, habían muchas peleas y pérdidas por parte de su tripulación, prefiere hacer cosas más “relajadas” que le dejen una buena ganancia.
Últimamente lo único que importa es el oro y para quien trabaja, es lo único por lo que vale la pena pelear, ya no el bien de las personas por lo cual antes se peleaba, ahora es aburrido.
Otro detalle que se menciona con frecuencia en la vida del Capitán Salazar, es que una sirena siempre ayuda a su tripulación en todas sus batallas, incluso cuando perdían, gracias a la sirena tenían un poco de oro o quizá capturaban a algún pirata importante para hacerlo pagar.
Cada que escucha esos cuentos se larga a reír, Amelia Salazar está detrás de la máscara del gran capitán español, era la mejor, pero no podían permitirse, los más grandes, que una mujer lidere toda la flota... por eso es que siempre esconde su cara, siempre viste de hombre y... casi nunca se lo ve en batalla, bueno, al inicio si, pero a partir de la mitad no, justo cuando aparece la sirena, que curioso...
pero eso es otro asunto que todos dejaron de lado.
-Vamos Vamos!
Hoy era un día que debían buscar una nave que se había robado una reserva especial de ron del rey, le hacía rodar sus ojos el pensar que solo por eso estaba poniendo a su gente en riesgo, pero espera no se haga tanto escándalo como otras veces.
-Haremos lo de siempre... sirena aparece y ustedes en silencio toman el ron mientras los piratas están distraídos...
Termina de explicar y cuando están en medio camino ve nubes negras, parece que habrá tormenta, pero ya no tiene caso, aunque den media vuelta ahora, la tormenta les llegaría y quizá sea solo unas cuantas gotas, si vuelve con las manos vacías el rey va a bajarles el sueldo a él y al contramaestre, sabe que no es prudente, peor para ella siendo mujer.
Pone el timón en la dirección correcta y acomoda la tela que usa en su cara, no deben ver que es mujer, peor un pirata, sería una ventaja para ellos el aprovecharse y burlarse del imperio español.
No le queda de otra más que ir a la batalla, sin pensar que esas nubes negras no son solo unas gotas...
Su tripulación jamás se había puesto tan contenta, los piratas bailaban, cantaban alcoholizados y felices, brindando por otro atraco exitoso.
-Yo les dije, el rey tiene mucho ron para el solo.-
La tripulación del Perla Negra había tenido éxito en su ultimo atraco. Se sabía que el rey español era muy aficionado del ron, teniendo reservas enormes junto a su fortuna. No había sido dificil, tan solo habían utilizado las distracciones necesarias y el silencio de la noche, aprovechando que el rey entró a la bobeda y tomó hasta caer al suelo de lo ebrio que se puso. El rey pensaba que el ron era lo único por lo que no debía preocuparse de que le fuera robado, pero ademas de el, habían más interesados en ese ron, los piratas por ejemplo, y uno más en especifico.
Jack Sparrow, famoso por siempre escabullirse de la horca y de los piratas que buscan saldar sus deudas. El siempre capitan del famoso barco pirata que más problemas daba.
-“Jack, todo esto es muy bueno, pero que pasará si el rey envía a ... al ... al matador.”
Gibbs como siempre, tenía razón. Pero era algo que Jack ya había tenido en cuenta.
Decían que no había barco que se salvara del conocido Silent Mary, comandado por el Capitan Salazar.
Miles de rumores y leyendas sonaban alrededor de este, pero el más seguro, era el de la extraña sirena que siempre les atraía la suerte.
Después de todas sus aventuras, el podía constatar que estas existían, y que si lograbas tener un vinculo especial, podían ayudarte en tus problemas, quizás había una especie de pacto, que claro, Jack iba a averiguar para poderse ganar a la sirena y utilizarla a su favor.
Tenía meses pensando en esa situación. En como lograr atrapar a la sirena, así pusiera a toda su tripulación en riesgo, igual no era la primera vez.
-Vamos a Isla Fortuna, estaremos a salvo en tierra, igual no creo que sepan quienes robaron ... o si?
La isla estaba cercas, ahí podrían abastecerse de pólvora y algunas cosas más, claro que por primera vez en mucho tiempo, el alcohol no iba a faltar.
Como si el destino se hubiera reído en su cara, que usualmente siempre lo hacía, a lo lejos una tormenta se acercaba, y junto a esta, un barco español muy conocido.
Sabía que algo estaba pasando en las aguas del mar que claramente se ponían oscuras por las nubes que tapaban a la hermosa luna, no había reflejo en el océano, era como estar flotando en la nada... pero no quería dejar ir al barco pirata, ni siquiera iba a querer pelear por salir de esa maldita zona de inmediato.
Acomoda su sombrero y deja a Lesaro en el timón, se acercaba a ver las aguas de cerca... quizá la tormenta se estaba alineando con las aguas del mar para causar un gran desastre.
Vuelve de inmediato con su mano derecha y habla con él a solas.
-Prepara los botes de emergencia y los quiero listos para marcharse cuando dé la señal, el barco encallará pero quiero que sobrevivan a lo que sea que nos tiene preparado esta tormenta... yo me quedaré al timón, es mi barco y yo su capitán
Deja todo en claro aunque su tripulación no quiere abandonarla, sabe que deben obedecer para que no mueran, si todo sale bien ya se encargará del rey y el pago que debe darles.
Vuelve al mando y cuando están cerca del barco los truenos y un viento muy fuerte que casi la lanza volando, los detiene, a ambos barcos, por un breve momento cruza la mirada con el capitán de aquel barco pirata y ambos están desconcertados.
Gruñe de rabia pues el maldito clima resultó siendo su mayor enemigo esta noche.
Cuando se estabilizan va donde su tripulación y les ordena ir a los botes y resguardarse, a la mierda el ron, le compraría la mitad de los barriles al rey, no va a arriesgar a su gente por unos cuantos barriles de ron en medio de una gran tormenta.
La lluvia no tarda en llegar y como no ha presentado amenaza a los piratas se alivia pues es un problema menos, aunque... si la tormenta es fuerte y deja el barco pirata varado, puede ir por uno o dos barriles ella sola.
Las olas se unen a los rugidos del viento y tiene que volver de inmediato al timón, es como si el mar estuviera empujando a ambos barcos lejos de cualquier costa, incluso lejos de esa isla de prostitutas y borrachos.
Su tripulación ya la ve lejos en los botes gritando por ella, su sombrero se va con el viento y su pelo largo y negro, queda suelto, junto con su rostro, la tela que usaba se ha bajado en un poco, ya la vio alguien y ese alguien es el capitán pirata... que justo se miran frente a frente por que la marea, la fuerza de Calipso ha jugado con los barcos... haciendo que se choquen de frente.
-Aghhh! Aah aahh
Un trozo de madera le atraviesa en su costado, como una astilla, nada de muerte pero duele y le impide caminar tan rápido como quisiera.
Llega a la orilla viendo las olas fuertes, escucha los gritos del capitán pirata hacia su tripulación mientras se quita su ropa... lanzándose al mar en busca de refugio de la gran tormenta.
Ella es la sirena de la suerte.
La tormenta llegó estruendosa y destructora, antes de lo que había previsto.
La neblina cubrió la nave y la isla dejó de verse, ni siquiera podían verse entre ellos.
Un golpe lo tiró junto a sus hombres. Rápidamente ordenó que abandonaran el barco, lo mantendría estable un tiempo en lo que todos trataban de llegar a tierra y protegerse.
-Gibbs, toma, traten de llegar a tierra y resguárdense. Mañana buscaremos el perla de nuevo, ha soportado peores cosas, confío en que saldrá ileso.
Le entregó su vieja brújula y los mandó a los botes.
Cada pirata aseguró los barriles en la nave, y rezaron a la diosa de los mares que perdonara su motín y su barco.
Jack no pudo evitar unirse, les había costado conseguir tanto preciado ron como para que el mar se los arrebatara.
Cuando todos iban saliendo, miró hacia el barco rival, sus ojos se abrieron y no pudo dejar de estar al tanto. Era mujer, el matador del mar era mujer.
El barco se sacudió salvajemente y tiró un bote al océano de manera brusca. Les grito a todos que se quedaría ahí, con su nave.
Miró de nuevo al puesto del capitan y lo único que alcanzó a ver fue que había saltado al agua.
-Acaso está loca?...
Cuando se acercó a estribor a ver donde había caido la capitana, vio con claridad a la sirena.
-No puede ....
Una ola lo derribó del barco. Cayendo en el océano furioso, en cierta manera le molestaba no haberse quedado con su barco como buen capitan, pero prefería sobrevivir para seguir navegando.
El sol en sus ojos le despertó. Estaba vivo, mojado y en medio de una jodida isla desierta.
En esos momentos se sentía como un deja vu muy jodido.
Se incorporó y parpadeó algunas veces, adaptando sus ojos al sol, donde estaba?!
Al parecer la tormenta había sido tan fuerte que terminó arrastrándolo más lejos de lo que pensó.
-Ahh por qué le di mi brújula a Gibbs? Donde demonios estoy? ...
Si, se supone que le es fácil estar en el agua y moverse en esta, pero ahora las aguas estaban igual de furiosas que la tormenta allá arriba, le costaba moverse contra corriente, en especial con la herida en su costado, justo hoy tuvo que pasar todo esto.
Respira hondo y en eso ve un cuerpo caer al agua, es el capitán del barco pirata, piensa en dejarlo ahogarse pero puede ser su salida, su mejor excusa con el rey, si lo lleva ante él.
Toma todas sus fuerza y lo agarra de su camisa, lo jala y continua nadando sin saber bien el rumbo, solo ve los desastres de la tormenta por encima y por abajo solo oscuridad y movimiento del agua, burbujas, de todas formas solo puede nadar por encima del agua para que el pirata respire.
Luego de mucho tiempo ve un cuerpo de tierra cerca, agradece pues ya estaba a punto de rendirse.
Sale hasta la orilla dejando al pirata en la arena fría, ella igual se arrastra un poco más allá, dejando caer su cuero cansado de espaldas y este se relaja no solo al quedarse quieto, sino que ve el cielo despejado, eso significa no más tormentas.
Sus ojos se cierran y queda rendida, no es hasta el otro día que despierta por la brisa del mar.
-Mgh... auh...
Se toca su costado y suspira, no está sanada pero está mejor por el agua de sal, con cuidado se levanta y ve sus piernas, mierda, está desnuda y el pirata ya no está donde lo dejó. Inmediatamente se incorpora y pone su largo pelo delante para cubrir sus senos, mientras que sus manos cubren su parte íntima.
Mira para todos lados y ve al pirata sentado en una roca mirándola, no puede evitar sentirse avergonzada pues... no ha estado desnuda frente a un hombre... JAMÁS.
-Mi... Mira a otro lado! Por el amor de Dios debes tener un poco de decencia para dejar a una mujer desamparada desnuda, en paz...
Lo mira todo molesto y como el otro se pone a reír, toma unas algas y con eso logra cubrir un poco de su cuerpo. Necesita aunque sea una tela rota o algo, pero tampoco puede buscar pues no quiere que el pirata siga viendo su cuerpo.
Camino un poco para ver si podía reconocer la isla y encontró a la capitan del Silent Mary varada en la playa ... desnuda.
Parpadeo un poco y miro a los lados, como si alguien fuera a espiar junto a el, se abofeteo mentalmente y camino hacia el lugar.
La chica se estaba despertando, así que rápido se sentó en una formación de rocas de ahí, observando.
-Asi que, Capitana eh ... sinceramente eso es lo que menos me sorprende, de hecho es admirable que alguien tan ... tu, este a cargo de tan honorable armada. Pero dime linda, como alguien abandona su vida en el océano para estar, bajo el mando de alguien?
Claro que se refería a su vida como sirena. Su teoría más fuerte era que la chica se harto del mar y salió a hacer una vida en tierra, no dudaba que fuera culpa de alguna maldición u otra cosa, pero, igual le interesaba conocer un poco más de su secreto.
La vió preocupada tratando de taparse más que por contestar su pregunta.
Se sintió ofendido y rodando los ojos, se quito su camisa y se la lanzó.
-Mira, he visto mejores cuerpos que ese, despreocúpate de que esté aquí por ... quererte ver desnuda.
Hizo una mueca de desagrado, pero sinceramente, no estuvo nada mal la vista.
Mientras a regañadientes la capitana se ponía la camisa, el pudo observar con detenimiento la herida en su costado. Se veía mal y al parecer le molestaba.
-Si te portas bien, puedo ayudarte con tu herida, a menos que tus poderes marinos te curen, si es así, puedo ver?.
Ante la negativa de mala gana que le dió ella, Jack solo se levantó y se alzó de hombros. Igual quizás más tarde, si encontraba las plantas que necesitaba, le ayudaría un poco. Aunque nadie le creyera, tenía algo de caballerosidad en el.
Siguió caminando con la española gritándole unas cosas a la espalda, gracioso, eso también le recordaba viejas situaciones que había vivido.
Miro por un momento hacia ella y la vió vestida solo con su camisa, tuvo que detenerse y concentrarse en otra cosa, sabía que si decía algo, era capaz de ahogarlo, o en esta situación, comerselo, y no en una buena forma.
-Shu, deja de seguirme rara.-
Toma la camisa y se la pone aunque no le guste la idea de que fue gracias s un pirata que ahora está con algo de prenda en su cuerpo y no como una loca desnuda.
Era increíble com cada palabra que decía el otro se sorprendía, es primera vez que alguien le habla de esa forma, obvio ha escucha insultos y cosas denigrantes pero no oraciones completas tan... tan llenas de sentido en la boca de aquel pirata... que ahora estaba con el torso desnudo, era tan moreno, como si el sol hubiera pintado capa por capa hasta llegar a ese tono tostado en él... parpadea y vuelve a la realidad, enserio se puso a pensar en eso?
-Ah... no soy rara! Qué te pasa... y pues somos los únicos aquí, por si no lo notas, debemos unirnos... para sobrevivir, a no ser que quieras morir solo y desamparado en esta horrible isla... por que bien sabes que me puedo ir nadando...
Se cruza de brazos frente a él cuando logra detenerlo y lo mira algo molesta, sabe que su rostro de molestia es más el de una nila malcriada, es por eso que usaba la tela en su rostro cuando es capitán.
-Además no puedo dejarte solo, vales mucho para la corona española... y bueno, hay algo en el agua que te interesa y yo lo puedo traer fácilmente a la orilla para tu degusto... capitán...
Cuando le dice su nombre asiente y lo repite, Jack, muy acorde con su personalidad, simple, relajado y sencillo. Luego le apunta a lo que le estaba ofreciendo dos barriles de ron flotando más allá de la orilla, quietos pues la corriente está tranquila.
-Y por cierto me llamo Amelia... no rara... y bueno, si los quieres debes pensar y decidir rápido, la corriente cambia de un momento a otro, capitán Jack...
Suspira suave y se va a sentar bajo una palmera donde da la sombra, luego toca su herida y respira hondo, no tiene tanta fuerza para sanarla y además debe estar en su forma de sirena para hacerlo... es muy complicado y la verdad que le da un poco de flojera canalizar sus energías para que su piel se regenere.
-Si quieres unirte a mi, debes al menos invitarme a cenar, no creas que soy tan fácil ...
Siguió caminando sin importarle nada, buscando entre algunos restos de barco algo que valiera la pena.
No era la primera vez que estaba atascado en una isla desierta, había escapado de morir en una, dos veces, una tercera no sería difícil.
-Ademas, si quieres irte adelante, yo podré sobrevivir por mi cuenta. Antes muerto que hacer tratos con ... peces...
Se detiene en cuanto la mujer lo alcanza y se pone frente a el; lucía molesta, y se veía adorable, cuantos años tendría esa chica, bueno era una sirena, quizás como mil.
-Aunque hablando de eso, no hueles a pez. No se si sea bueno o malo pero al menos no me dará dolor de cabeza.-
Le palmeo la cabeza y siguió caminando, recogiendo algunas cosas en el camino.
-Ahhh... quieres entregarme? Enserio? Ni siquiera tenemos naves! Ademas no me llevo muy bien con tu rey, aunque ... como crees que reaccione si le digo que su mejor capitan es una sirena? No dudo que tu cuerpo sea expuesto al publico, son muy chismosos. Una vez vi que fisgoneaban a un tipo enano....
Vio a donde apuntaba y se veían los bellos barriles flotando; su salvación.
La mira y luego mira los barriles, la idea era tentadora, podría emborracharse hasta que un barco comercial pasara por ahí, o que su tropa lo buscara con ayuda de la brújula.
-De acuerdo, ve por ellos, luego te dire mi plan para salir de aquí ... Amelia ... suena mejor Armando, pero sería muy extraño llamarte así a partir de ahora.
Se sentó a su lado y le hizo señas de que se moviera de la sombra y fuera por los barriles.
La azabache se levanto mirándolo enojada. El solo le dió su mejor sonrisa y se acomodó bajo la sombra.
Fastidiarla era muy sencillo, sumándole que quizás odiara a los piratas como la mayoría de la gente lo hace. Iba a ser muy divertido pasar tiempo con la sirena de la suerte.
Mientras la otra nadaba, el se puso a hacerle una especie de ungüento, conocía esa medicina fácil de conseguir gracias a que la tia Dalma, ahora la Diosa Calipso, le ayudaba cuando tenía heridas fuertes provocadas por alguna pelea.
No podía creerlo, ella haciéndole caso a un pirata de ir s nadar y traer esos bobos barriles de ron, pero no iba a traer ambos, de paso buscaría un poco de comida, peces que sean comestibles y baste para ambos.
Nada tranquila ya que la corriente no es fuerte y ata un barril al fondo del mar con una soga que encontró en el fondo, no iba a llevar ambos de una sola vez. El otro lo va empujando lentamente ya que no tiene muchas fuerzas, cuando lo deja en tierra, vuelve para cazar dos peces.
Sale del agua nuevamente desnuda, ya sin importarle que el otro la ves, si dijo que hay mejor cuerpos que el de ella entonces no lo va a mirar, aunque extrañamente ese comentario le removió un poco su orgullo como mujer.
Logra cazar dos peces de buen tamaño, tuvo que clavarle las uñas para que murieran y dejaran de moverse, sale del mar y camina donde el otro, dejando los peces en la arena, sin aguantar mas se deja caer s su lado, donde estaba sentada antes de ser enviada al agua.
Respira hondo y siente las manos del pirata acercarse, se sobresalta un poco pero luego lo deja, acomoda la camisa para que vea donde ha sido el daño.
-Gracias...
Lo dijo en voz baja mientras el pirata le ponía la mezcla de hierbas en la herida, si, sabe reconocer amabilidad cuando la ve, es entonces que se pone a pensar lo que le dijo... que si lo entrega el otro revelará su secreto... y será expuesta como un mero trofeo del rey de España, obviamente eso no iba a pasar.
-Debo pensarlo... lo de tu entrega, pero mientras tanto debes ayudarme a encender una fogata para la noche y hacer un refugio... por favor
Escucha como el otro comienza q quejarse y es le hace rodar los ojos, en parte es gracioso, pero espera en verdad le ayude a construir refugio, si, puede dormir en el mar pero no es lo mismo que dormir en tierra y al lado de una fogata caliente.
-Me ayudas o voy en este instante a destruir tu preciado barril de ron...
Alza las cejas de forma amenazante y el moreno se hace el ofendido, todo menos el ron, ya sabe con qué amenazarlo de aquí en adelante, aunque para el otro barril tiene otras ideas.
Observa desde lejos como la sirena pelea con los barriles, no puede evitar reír ante eso.
Las sirenas que conoció hace algún tiempo eran más ágiles y siniestras, ademas de que casi todas lo odiaban, cabía mencionar.
Se puso a pensar el por qué de que ella se convirtiera en capitan, en lugar de andar por el mundo comiendo hombres, como sus costumbres ... marinas? Dictaban.
Su mente se aclara cuando la ve salir desnuda de nuevo, acaso sería costumbre? Igual no era mala vista, el encantado podría estar mirándola todo el día.
Su ceño se frunce al verla acercarse casi sin aliento. Al parecer el golpe había sido peor. Rápidamente le puso la mezcla y se concentró en el bello barril que estaba frente a el, ignorando el agradecimiento.
Obvio no iba a dejar que nadie se enterara que ayudo a la Capitana más temida por los mares, quedaría como traidor.
-Ahhh no hay mucho que pensar, no me vas a entregar, y si lo haces escaparé, simple.-
Iba a recostarse y dormir pero la amenaza le caló hasta los huesos. Como se atrevía a siquiera pensar en destruir la bebida más preciada de el? Acaso estaba loca?
-Que tan bajo tienes que caer como para amenazar al barril? Estar fuera del agua afectó tus sentidos ... pez.-
La ayudó a levantar una especie de carpa con algunas alga y hojas, madera y cosas tiradas en la arena, provenientes de otros barcos.
La noche llegó y el preparó una fogata. Aunque la comida se agradecía, el estaba acostumbrado a comer poco, por lo que dejó que la chica terminara con su ración.
-Debiste traer el otro barril! Por qué eres así?.
Casi podía escucharse el dolor en su voz, aunque quizás era también el ron que había estado tomando desde que montaron el refugio.
-Capitana ...hip... Salazar ... dígame, por qué cazar piratas? Hum? Somos solo personas que aman el mar, cosa que por lo que veo, usted no hace,... si bien, a veces, solo pocas, robamos ... es para ...umm ... como Ruben Hood, el robaba y se lo daba a los pobres, misma historia.
Se acostó en la arena y la siguió mirando.
La española lo miraba con seriedad, quizás esperando a que se durmiera para llevárselo, ahogarlo o simplemente para que se callara.
El fuego se reflejaba en sus ojos y en su cabello. Quizás en otras circunstancias, el habría caido por esa sirena, aunque nunca es tarde para algo.
Por fin pudo relajarse un poco cuando vio el fuego y el refugio que habían preparado, ahora podía sentir más relajado y menos hinchado el lugar donde estaba herida, todo gracias al ungüento del pirata.
Llegada la noche veía las estrellas y también miraba como poco a poco Jack se emborrachaba con el ron que le consiguió.
-No solo cazo piratas... bueno, eso me encomendaron en España pero... ah, por culpa de uno es que soy así...
Le muestra sus piernas y frunce su ceño, no es que odie ser humana pero se supone que las sirenas no hacen eso, si, llegó a ser alguien importante pero no lo tenía planeado.
-Siempre estamos en grupo, una noche a una de las chicas le llegó el chisme de que el Holandés Errante antes de... ya sabes, estaba por nuestra zona, yo sabía que no debíamos meternos con ellos... pero Atara quiso meterse con ellos, cantó y algunos hombres cayeron... yo me mantuve alejada pero Calipso se molestó cuando trataron de encantar a David Jones... ah hubo una tormenta enorme y no pude escapar, la mayoría de las sirenas murió pero yo no había hecho nada... entonces ella me tomó y me hechizó...
Alza sus hombros y ve que el hombre trata con sus fuerzas de seguir despierto escuchando la historia, sabe que le es difícil por el efecto del ron, sin pensarlo ríe suelta cuando la cabeza del otro cae por el sueño y vuelve a levantarse.
-Me dio piernas... no puedo vivir en el agua por mucho tiempo y en tierra debía buscar algo qué hacer para sobrevivir...
Carraspea un poco y justo cuando termina de hablar el otro cae en los brazos de Morfeo, jamás lo dirá pero le causa gracia verlo dormir.
Ella se levanta y va a la orilla del mar hasta sentir las olas suaves y frías en sus pies, mira el reflejo de la luna en el agua calmada y suspira suave.
-Calipso... tú causaste este accidente... y ahora estoy con un pirata... cual... cuál es tu plan... por favor, necesito un indicio... algo... qué esperas de todo esto...
Pregunta toda confundida pues la tormenta que hizo que terminara aquí fue especifica para quedar así, para que solo Jack y ella terminen en esta isla. Se soba sus brazos y vuelve al refugio para descansar y tratar de dormir, pues los ronquidos de Jack son muy ruidosos.
Un hechizo. Claro, ahora todo tenía sentido.
Recordaba que la tripulación de Jones en ese momento, tuvo consigo el apoyo de la diosa, antes claro de que la hermandad la apresara en cuerpo humano.
Pero las sirenas, si bien no eran muy amigables, ellas no se arriesgarían a meterse con quien no deben. Pero la prometida de Jones, era otro asunto.
Sabía que era muy especial en cuanto a su relación con el pirata, pero tampoco era de hacer algo sin un propósito. Calipso siempre tenía un destino para sis víctimas, y si la española estaba viva, algo debía tener pendiente.
-Bueno, quizás fue lo mejor.-
Siguió escuchando la historia, pero en algún momento su cara tocó la arena, dejándolo en evidencia de que se estaba durmiendo.
Jack no logró entender el sentimiento que tuvo cuando escucho a la española reír. Podría jurar que hacía bastante tiempo que no lo hacía, por la cara que hizo al descubrir la mirada interrogante del otro.
Entonces tal vez la Diosa le tenía un plan trazado. El quedar los dos solos ahí tenía que significarse algo, pero no era como si Jack hiciera caso a los indicios del destino que Tia Dalma le otorgaba, a veces solo improvisaba conforme a la situación.
No pudo soltar un comentario sarcástico o algo porque cayó en un profundo sueño.
A la mañana siguiente le despertó el fuerte olor a quemado. La chica quizás olvido los peces en la fogata, o tal vez estaba quemando algunas plantas para hacer más medicina, o quizás ...
Se levantó de golpe. Un grito salió de su garganta al ver que el barril de ron, estaba en fuego.
-Que rayos estas haciendo?!? Acaso todas las mujeres odian el ron?!.-
La chica solo rodó los ojos y siguió prendiendo la madera.
Realmente quizo ahorcarla en ese momento. Solo esperaba que su tripulación encontrara el perla y lo buscaran. No podía durar más tiempo en esa isla con la chica.
-Pensé que ya éramos amigos! Nos contamos historias! Aaargh... por qué el Ron, Amelia?! Por qué?!.-
Lo que había quedado de ese ron que había bebido Jack la noche anterior le iba a servir para hacer una fogata enorme y ver si el humo llegaba hasta donde sea que su tripulación la encuentre, ya no importaba si entregaba a el pirata o no, anoche el mar se lo dijo, pero su instinto le pedía que busque auxilio, por eso usó el ron.
Estaba bebiendo un poco de agua de coco y entonces escucha a el otro gritar como una madre a la que le arrebataron el hijo o algo muy preciado.
Se aparata un poco cuando el otro grita y lloriquea, entonces sus ojos se abren grandes y brillantes, la ha llamado por su nombre.
-Para que nos rescaten, Jack... y ya no llores, mira... por eso solo traje un barril y el otro...
Le apunta a el mar y le muestra a el otro barril que estaba flotando en un solo lugar anclado a el arrecife, ese estaba lleno, obviamente lo usaría de igual manera a escondidas del pirata, pero no quería verlo así como un niño llorón.
Cuando el otro se da cuenta de todo se queda en silencio un momento y al hacer una cara de confusión ella no puede hacer más que reír, no puede aguantarlo, fue muy gracioso ver el cambio de humor repentino.
Se aleja de él un poco y toma la camisa que le había dado, está limpia y ella usa una tela blanca como un vestido que había encontrado en el mar.
-Ten, gracias por prestármela para cubrir mi cuerpo que tanto asco te da...
Alza las cejas, toma su coco y camina de nuevo a el refugio, si, sigue pensando en eso que dijo la primera vez que la vio, los hombres nunca la rechazaban pero bueno... era por que con su voz los encantaba, ahora esto era un golpe a su orgullo de mujer y peor, el de sirena.
Bebe un poco de su coco que todavía contiene mucha agua sabrosa y dulce, y entonces ríe suave otra vez escuchando que el otro se acaba de dar cuenta que su espada, no estaba en su lugar, ella la usó para abrir el coco y pues recolectar algo de madera para el fuego.
Respira hondo y mira la herida que el pirata le ha curado, se ve mucho mejor ahora y no duele mucho, mira dentro de la isla y ladea la cabeza, sabe y siente los cuerpos de agua que pueda haber cerca y como el otro sigue mirando cómo traer el barril del mar y dando su pésame al que se quema, se levanta y camina entre las palmeras... sonríe enorme cuando ve un pequeño lago en medio de la isla, es transparente y es agua dulce, hace años que no nadaba en agua dulce.
Sin recordar a Jack, se desnuda y entra al agua ahora como sirena, se siente muy bien todo su cuerpo con la sensación liviana del agua dulce.
-Mmh~~~
Hizo ademanes hacia el cielo en su estrés. Verla ahí tan tranquila con un coco, le puso los nervios de punta.
Pero claro, aún quedaba otro barril flotando en el mar.
No pudo evitar mostrar su confusión, pensó que había utilizado ambos, bueno, ya era algo.
Toma su camisa y rueda los ojos. Sabía que las mujeres eran orgullosas, pero al parecer la sirenas ganaban.
-No me da asco, como podría? Solo dije que he visto mejores, lo cual debería ser un elogio, estas en el ... no se ... puesto tres? Si no le pasa nada al ron, subes al segundo, que te parece?
Fue por sus cosas y notó que faltaba su espada. Se puso en guardia ya que no sabía si la chica la había tomado o si la perdió entre la arena.
-Te llevaste mis cosas? Maldita sea quieres dejar de ...
Y ahí estaba, desnudándose frente a el de nuevo. Era la tercera, o cuarta?, vez que lo hacía. Una más y se desmayaría.
Se sentó a la orilla del lago para relajarse un poco. Quizás la ayuda vendría en un momento. Solo esperaba que fuera el perla y no los españoles.
-Me creerías si te dijera, que soy inmune a las de tu especie? Una vez estuve en una ... misión, de prisionero, más que nada. Al parecer no soy el tipo de piratas que las sirenas pueden encantar.-
La sirena nadó hacia el mirándolo con duda.
Había pasado hace mucho, mucho antes de lo que pasó con Teach, se dio cuenta de que el canto no le afectaba. Tal vez era porque amaba más el océano que a una dulce voz.
-Desde niño, siempre me metía en problemas. Mi padre me llevaba a las mejores aventuras, antes de que ... se retirara, por la muerte de mi madre.
Jugó un poco arrojando piedras al agua, obviamente esquivando a la española que nadaba felizmente por ahí.
-Que hay de ti? Extrañas a tu familia? No digo que no disfrutes de matar piratas y de que todo el océano teme más al “Matador” que a las propias criaturas, pero, no quisieras volver al mar? .-
Jack odiaba estar en tierra, muchas veces lo habían abandonado en islas a que muriera en soledad. Pero Calipso le había ayudado a poder escapar de ellas, para seguir con sus aventuras a mar abierto.
La única vez que no le importó morir en soledad, fue cuando se hundió esposado al Perla.
Nadaba tranquila disfrutando de esta agua que era mas relajante que el agua salada del mar.
Entonces escucha que Jack no cae ante los encantos de las sirenas y se pone curiosa, si, es una capitana pero igual un ser del mar y encontrar un pirata que no cae ante el canto de una sirena es muy raro, la primera vez para ella en verdad.
No sabe porque pero, se queda atenta a todo lo que el pirata tiene que contarle y resopla un poco, se siente rara tener cosas en común con su enemigo, si no fuera por su orgullo de odiar a los piratas gracias a Jones... trataría de encantarlo, pero solo para ella, no para comerlo... o por lo menos no en ese sentido. Vuelve a la realidad cuando las preguntas son lanzadas a ella.
-Extraño el mar... lo extraño tanto, extraño a mis hermanas, extraño nadar sin preocuparme de que si estoy en el fondo vuelva a ser humana y muera ahogada... si, es bueno ser alguien importante en tierra, que todos me hagan caso y me teman, no solo piratas... sabes como somos las sirenas... ver a esos hombres bajo mi control... pero nada se compara a nadar por donde quieras... conocer nuevas aguas... encantar piratas...
Alza una ceja y lo mira de reojo, quisiera encantarlo, su lado de sirena lo llama, luego se hace la loca y comienza a sentir ansiedad, otra vez, maldito Jones, se pone las manos en la cara y gime dolorida, el pirata la mira algo confundido y... preocupado?
Luego unos segundos sale del agua con sus piernas y se viste nuevamente.
-A esto me refería... de la nada puede suceder en mar abierto y muero... aún no entiendo... qué debo hacer para que Calipso deshaga esto... quiero ser libre otra vez y volver a mi amado mar... mi amor por el mar es igual de intenso que tú, como veo que tú igual adoras el agua...
Camina hacia la fogata de nuevo, se pone a pensar en qué será de ella si llegan los piratas primero, bueno, se las podrá arreglar sola a no ser que la tripulación de Jack la quiera tomar para ser su amuleto de la suerte, tendría que huir nadando hasta donde pueda.
Cuando llega a la costa se pone nerviosa ya que lo que ve es el Perla Negra, no el Silent Mary... respira hondo y mira a Jack, no sabe si le ofrecerá ir con él y quizá dejarla en un puerto cercano... ay pero esos piratas...
-Mmhhh... parece que la ayuda llegó a ti, Jack...
Y aunque su orgullo pirata le dijera lo contrario, tenían demasiado en común.
Tal vez el destino los puso en bandos contrarios, pero ahí estaban ellos dos, solos en una isla hablando de sus anhelos y secretos.
No le creerían si les dijera a todos los marinos que llegaron a ser ... camaradas, de supervivencia.
Sonríe ampliamente al escucharla decir que le gustaría volver a encantar piratas. Se reservará el comentario para después, porque la ve doblarse con dolor, por un momento pensó que la herida había vuelto a lastimarla, pero al verla salir enfurecida siendo otra vez humana lo entendió.
-Entonces crees que el hechizo se pueda romper? Quizás es solo cuestión de que encuentres quien navegue siempre por el mar ...
Su voz fue bajando de tono. Insinuó ingenuamente que quizás después de esto podrían navegar juntos, pero ni siquiera eran amigos ... o si?
Al fondo del horizonte, observó el hermoso Perla Negra.
-Siiii siiii, esos son mis hombres! Nunca encontrarás cucarachas más leales que esos te lo aseguro.-
Camino hasta la orilla para hacerles señales, pero se dió cuenta de algo importante.
Que les diría acerca de la chica? No sabe si ella estará de acuerdo en acompañarlo, y el no podía dejarla ahi, para que muriera.
Miró hacia atrás y la vió en la sombra abrazando sus piernas. Una escena conmovedora.
Fue hasta ella y le ofreció la mano.
-Levántate y tráeme ese barril de ron como ofrenda para todos, debo agradecerles que nos rescataron, ademas si me ven sin ron me dejan aquí...
Miró con tristeza las cenizas del barril anterior, muerto con honor.
La sirena le sonrió y acepto su ayuda para levantarse. Sus ojos se conectaron por un segundo y no pudo evitar pensar en lo que había dicho, de ser inmune a las sirenas. Bueno, al parecer no a todas.
Se asusto y mejor se fue a seguir viendo como su tripulación lo venía a rescatar. Debía pensar rápido una excusa para poder subir a la nave a la chica.
Armando Salazar, así conocían al capitán de la flota Silent Mary, el mejor capitán que ha surcado el mar, lo conocen por ir cazando piratas pero también resguardando las costas de invasiones de otros extraños lugares. Aunque lo de los piratas ya lo dejó hace un tiempo, habían muchas peleas y pérdidas por parte de su tripulación, prefiere hacer cosas más “relajadas” que le dejen una buena ganancia.
Últimamente lo único que importa es el oro y para quien trabaja, es lo único por lo que vale la pena pelear, ya no el bien de las personas por lo cual antes se peleaba, ahora es aburrido.
Otro detalle que se menciona con frecuencia en la vida del Capitán Salazar, es que una sirena siempre ayuda a su tripulación en todas sus batallas, incluso cuando perdían, gracias a la sirena tenían un poco de oro o quizá capturaban a algún pirata importante para hacerlo pagar.
Cada que escucha esos cuentos se larga a reír, Amelia Salazar está detrás de la máscara del gran capitán español, era la mejor, pero no podían permitirse, los más grandes, que una mujer lidere toda la flota... por eso es que siempre esconde su cara, siempre viste de hombre y... casi nunca se lo ve en batalla, bueno, al inicio si, pero a partir de la mitad no, justo cuando aparece la sirena, que curioso...
pero eso es otro asunto que todos dejaron de lado.
-Vamos Vamos!
Hoy era un día que debían buscar una nave que se había robado una reserva especial de ron del rey, le hacía rodar sus ojos el pensar que solo por eso estaba poniendo a su gente en riesgo, pero espera no se haga tanto escándalo como otras veces.
-Haremos lo de siempre... sirena aparece y ustedes en silencio toman el ron mientras los piratas están distraídos...
Termina de explicar y cuando están en medio camino ve nubes negras, parece que habrá tormenta, pero ya no tiene caso, aunque den media vuelta ahora, la tormenta les llegaría y quizá sea solo unas cuantas gotas, si vuelve con las manos vacías el rey va a bajarles el sueldo a él y al contramaestre, sabe que no es prudente, peor para ella siendo mujer.
Pone el timón en la dirección correcta y acomoda la tela que usa en su cara, no deben ver que es mujer, peor un pirata, sería una ventaja para ellos el aprovecharse y burlarse del imperio español.
No le queda de otra más que ir a la batalla, sin pensar que esas nubes negras no son solo unas gotas...
Su tripulación jamás se había puesto tan contenta, los piratas bailaban, cantaban alcoholizados y felices, brindando por otro atraco exitoso.
-Yo les dije, el rey tiene mucho ron para el solo.-
La tripulación del Perla Negra había tenido éxito en su ultimo atraco. Se sabía que el rey español era muy aficionado del ron, teniendo reservas enormes junto a su fortuna. No había sido dificil, tan solo habían utilizado las distracciones necesarias y el silencio de la noche, aprovechando que el rey entró a la bobeda y tomó hasta caer al suelo de lo ebrio que se puso. El rey pensaba que el ron era lo único por lo que no debía preocuparse de que le fuera robado, pero ademas de el, habían más interesados en ese ron, los piratas por ejemplo, y uno más en especifico.
Jack Sparrow, famoso por siempre escabullirse de la horca y de los piratas que buscan saldar sus deudas. El siempre capitan del famoso barco pirata que más problemas daba.
-“Jack, todo esto es muy bueno, pero que pasará si el rey envía a ... al ... al matador.”
Gibbs como siempre, tenía razón. Pero era algo que Jack ya había tenido en cuenta.
Decían que no había barco que se salvara del conocido Silent Mary, comandado por el Capitan Salazar.
Miles de rumores y leyendas sonaban alrededor de este, pero el más seguro, era el de la extraña sirena que siempre les atraía la suerte.
Después de todas sus aventuras, el podía constatar que estas existían, y que si lograbas tener un vinculo especial, podían ayudarte en tus problemas, quizás había una especie de pacto, que claro, Jack iba a averiguar para poderse ganar a la sirena y utilizarla a su favor.
Tenía meses pensando en esa situación. En como lograr atrapar a la sirena, así pusiera a toda su tripulación en riesgo, igual no era la primera vez.
-Vamos a Isla Fortuna, estaremos a salvo en tierra, igual no creo que sepan quienes robaron ... o si?
La isla estaba cercas, ahí podrían abastecerse de pólvora y algunas cosas más, claro que por primera vez en mucho tiempo, el alcohol no iba a faltar.
Como si el destino se hubiera reído en su cara, que usualmente siempre lo hacía, a lo lejos una tormenta se acercaba, y junto a esta, un barco español muy conocido.
Sabía que algo estaba pasando en las aguas del mar que claramente se ponían oscuras por las nubes que tapaban a la hermosa luna, no había reflejo en el océano, era como estar flotando en la nada... pero no quería dejar ir al barco pirata, ni siquiera iba a querer pelear por salir de esa maldita zona de inmediato.
Acomoda su sombrero y deja a Lesaro en el timón, se acercaba a ver las aguas de cerca... quizá la tormenta se estaba alineando con las aguas del mar para causar un gran desastre.
Vuelve de inmediato con su mano derecha y habla con él a solas.
-Prepara los botes de emergencia y los quiero listos para marcharse cuando dé la señal, el barco encallará pero quiero que sobrevivan a lo que sea que nos tiene preparado esta tormenta... yo me quedaré al timón, es mi barco y yo su capitán
Deja todo en claro aunque su tripulación no quiere abandonarla, sabe que deben obedecer para que no mueran, si todo sale bien ya se encargará del rey y el pago que debe darles.
Vuelve al mando y cuando están cerca del barco los truenos y un viento muy fuerte que casi la lanza volando, los detiene, a ambos barcos, por un breve momento cruza la mirada con el capitán de aquel barco pirata y ambos están desconcertados.
Gruñe de rabia pues el maldito clima resultó siendo su mayor enemigo esta noche.
Cuando se estabilizan va donde su tripulación y les ordena ir a los botes y resguardarse, a la mierda el ron, le compraría la mitad de los barriles al rey, no va a arriesgar a su gente por unos cuantos barriles de ron en medio de una gran tormenta.
La lluvia no tarda en llegar y como no ha presentado amenaza a los piratas se alivia pues es un problema menos, aunque... si la tormenta es fuerte y deja el barco pirata varado, puede ir por uno o dos barriles ella sola.
Las olas se unen a los rugidos del viento y tiene que volver de inmediato al timón, es como si el mar estuviera empujando a ambos barcos lejos de cualquier costa, incluso lejos de esa isla de prostitutas y borrachos.
Su tripulación ya la ve lejos en los botes gritando por ella, su sombrero se va con el viento y su pelo largo y negro, queda suelto, junto con su rostro, la tela que usaba se ha bajado en un poco, ya la vio alguien y ese alguien es el capitán pirata... que justo se miran frente a frente por que la marea, la fuerza de Calipso ha jugado con los barcos... haciendo que se choquen de frente.
-Aghhh! Aah aahh
Un trozo de madera le atraviesa en su costado, como una astilla, nada de muerte pero duele y le impide caminar tan rápido como quisiera.
Llega a la orilla viendo las olas fuertes, escucha los gritos del capitán pirata hacia su tripulación mientras se quita su ropa... lanzándose al mar en busca de refugio de la gran tormenta.
Ella es la sirena de la suerte.
La tormenta llegó estruendosa y destructora, antes de lo que había previsto.
La neblina cubrió la nave y la isla dejó de verse, ni siquiera podían verse entre ellos.
Un golpe lo tiró junto a sus hombres. Rápidamente ordenó que abandonaran el barco, lo mantendría estable un tiempo en lo que todos trataban de llegar a tierra y protegerse.
-Gibbs, toma, traten de llegar a tierra y resguárdense. Mañana buscaremos el perla de nuevo, ha soportado peores cosas, confío en que saldrá ileso.
Le entregó su vieja brújula y los mandó a los botes.
Cada pirata aseguró los barriles en la nave, y rezaron a la diosa de los mares que perdonara su motín y su barco.
Jack no pudo evitar unirse, les había costado conseguir tanto preciado ron como para que el mar se los arrebatara.
Cuando todos iban saliendo, miró hacia el barco rival, sus ojos se abrieron y no pudo dejar de estar al tanto. Era mujer, el matador del mar era mujer.
El barco se sacudió salvajemente y tiró un bote al océano de manera brusca. Les grito a todos que se quedaría ahí, con su nave.
Miró de nuevo al puesto del capitan y lo único que alcanzó a ver fue que había saltado al agua.
-Acaso está loca?...
Cuando se acercó a estribor a ver donde había caido la capitana, vio con claridad a la sirena.
-No puede ....
Una ola lo derribó del barco. Cayendo en el océano furioso, en cierta manera le molestaba no haberse quedado con su barco como buen capitan, pero prefería sobrevivir para seguir navegando.
El sol en sus ojos le despertó. Estaba vivo, mojado y en medio de una jodida isla desierta.
En esos momentos se sentía como un deja vu muy jodido.
Se incorporó y parpadeó algunas veces, adaptando sus ojos al sol, donde estaba?!
Al parecer la tormenta había sido tan fuerte que terminó arrastrándolo más lejos de lo que pensó.
-Ahh por qué le di mi brújula a Gibbs? Donde demonios estoy? ...
Si, se supone que le es fácil estar en el agua y moverse en esta, pero ahora las aguas estaban igual de furiosas que la tormenta allá arriba, le costaba moverse contra corriente, en especial con la herida en su costado, justo hoy tuvo que pasar todo esto.
Respira hondo y en eso ve un cuerpo caer al agua, es el capitán del barco pirata, piensa en dejarlo ahogarse pero puede ser su salida, su mejor excusa con el rey, si lo lleva ante él.
Toma todas sus fuerza y lo agarra de su camisa, lo jala y continua nadando sin saber bien el rumbo, solo ve los desastres de la tormenta por encima y por abajo solo oscuridad y movimiento del agua, burbujas, de todas formas solo puede nadar por encima del agua para que el pirata respire.
Luego de mucho tiempo ve un cuerpo de tierra cerca, agradece pues ya estaba a punto de rendirse.
Sale hasta la orilla dejando al pirata en la arena fría, ella igual se arrastra un poco más allá, dejando caer su cuero cansado de espaldas y este se relaja no solo al quedarse quieto, sino que ve el cielo despejado, eso significa no más tormentas.
Sus ojos se cierran y queda rendida, no es hasta el otro día que despierta por la brisa del mar.
-Mgh... auh...
Se toca su costado y suspira, no está sanada pero está mejor por el agua de sal, con cuidado se levanta y ve sus piernas, mierda, está desnuda y el pirata ya no está donde lo dejó. Inmediatamente se incorpora y pone su largo pelo delante para cubrir sus senos, mientras que sus manos cubren su parte íntima.
Mira para todos lados y ve al pirata sentado en una roca mirándola, no puede evitar sentirse avergonzada pues... no ha estado desnuda frente a un hombre... JAMÁS.
-Mi... Mira a otro lado! Por el amor de Dios debes tener un poco de decencia para dejar a una mujer desamparada desnuda, en paz...
Lo mira todo molesto y como el otro se pone a reír, toma unas algas y con eso logra cubrir un poco de su cuerpo. Necesita aunque sea una tela rota o algo, pero tampoco puede buscar pues no quiere que el pirata siga viendo su cuerpo.
Camino un poco para ver si podía reconocer la isla y encontró a la capitan del Silent Mary varada en la playa ... desnuda.
Parpadeo un poco y miro a los lados, como si alguien fuera a espiar junto a el, se abofeteo mentalmente y camino hacia el lugar.
La chica se estaba despertando, así que rápido se sentó en una formación de rocas de ahí, observando.
-Asi que, Capitana eh ... sinceramente eso es lo que menos me sorprende, de hecho es admirable que alguien tan ... tu, este a cargo de tan honorable armada. Pero dime linda, como alguien abandona su vida en el océano para estar, bajo el mando de alguien?
Claro que se refería a su vida como sirena. Su teoría más fuerte era que la chica se harto del mar y salió a hacer una vida en tierra, no dudaba que fuera culpa de alguna maldición u otra cosa, pero, igual le interesaba conocer un poco más de su secreto.
La vió preocupada tratando de taparse más que por contestar su pregunta.
Se sintió ofendido y rodando los ojos, se quito su camisa y se la lanzó.
-Mira, he visto mejores cuerpos que ese, despreocúpate de que esté aquí por ... quererte ver desnuda.
Hizo una mueca de desagrado, pero sinceramente, no estuvo nada mal la vista.
Mientras a regañadientes la capitana se ponía la camisa, el pudo observar con detenimiento la herida en su costado. Se veía mal y al parecer le molestaba.
-Si te portas bien, puedo ayudarte con tu herida, a menos que tus poderes marinos te curen, si es así, puedo ver?.
Ante la negativa de mala gana que le dió ella, Jack solo se levantó y se alzó de hombros. Igual quizás más tarde, si encontraba las plantas que necesitaba, le ayudaría un poco. Aunque nadie le creyera, tenía algo de caballerosidad en el.
Siguió caminando con la española gritándole unas cosas a la espalda, gracioso, eso también le recordaba viejas situaciones que había vivido.
Miro por un momento hacia ella y la vió vestida solo con su camisa, tuvo que detenerse y concentrarse en otra cosa, sabía que si decía algo, era capaz de ahogarlo, o en esta situación, comerselo, y no en una buena forma.
-Shu, deja de seguirme rara.-
Toma la camisa y se la pone aunque no le guste la idea de que fue gracias s un pirata que ahora está con algo de prenda en su cuerpo y no como una loca desnuda.
Era increíble com cada palabra que decía el otro se sorprendía, es primera vez que alguien le habla de esa forma, obvio ha escucha insultos y cosas denigrantes pero no oraciones completas tan... tan llenas de sentido en la boca de aquel pirata... que ahora estaba con el torso desnudo, era tan moreno, como si el sol hubiera pintado capa por capa hasta llegar a ese tono tostado en él... parpadea y vuelve a la realidad, enserio se puso a pensar en eso?
-Ah... no soy rara! Qué te pasa... y pues somos los únicos aquí, por si no lo notas, debemos unirnos... para sobrevivir, a no ser que quieras morir solo y desamparado en esta horrible isla... por que bien sabes que me puedo ir nadando...
Se cruza de brazos frente a él cuando logra detenerlo y lo mira algo molesta, sabe que su rostro de molestia es más el de una nila malcriada, es por eso que usaba la tela en su rostro cuando es capitán.
-Además no puedo dejarte solo, vales mucho para la corona española... y bueno, hay algo en el agua que te interesa y yo lo puedo traer fácilmente a la orilla para tu degusto... capitán...
Cuando le dice su nombre asiente y lo repite, Jack, muy acorde con su personalidad, simple, relajado y sencillo. Luego le apunta a lo que le estaba ofreciendo dos barriles de ron flotando más allá de la orilla, quietos pues la corriente está tranquila.
-Y por cierto me llamo Amelia... no rara... y bueno, si los quieres debes pensar y decidir rápido, la corriente cambia de un momento a otro, capitán Jack...
Suspira suave y se va a sentar bajo una palmera donde da la sombra, luego toca su herida y respira hondo, no tiene tanta fuerza para sanarla y además debe estar en su forma de sirena para hacerlo... es muy complicado y la verdad que le da un poco de flojera canalizar sus energías para que su piel se regenere.
-Si quieres unirte a mi, debes al menos invitarme a cenar, no creas que soy tan fácil ...
Siguió caminando sin importarle nada, buscando entre algunos restos de barco algo que valiera la pena.
No era la primera vez que estaba atascado en una isla desierta, había escapado de morir en una, dos veces, una tercera no sería difícil.
-Ademas, si quieres irte adelante, yo podré sobrevivir por mi cuenta. Antes muerto que hacer tratos con ... peces...
Se detiene en cuanto la mujer lo alcanza y se pone frente a el; lucía molesta, y se veía adorable, cuantos años tendría esa chica, bueno era una sirena, quizás como mil.
-Aunque hablando de eso, no hueles a pez. No se si sea bueno o malo pero al menos no me dará dolor de cabeza.-
Le palmeo la cabeza y siguió caminando, recogiendo algunas cosas en el camino.
-Ahhh... quieres entregarme? Enserio? Ni siquiera tenemos naves! Ademas no me llevo muy bien con tu rey, aunque ... como crees que reaccione si le digo que su mejor capitan es una sirena? No dudo que tu cuerpo sea expuesto al publico, son muy chismosos. Una vez vi que fisgoneaban a un tipo enano....
Vio a donde apuntaba y se veían los bellos barriles flotando; su salvación.
La mira y luego mira los barriles, la idea era tentadora, podría emborracharse hasta que un barco comercial pasara por ahí, o que su tropa lo buscara con ayuda de la brújula.
-De acuerdo, ve por ellos, luego te dire mi plan para salir de aquí ... Amelia ... suena mejor Armando, pero sería muy extraño llamarte así a partir de ahora.
Se sentó a su lado y le hizo señas de que se moviera de la sombra y fuera por los barriles.
La azabache se levanto mirándolo enojada. El solo le dió su mejor sonrisa y se acomodó bajo la sombra.
Fastidiarla era muy sencillo, sumándole que quizás odiara a los piratas como la mayoría de la gente lo hace. Iba a ser muy divertido pasar tiempo con la sirena de la suerte.
Mientras la otra nadaba, el se puso a hacerle una especie de ungüento, conocía esa medicina fácil de conseguir gracias a que la tia Dalma, ahora la Diosa Calipso, le ayudaba cuando tenía heridas fuertes provocadas por alguna pelea.
No podía creerlo, ella haciéndole caso a un pirata de ir s nadar y traer esos bobos barriles de ron, pero no iba a traer ambos, de paso buscaría un poco de comida, peces que sean comestibles y baste para ambos.
Nada tranquila ya que la corriente no es fuerte y ata un barril al fondo del mar con una soga que encontró en el fondo, no iba a llevar ambos de una sola vez. El otro lo va empujando lentamente ya que no tiene muchas fuerzas, cuando lo deja en tierra, vuelve para cazar dos peces.
Sale del agua nuevamente desnuda, ya sin importarle que el otro la ves, si dijo que hay mejor cuerpos que el de ella entonces no lo va a mirar, aunque extrañamente ese comentario le removió un poco su orgullo como mujer.
Logra cazar dos peces de buen tamaño, tuvo que clavarle las uñas para que murieran y dejaran de moverse, sale del mar y camina donde el otro, dejando los peces en la arena, sin aguantar mas se deja caer s su lado, donde estaba sentada antes de ser enviada al agua.
Respira hondo y siente las manos del pirata acercarse, se sobresalta un poco pero luego lo deja, acomoda la camisa para que vea donde ha sido el daño.
-Gracias...
Lo dijo en voz baja mientras el pirata le ponía la mezcla de hierbas en la herida, si, sabe reconocer amabilidad cuando la ve, es entonces que se pone a pensar lo que le dijo... que si lo entrega el otro revelará su secreto... y será expuesta como un mero trofeo del rey de España, obviamente eso no iba a pasar.
-Debo pensarlo... lo de tu entrega, pero mientras tanto debes ayudarme a encender una fogata para la noche y hacer un refugio... por favor
Escucha como el otro comienza q quejarse y es le hace rodar los ojos, en parte es gracioso, pero espera en verdad le ayude a construir refugio, si, puede dormir en el mar pero no es lo mismo que dormir en tierra y al lado de una fogata caliente.
-Me ayudas o voy en este instante a destruir tu preciado barril de ron...
Alza las cejas de forma amenazante y el moreno se hace el ofendido, todo menos el ron, ya sabe con qué amenazarlo de aquí en adelante, aunque para el otro barril tiene otras ideas.
Observa desde lejos como la sirena pelea con los barriles, no puede evitar reír ante eso.
Las sirenas que conoció hace algún tiempo eran más ágiles y siniestras, ademas de que casi todas lo odiaban, cabía mencionar.
Se puso a pensar el por qué de que ella se convirtiera en capitan, en lugar de andar por el mundo comiendo hombres, como sus costumbres ... marinas? Dictaban.
Su mente se aclara cuando la ve salir desnuda de nuevo, acaso sería costumbre? Igual no era mala vista, el encantado podría estar mirándola todo el día.
Su ceño se frunce al verla acercarse casi sin aliento. Al parecer el golpe había sido peor. Rápidamente le puso la mezcla y se concentró en el bello barril que estaba frente a el, ignorando el agradecimiento.
Obvio no iba a dejar que nadie se enterara que ayudo a la Capitana más temida por los mares, quedaría como traidor.
-Ahhh no hay mucho que pensar, no me vas a entregar, y si lo haces escaparé, simple.-
Iba a recostarse y dormir pero la amenaza le caló hasta los huesos. Como se atrevía a siquiera pensar en destruir la bebida más preciada de el? Acaso estaba loca?
-Que tan bajo tienes que caer como para amenazar al barril? Estar fuera del agua afectó tus sentidos ... pez.-
La ayudó a levantar una especie de carpa con algunas alga y hojas, madera y cosas tiradas en la arena, provenientes de otros barcos.
La noche llegó y el preparó una fogata. Aunque la comida se agradecía, el estaba acostumbrado a comer poco, por lo que dejó que la chica terminara con su ración.
-Debiste traer el otro barril! Por qué eres así?.
Casi podía escucharse el dolor en su voz, aunque quizás era también el ron que había estado tomando desde que montaron el refugio.
-Capitana ...hip... Salazar ... dígame, por qué cazar piratas? Hum? Somos solo personas que aman el mar, cosa que por lo que veo, usted no hace,... si bien, a veces, solo pocas, robamos ... es para ...umm ... como Ruben Hood, el robaba y se lo daba a los pobres, misma historia.
Se acostó en la arena y la siguió mirando.
La española lo miraba con seriedad, quizás esperando a que se durmiera para llevárselo, ahogarlo o simplemente para que se callara.
El fuego se reflejaba en sus ojos y en su cabello. Quizás en otras circunstancias, el habría caido por esa sirena, aunque nunca es tarde para algo.
Por fin pudo relajarse un poco cuando vio el fuego y el refugio que habían preparado, ahora podía sentir más relajado y menos hinchado el lugar donde estaba herida, todo gracias al ungüento del pirata.
Llegada la noche veía las estrellas y también miraba como poco a poco Jack se emborrachaba con el ron que le consiguió.
-No solo cazo piratas... bueno, eso me encomendaron en España pero... ah, por culpa de uno es que soy así...
Le muestra sus piernas y frunce su ceño, no es que odie ser humana pero se supone que las sirenas no hacen eso, si, llegó a ser alguien importante pero no lo tenía planeado.
-Siempre estamos en grupo, una noche a una de las chicas le llegó el chisme de que el Holandés Errante antes de... ya sabes, estaba por nuestra zona, yo sabía que no debíamos meternos con ellos... pero Atara quiso meterse con ellos, cantó y algunos hombres cayeron... yo me mantuve alejada pero Calipso se molestó cuando trataron de encantar a David Jones... ah hubo una tormenta enorme y no pude escapar, la mayoría de las sirenas murió pero yo no había hecho nada... entonces ella me tomó y me hechizó...
Alza sus hombros y ve que el hombre trata con sus fuerzas de seguir despierto escuchando la historia, sabe que le es difícil por el efecto del ron, sin pensarlo ríe suelta cuando la cabeza del otro cae por el sueño y vuelve a levantarse.
-Me dio piernas... no puedo vivir en el agua por mucho tiempo y en tierra debía buscar algo qué hacer para sobrevivir...
Carraspea un poco y justo cuando termina de hablar el otro cae en los brazos de Morfeo, jamás lo dirá pero le causa gracia verlo dormir.
Ella se levanta y va a la orilla del mar hasta sentir las olas suaves y frías en sus pies, mira el reflejo de la luna en el agua calmada y suspira suave.
-Calipso... tú causaste este accidente... y ahora estoy con un pirata... cual... cuál es tu plan... por favor, necesito un indicio... algo... qué esperas de todo esto...
Pregunta toda confundida pues la tormenta que hizo que terminara aquí fue especifica para quedar así, para que solo Jack y ella terminen en esta isla. Se soba sus brazos y vuelve al refugio para descansar y tratar de dormir, pues los ronquidos de Jack son muy ruidosos.
Un hechizo. Claro, ahora todo tenía sentido.
Recordaba que la tripulación de Jones en ese momento, tuvo consigo el apoyo de la diosa, antes claro de que la hermandad la apresara en cuerpo humano.
Pero las sirenas, si bien no eran muy amigables, ellas no se arriesgarían a meterse con quien no deben. Pero la prometida de Jones, era otro asunto.
Sabía que era muy especial en cuanto a su relación con el pirata, pero tampoco era de hacer algo sin un propósito. Calipso siempre tenía un destino para sis víctimas, y si la española estaba viva, algo debía tener pendiente.
-Bueno, quizás fue lo mejor.-
Siguió escuchando la historia, pero en algún momento su cara tocó la arena, dejándolo en evidencia de que se estaba durmiendo.
Jack no logró entender el sentimiento que tuvo cuando escucho a la española reír. Podría jurar que hacía bastante tiempo que no lo hacía, por la cara que hizo al descubrir la mirada interrogante del otro.
Entonces tal vez la Diosa le tenía un plan trazado. El quedar los dos solos ahí tenía que significarse algo, pero no era como si Jack hiciera caso a los indicios del destino que Tia Dalma le otorgaba, a veces solo improvisaba conforme a la situación.
No pudo soltar un comentario sarcástico o algo porque cayó en un profundo sueño.
A la mañana siguiente le despertó el fuerte olor a quemado. La chica quizás olvido los peces en la fogata, o tal vez estaba quemando algunas plantas para hacer más medicina, o quizás ...
Se levantó de golpe. Un grito salió de su garganta al ver que el barril de ron, estaba en fuego.
-Que rayos estas haciendo?!? Acaso todas las mujeres odian el ron?!.-
La chica solo rodó los ojos y siguió prendiendo la madera.
Realmente quizo ahorcarla en ese momento. Solo esperaba que su tripulación encontrara el perla y lo buscaran. No podía durar más tiempo en esa isla con la chica.
-Pensé que ya éramos amigos! Nos contamos historias! Aaargh... por qué el Ron, Amelia?! Por qué?!.-
Lo que había quedado de ese ron que había bebido Jack la noche anterior le iba a servir para hacer una fogata enorme y ver si el humo llegaba hasta donde sea que su tripulación la encuentre, ya no importaba si entregaba a el pirata o no, anoche el mar se lo dijo, pero su instinto le pedía que busque auxilio, por eso usó el ron.
Estaba bebiendo un poco de agua de coco y entonces escucha a el otro gritar como una madre a la que le arrebataron el hijo o algo muy preciado.
Se aparata un poco cuando el otro grita y lloriquea, entonces sus ojos se abren grandes y brillantes, la ha llamado por su nombre.
-Para que nos rescaten, Jack... y ya no llores, mira... por eso solo traje un barril y el otro...
Le apunta a el mar y le muestra a el otro barril que estaba flotando en un solo lugar anclado a el arrecife, ese estaba lleno, obviamente lo usaría de igual manera a escondidas del pirata, pero no quería verlo así como un niño llorón.
Cuando el otro se da cuenta de todo se queda en silencio un momento y al hacer una cara de confusión ella no puede hacer más que reír, no puede aguantarlo, fue muy gracioso ver el cambio de humor repentino.
Se aleja de él un poco y toma la camisa que le había dado, está limpia y ella usa una tela blanca como un vestido que había encontrado en el mar.
-Ten, gracias por prestármela para cubrir mi cuerpo que tanto asco te da...
Alza las cejas, toma su coco y camina de nuevo a el refugio, si, sigue pensando en eso que dijo la primera vez que la vio, los hombres nunca la rechazaban pero bueno... era por que con su voz los encantaba, ahora esto era un golpe a su orgullo de mujer y peor, el de sirena.
Bebe un poco de su coco que todavía contiene mucha agua sabrosa y dulce, y entonces ríe suave otra vez escuchando que el otro se acaba de dar cuenta que su espada, no estaba en su lugar, ella la usó para abrir el coco y pues recolectar algo de madera para el fuego.
Respira hondo y mira la herida que el pirata le ha curado, se ve mucho mejor ahora y no duele mucho, mira dentro de la isla y ladea la cabeza, sabe y siente los cuerpos de agua que pueda haber cerca y como el otro sigue mirando cómo traer el barril del mar y dando su pésame al que se quema, se levanta y camina entre las palmeras... sonríe enorme cuando ve un pequeño lago en medio de la isla, es transparente y es agua dulce, hace años que no nadaba en agua dulce.
Sin recordar a Jack, se desnuda y entra al agua ahora como sirena, se siente muy bien todo su cuerpo con la sensación liviana del agua dulce.
-Mmh~~~
Hizo ademanes hacia el cielo en su estrés. Verla ahí tan tranquila con un coco, le puso los nervios de punta.
Pero claro, aún quedaba otro barril flotando en el mar.
No pudo evitar mostrar su confusión, pensó que había utilizado ambos, bueno, ya era algo.
Toma su camisa y rueda los ojos. Sabía que las mujeres eran orgullosas, pero al parecer la sirenas ganaban.
-No me da asco, como podría? Solo dije que he visto mejores, lo cual debería ser un elogio, estas en el ... no se ... puesto tres? Si no le pasa nada al ron, subes al segundo, que te parece?
Fue por sus cosas y notó que faltaba su espada. Se puso en guardia ya que no sabía si la chica la había tomado o si la perdió entre la arena.
-Te llevaste mis cosas? Maldita sea quieres dejar de ...
Y ahí estaba, desnudándose frente a el de nuevo. Era la tercera, o cuarta?, vez que lo hacía. Una más y se desmayaría.
Se sentó a la orilla del lago para relajarse un poco. Quizás la ayuda vendría en un momento. Solo esperaba que fuera el perla y no los españoles.
-Me creerías si te dijera, que soy inmune a las de tu especie? Una vez estuve en una ... misión, de prisionero, más que nada. Al parecer no soy el tipo de piratas que las sirenas pueden encantar.-
La sirena nadó hacia el mirándolo con duda.
Había pasado hace mucho, mucho antes de lo que pasó con Teach, se dio cuenta de que el canto no le afectaba. Tal vez era porque amaba más el océano que a una dulce voz.
-Desde niño, siempre me metía en problemas. Mi padre me llevaba a las mejores aventuras, antes de que ... se retirara, por la muerte de mi madre.
Jugó un poco arrojando piedras al agua, obviamente esquivando a la española que nadaba felizmente por ahí.
-Que hay de ti? Extrañas a tu familia? No digo que no disfrutes de matar piratas y de que todo el océano teme más al “Matador” que a las propias criaturas, pero, no quisieras volver al mar? .-
Jack odiaba estar en tierra, muchas veces lo habían abandonado en islas a que muriera en soledad. Pero Calipso le había ayudado a poder escapar de ellas, para seguir con sus aventuras a mar abierto.
La única vez que no le importó morir en soledad, fue cuando se hundió esposado al Perla.
Armando Salazar, así conocían al capitán de la flota Silent Mary, el mejor capitán que ha surcado el mar, lo conocen por ir cazando piratas pero también resguardando las costas de invasiones de otros extraños lugares. Aunque lo de los piratas ya lo dejó hace un tiempo, habían muchas peleas y pérdidas por parte de su tripulación, prefiere hacer cosas más “relajadas” que le dejen una buena ganancia.
Últimamente lo único que importa es el oro y para quien trabaja, es lo único por lo que vale la pena pelear, ya no el bien de las personas por lo cual antes se peleaba, ahora es aburrido.
Otro detalle que se menciona con frecuencia en la vida del Capitán Salazar, es que una sirena siempre ayuda a su tripulación en todas sus batallas, incluso cuando perdían, gracias a la sirena tenían un poco de oro o quizá capturaban a algún pirata importante para hacerlo pagar.
Cada que escucha esos cuentos se larga a reír, Amelia Salazar está detrás de la máscara del gran capitán español, era la mejor, pero no podían permitirse, los más grandes, que una mujer lidere toda la flota... por eso es que siempre esconde su cara, siempre viste de hombre y... casi nunca se lo ve en batalla, bueno, al inicio si, pero a partir de la mitad no, justo cuando aparece la sirena, que curioso...
pero eso es otro asunto que todos dejaron de lado.
-Vamos Vamos!
Hoy era un día que debían buscar una nave que se había robado una reserva especial de ron del rey, le hacía rodar sus ojos el pensar que solo por eso estaba poniendo a su gente en riesgo, pero espera no se haga tanto escándalo como otras veces.
-Haremos lo de siempre... sirena aparece y ustedes en silencio toman el ron mientras los piratas están distraídos...
Termina de explicar y cuando están en medio camino ve nubes negras, parece que habrá tormenta, pero ya no tiene caso, aunque den media vuelta ahora, la tormenta les llegaría y quizá sea solo unas cuantas gotas, si vuelve con las manos vacías el rey va a bajarles el sueldo a él y al contramaestre, sabe que no es prudente, peor para ella siendo mujer.
Pone el timón en la dirección correcta y acomoda la tela que usa en su cara, no deben ver que es mujer, peor un pirata, sería una ventaja para ellos el aprovecharse y burlarse del imperio español.
No le queda de otra más que ir a la batalla, sin pensar que esas nubes negras no son solo unas gotas...
Su tripulación jamás se había puesto tan contenta, los piratas bailaban, cantaban alcoholizados y felices, brindando por otro atraco exitoso.
-Yo les dije, el rey tiene mucho ron para el solo.-
La tripulación del Perla Negra había tenido éxito en su ultimo atraco. Se sabía que el rey español era muy aficionado del ron, teniendo reservas enormes junto a su fortuna. No había sido dificil, tan solo habían utilizado las distracciones necesarias y el silencio de la noche, aprovechando que el rey entró a la bobeda y tomó hasta caer al suelo de lo ebrio que se puso. El rey pensaba que el ron era lo único por lo que no debía preocuparse de que le fuera robado, pero ademas de el, habían más interesados en ese ron, los piratas por ejemplo, y uno más en especifico.
Jack Sparrow, famoso por siempre escabullirse de la horca y de los piratas que buscan saldar sus deudas. El siempre capitan del famoso barco pirata que más problemas daba.
-“Jack, todo esto es muy bueno, pero que pasará si el rey envía a ... al ... al matador.”
Gibbs como siempre, tenía razón. Pero era algo que Jack ya había tenido en cuenta.
Decían que no había barco que se salvara del conocido Silent Mary, comandado por el Capitan Salazar.
Miles de rumores y leyendas sonaban alrededor de este, pero el más seguro, era el de la extraña sirena que siempre les atraía la suerte.
Después de todas sus aventuras, el podía constatar que estas existían, y que si lograbas tener un vinculo especial, podían ayudarte en tus problemas, quizás había una especie de pacto, que claro, Jack iba a averiguar para poderse ganar a la sirena y utilizarla a su favor.
Tenía meses pensando en esa situación. En como lograr atrapar a la sirena, así pusiera a toda su tripulación en riesgo, igual no era la primera vez.
-Vamos a Isla Fortuna, estaremos a salvo en tierra, igual no creo que sepan quienes robaron ... o si?
La isla estaba cercas, ahí podrían abastecerse de pólvora y algunas cosas más, claro que por primera vez en mucho tiempo, el alcohol no iba a faltar.
Como si el destino se hubiera reído en su cara, que usualmente siempre lo hacía, a lo lejos una tormenta se acercaba, y junto a esta, un barco español muy conocido.
Sabía que algo estaba pasando en las aguas del mar que claramente se ponían oscuras por las nubes que tapaban a la hermosa luna, no había reflejo en el océano, era como estar flotando en la nada... pero no quería dejar ir al barco pirata, ni siquiera iba a querer pelear por salir de esa maldita zona de inmediato.
Acomoda su sombrero y deja a Lesaro en el timón, se acercaba a ver las aguas de cerca... quizá la tormenta se estaba alineando con las aguas del mar para causar un gran desastre.
Vuelve de inmediato con su mano derecha y habla con él a solas.
-Prepara los botes de emergencia y los quiero listos para marcharse cuando dé la señal, el barco encallará pero quiero que sobrevivan a lo que sea que nos tiene preparado esta tormenta... yo me quedaré al timón, es mi barco y yo su capitán
Deja todo en claro aunque su tripulación no quiere abandonarla, sabe que deben obedecer para que no mueran, si todo sale bien ya se encargará del rey y el pago que debe darles.
Vuelve al mando y cuando están cerca del barco los truenos y un viento muy fuerte que casi la lanza volando, los detiene, a ambos barcos, por un breve momento cruza la mirada con el capitán de aquel barco pirata y ambos están desconcertados.
Gruñe de rabia pues el maldito clima resultó siendo su mayor enemigo esta noche.
Cuando se estabilizan va donde su tripulación y les ordena ir a los botes y resguardarse, a la mierda el ron, le compraría la mitad de los barriles al rey, no va a arriesgar a su gente por unos cuantos barriles de ron en medio de una gran tormenta.
La lluvia no tarda en llegar y como no ha presentado amenaza a los piratas se alivia pues es un problema menos, aunque... si la tormenta es fuerte y deja el barco pirata varado, puede ir por uno o dos barriles ella sola.
Las olas se unen a los rugidos del viento y tiene que volver de inmediato al timón, es como si el mar estuviera empujando a ambos barcos lejos de cualquier costa, incluso lejos de esa isla de prostitutas y borrachos.
Su tripulación ya la ve lejos en los botes gritando por ella, su sombrero se va con el viento y su pelo largo y negro, queda suelto, junto con su rostro, la tela que usaba se ha bajado en un poco, ya la vio alguien y ese alguien es el capitán pirata... que justo se miran frente a frente por que la marea, la fuerza de Calipso ha jugado con los barcos... haciendo que se choquen de frente.
-Aghhh! Aah aahh
Un trozo de madera le atraviesa en su costado, como una astilla, nada de muerte pero duele y le impide caminar tan rápido como quisiera.
Llega a la orilla viendo las olas fuertes, escucha los gritos del capitán pirata hacia su tripulación mientras se quita su ropa... lanzándose al mar en busca de refugio de la gran tormenta.
Ella es la sirena de la suerte.
La tormenta llegó estruendosa y destructora, antes de lo que había previsto.
La neblina cubrió la nave y la isla dejó de verse, ni siquiera podían verse entre ellos.
Un golpe lo tiró junto a sus hombres. Rápidamente ordenó que abandonaran el barco, lo mantendría estable un tiempo en lo que todos trataban de llegar a tierra y protegerse.
-Gibbs, toma, traten de llegar a tierra y resguárdense. Mañana buscaremos el perla de nuevo, ha soportado peores cosas, confío en que saldrá ileso.
Le entregó su vieja brújula y los mandó a los botes.
Cada pirata aseguró los barriles en la nave, y rezaron a la diosa de los mares que perdonara su motín y su barco.
Jack no pudo evitar unirse, les había costado conseguir tanto preciado ron como para que el mar se los arrebatara.
Cuando todos iban saliendo, miró hacia el barco rival, sus ojos se abrieron y no pudo dejar de estar al tanto. Era mujer, el matador del mar era mujer.
El barco se sacudió salvajemente y tiró un bote al océano de manera brusca. Les grito a todos que se quedaría ahí, con su nave.
Miró de nuevo al puesto del capitan y lo único que alcanzó a ver fue que había saltado al agua.
-Acaso está loca?...
Cuando se acercó a estribor a ver donde había caido la capitana, vio con claridad a la sirena.
-No puede ....
Una ola lo derribó del barco. Cayendo en el océano furioso, en cierta manera le molestaba no haberse quedado con su barco como buen capitan, pero prefería sobrevivir para seguir navegando.
El sol en sus ojos le despertó. Estaba vivo, mojado y en medio de una jodida isla desierta.
En esos momentos se sentía como un deja vu muy jodido.
Se incorporó y parpadeó algunas veces, adaptando sus ojos al sol, donde estaba?!
Al parecer la tormenta había sido tan fuerte que terminó arrastrándolo más lejos de lo que pensó.
-Ahh por qué le di mi brújula a Gibbs? Donde demonios estoy? ...
Si, se supone que le es fácil estar en el agua y moverse en esta, pero ahora las aguas estaban igual de furiosas que la tormenta allá arriba, le costaba moverse contra corriente, en especial con la herida en su costado, justo hoy tuvo que pasar todo esto.
Respira hondo y en eso ve un cuerpo caer al agua, es el capitán del barco pirata, piensa en dejarlo ahogarse pero puede ser su salida, su mejor excusa con el rey, si lo lleva ante él.
Toma todas sus fuerza y lo agarra de su camisa, lo jala y continua nadando sin saber bien el rumbo, solo ve los desastres de la tormenta por encima y por abajo solo oscuridad y movimiento del agua, burbujas, de todas formas solo puede nadar por encima del agua para que el pirata respire.
Luego de mucho tiempo ve un cuerpo de tierra cerca, agradece pues ya estaba a punto de rendirse.
Sale hasta la orilla dejando al pirata en la arena fría, ella igual se arrastra un poco más allá, dejando caer su cuero cansado de espaldas y este se relaja no solo al quedarse quieto, sino que ve el cielo despejado, eso significa no más tormentas.
Sus ojos se cierran y queda rendida, no es hasta el otro día que despierta por la brisa del mar.
-Mgh... auh...
Se toca su costado y suspira, no está sanada pero está mejor por el agua de sal, con cuidado se levanta y ve sus piernas, mierda, está desnuda y el pirata ya no está donde lo dejó. Inmediatamente se incorpora y pone su largo pelo delante para cubrir sus senos, mientras que sus manos cubren su parte íntima.
Mira para todos lados y ve al pirata sentado en una roca mirándola, no puede evitar sentirse avergonzada pues... no ha estado desnuda frente a un hombre... JAMÁS.
-Mi... Mira a otro lado! Por el amor de Dios debes tener un poco de decencia para dejar a una mujer desamparada desnuda, en paz...
Lo mira todo molesto y como el otro se pone a reír, toma unas algas y con eso logra cubrir un poco de su cuerpo. Necesita aunque sea una tela rota o algo, pero tampoco puede buscar pues no quiere que el pirata siga viendo su cuerpo.
Camino un poco para ver si podía reconocer la isla y encontró a la capitan del Silent Mary varada en la playa ... desnuda.
Parpadeo un poco y miro a los lados, como si alguien fuera a espiar junto a el, se abofeteo mentalmente y camino hacia el lugar.
La chica se estaba despertando, así que rápido se sentó en una formación de rocas de ahí, observando.
-Asi que, Capitana eh ... sinceramente eso es lo que menos me sorprende, de hecho es admirable que alguien tan ... tu, este a cargo de tan honorable armada. Pero dime linda, como alguien abandona su vida en el océano para estar, bajo el mando de alguien?
Claro que se refería a su vida como sirena. Su teoría más fuerte era que la chica se harto del mar y salió a hacer una vida en tierra, no dudaba que fuera culpa de alguna maldición u otra cosa, pero, igual le interesaba conocer un poco más de su secreto.
La vió preocupada tratando de taparse más que por contestar su pregunta.
Se sintió ofendido y rodando los ojos, se quito su camisa y se la lanzó.
-Mira, he visto mejores cuerpos que ese, despreocúpate de que esté aquí por ... quererte ver desnuda.
Hizo una mueca de desagrado, pero sinceramente, no estuvo nada mal la vista.
Mientras a regañadientes la capitana se ponía la camisa, el pudo observar con detenimiento la herida en su costado. Se veía mal y al parecer le molestaba.
-Si te portas bien, puedo ayudarte con tu herida, a menos que tus poderes marinos te curen, si es así, puedo ver?.
Ante la negativa de mala gana que le dió ella, Jack solo se levantó y se alzó de hombros. Igual quizás más tarde, si encontraba las plantas que necesitaba, le ayudaría un poco. Aunque nadie le creyera, tenía algo de caballerosidad en el.
Siguió caminando con la española gritándole unas cosas a la espalda, gracioso, eso también le recordaba viejas situaciones que había vivido.
Miro por un momento hacia ella y la vió vestida solo con su camisa, tuvo que detenerse y concentrarse en otra cosa, sabía que si decía algo, era capaz de ahogarlo, o en esta situación, comerselo, y no en una buena forma.
-Shu, deja de seguirme rara.-
Toma la camisa y se la pone aunque no le guste la idea de que fue gracias s un pirata que ahora está con algo de prenda en su cuerpo y no como una loca desnuda.
Era increíble com cada palabra que decía el otro se sorprendía, es primera vez que alguien le habla de esa forma, obvio ha escucha insultos y cosas denigrantes pero no oraciones completas tan... tan llenas de sentido en la boca de aquel pirata... que ahora estaba con el torso desnudo, era tan moreno, como si el sol hubiera pintado capa por capa hasta llegar a ese tono tostado en él... parpadea y vuelve a la realidad, enserio se puso a pensar en eso?
-Ah... no soy rara! Qué te pasa... y pues somos los únicos aquí, por si no lo notas, debemos unirnos... para sobrevivir, a no ser que quieras morir solo y desamparado en esta horrible isla... por que bien sabes que me puedo ir nadando...
Se cruza de brazos frente a él cuando logra detenerlo y lo mira algo molesta, sabe que su rostro de molestia es más el de una nila malcriada, es por eso que usaba la tela en su rostro cuando es capitán.
-Además no puedo dejarte solo, vales mucho para la corona española... y bueno, hay algo en el agua que te interesa y yo lo puedo traer fácilmente a la orilla para tu degusto... capitán...
Cuando le dice su nombre asiente y lo repite, Jack, muy acorde con su personalidad, simple, relajado y sencillo. Luego le apunta a lo que le estaba ofreciendo dos barriles de ron flotando más allá de la orilla, quietos pues la corriente está tranquila.
-Y por cierto me llamo Amelia... no rara... y bueno, si los quieres debes pensar y decidir rápido, la corriente cambia de un momento a otro, capitán Jack...
Suspira suave y se va a sentar bajo una palmera donde da la sombra, luego toca su herida y respira hondo, no tiene tanta fuerza para sanarla y además debe estar en su forma de sirena para hacerlo... es muy complicado y la verdad que le da un poco de flojera canalizar sus energías para que su piel se regenere.
-Si quieres unirte a mi, debes al menos invitarme a cenar, no creas que soy tan fácil ...
Siguió caminando sin importarle nada, buscando entre algunos restos de barco algo que valiera la pena.
No era la primera vez que estaba atascado en una isla desierta, había escapado de morir en una, dos veces, una tercera no sería difícil.
-Ademas, si quieres irte adelante, yo podré sobrevivir por mi cuenta. Antes muerto que hacer tratos con ... peces...
Se detiene en cuanto la mujer lo alcanza y se pone frente a el; lucía molesta, y se veía adorable, cuantos años tendría esa chica, bueno era una sirena, quizás como mil.
-Aunque hablando de eso, no hueles a pez. No se si sea bueno o malo pero al menos no me dará dolor de cabeza.-
Le palmeo la cabeza y siguió caminando, recogiendo algunas cosas en el camino.
-Ahhh... quieres entregarme? Enserio? Ni siquiera tenemos naves! Ademas no me llevo muy bien con tu rey, aunque ... como crees que reaccione si le digo que su mejor capitan es una sirena? No dudo que tu cuerpo sea expuesto al publico, son muy chismosos. Una vez vi que fisgoneaban a un tipo enano....
Vio a donde apuntaba y se veían los bellos barriles flotando; su salvación.
La mira y luego mira los barriles, la idea era tentadora, podría emborracharse hasta que un barco comercial pasara por ahí, o que su tropa lo buscara con ayuda de la brújula.
-De acuerdo, ve por ellos, luego te dire mi plan para salir de aquí ... Amelia ... suena mejor Armando, pero sería muy extraño llamarte así a partir de ahora.
Se sentó a su lado y le hizo señas de que se moviera de la sombra y fuera por los barriles.
La azabache se levanto mirándolo enojada. El solo le dió su mejor sonrisa y se acomodó bajo la sombra.
Fastidiarla era muy sencillo, sumándole que quizás odiara a los piratas como la mayoría de la gente lo hace. Iba a ser muy divertido pasar tiempo con la sirena de la suerte.
Mientras la otra nadaba, el se puso a hacerle una especie de ungüento, conocía esa medicina fácil de conseguir gracias a que la tia Dalma, ahora la Diosa Calipso, le ayudaba cuando tenía heridas fuertes provocadas por alguna pelea.
No podía creerlo, ella haciéndole caso a un pirata de ir s nadar y traer esos bobos barriles de ron, pero no iba a traer ambos, de paso buscaría un poco de comida, peces que sean comestibles y baste para ambos.
Nada tranquila ya que la corriente no es fuerte y ata un barril al fondo del mar con una soga que encontró en el fondo, no iba a llevar ambos de una sola vez. El otro lo va empujando lentamente ya que no tiene muchas fuerzas, cuando lo deja en tierra, vuelve para cazar dos peces.
Sale del agua nuevamente desnuda, ya sin importarle que el otro la ves, si dijo que hay mejor cuerpos que el de ella entonces no lo va a mirar, aunque extrañamente ese comentario le removió un poco su orgullo como mujer.
Logra cazar dos peces de buen tamaño, tuvo que clavarle las uñas para que murieran y dejaran de moverse, sale del mar y camina donde el otro, dejando los peces en la arena, sin aguantar mas se deja caer s su lado, donde estaba sentada antes de ser enviada al agua.
Respira hondo y siente las manos del pirata acercarse, se sobresalta un poco pero luego lo deja, acomoda la camisa para que vea donde ha sido el daño.
-Gracias...
Lo dijo en voz baja mientras el pirata le ponía la mezcla de hierbas en la herida, si, sabe reconocer amabilidad cuando la ve, es entonces que se pone a pensar lo que le dijo... que si lo entrega el otro revelará su secreto... y será expuesta como un mero trofeo del rey de España, obviamente eso no iba a pasar.
-Debo pensarlo... lo de tu entrega, pero mientras tanto debes ayudarme a encender una fogata para la noche y hacer un refugio... por favor
Escucha como el otro comienza q quejarse y es le hace rodar los ojos, en parte es gracioso, pero espera en verdad le ayude a construir refugio, si, puede dormir en el mar pero no es lo mismo que dormir en tierra y al lado de una fogata caliente.
-Me ayudas o voy en este instante a destruir tu preciado barril de ron...
Alza las cejas de forma amenazante y el moreno se hace el ofendido, todo menos el ron, ya sabe con qué amenazarlo de aquí en adelante, aunque para el otro barril tiene otras ideas.
Observa desde lejos como la sirena pelea con los barriles, no puede evitar reír ante eso.
Las sirenas que conoció hace algún tiempo eran más ágiles y siniestras, ademas de que casi todas lo odiaban, cabía mencionar.
Se puso a pensar el por qué de que ella se convirtiera en capitan, en lugar de andar por el mundo comiendo hombres, como sus costumbres ... marinas? Dictaban.
Su mente se aclara cuando la ve salir desnuda de nuevo, acaso sería costumbre? Igual no era mala vista, el encantado podría estar mirándola todo el día.
Su ceño se frunce al verla acercarse casi sin aliento. Al parecer el golpe había sido peor. Rápidamente le puso la mezcla y se concentró en el bello barril que estaba frente a el, ignorando el agradecimiento.
Obvio no iba a dejar que nadie se enterara que ayudo a la Capitana más temida por los mares, quedaría como traidor.
-Ahhh no hay mucho que pensar, no me vas a entregar, y si lo haces escaparé, simple.-
Iba a recostarse y dormir pero la amenaza le caló hasta los huesos. Como se atrevía a siquiera pensar en destruir la bebida más preciada de el? Acaso estaba loca?
-Que tan bajo tienes que caer como para amenazar al barril? Estar fuera del agua afectó tus sentidos ... pez.-
La ayudó a levantar una especie de carpa con algunas alga y hojas, madera y cosas tiradas en la arena, provenientes de otros barcos.
La noche llegó y el preparó una fogata. Aunque la comida se agradecía, el estaba acostumbrado a comer poco, por lo que dejó que la chica terminara con su ración.
-Debiste traer el otro barril! Por qué eres así?.
Casi podía escucharse el dolor en su voz, aunque quizás era también el ron que había estado tomando desde que montaron el refugio.
-Capitana ...hip... Salazar ... dígame, por qué cazar piratas? Hum? Somos solo personas que aman el mar, cosa que por lo que veo, usted no hace,... si bien, a veces, solo pocas, robamos ... es para ...umm ... como Ruben Hood, el robaba y se lo daba a los pobres, misma historia.
Se acostó en la arena y la siguió mirando.
La española lo miraba con seriedad, quizás esperando a que se durmiera para llevárselo, ahogarlo o simplemente para que se callara.
El fuego se reflejaba en sus ojos y en su cabello. Quizás en otras circunstancias, el habría caido por esa sirena, aunque nunca es tarde para algo.
Por fin pudo relajarse un poco cuando vio el fuego y el refugio que habían preparado, ahora podía sentir más relajado y menos hinchado el lugar donde estaba herida, todo gracias al ungüento del pirata.
Llegada la noche veía las estrellas y también miraba como poco a poco Jack se emborrachaba con el ron que le consiguió.
-No solo cazo piratas... bueno, eso me encomendaron en España pero... ah, por culpa de uno es que soy así...
Le muestra sus piernas y frunce su ceño, no es que odie ser humana pero se supone que las sirenas no hacen eso, si, llegó a ser alguien importante pero no lo tenía planeado.
-Siempre estamos en grupo, una noche a una de las chicas le llegó el chisme de que el Holandés Errante antes de... ya sabes, estaba por nuestra zona, yo sabía que no debíamos meternos con ellos... pero Atara quiso meterse con ellos, cantó y algunos hombres cayeron... yo me mantuve alejada pero Calipso se molestó cuando trataron de encantar a David Jones... ah hubo una tormenta enorme y no pude escapar, la mayoría de las sirenas murió pero yo no había hecho nada... entonces ella me tomó y me hechizó...
Alza sus hombros y ve que el hombre trata con sus fuerzas de seguir despierto escuchando la historia, sabe que le es difícil por el efecto del ron, sin pensarlo ríe suelta cuando la cabeza del otro cae por el sueño y vuelve a levantarse.
-Me dio piernas... no puedo vivir en el agua por mucho tiempo y en tierra debía buscar algo qué hacer para sobrevivir...
Carraspea un poco y justo cuando termina de hablar el otro cae en los brazos de Morfeo, jamás lo dirá pero le causa gracia verlo dormir.
Ella se levanta y va a la orilla del mar hasta sentir las olas suaves y frías en sus pies, mira el reflejo de la luna en el agua calmada y suspira suave.
-Calipso... tú causaste este accidente... y ahora estoy con un pirata... cual... cuál es tu plan... por favor, necesito un indicio... algo... qué esperas de todo esto...
Pregunta toda confundida pues la tormenta que hizo que terminara aquí fue especifica para quedar así, para que solo Jack y ella terminen en esta isla. Se soba sus brazos y vuelve al refugio para descansar y tratar de dormir, pues los ronquidos de Jack son muy ruidosos.
Un hechizo. Claro, ahora todo tenía sentido.
Recordaba que la tripulación de Jones en ese momento, tuvo consigo el apoyo de la diosa, antes claro de que la hermandad la apresara en cuerpo humano.
Pero las sirenas, si bien no eran muy amigables, ellas no se arriesgarían a meterse con quien no deben. Pero la prometida de Jones, era otro asunto.
Sabía que era muy especial en cuanto a su relación con el pirata, pero tampoco era de hacer algo sin un propósito. Calipso siempre tenía un destino para sis víctimas, y si la española estaba viva, algo debía tener pendiente.
-Bueno, quizás fue lo mejor.-
Siguió escuchando la historia, pero en algún momento su cara tocó la arena, dejándolo en evidencia de que se estaba durmiendo.
Jack no logró entender el sentimiento que tuvo cuando escucho a la española reír. Podría jurar que hacía bastante tiempo que no lo hacía, por la cara que hizo al descubrir la mirada interrogante del otro.
Entonces tal vez la Diosa le tenía un plan trazado. El quedar los dos solos ahí tenía que significarse algo, pero no era como si Jack hiciera caso a los indicios del destino que Tia Dalma le otorgaba, a veces solo improvisaba conforme a la situación.
No pudo soltar un comentario sarcástico o algo porque cayó en un profundo sueño.
A la mañana siguiente le despertó el fuerte olor a quemado. La chica quizás olvido los peces en la fogata, o tal vez estaba quemando algunas plantas para hacer más medicina, o quizás ...
Se levantó de golpe. Un grito salió de su garganta al ver que el barril de ron, estaba en fuego.
-Que rayos estas haciendo?!? Acaso todas las mujeres odian el ron?!.-
La chica solo rodó los ojos y siguió prendiendo la madera.
Realmente quizo ahorcarla en ese momento. Solo esperaba que su tripulación encontrara el perla y lo buscaran. No podía durar más tiempo en esa isla con la chica.
-Pensé que ya éramos amigos! Nos contamos historias! Aaargh... por qué el Ron, Amelia?! Por qué?!.-
Armando Salazar, así conocían al capitán de la flota Silent Mary, el mejor capitán que ha surcado el mar, lo conocen por ir cazando piratas pero también resguardando las costas de invasiones de otros extraños lugares. Aunque lo de los piratas ya lo dejó hace un tiempo, habían muchas peleas y pérdidas por parte de su tripulación, prefiere hacer cosas más “relajadas” que le dejen una buena ganancia.
Últimamente lo único que importa es el oro y para quien trabaja, es lo único por lo que vale la pena pelear, ya no el bien de las personas por lo cual antes se peleaba, ahora es aburrido.
Otro detalle que se menciona con frecuencia en la vida del Capitán Salazar, es que una sirena siempre ayuda a su tripulación en todas sus batallas, incluso cuando perdían, gracias a la sirena tenían un poco de oro o quizá capturaban a algún pirata importante para hacerlo pagar.
Cada que escucha esos cuentos se larga a reír, Amelia Salazar está detrás de la máscara del gran capitán español, era la mejor, pero no podían permitirse, los más grandes, que una mujer lidere toda la flota... por eso es que siempre esconde su cara, siempre viste de hombre y... casi nunca se lo ve en batalla, bueno, al inicio si, pero a partir de la mitad no, justo cuando aparece la sirena, que curioso...
pero eso es otro asunto que todos dejaron de lado.
-Vamos Vamos!
Hoy era un día que debían buscar una nave que se había robado una reserva especial de ron del rey, le hacía rodar sus ojos el pensar que solo por eso estaba poniendo a su gente en riesgo, pero espera no se haga tanto escándalo como otras veces.
-Haremos lo de siempre... sirena aparece y ustedes en silencio toman el ron mientras los piratas están distraídos...
Termina de explicar y cuando están en medio camino ve nubes negras, parece que habrá tormenta, pero ya no tiene caso, aunque den media vuelta ahora, la tormenta les llegaría y quizá sea solo unas cuantas gotas, si vuelve con las manos vacías el rey va a bajarles el sueldo a él y al contramaestre, sabe que no es prudente, peor para ella siendo mujer.
Pone el timón en la dirección correcta y acomoda la tela que usa en su cara, no deben ver que es mujer, peor un pirata, sería una ventaja para ellos el aprovecharse y burlarse del imperio español.
No le queda de otra más que ir a la batalla, sin pensar que esas nubes negras no son solo unas gotas...
Su tripulación jamás se había puesto tan contenta, los piratas bailaban, cantaban alcoholizados y felices, brindando por otro atraco exitoso.
-Yo les dije, el rey tiene mucho ron para el solo.-
La tripulación del Perla Negra había tenido éxito en su ultimo atraco. Se sabía que el rey español era muy aficionado del ron, teniendo reservas enormes junto a su fortuna. No había sido dificil, tan solo habían utilizado las distracciones necesarias y el silencio de la noche, aprovechando que el rey entró a la bobeda y tomó hasta caer al suelo de lo ebrio que se puso. El rey pensaba que el ron era lo único por lo que no debía preocuparse de que le fuera robado, pero ademas de el, habían más interesados en ese ron, los piratas por ejemplo, y uno más en especifico.
Jack Sparrow, famoso por siempre escabullirse de la horca y de los piratas que buscan saldar sus deudas. El siempre capitan del famoso barco pirata que más problemas daba.
-“Jack, todo esto es muy bueno, pero que pasará si el rey envía a ... al ... al matador.”
Gibbs como siempre, tenía razón. Pero era algo que Jack ya había tenido en cuenta.
Decían que no había barco que se salvara del conocido Silent Mary, comandado por el Capitan Salazar.
Miles de rumores y leyendas sonaban alrededor de este, pero el más seguro, era el de la extraña sirena que siempre les atraía la suerte.
Después de todas sus aventuras, el podía constatar que estas existían, y que si lograbas tener un vinculo especial, podían ayudarte en tus problemas, quizás había una especie de pacto, que claro, Jack iba a averiguar para poderse ganar a la sirena y utilizarla a su favor.
Tenía meses pensando en esa situación. En como lograr atrapar a la sirena, así pusiera a toda su tripulación en riesgo, igual no era la primera vez.
-Vamos a Isla Fortuna, estaremos a salvo en tierra, igual no creo que sepan quienes robaron ... o si?
La isla estaba cercas, ahí podrían abastecerse de pólvora y algunas cosas más, claro que por primera vez en mucho tiempo, el alcohol no iba a faltar.
Como si el destino se hubiera reído en su cara, que usualmente siempre lo hacía, a lo lejos una tormenta se acercaba, y junto a esta, un barco español muy conocido.
Sabía que algo estaba pasando en las aguas del mar que claramente se ponían oscuras por las nubes que tapaban a la hermosa luna, no había reflejo en el océano, era como estar flotando en la nada... pero no quería dejar ir al barco pirata, ni siquiera iba a querer pelear por salir de esa maldita zona de inmediato.
Acomoda su sombrero y deja a Lesaro en el timón, se acercaba a ver las aguas de cerca... quizá la tormenta se estaba alineando con las aguas del mar para causar un gran desastre.
Vuelve de inmediato con su mano derecha y habla con él a solas.
-Prepara los botes de emergencia y los quiero listos para marcharse cuando dé la señal, el barco encallará pero quiero que sobrevivan a lo que sea que nos tiene preparado esta tormenta... yo me quedaré al timón, es mi barco y yo su capitán
Deja todo en claro aunque su tripulación no quiere abandonarla, sabe que deben obedecer para que no mueran, si todo sale bien ya se encargará del rey y el pago que debe darles.
Vuelve al mando y cuando están cerca del barco los truenos y un viento muy fuerte que casi la lanza volando, los detiene, a ambos barcos, por un breve momento cruza la mirada con el capitán de aquel barco pirata y ambos están desconcertados.
Gruñe de rabia pues el maldito clima resultó siendo su mayor enemigo esta noche.
Cuando se estabilizan va donde su tripulación y les ordena ir a los botes y resguardarse, a la mierda el ron, le compraría la mitad de los barriles al rey, no va a arriesgar a su gente por unos cuantos barriles de ron en medio de una gran tormenta.
La lluvia no tarda en llegar y como no ha presentado amenaza a los piratas se alivia pues es un problema menos, aunque... si la tormenta es fuerte y deja el barco pirata varado, puede ir por uno o dos barriles ella sola.
Las olas se unen a los rugidos del viento y tiene que volver de inmediato al timón, es como si el mar estuviera empujando a ambos barcos lejos de cualquier costa, incluso lejos de esa isla de prostitutas y borrachos.
Su tripulación ya la ve lejos en los botes gritando por ella, su sombrero se va con el viento y su pelo largo y negro, queda suelto, junto con su rostro, la tela que usaba se ha bajado en un poco, ya la vio alguien y ese alguien es el capitán pirata... que justo se miran frente a frente por que la marea, la fuerza de Calipso ha jugado con los barcos... haciendo que se choquen de frente.
-Aghhh! Aah aahh
Un trozo de madera le atraviesa en su costado, como una astilla, nada de muerte pero duele y le impide caminar tan rápido como quisiera.
Llega a la orilla viendo las olas fuertes, escucha los gritos del capitán pirata hacia su tripulación mientras se quita su ropa... lanzándose al mar en busca de refugio de la gran tormenta.
Ella es la sirena de la suerte.
La tormenta llegó estruendosa y destructora, antes de lo que había previsto.
La neblina cubrió la nave y la isla dejó de verse, ni siquiera podían verse entre ellos.
Un golpe lo tiró junto a sus hombres. Rápidamente ordenó que abandonaran el barco, lo mantendría estable un tiempo en lo que todos trataban de llegar a tierra y protegerse.
-Gibbs, toma, traten de llegar a tierra y resguárdense. Mañana buscaremos el perla de nuevo, ha soportado peores cosas, confío en que saldrá ileso.
Le entregó su vieja brújula y los mandó a los botes.
Cada pirata aseguró los barriles en la nave, y rezaron a la diosa de los mares que perdonara su motín y su barco.
Jack no pudo evitar unirse, les había costado conseguir tanto preciado ron como para que el mar se los arrebatara.
Cuando todos iban saliendo, miró hacia el barco rival, sus ojos se abrieron y no pudo dejar de estar al tanto. Era mujer, el matador del mar era mujer.
El barco se sacudió salvajemente y tiró un bote al océano de manera brusca. Les grito a todos que se quedaría ahí, con su nave.
Miró de nuevo al puesto del capitan y lo único que alcanzó a ver fue que había saltado al agua.
-Acaso está loca?...
Cuando se acercó a estribor a ver donde había caido la capitana, vio con claridad a la sirena.
-No puede ....
Una ola lo derribó del barco. Cayendo en el océano furioso, en cierta manera le molestaba no haberse quedado con su barco como buen capitan, pero prefería sobrevivir para seguir navegando.
El sol en sus ojos le despertó. Estaba vivo, mojado y en medio de una jodida isla desierta.
En esos momentos se sentía como un deja vu muy jodido.
Se incorporó y parpadeó algunas veces, adaptando sus ojos al sol, donde estaba?!
Al parecer la tormenta había sido tan fuerte que terminó arrastrándolo más lejos de lo que pensó.
-Ahh por qué le di mi brújula a Gibbs? Donde demonios estoy? ...
Si, se supone que le es fácil estar en el agua y moverse en esta, pero ahora las aguas estaban igual de furiosas que la tormenta allá arriba, le costaba moverse contra corriente, en especial con la herida en su costado, justo hoy tuvo que pasar todo esto.
Respira hondo y en eso ve un cuerpo caer al agua, es el capitán del barco pirata, piensa en dejarlo ahogarse pero puede ser su salida, su mejor excusa con el rey, si lo lleva ante él.
Toma todas sus fuerza y lo agarra de su camisa, lo jala y continua nadando sin saber bien el rumbo, solo ve los desastres de la tormenta por encima y por abajo solo oscuridad y movimiento del agua, burbujas, de todas formas solo puede nadar por encima del agua para que el pirata respire.
Luego de mucho tiempo ve un cuerpo de tierra cerca, agradece pues ya estaba a punto de rendirse.
Sale hasta la orilla dejando al pirata en la arena fría, ella igual se arrastra un poco más allá, dejando caer su cuero cansado de espaldas y este se relaja no solo al quedarse quieto, sino que ve el cielo despejado, eso significa no más tormentas.
Sus ojos se cierran y queda rendida, no es hasta el otro día que despierta por la brisa del mar.
-Mgh... auh...
Se toca su costado y suspira, no está sanada pero está mejor por el agua de sal, con cuidado se levanta y ve sus piernas, mierda, está desnuda y el pirata ya no está donde lo dejó. Inmediatamente se incorpora y pone su largo pelo delante para cubrir sus senos, mientras que sus manos cubren su parte íntima.
Mira para todos lados y ve al pirata sentado en una roca mirándola, no puede evitar sentirse avergonzada pues... no ha estado desnuda frente a un hombre... JAMÁS.
-Mi... Mira a otro lado! Por el amor de Dios debes tener un poco de decencia para dejar a una mujer desamparada desnuda, en paz...
Lo mira todo molesto y como el otro se pone a reír, toma unas algas y con eso logra cubrir un poco de su cuerpo. Necesita aunque sea una tela rota o algo, pero tampoco puede buscar pues no quiere que el pirata siga viendo su cuerpo.
Camino un poco para ver si podía reconocer la isla y encontró a la capitan del Silent Mary varada en la playa ... desnuda.
Parpadeo un poco y miro a los lados, como si alguien fuera a espiar junto a el, se abofeteo mentalmente y camino hacia el lugar.
La chica se estaba despertando, así que rápido se sentó en una formación de rocas de ahí, observando.
-Asi que, Capitana eh ... sinceramente eso es lo que menos me sorprende, de hecho es admirable que alguien tan ... tu, este a cargo de tan honorable armada. Pero dime linda, como alguien abandona su vida en el océano para estar, bajo el mando de alguien?
Claro que se refería a su vida como sirena. Su teoría más fuerte era que la chica se harto del mar y salió a hacer una vida en tierra, no dudaba que fuera culpa de alguna maldición u otra cosa, pero, igual le interesaba conocer un poco más de su secreto.
La vió preocupada tratando de taparse más que por contestar su pregunta.
Se sintió ofendido y rodando los ojos, se quito su camisa y se la lanzó.
-Mira, he visto mejores cuerpos que ese, despreocúpate de que esté aquí por ... quererte ver desnuda.
Hizo una mueca de desagrado, pero sinceramente, no estuvo nada mal la vista.
Mientras a regañadientes la capitana se ponía la camisa, el pudo observar con detenimiento la herida en su costado. Se veía mal y al parecer le molestaba.
-Si te portas bien, puedo ayudarte con tu herida, a menos que tus poderes marinos te curen, si es así, puedo ver?.
Ante la negativa de mala gana que le dió ella, Jack solo se levantó y se alzó de hombros. Igual quizás más tarde, si encontraba las plantas que necesitaba, le ayudaría un poco. Aunque nadie le creyera, tenía algo de caballerosidad en el.
Siguió caminando con la española gritándole unas cosas a la espalda, gracioso, eso también le recordaba viejas situaciones que había vivido.
Miro por un momento hacia ella y la vió vestida solo con su camisa, tuvo que detenerse y concentrarse en otra cosa, sabía que si decía algo, era capaz de ahogarlo, o en esta situación, comerselo, y no en una buena forma.
-Shu, deja de seguirme rara.-
Toma la camisa y se la pone aunque no le guste la idea de que fue gracias s un pirata que ahora está con algo de prenda en su cuerpo y no como una loca desnuda.
Era increíble com cada palabra que decía el otro se sorprendía, es primera vez que alguien le habla de esa forma, obvio ha escucha insultos y cosas denigrantes pero no oraciones completas tan... tan llenas de sentido en la boca de aquel pirata... que ahora estaba con el torso desnudo, era tan moreno, como si el sol hubiera pintado capa por capa hasta llegar a ese tono tostado en él... parpadea y vuelve a la realidad, enserio se puso a pensar en eso?
-Ah... no soy rara! Qué te pasa... y pues somos los únicos aquí, por si no lo notas, debemos unirnos... para sobrevivir, a no ser que quieras morir solo y desamparado en esta horrible isla... por que bien sabes que me puedo ir nadando...
Se cruza de brazos frente a él cuando logra detenerlo y lo mira algo molesta, sabe que su rostro de molestia es más el de una nila malcriada, es por eso que usaba la tela en su rostro cuando es capitán.
-Además no puedo dejarte solo, vales mucho para la corona española... y bueno, hay algo en el agua que te interesa y yo lo puedo traer fácilmente a la orilla para tu degusto... capitán...
Cuando le dice su nombre asiente y lo repite, Jack, muy acorde con su personalidad, simple, relajado y sencillo. Luego le apunta a lo que le estaba ofreciendo dos barriles de ron flotando más allá de la orilla, quietos pues la corriente está tranquila.
-Y por cierto me llamo Amelia... no rara... y bueno, si los quieres debes pensar y decidir rápido, la corriente cambia de un momento a otro, capitán Jack...
Suspira suave y se va a sentar bajo una palmera donde da la sombra, luego toca su herida y respira hondo, no tiene tanta fuerza para sanarla y además debe estar en su forma de sirena para hacerlo... es muy complicado y la verdad que le da un poco de flojera canalizar sus energías para que su piel se regenere.
-Si quieres unirte a mi, debes al menos invitarme a cenar, no creas que soy tan fácil ...
Siguió caminando sin importarle nada, buscando entre algunos restos de barco algo que valiera la pena.
No era la primera vez que estaba atascado en una isla desierta, había escapado de morir en una, dos veces, una tercera no sería difícil.
-Ademas, si quieres irte adelante, yo podré sobrevivir por mi cuenta. Antes muerto que hacer tratos con ... peces...
Se detiene en cuanto la mujer lo alcanza y se pone frente a el; lucía molesta, y se veía adorable, cuantos años tendría esa chica, bueno era una sirena, quizás como mil.
-Aunque hablando de eso, no hueles a pez. No se si sea bueno o malo pero al menos no me dará dolor de cabeza.-
Le palmeo la cabeza y siguió caminando, recogiendo algunas cosas en el camino.
-Ahhh... quieres entregarme? Enserio? Ni siquiera tenemos naves! Ademas no me llevo muy bien con tu rey, aunque ... como crees que reaccione si le digo que su mejor capitan es una sirena? No dudo que tu cuerpo sea expuesto al publico, son muy chismosos. Una vez vi que fisgoneaban a un tipo enano....
Vio a donde apuntaba y se veían los bellos barriles flotando; su salvación.
La mira y luego mira los barriles, la idea era tentadora, podría emborracharse hasta que un barco comercial pasara por ahí, o que su tropa lo buscara con ayuda de la brújula.
-De acuerdo, ve por ellos, luego te dire mi plan para salir de aquí ... Amelia ... suena mejor Armando, pero sería muy extraño llamarte así a partir de ahora.
Se sentó a su lado y le hizo señas de que se moviera de la sombra y fuera por los barriles.
La azabache se levanto mirándolo enojada. El solo le dió su mejor sonrisa y se acomodó bajo la sombra.
Fastidiarla era muy sencillo, sumándole que quizás odiara a los piratas como la mayoría de la gente lo hace. Iba a ser muy divertido pasar tiempo con la sirena de la suerte.
Mientras la otra nadaba, el se puso a hacerle una especie de ungüento, conocía esa medicina fácil de conseguir gracias a que la tia Dalma, ahora la Diosa Calipso, le ayudaba cuando tenía heridas fuertes provocadas por alguna pelea.
No podía creerlo, ella haciéndole caso a un pirata de ir s nadar y traer esos bobos barriles de ron, pero no iba a traer ambos, de paso buscaría un poco de comida, peces que sean comestibles y baste para ambos.
Nada tranquila ya que la corriente no es fuerte y ata un barril al fondo del mar con una soga que encontró en el fondo, no iba a llevar ambos de una sola vez. El otro lo va empujando lentamente ya que no tiene muchas fuerzas, cuando lo deja en tierra, vuelve para cazar dos peces.
Sale del agua nuevamente desnuda, ya sin importarle que el otro la ves, si dijo que hay mejor cuerpos que el de ella entonces no lo va a mirar, aunque extrañamente ese comentario le removió un poco su orgullo como mujer.
Logra cazar dos peces de buen tamaño, tuvo que clavarle las uñas para que murieran y dejaran de moverse, sale del mar y camina donde el otro, dejando los peces en la arena, sin aguantar mas se deja caer s su lado, donde estaba sentada antes de ser enviada al agua.
Respira hondo y siente las manos del pirata acercarse, se sobresalta un poco pero luego lo deja, acomoda la camisa para que vea donde ha sido el daño.
-Gracias...
Lo dijo en voz baja mientras el pirata le ponía la mezcla de hierbas en la herida, si, sabe reconocer amabilidad cuando la ve, es entonces que se pone a pensar lo que le dijo... que si lo entrega el otro revelará su secreto... y será expuesta como un mero trofeo del rey de España, obviamente eso no iba a pasar.
-Debo pensarlo... lo de tu entrega, pero mientras tanto debes ayudarme a encender una fogata para la noche y hacer un refugio... por favor
Escucha como el otro comienza q quejarse y es le hace rodar los ojos, en parte es gracioso, pero espera en verdad le ayude a construir refugio, si, puede dormir en el mar pero no es lo mismo que dormir en tierra y al lado de una fogata caliente.
-Me ayudas o voy en este instante a destruir tu preciado barril de ron...
Alza las cejas de forma amenazante y el moreno se hace el ofendido, todo menos el ron, ya sabe con qué amenazarlo de aquí en adelante, aunque para el otro barril tiene otras ideas.
Observa desde lejos como la sirena pelea con los barriles, no puede evitar reír ante eso.
Las sirenas que conoció hace algún tiempo eran más ágiles y siniestras, ademas de que casi todas lo odiaban, cabía mencionar.
Se puso a pensar el por qué de que ella se convirtiera en capitan, en lugar de andar por el mundo comiendo hombres, como sus costumbres ... marinas? Dictaban.
Su mente se aclara cuando la ve salir desnuda de nuevo, acaso sería costumbre? Igual no era mala vista, el encantado podría estar mirándola todo el día.
Su ceño se frunce al verla acercarse casi sin aliento. Al parecer el golpe había sido peor. Rápidamente le puso la mezcla y se concentró en el bello barril que estaba frente a el, ignorando el agradecimiento.
Obvio no iba a dejar que nadie se enterara que ayudo a la Capitana más temida por los mares, quedaría como traidor.
-Ahhh no hay mucho que pensar, no me vas a entregar, y si lo haces escaparé, simple.-
Iba a recostarse y dormir pero la amenaza le caló hasta los huesos. Como se atrevía a siquiera pensar en destruir la bebida más preciada de el? Acaso estaba loca?
-Que tan bajo tienes que caer como para amenazar al barril? Estar fuera del agua afectó tus sentidos ... pez.-
La ayudó a levantar una especie de carpa con algunas alga y hojas, madera y cosas tiradas en la arena, provenientes de otros barcos.
La noche llegó y el preparó una fogata. Aunque la comida se agradecía, el estaba acostumbrado a comer poco, por lo que dejó que la chica terminara con su ración.
-Debiste traer el otro barril! Por qué eres así?.
Casi podía escucharse el dolor en su voz, aunque quizás era también el ron que había estado tomando desde que montaron el refugio.
-Capitana ...hip... Salazar ... dígame, por qué cazar piratas? Hum? Somos solo personas que aman el mar, cosa que por lo que veo, usted no hace,... si bien, a veces, solo pocas, robamos ... es para ...umm ... como Ruben Hood, el robaba y se lo daba a los pobres, misma historia.
Se acostó en la arena y la siguió mirando.
La española lo miraba con seriedad, quizás esperando a que se durmiera para llevárselo, ahogarlo o simplemente para que se callara.
El fuego se reflejaba en sus ojos y en su cabello. Quizás en otras circunstancias, el habría caido por esa sirena, aunque nunca es tarde para algo.
Armando Salazar, así conocían al capitán de la flota Silent Mary, el mejor capitán que ha surcado el mar, lo conocen por ir cazando piratas pero también resguardando las costas de invasiones de otros extraños lugares. Aunque lo de los piratas ya lo dejó hace un tiempo, habían muchas peleas y pérdidas por parte de su tripulación, prefiere hacer cosas más “relajadas” que le dejen una buena ganancia.
Últimamente lo único que importa es el oro y para quien trabaja, es lo único por lo que vale la pena pelear, ya no el bien de las personas por lo cual antes se peleaba, ahora es aburrido.
Otro detalle que se menciona con frecuencia en la vida del Capitán Salazar, es que una sirena siempre ayuda a su tripulación en todas sus batallas, incluso cuando perdían, gracias a la sirena tenían un poco de oro o quizá capturaban a algún pirata importante para hacerlo pagar.
Cada que escucha esos cuentos se larga a reír, Amelia Salazar está detrás de la máscara del gran capitán español, era la mejor, pero no podían permitirse, los más grandes, que una mujer lidere toda la flota... por eso es que siempre esconde su cara, siempre viste de hombre y... casi nunca se lo ve en batalla, bueno, al inicio si, pero a partir de la mitad no, justo cuando aparece la sirena, que curioso...
pero eso es otro asunto que todos dejaron de lado.
-Vamos Vamos!
Hoy era un día que debían buscar una nave que se había robado una reserva especial de ron del rey, le hacía rodar sus ojos el pensar que solo por eso estaba poniendo a su gente en riesgo, pero espera no se haga tanto escándalo como otras veces.
-Haremos lo de siempre... sirena aparece y ustedes en silencio toman el ron mientras los piratas están distraídos...
Termina de explicar y cuando están en medio camino ve nubes negras, parece que habrá tormenta, pero ya no tiene caso, aunque den media vuelta ahora, la tormenta les llegaría y quizá sea solo unas cuantas gotas, si vuelve con las manos vacías el rey va a bajarles el sueldo a él y al contramaestre, sabe que no es prudente, peor para ella siendo mujer.
Pone el timón en la dirección correcta y acomoda la tela que usa en su cara, no deben ver que es mujer, peor un pirata, sería una ventaja para ellos el aprovecharse y burlarse del imperio español.
No le queda de otra más que ir a la batalla, sin pensar que esas nubes negras no son solo unas gotas...
Su tripulación jamás se había puesto tan contenta, los piratas bailaban, cantaban alcoholizados y felices, brindando por otro atraco exitoso.
-Yo les dije, el rey tiene mucho ron para el solo.-
La tripulación del Perla Negra había tenido éxito en su ultimo atraco. Se sabía que el rey español era muy aficionado del ron, teniendo reservas enormes junto a su fortuna. No había sido dificil, tan solo habían utilizado las distracciones necesarias y el silencio de la noche, aprovechando que el rey entró a la bobeda y tomó hasta caer al suelo de lo ebrio que se puso. El rey pensaba que el ron era lo único por lo que no debía preocuparse de que le fuera robado, pero ademas de el, habían más interesados en ese ron, los piratas por ejemplo, y uno más en especifico.
Jack Sparrow, famoso por siempre escabullirse de la horca y de los piratas que buscan saldar sus deudas. El siempre capitan del famoso barco pirata que más problemas daba.
-“Jack, todo esto es muy bueno, pero que pasará si el rey envía a ... al ... al matador.”
Gibbs como siempre, tenía razón. Pero era algo que Jack ya había tenido en cuenta.
Decían que no había barco que se salvara del conocido Silent Mary, comandado por el Capitan Salazar.
Miles de rumores y leyendas sonaban alrededor de este, pero el más seguro, era el de la extraña sirena que siempre les atraía la suerte.
Después de todas sus aventuras, el podía constatar que estas existían, y que si lograbas tener un vinculo especial, podían ayudarte en tus problemas, quizás había una especie de pacto, que claro, Jack iba a averiguar para poderse ganar a la sirena y utilizarla a su favor.
Tenía meses pensando en esa situación. En como lograr atrapar a la sirena, así pusiera a toda su tripulación en riesgo, igual no era la primera vez.
-Vamos a Isla Fortuna, estaremos a salvo en tierra, igual no creo que sepan quienes robaron ... o si?
La isla estaba cercas, ahí podrían abastecerse de pólvora y algunas cosas más, claro que por primera vez en mucho tiempo, el alcohol no iba a faltar.
Como si el destino se hubiera reído en su cara, que usualmente siempre lo hacía, a lo lejos una tormenta se acercaba, y junto a esta, un barco español muy conocido.
Sabía que algo estaba pasando en las aguas del mar que claramente se ponían oscuras por las nubes que tapaban a la hermosa luna, no había reflejo en el océano, era como estar flotando en la nada... pero no quería dejar ir al barco pirata, ni siquiera iba a querer pelear por salir de esa maldita zona de inmediato.
Acomoda su sombrero y deja a Lesaro en el timón, se acercaba a ver las aguas de cerca... quizá la tormenta se estaba alineando con las aguas del mar para causar un gran desastre.
Vuelve de inmediato con su mano derecha y habla con él a solas.
-Prepara los botes de emergencia y los quiero listos para marcharse cuando dé la señal, el barco encallará pero quiero que sobrevivan a lo que sea que nos tiene preparado esta tormenta... yo me quedaré al timón, es mi barco y yo su capitán
Deja todo en claro aunque su tripulación no quiere abandonarla, sabe que deben obedecer para que no mueran, si todo sale bien ya se encargará del rey y el pago que debe darles.
Vuelve al mando y cuando están cerca del barco los truenos y un viento muy fuerte que casi la lanza volando, los detiene, a ambos barcos, por un breve momento cruza la mirada con el capitán de aquel barco pirata y ambos están desconcertados.
Gruñe de rabia pues el maldito clima resultó siendo su mayor enemigo esta noche.
Cuando se estabilizan va donde su tripulación y les ordena ir a los botes y resguardarse, a la mierda el ron, le compraría la mitad de los barriles al rey, no va a arriesgar a su gente por unos cuantos barriles de ron en medio de una gran tormenta.
La lluvia no tarda en llegar y como no ha presentado amenaza a los piratas se alivia pues es un problema menos, aunque... si la tormenta es fuerte y deja el barco pirata varado, puede ir por uno o dos barriles ella sola.
Las olas se unen a los rugidos del viento y tiene que volver de inmediato al timón, es como si el mar estuviera empujando a ambos barcos lejos de cualquier costa, incluso lejos de esa isla de prostitutas y borrachos.
Su tripulación ya la ve lejos en los botes gritando por ella, su sombrero se va con el viento y su pelo largo y negro, queda suelto, junto con su rostro, la tela que usaba se ha bajado en un poco, ya la vio alguien y ese alguien es el capitán pirata... que justo se miran frente a frente por que la marea, la fuerza de Calipso ha jugado con los barcos... haciendo que se choquen de frente.
-Aghhh! Aah aahh
Un trozo de madera le atraviesa en su costado, como una astilla, nada de muerte pero duele y le impide caminar tan rápido como quisiera.
Llega a la orilla viendo las olas fuertes, escucha los gritos del capitán pirata hacia su tripulación mientras se quita su ropa... lanzándose al mar en busca de refugio de la gran tormenta.
Ella es la sirena de la suerte.
La tormenta llegó estruendosa y destructora, antes de lo que había previsto.
La neblina cubrió la nave y la isla dejó de verse, ni siquiera podían verse entre ellos.
Un golpe lo tiró junto a sus hombres. Rápidamente ordenó que abandonaran el barco, lo mantendría estable un tiempo en lo que todos trataban de llegar a tierra y protegerse.
-Gibbs, toma, traten de llegar a tierra y resguárdense. Mañana buscaremos el perla de nuevo, ha soportado peores cosas, confío en que saldrá ileso.
Le entregó su vieja brújula y los mandó a los botes.
Cada pirata aseguró los barriles en la nave, y rezaron a la diosa de los mares que perdonara su motín y su barco.
Jack no pudo evitar unirse, les había costado conseguir tanto preciado ron como para que el mar se los arrebatara.
Cuando todos iban saliendo, miró hacia el barco rival, sus ojos se abrieron y no pudo dejar de estar al tanto. Era mujer, el matador del mar era mujer.
El barco se sacudió salvajemente y tiró un bote al océano de manera brusca. Les grito a todos que se quedaría ahí, con su nave.
Miró de nuevo al puesto del capitan y lo único que alcanzó a ver fue que había saltado al agua.
-Acaso está loca?...
Cuando se acercó a estribor a ver donde había caido la capitana, vio con claridad a la sirena.
-No puede ....
Una ola lo derribó del barco. Cayendo en el océano furioso, en cierta manera le molestaba no haberse quedado con su barco como buen capitan, pero prefería sobrevivir para seguir navegando.
El sol en sus ojos le despertó. Estaba vivo, mojado y en medio de una jodida isla desierta.
En esos momentos se sentía como un deja vu muy jodido.
Se incorporó y parpadeó algunas veces, adaptando sus ojos al sol, donde estaba?!
Al parecer la tormenta había sido tan fuerte que terminó arrastrándolo más lejos de lo que pensó.
-Ahh por qué le di mi brújula a Gibbs? Donde demonios estoy? ...
Si, se supone que le es fácil estar en el agua y moverse en esta, pero ahora las aguas estaban igual de furiosas que la tormenta allá arriba, le costaba moverse contra corriente, en especial con la herida en su costado, justo hoy tuvo que pasar todo esto.
Respira hondo y en eso ve un cuerpo caer al agua, es el capitán del barco pirata, piensa en dejarlo ahogarse pero puede ser su salida, su mejor excusa con el rey, si lo lleva ante él.
Toma todas sus fuerza y lo agarra de su camisa, lo jala y continua nadando sin saber bien el rumbo, solo ve los desastres de la tormenta por encima y por abajo solo oscuridad y movimiento del agua, burbujas, de todas formas solo puede nadar por encima del agua para que el pirata respire.
Luego de mucho tiempo ve un cuerpo de tierra cerca, agradece pues ya estaba a punto de rendirse.
Sale hasta la orilla dejando al pirata en la arena fría, ella igual se arrastra un poco más allá, dejando caer su cuero cansado de espaldas y este se relaja no solo al quedarse quieto, sino que ve el cielo despejado, eso significa no más tormentas.
Sus ojos se cierran y queda rendida, no es hasta el otro día que despierta por la brisa del mar.
-Mgh... auh...
Se toca su costado y suspira, no está sanada pero está mejor por el agua de sal, con cuidado se levanta y ve sus piernas, mierda, está desnuda y el pirata ya no está donde lo dejó. Inmediatamente se incorpora y pone su largo pelo delante para cubrir sus senos, mientras que sus manos cubren su parte íntima.
Mira para todos lados y ve al pirata sentado en una roca mirándola, no puede evitar sentirse avergonzada pues... no ha estado desnuda frente a un hombre... JAMÁS.
-Mi... Mira a otro lado! Por el amor de Dios debes tener un poco de decencia para dejar a una mujer desamparada desnuda, en paz...
Lo mira todo molesto y como el otro se pone a reír, toma unas algas y con eso logra cubrir un poco de su cuerpo. Necesita aunque sea una tela rota o algo, pero tampoco puede buscar pues no quiere que el pirata siga viendo su cuerpo.
Camino un poco para ver si podía reconocer la isla y encontró a la capitan del Silent Mary varada en la playa ... desnuda.
Parpadeo un poco y miro a los lados, como si alguien fuera a espiar junto a el, se abofeteo mentalmente y camino hacia el lugar.
La chica se estaba despertando, así que rápido se sentó en una formación de rocas de ahí, observando.
-Asi que, Capitana eh ... sinceramente eso es lo que menos me sorprende, de hecho es admirable que alguien tan ... tu, este a cargo de tan honorable armada. Pero dime linda, como alguien abandona su vida en el océano para estar, bajo el mando de alguien?
Claro que se refería a su vida como sirena. Su teoría más fuerte era que la chica se harto del mar y salió a hacer una vida en tierra, no dudaba que fuera culpa de alguna maldición u otra cosa, pero, igual le interesaba conocer un poco más de su secreto.
La vió preocupada tratando de taparse más que por contestar su pregunta.
Se sintió ofendido y rodando los ojos, se quito su camisa y se la lanzó.
-Mira, he visto mejores cuerpos que ese, despreocúpate de que esté aquí por ... quererte ver desnuda.
Hizo una mueca de desagrado, pero sinceramente, no estuvo nada mal la vista.
Mientras a regañadientes la capitana se ponía la camisa, el pudo observar con detenimiento la herida en su costado. Se veía mal y al parecer le molestaba.
-Si te portas bien, puedo ayudarte con tu herida, a menos que tus poderes marinos te curen, si es así, puedo ver?.
Ante la negativa de mala gana que le dió ella, Jack solo se levantó y se alzó de hombros. Igual quizás más tarde, si encontraba las plantas que necesitaba, le ayudaría un poco. Aunque nadie le creyera, tenía algo de caballerosidad en el.
Siguió caminando con la española gritándole unas cosas a la espalda, gracioso, eso también le recordaba viejas situaciones que había vivido.
Miro por un momento hacia ella y la vió vestida solo con su camisa, tuvo que detenerse y concentrarse en otra cosa, sabía que si decía algo, era capaz de ahogarlo, o en esta situación, comerselo, y no en una buena forma.
-Shu, deja de seguirme rara.-
Toma la camisa y se la pone aunque no le guste la idea de que fue gracias s un pirata que ahora está con algo de prenda en su cuerpo y no como una loca desnuda.
Era increíble com cada palabra que decía el otro se sorprendía, es primera vez que alguien le habla de esa forma, obvio ha escucha insultos y cosas denigrantes pero no oraciones completas tan... tan llenas de sentido en la boca de aquel pirata... que ahora estaba con el torso desnudo, era tan moreno, como si el sol hubiera pintado capa por capa hasta llegar a ese tono tostado en él... parpadea y vuelve a la realidad, enserio se puso a pensar en eso?
-Ah... no soy rara! Qué te pasa... y pues somos los únicos aquí, por si no lo notas, debemos unirnos... para sobrevivir, a no ser que quieras morir solo y desamparado en esta horrible isla... por que bien sabes que me puedo ir nadando...
Se cruza de brazos frente a él cuando logra detenerlo y lo mira algo molesta, sabe que su rostro de molestia es más el de una nila malcriada, es por eso que usaba la tela en su rostro cuando es capitán.
-Además no puedo dejarte solo, vales mucho para la corona española... y bueno, hay algo en el agua que te interesa y yo lo puedo traer fácilmente a la orilla para tu degusto... capitán...
Cuando le dice su nombre asiente y lo repite, Jack, muy acorde con su personalidad, simple, relajado y sencillo. Luego le apunta a lo que le estaba ofreciendo dos barriles de ron flotando más allá de la orilla, quietos pues la corriente está tranquila.
-Y por cierto me llamo Amelia... no rara... y bueno, si los quieres debes pensar y decidir rápido, la corriente cambia de un momento a otro, capitán Jack...
Suspira suave y se va a sentar bajo una palmera donde da la sombra, luego toca su herida y respira hondo, no tiene tanta fuerza para sanarla y además debe estar en su forma de sirena para hacerlo... es muy complicado y la verdad que le da un poco de flojera canalizar sus energías para que su piel se regenere.
-Si quieres unirte a mi, debes al menos invitarme a cenar, no creas que soy tan fácil ...
Siguió caminando sin importarle nada, buscando entre algunos restos de barco algo que valiera la pena.
No era la primera vez que estaba atascado en una isla desierta, había escapado de morir en una, dos veces, una tercera no sería difícil.
-Ademas, si quieres irte adelante, yo podré sobrevivir por mi cuenta. Antes muerto que hacer tratos con ... peces...
Se detiene en cuanto la mujer lo alcanza y se pone frente a el; lucía molesta, y se veía adorable, cuantos años tendría esa chica, bueno era una sirena, quizás como mil.
-Aunque hablando de eso, no hueles a pez. No se si sea bueno o malo pero al menos no me dará dolor de cabeza.-
Le palmeo la cabeza y siguió caminando, recogiendo algunas cosas en el camino.
-Ahhh... quieres entregarme? Enserio? Ni siquiera tenemos naves! Ademas no me llevo muy bien con tu rey, aunque ... como crees que reaccione si le digo que su mejor capitan es una sirena? No dudo que tu cuerpo sea expuesto al publico, son muy chismosos. Una vez vi que fisgoneaban a un tipo enano....
Vio a donde apuntaba y se veían los bellos barriles flotando; su salvación.
La mira y luego mira los barriles, la idea era tentadora, podría emborracharse hasta que un barco comercial pasara por ahí, o que su tropa lo buscara con ayuda de la brújula.
-De acuerdo, ve por ellos, luego te dire mi plan para salir de aquí ... Amelia ... suena mejor Armando, pero sería muy extraño llamarte así a partir de ahora.
Se sentó a su lado y le hizo señas de que se moviera de la sombra y fuera por los barriles.
La azabache se levanto mirándolo enojada. El solo le dió su mejor sonrisa y se acomodó bajo la sombra.
Fastidiarla era muy sencillo, sumándole que quizás odiara a los piratas como la mayoría de la gente lo hace. Iba a ser muy divertido pasar tiempo con la sirena de la suerte.
Mientras la otra nadaba, el se puso a hacerle una especie de ungüento, conocía esa medicina fácil de conseguir gracias a que la tia Dalma, ahora la Diosa Calipso, le ayudaba cuando tenía heridas fuertes provocadas por alguna pelea.
Armando Salazar, así conocían al capitán de la flota Silent Mary, el mejor capitán que ha surcado el mar, lo conocen por ir cazando piratas pero también resguardando las costas de invasiones de otros extraños lugares. Aunque lo de los piratas ya lo dejó hace un tiempo, habían muchas peleas y pérdidas por parte de su tripulación, prefiere hacer cosas más “relajadas” que le dejen una buena ganancia.
Últimamente lo único que importa es el oro y para quien trabaja, es lo único por lo que vale la pena pelear, ya no el bien de las personas por lo cual antes se peleaba, ahora es aburrido.
Otro detalle que se menciona con frecuencia en la vida del Capitán Salazar, es que una sirena siempre ayuda a su tripulación en todas sus batallas, incluso cuando perdían, gracias a la sirena tenían un poco de oro o quizá capturaban a algún pirata importante para hacerlo pagar.
Cada que escucha esos cuentos se larga a reír, Amelia Salazar está detrás de la máscara del gran capitán español, era la mejor, pero no podían permitirse, los más grandes, que una mujer lidere toda la flota... por eso es que siempre esconde su cara, siempre viste de hombre y... casi nunca se lo ve en batalla, bueno, al inicio si, pero a partir de la mitad no, justo cuando aparece la sirena, que curioso...
pero eso es otro asunto que todos dejaron de lado.
-Vamos Vamos!
Hoy era un día que debían buscar una nave que se había robado una reserva especial de ron del rey, le hacía rodar sus ojos el pensar que solo por eso estaba poniendo a su gente en riesgo, pero espera no se haga tanto escándalo como otras veces.
-Haremos lo de siempre... sirena aparece y ustedes en silencio toman el ron mientras los piratas están distraídos...
Termina de explicar y cuando están en medio camino ve nubes negras, parece que habrá tormenta, pero ya no tiene caso, aunque den media vuelta ahora, la tormenta les llegaría y quizá sea solo unas cuantas gotas, si vuelve con las manos vacías el rey va a bajarles el sueldo a él y al contramaestre, sabe que no es prudente, peor para ella siendo mujer.
Pone el timón en la dirección correcta y acomoda la tela que usa en su cara, no deben ver que es mujer, peor un pirata, sería una ventaja para ellos el aprovecharse y burlarse del imperio español.
No le queda de otra más que ir a la batalla, sin pensar que esas nubes negras no son solo unas gotas...
Su tripulación jamás se había puesto tan contenta, los piratas bailaban, cantaban alcoholizados y felices, brindando por otro atraco exitoso.
-Yo les dije, el rey tiene mucho ron para el solo.-
La tripulación del Perla Negra había tenido éxito en su ultimo atraco. Se sabía que el rey español era muy aficionado del ron, teniendo reservas enormes junto a su fortuna. No había sido dificil, tan solo habían utilizado las distracciones necesarias y el silencio de la noche, aprovechando que el rey entró a la bobeda y tomó hasta caer al suelo de lo ebrio que se puso. El rey pensaba que el ron era lo único por lo que no debía preocuparse de que le fuera robado, pero ademas de el, habían más interesados en ese ron, los piratas por ejemplo, y uno más en especifico.
Jack Sparrow, famoso por siempre escabullirse de la horca y de los piratas que buscan saldar sus deudas. El siempre capitan del famoso barco pirata que más problemas daba.
-“Jack, todo esto es muy bueno, pero que pasará si el rey envía a ... al ... al matador.”
Gibbs como siempre, tenía razón. Pero era algo que Jack ya había tenido en cuenta.
Decían que no había barco que se salvara del conocido Silent Mary, comandado por el Capitan Salazar.
Miles de rumores y leyendas sonaban alrededor de este, pero el más seguro, era el de la extraña sirena que siempre les atraía la suerte.
Después de todas sus aventuras, el podía constatar que estas existían, y que si lograbas tener un vinculo especial, podían ayudarte en tus problemas, quizás había una especie de pacto, que claro, Jack iba a averiguar para poderse ganar a la sirena y utilizarla a su favor.
Tenía meses pensando en esa situación. En como lograr atrapar a la sirena, así pusiera a toda su tripulación en riesgo, igual no era la primera vez.
-Vamos a Isla Fortuna, estaremos a salvo en tierra, igual no creo que sepan quienes robaron ... o si?
La isla estaba cercas, ahí podrían abastecerse de pólvora y algunas cosas más, claro que por primera vez en mucho tiempo, el alcohol no iba a faltar.
Como si el destino se hubiera reído en su cara, que usualmente siempre lo hacía, a lo lejos una tormenta se acercaba, y junto a esta, un barco español muy conocido.
Sabía que algo estaba pasando en las aguas del mar que claramente se ponían oscuras por las nubes que tapaban a la hermosa luna, no había reflejo en el océano, era como estar flotando en la nada... pero no quería dejar ir al barco pirata, ni siquiera iba a querer pelear por salir de esa maldita zona de inmediato.
Acomoda su sombrero y deja a Lesaro en el timón, se acercaba a ver las aguas de cerca... quizá la tormenta se estaba alineando con las aguas del mar para causar un gran desastre.
Vuelve de inmediato con su mano derecha y habla con él a solas.
-Prepara los botes de emergencia y los quiero listos para marcharse cuando dé la señal, el barco encallará pero quiero que sobrevivan a lo que sea que nos tiene preparado esta tormenta... yo me quedaré al timón, es mi barco y yo su capitán
Deja todo en claro aunque su tripulación no quiere abandonarla, sabe que deben obedecer para que no mueran, si todo sale bien ya se encargará del rey y el pago que debe darles.
Vuelve al mando y cuando están cerca del barco los truenos y un viento muy fuerte que casi la lanza volando, los detiene, a ambos barcos, por un breve momento cruza la mirada con el capitán de aquel barco pirata y ambos están desconcertados.
Gruñe de rabia pues el maldito clima resultó siendo su mayor enemigo esta noche.
Cuando se estabilizan va donde su tripulación y les ordena ir a los botes y resguardarse, a la mierda el ron, le compraría la mitad de los barriles al rey, no va a arriesgar a su gente por unos cuantos barriles de ron en medio de una gran tormenta.
La lluvia no tarda en llegar y como no ha presentado amenaza a los piratas se alivia pues es un problema menos, aunque... si la tormenta es fuerte y deja el barco pirata varado, puede ir por uno o dos barriles ella sola.
Las olas se unen a los rugidos del viento y tiene que volver de inmediato al timón, es como si el mar estuviera empujando a ambos barcos lejos de cualquier costa, incluso lejos de esa isla de prostitutas y borrachos.
Su tripulación ya la ve lejos en los botes gritando por ella, su sombrero se va con el viento y su pelo largo y negro, queda suelto, junto con su rostro, la tela que usaba se ha bajado en un poco, ya la vio alguien y ese alguien es el capitán pirata... que justo se miran frente a frente por que la marea, la fuerza de Calipso ha jugado con los barcos... haciendo que se choquen de frente.
-Aghhh! Aah aahh
Un trozo de madera le atraviesa en su costado, como una astilla, nada de muerte pero duele y le impide caminar tan rápido como quisiera.
Llega a la orilla viendo las olas fuertes, escucha los gritos del capitán pirata hacia su tripulación mientras se quita su ropa... lanzándose al mar en busca de refugio de la gran tormenta.
Ella es la sirena de la suerte.
La tormenta llegó estruendosa y destructora, antes de lo que había previsto.
La neblina cubrió la nave y la isla dejó de verse, ni siquiera podían verse entre ellos.
Un golpe lo tiró junto a sus hombres. Rápidamente ordenó que abandonaran el barco, lo mantendría estable un tiempo en lo que todos trataban de llegar a tierra y protegerse.
-Gibbs, toma, traten de llegar a tierra y resguárdense. Mañana buscaremos el perla de nuevo, ha soportado peores cosas, confío en que saldrá ileso.
Le entregó su vieja brújula y los mandó a los botes.
Cada pirata aseguró los barriles en la nave, y rezaron a la diosa de los mares que perdonara su motín y su barco.
Jack no pudo evitar unirse, les había costado conseguir tanto preciado ron como para que el mar se los arrebatara.
Cuando todos iban saliendo, miró hacia el barco rival, sus ojos se abrieron y no pudo dejar de estar al tanto. Era mujer, el matador del mar era mujer.
El barco se sacudió salvajemente y tiró un bote al océano de manera brusca. Les grito a todos que se quedaría ahí, con su nave.
Miró de nuevo al puesto del capitan y lo único que alcanzó a ver fue que había saltado al agua.
-Acaso está loca?...
Cuando se acercó a estribor a ver donde había caido la capitana, vio con claridad a la sirena.
-No puede ....
Una ola lo derribó del barco. Cayendo en el océano furioso, en cierta manera le molestaba no haberse quedado con su barco como buen capitan, pero prefería sobrevivir para seguir navegando.
El sol en sus ojos le despertó. Estaba vivo, mojado y en medio de una jodida isla desierta.
En esos momentos se sentía como un deja vu muy jodido.
Se incorporó y parpadeó algunas veces, adaptando sus ojos al sol, donde estaba?!
Al parecer la tormenta había sido tan fuerte que terminó arrastrándolo más lejos de lo que pensó.
-Ahh por qué le di mi brújula a Gibbs? Donde demonios estoy? ...
Si, se supone que le es fácil estar en el agua y moverse en esta, pero ahora las aguas estaban igual de furiosas que la tormenta allá arriba, le costaba moverse contra corriente, en especial con la herida en su costado, justo hoy tuvo que pasar todo esto.
Respira hondo y en eso ve un cuerpo caer al agua, es el capitán del barco pirata, piensa en dejarlo ahogarse pero puede ser su salida, su mejor excusa con el rey, si lo lleva ante él.
Toma todas sus fuerza y lo agarra de su camisa, lo jala y continua nadando sin saber bien el rumbo, solo ve los desastres de la tormenta por encima y por abajo solo oscuridad y movimiento del agua, burbujas, de todas formas solo puede nadar por encima del agua para que el pirata respire.
Luego de mucho tiempo ve un cuerpo de tierra cerca, agradece pues ya estaba a punto de rendirse.
Sale hasta la orilla dejando al pirata en la arena fría, ella igual se arrastra un poco más allá, dejando caer su cuero cansado de espaldas y este se relaja no solo al quedarse quieto, sino que ve el cielo despejado, eso significa no más tormentas.
Sus ojos se cierran y queda rendida, no es hasta el otro día que despierta por la brisa del mar.
-Mgh... auh...
Se toca su costado y suspira, no está sanada pero está mejor por el agua de sal, con cuidado se levanta y ve sus piernas, mierda, está desnuda y el pirata ya no está donde lo dejó. Inmediatamente se incorpora y pone su largo pelo delante para cubrir sus senos, mientras que sus manos cubren su parte íntima.
Mira para todos lados y ve al pirata sentado en una roca mirándola, no puede evitar sentirse avergonzada pues... no ha estado desnuda frente a un hombre... JAMÁS.
-Mi... Mira a otro lado! Por el amor de Dios debes tener un poco de decencia para dejar a una mujer desamparada desnuda, en paz...
Lo mira todo molesto y como el otro se pone a reír, toma unas algas y con eso logra cubrir un poco de su cuerpo. Necesita aunque sea una tela rota o algo, pero tampoco puede buscar pues no quiere que el pirata siga viendo su cuerpo.
Camino un poco para ver si podía reconocer la isla y encontró a la capitan del Silent Mary varada en la playa ... desnuda.
Parpadeo un poco y miro a los lados, como si alguien fuera a espiar junto a el, se abofeteo mentalmente y camino hacia el lugar.
La chica se estaba despertando, así que rápido se sentó en una formación de rocas de ahí, observando.
-Asi que, Capitana eh ... sinceramente eso es lo que menos me sorprende, de hecho es admirable que alguien tan ... tu, este a cargo de tan honorable armada. Pero dime linda, como alguien abandona su vida en el océano para estar, bajo el mando de alguien?
Claro que se refería a su vida como sirena. Su teoría más fuerte era que la chica se harto del mar y salió a hacer una vida en tierra, no dudaba que fuera culpa de alguna maldición u otra cosa, pero, igual le interesaba conocer un poco más de su secreto.
La vió preocupada tratando de taparse más que por contestar su pregunta.
Se sintió ofendido y rodando los ojos, se quito su camisa y se la lanzó.
-Mira, he visto mejores cuerpos que ese, despreocúpate de que esté aquí por ... quererte ver desnuda.
Hizo una mueca de desagrado, pero sinceramente, no estuvo nada mal la vista.
Mientras a regañadientes la capitana se ponía la camisa, el pudo observar con detenimiento la herida en su costado. Se veía mal y al parecer le molestaba.
-Si te portas bien, puedo ayudarte con tu herida, a menos que tus poderes marinos te curen, si es así, puedo ver?.
Ante la negativa de mala gana que le dió ella, Jack solo se levantó y se alzó de hombros. Igual quizás más tarde, si encontraba las plantas que necesitaba, le ayudaría un poco. Aunque nadie le creyera, tenía algo de caballerosidad en el.
Siguió caminando con la española gritándole unas cosas a la espalda, gracioso, eso también le recordaba viejas situaciones que había vivido.
Miro por un momento hacia ella y la vió vestida solo con su camisa, tuvo que detenerse y concentrarse en otra cosa, sabía que si decía algo, era capaz de ahogarlo, o en esta situación, comerselo, y no en una buena forma.
-Shu, deja de seguirme rara.-
Armando Salazar, así conocían al capitán de la flota Silent Mary, el mejor capitán que ha surcado el mar, lo conocen por ir cazando piratas pero también resguardando las costas de invasiones de otros extraños lugares. Aunque lo de los piratas ya lo dejó hace un tiempo, habían muchas peleas y pérdidas por parte de su tripulación, prefiere hacer cosas más “relajadas” que le dejen una buena ganancia.
Últimamente lo único que importa es el oro y para quien trabaja, es lo único por lo que vale la pena pelear, ya no el bien de las personas por lo cual antes se peleaba, ahora es aburrido.
Otro detalle que se menciona con frecuencia en la vida del Capitán Salazar, es que una sirena siempre ayuda a su tripulación en todas sus batallas, incluso cuando perdían, gracias a la sirena tenían un poco de oro o quizá capturaban a algún pirata importante para hacerlo pagar.
Cada que escucha esos cuentos se larga a reír, Amelia Salazar está detrás de la máscara del gran capitán español, era la mejor, pero no podían permitirse, los más grandes, que una mujer lidere toda la flota... por eso es que siempre esconde su cara, siempre viste de hombre y... casi nunca se lo ve en batalla, bueno, al inicio si, pero a partir de la mitad no, justo cuando aparece la sirena, que curioso...
pero eso es otro asunto que todos dejaron de lado.
-Vamos Vamos!
Hoy era un día que debían buscar una nave que se había robado una reserva especial de ron del rey, le hacía rodar sus ojos el pensar que solo por eso estaba poniendo a su gente en riesgo, pero espera no se haga tanto escándalo como otras veces.
-Haremos lo de siempre... sirena aparece y ustedes en silencio toman el ron mientras los piratas están distraídos...
Termina de explicar y cuando están en medio camino ve nubes negras, parece que habrá tormenta, pero ya no tiene caso, aunque den media vuelta ahora, la tormenta les llegaría y quizá sea solo unas cuantas gotas, si vuelve con las manos vacías el rey va a bajarles el sueldo a él y al contramaestre, sabe que no es prudente, peor para ella siendo mujer.
Pone el timón en la dirección correcta y acomoda la tela que usa en su cara, no deben ver que es mujer, peor un pirata, sería una ventaja para ellos el aprovecharse y burlarse del imperio español.
No le queda de otra más que ir a la batalla, sin pensar que esas nubes negras no son solo unas gotas...
Su tripulación jamás se había puesto tan contenta, los piratas bailaban, cantaban alcoholizados y felices, brindando por otro atraco exitoso.
-Yo les dije, el rey tiene mucho ron para el solo.-
La tripulación del Perla Negra había tenido éxito en su ultimo atraco. Se sabía que el rey español era muy aficionado del ron, teniendo reservas enormes junto a su fortuna. No había sido dificil, tan solo habían utilizado las distracciones necesarias y el silencio de la noche, aprovechando que el rey entró a la bobeda y tomó hasta caer al suelo de lo ebrio que se puso. El rey pensaba que el ron era lo único por lo que no debía preocuparse de que le fuera robado, pero ademas de el, habían más interesados en ese ron, los piratas por ejemplo, y uno más en especifico.
Jack Sparrow, famoso por siempre escabullirse de la horca y de los piratas que buscan saldar sus deudas. El siempre capitan del famoso barco pirata que más problemas daba.
-“Jack, todo esto es muy bueno, pero que pasará si el rey envía a ... al ... al matador.”
Gibbs como siempre, tenía razón. Pero era algo que Jack ya había tenido en cuenta.
Decían que no había barco que se salvara del conocido Silent Mary, comandado por el Capitan Salazar.
Miles de rumores y leyendas sonaban alrededor de este, pero el más seguro, era el de la extraña sirena que siempre les atraía la suerte.
Después de todas sus aventuras, el podía constatar que estas existían, y que si lograbas tener un vinculo especial, podían ayudarte en tus problemas, quizás había una especie de pacto, que claro, Jack iba a averiguar para poderse ganar a la sirena y utilizarla a su favor.
Tenía meses pensando en esa situación. En como lograr atrapar a la sirena, así pusiera a toda su tripulación en riesgo, igual no era la primera vez.
-Vamos a Isla Fortuna, estaremos a salvo en tierra, igual no creo que sepan quienes robaron ... o si?
La isla estaba cercas, ahí podrían abastecerse de pólvora y algunas cosas más, claro que por primera vez en mucho tiempo, el alcohol no iba a faltar.
Como si el destino se hubiera reído en su cara, que usualmente siempre lo hacía, a lo lejos una tormenta se acercaba, y junto a esta, un barco español muy conocido.
Sabía que algo estaba pasando en las aguas del mar que claramente se ponían oscuras por las nubes que tapaban a la hermosa luna, no había reflejo en el océano, era como estar flotando en la nada... pero no quería dejar ir al barco pirata, ni siquiera iba a querer pelear por salir de esa maldita zona de inmediato.
Acomoda su sombrero y deja a Lesaro en el timón, se acercaba a ver las aguas de cerca... quizá la tormenta se estaba alineando con las aguas del mar para causar un gran desastre.
Vuelve de inmediato con su mano derecha y habla con él a solas.
-Prepara los botes de emergencia y los quiero listos para marcharse cuando dé la señal, el barco encallará pero quiero que sobrevivan a lo que sea que nos tiene preparado esta tormenta... yo me quedaré al timón, es mi barco y yo su capitán
Deja todo en claro aunque su tripulación no quiere abandonarla, sabe que deben obedecer para que no mueran, si todo sale bien ya se encargará del rey y el pago que debe darles.
Vuelve al mando y cuando están cerca del barco los truenos y un viento muy fuerte que casi la lanza volando, los detiene, a ambos barcos, por un breve momento cruza la mirada con el capitán de aquel barco pirata y ambos están desconcertados.
Gruñe de rabia pues el maldito clima resultó siendo su mayor enemigo esta noche.
Cuando se estabilizan va donde su tripulación y les ordena ir a los botes y resguardarse, a la mierda el ron, le compraría la mitad de los barriles al rey, no va a arriesgar a su gente por unos cuantos barriles de ron en medio de una gran tormenta.
La lluvia no tarda en llegar y como no ha presentado amenaza a los piratas se alivia pues es un problema menos, aunque... si la tormenta es fuerte y deja el barco pirata varado, puede ir por uno o dos barriles ella sola.
Las olas se unen a los rugidos del viento y tiene que volver de inmediato al timón, es como si el mar estuviera empujando a ambos barcos lejos de cualquier costa, incluso lejos de esa isla de prostitutas y borrachos.
Su tripulación ya la ve lejos en los botes gritando por ella, su sombrero se va con el viento y su pelo largo y negro, queda suelto, junto con su rostro, la tela que usaba se ha bajado en un poco, ya la vio alguien y ese alguien es el capitán pirata... que justo se miran frente a frente por que la marea, la fuerza de Calipso ha jugado con los barcos... haciendo que se choquen de frente.
-Aghhh! Aah aahh
Un trozo de madera le atraviesa en su costado, como una astilla, nada de muerte pero duele y le impide caminar tan rápido como quisiera.
Llega a la orilla viendo las olas fuertes, escucha los gritos del capitán pirata hacia su tripulación mientras se quita su ropa... lanzándose al mar en busca de refugio de la gran tormenta.
Ella es la sirena de la suerte.
La tormenta llegó estruendosa y destructora, antes de lo que había previsto.
La neblina cubrió la nave y la isla dejó de verse, ni siquiera podían verse entre ellos.
Un golpe lo tiró junto a sus hombres. Rápidamente ordenó que abandonaran el barco, lo mantendría estable un tiempo en lo que todos trataban de llegar a tierra y protegerse.
-Gibbs, toma, traten de llegar a tierra y resguárdense. Mañana buscaremos el perla de nuevo, ha soportado peores cosas, confío en que saldrá ileso.
Le entregó su vieja brújula y los mandó a los botes.
Cada pirata aseguró los barriles en la nave, y rezaron a la diosa de los mares que perdonara su motín y su barco.
Jack no pudo evitar unirse, les había costado conseguir tanto preciado ron como para que el mar se los arrebatara.
Cuando todos iban saliendo, miró hacia el barco rival, sus ojos se abrieron y no pudo dejar de estar al tanto. Era mujer, el matador del mar era mujer.
El barco se sacudió salvajemente y tiró un bote al océano de manera brusca. Les grito a todos que se quedaría ahí, con su nave.
Miró de nuevo al puesto del capitan y lo único que alcanzó a ver fue que había saltado al agua.
-Acaso está loca?...
Cuando se acercó a estribor a ver donde había caido la capitana, vio con claridad a la sirena.
-No puede ....
Una ola lo derribó del barco. Cayendo en el océano furioso, en cierta manera le molestaba no haberse quedado con su barco como buen capitan, pero prefería sobrevivir para seguir navegando.
El sol en sus ojos le despertó. Estaba vivo, mojado y en medio de una jodida isla desierta.
En esos momentos se sentía como un deja vu muy jodido.
Se incorporó y parpadeó algunas veces, adaptando sus ojos al sol, donde estaba?!
Al parecer la tormenta había sido tan fuerte que terminó arrastrándolo más lejos de lo que pensó.
-Ahh por qué le di mi brújula a Gibbs? Donde demonios estoy? ...