“ Bueno… Como sea, ¿qué me decías? Es bastante difícil querer escuchar con un set unplugged de Nirvana sonando, ya sabes.”
“Como sea... ¿Cuáles son los planes para hoy, de cualquier manera? Me estoy aburriendo.”
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“ Bueno… Como sea, ¿qué me decías? Es bastante difícil querer escuchar con un set unplugged de Nirvana sonando, ya sabes.”
“Como sea... ¿Cuáles son los planes para hoy, de cualquier manera? Me estoy aburriendo.”
Después de haber conseguido alejarse de las cortinas, bajó la mirada hacia sus ropas para acomodar cada prenda, procurando que cada una de ellas permaneciera en el lugar correspondiente. Tras sus palabras un ligero sonrojo se había adueñado de sus mejillas, siendo casi imposible creer que algo tan torpe y sin sentido fuera capaz de salir de su boca. “Claro que sí, y puedes venir a todos los espectáculos que quieras. Serás como el invitado de honor” replicó con diversión, continuando con aquel juego mientras reía por lo bajo.
Notó las mejillas de la menor tintarse de un color rosado, cosa que simplemente le pareció adorable pero no mencionó nada al respecto. —¿En serio? Mira que ya no hay vuelta atrás, me vas a tener que soportar. — advirtió, asintiendo y señalándola con uno de sus dedos, luego soltando una risa desde que la broma claramente seguía pareciéndole divertida. Le tendió una de sus manos, esperando estrecharla con la ajena —Jean Pierre. —se presentó, sin dejar que esa sonrisa suya desapareciera de sus carmesí aún.
—No, no te he dicho que hicieras eso. —dijo molesto hablando al teléfono, yendo de un lado a otro sin prestar atención de si alguien entraba a la cocina. —Eres gracioso, ojalá también te rías cuando te despida. —finalizó cortando aquella llamada y pasando las manos por su rostro, sintiéndose frustrado. —Inútiles.
Su atención pronto fue llamada por aquella voz que conocía ya, era le hermano de su novia, por lo que se acercó al verlo tan frustrado y se cruzó de brazos, apretando con ligereza sus labios primeramente. —¿Problemas en el trabajo, cuñado? —
Todo súbitamente se vio agitado en su interior por sólo llenar su pabellón auditivo con el ronco timbre del azabache, haciendo que sus azulinos se dirigieran con rapidez hacia el masculino, sonriendo un tanto culpable mientras dejaba el vestido sobre su bolso. “Sabes que no soy de estar en un solo lugar y de paso, estaba sola.” Un adorable mohín rápidamente condecoró sus labios, haciendo su camino hacia donde se encontraba el otro, adelantándose a guiar una de sus manos hacia el rostro del más alto, acercándose lo suficiente como para no tener que hacer ningún esfuerzo con su voz al dirigirse hacia él. “¿Estás molesto conmigo?” Cuestionó en un vago murmullo, exclusivo para la pareja.
Parecía ser un controlador nato, necesitaba saber en dónde estaba la francesa y le gustaba que hiciera lo que dijera, rodando los ojos por las palabras de esta pero aún así dejando que se acercara a él. No la estaba mirando, sus ojos se desviaban a cualquier lado pero no quería hacer contacto con los antagonistas. —De cualquier manera debiste esperarme. — era claro que sí le había molestado, pero después de soltar un suspiro, decidió encontrarse con los azulinos de su pareja. —Como sea, subiré de nuevo a la habitación, tú decidirás si vienes o te quedas.— fue lo último que dijo antes de apartarse de la menor, caminando para poder alejarse y volver de donde venía.
“¿por qué me estás grabando si no estoy haciendo un coño?” le dijo cómicamente irónico y, desconcertado, al camarografo, que parecía querer hacer una toma (siendo que nada más fumaba un cigarro), pero sin pudor quiso arruinarles la escena con un solo gesto. Y en segundos, soltó un par de risas cuando dejaron de grabar y, miró a la persona que estaba cerca. ‘ ¿seguro que nos dejan ir al baño sin cámaras? ’
Soltó una risa cuando el inglés a su lado dijo lo que él estaba pensando desde hace unos minutos cuando el camarógrafo comenzó a grabarlos, literalmente no estaban haciendo nada, él sólo estaba respondiendo unos mensajes de texto en su celular pero nada más. —Eso dicen, pero quién sabe, podrían tener cámaras escondidas por ahí, yo no confiaría mucho. — bromeó.
Lo primero que hizo el francés al llegar al que sería su hogar por un tiempo fue correr a la cocina, necesitaba un poco de cafeína pues luego de un largo y pesado viaje nada le hacía sentir mejor. A pesar de que sus padres tenían un pequeño café, el muchacho nunca había preparado la bebida, en realidad sus progenitores no dejaban ni que posara mirada en el paquete de café pues según estos, tenían una ‘técnica secreta’ para prepararlo. Matías siguió todos los pasos que pensaba darían como resultado una buena taza de café, sin embargo, al servir el caliente líquido y llevarlo hacia sus labios para darle una probada, supo que había hecho algo mal ¡Dios mío! Se mataría a sí mismo si seguía bebiendo de eso. “Oye ¿Podrías probar esto? Creo que hice algo mal.” Informó apenas sitió cómo alguien se le unía en la cocina.
El viaje no se le había hecho realmente largo por el hecho de que estuvo dormido la mayor parte de este, de cualquier manera, sentía el cuerpo cansado y no había ingerido nada desde hace ya horas puesto que decidió no tomar lo que le habían ofrecido en el avión, por lo que pidió direcciones para llegar a la cocina desde que lo menos que necesitaba en ese momento era perderse en el gran lugar en donde se estaban quedando. Llegando ahí, escuchó la voz del otro moreno dirigiéndose a él y frunció el ceño mientras que se le acercaba para tomar la taza y probar lo que tenía dentro, cuando lo hizo, rápidamente una mueca se formó en el rostro —Agh ¿por qué sabe tan mal? —
‘ ¿Cuáles son las probabilidades de que te equivoques al coger la maleta en el aeropuerto— pero que te toque la lotería por ello? ’ inquirió la joven, inconscientemente en alto, alzando entre sus manos un par de prendas y joyas que, para su suerte, eran totalmente de su gusto.
—No creo que sean muchas. — contestó a la pregunta alzando ambas de sus cejas, sonriendo divertido por la situación. Se acercó para mirar bien lo que la chica traía en manos, apretando sus labios ligeramente, era una gran coincidencia que justamente todo parecía ser de su talla, como hecho para ella. — ¿Vas a regresarlo? —
Lo primero que había hecho al llegar a la mansión había sido registrar la cocina pues en su vuelo, únicamente le habían ofrecido una fruta y una botella de agua, y para ese punto definitivamente estaba hambrienta, así que en cuanto vio una caja que contenía pan dulce, no dudó en agarrar un par de inmediato dándoles una mordida. Más en cuanto escuchó un par de pasos acercarse, se giró rápidamente para observar a su antagonista con una sonrisa. ❝ Si vienes por pan, lamento informarte que es mío. ❞ informó encogiéndose de hombros, con una divertida sonrisa en sus carmín.
Después de haberse instalado en su habitación, darse una rápida ducha y recorrer un poco la mansión, decidió que era hora de ir a sacar algo de la cocina puesto que no había ingerido nada más que agua en el avión puesto que no se le había antojado nada de lo que estaban ofreciendo .Entró para encontrarse a la morena, esbozando una sonrisa por sus palabras —¿En serio? ¿No puedes ni siquiera compartir un poco? Vamos, no comí nada en el camino. — pidió, acercándose de manera lenta, terminando con una buena distancia entre ellos de cualquier manera.
Recorría la mansión con cámara en mano y sin preocuparse de nada, ni siquiera del equipaje que había abandonado ya hace un rato en la entrada, cuando se encontró con un ventanal que poseía una de las vistas más preciosas de todo el lugar. Por el afán de conseguir una fotografía perfecta, sus pies se enredaron con la tela de las cortinas y terminó tropezando, apenas alcanzando a sujetarse del cortinaje. “Todos mis movimientos estaban fríamente calculados, esto es sólo un ensayo para mi acto de acrobacia en tela en el circo… No vayas a creer que tropecé,” se excusó al percatarse de la presencia de otra persona, sin poder evitar echarse a reír.
Después de haberse instalado en su habitación y darse un rápido baño, en sus planes estaba el ir a conocer un poco la mansión. Iba caminando por los pasillos cuando pudo ver a la chica tropezar, soltando una risa que había delatado su posición y por eso fue que ella se percató de que estaba ahí, o eso imaginó. El comentario que ella añadió nada más le robó otra risa, asiendo que este asintiera —¿Eres parte del circo entonces? Mir que te obligaré a invitarme a uno de tus espectáculos. — le bromeó el francés, dedicándole una de sus características sonrisas coquetas.
La mayor razón para estar en aquel con curso era la publicidad que la pareja obtendría y aunque a Dan hacer ese tipo de cosas realmente no le llamaban la atención, no podía decir que no pues su manager ya había tomado la decisión. Lo bueno es que cuando no conociera a nadie (o si le caía mal a todos) tendría a Ah Ran, lo malo es que a pesar del cariño entre ambos su amistad venía además con discusiones y desacuerdos, como cuando la asiática insistía en siempre ser el ‘jugador uno’ en los vídeo juegos. O como cuando Ah Ran cocinaba y Dan decidía ayudarla, lo cuál solo terminaba con él comiéndose la mitad de los ingredientes. Eso fue gusto lo que pasó al llegar a la casa, por ello la chica había echado a Dan fuera de la cocina y ahora se encontraba sentado en posición fetal y quejándose de lo hambriento que estaba. “¡Yo solo quiero comer! ¡Me voy a morir de hambre!” repitió una vez más.
Lo primero que Jean Pierre había hecho al llegar era instalarse en su habitación, no se sentía cansado desde que había logrado el dormir en todo el camino pero necesitaba que todo llegara su lugar, después de eso bajó para poder encontrar la cocina, puesto que ya era hora de que llenara su estómago vacío al rechazar los alimentos que le ofrecieron en el avión, cuando llegó ahí fue que encontró al muchacho en el suelo a lo que frunció el ceño —¿Y por qué no entras y comes algo? — preguntó, sabiendo que no era asunto suyo pero necesitaba saciar la curiosidad, por más ridícula que la escena fuera a sus ojos.
“ Oye, eso es de mala educación.”
“No es mi culpa que tengas la música tan alta que no escuches.”
Ni siquiera esperó a que le indicasen cuál era su habitación ni mucho menos con quién la compartiría, pues simplemente dejó todo su equipaje en la primera que encajó la pequeña llave que minutos atrás le habían dado, sin escuchar la explicación del sujeto que se la entregó pues partió cuán alma lleva al mismísimo satán a cambiarse. No tardó mucho tiempo en dar con la alberca y una vez ahí, la fémina procedió a deshacerse del vestido que había deslizado con rapidez por su anatomía luego de ponerse su traje de baño. Sus azulinos captaron otra figura, a lo cual arqueó ambas cejas. “¿También piensas entrar?”
Se tomó su tiempo para llegar a su habitación y dejar un par de pertenencias, no logrando coincidir con su novia, cosa que realmente le molestó desde que ella debía de haberlo esperado, pero por otro lado,, se podría dar el lujo de ir por ahí y conocer a otras personas, tal vez buscar unas en particular. Se encontraba explorando un poco el lugar en el cual iba a vivir ahora, aprovechando para saludar a algunas de las mujeres que se iba encontrando, hasta que terminó en la piscina, viendo una silueta familiar, por lo que se acercó. —¿Por qué no me esperaste en la habitación? — preguntó con un tono y semblante serio, cruzándose de brazos y recargando su cuerpo en la pared.
callahxn:
El sol pegaba en sus blancas mejillas que ahora estaban un poco más rosadas debido al tiempo que había pasado fuera y sin protección alguna. Callahan no estaba acostumbrado a ese tipo de clima. Llevaba bloqueador solar, por supuesto, pero estaba escondido entre su ropa que se encontraba en la maleta que jalaba y no abriría la maleta solamente para buscar eso. Sus lentes oscuros lo ayudaban a ver un poco mejor, pero veía ligeramente borroso debido al calor que sentía. Cuando por fin llegó a la famosa mansión en Dubai, lo primero que hizo fue dejar su maleta en el suelo y arrastrarse hasta uno de los sillones que se encontraban en la entrada. - ¿¡EN DÓNDE ESTÁ LA COCINA!? - gritó. - Necesito agua. Es una emergencia. Moriré pronto si no me hidrato ya mismo - A pesar de estar demasiado sediento, agregó un poco de dramatismo a sus palabras, para después dejarse caer completamente sobre aquél sillón en espera de que alguna persona bondadosa se apiadara de él.
El francés sólo estaba leyendo unos mensajes de texto en su teléfono cuando escuchó como el muchacho se volvía loco buscando agua, haciendo que frunciera el ceño, extrañado por ese comportamiento, para su buena suerte él traía consigo una botella que había tomado de la misma cocina hace apenas un par de minutos —Ahí va. — le avisó antes de que le aventara la misma
“Look how quirky I am, I am taking pictures of you recording me. I am so crazy and revolutionary.” #EllexZayn x
’’In life we have decisions to make, paths to take and opportunities to take advantage of.’’
“It’s such a cruel world, but I’m saving all my love for you”