A lo largo de mi vida he escuchado muchas razones por las que alguien no podía quería emprender. Yo mismo me las dije durante mucho tiempo. Ojalá alguien me hubiera dicho la verdad entonces. ¡Cuanto tiempo perdido sin emprender! La verdad es que todas esas razones tan bien fundadas por nuestro perezoso (y cobarde) “yo” no eran nada más que EXCUSAS. Dejémoslo claro desde el principio: quien no emprende hoy en día es porque simplemente no quiere. Una cosa es querer algo y otra bien distinta QUERER algo. No es lo mismo. Me explico. Muchos quieren ser emprendedores porque les gustaría ganar dinero trabajando poco, ya sabes, esa idea de sentado en la playa en bermudas y chanclas, tomando un Mojito y con el portátil en las rodillas. Lo cierto del asunto es que emprender cuesta y esa parte de la ecuación es la que muchas veces se pasa por alto. Nadie te va a poner el estilo de vida que deseas en bandeja, vas a tener que ganártelo, y sacrificar muchas cosas por el camino. Uno tiene que decidir si esos sacrificios le merecen la pena. Cuando alguien conoce lo que implica emprender (me refiero a montar un negocio) y está dispuesto a asumir los sacrificios, entonces es que QUIERE emprender. Son éstos los que, con el tiempo, consiguen lo que se proponen. Los otros siguen con sus excusas para justificar su inactividad quedándose dentro de su cómoda y “segura” zona de confort. https://www.instagram.com/p/BtaHIFNhnzu/?utm_source=ig_tumblr_share&igshid=cjgj6h1mydjq