Siguió presionando el pañuelo sobre la herida, viendo cómo de a poco este se teñÃa de rojo, lo que hacÃa que tuviera que correr la vista hacia abajo por la impresión que le causaba. —Quizás por eso mismo te cortaste, deberÃas tener más cuidado la próxima. —aconsejó en tono inocente como la mayorÃa de las veces que hablaba. —¿Quieres una bendita o algo asÃ?
Gruñó un poco porque le estaba doliendo un poco y fijó su mirada en su imagen en el espejo. -- Voy a llegar tarde a trabajar. -- Resopló, sacudiendo un poco la cabeza después. -- La próxima vez intentaré que no se me olvide afeitarme el dÃa anterior..
















