kyeon:
sigue a la espera, prestando atención y siendo paciente a lo que pudiera decir la contraria, respira hondo. lo siguiente no es algo que espera, los labios se separan para decir algo pero censura lo que podría estar pasando por su cabeza de forma fugaz. nadie quería ver más eso ¿quién había considerado que sería buena idea poner a yewon en ese lugar? no merecía eso, nadie lo merecía, era tan morbosa siquiera la postura de buscar y encontrar cuerpos. rostros con nombres, quizás cicatrices conocidas, o mismo facciones destruidas por los escombros, por el derrumbe, el fuego, o mismo manos ajenas que habían culminado con el tiempo de muchos estudiantes. “pero no estuviste allí” trata de sonar comprensivo “estás aquí” le recuerda, como si ese dato no fuese inferior, y agradecía él haber estado para que ella no se quedase atrás “y no está mal que estés viva” afirma entonces su postura, quizás pecaba de egoísta por pensar que era un alivio aún respirar, pero no pensaba detenerse en las pérdidas cuando eso recién parecía comenzar.” no te—-sientas mal, nadie sabía” respira hondo y exhala, llevando una mano a su frente, como si estuviese eliminando una dolencia que le pica en su mente. buda, quita la mano de su rostro “si quieres—puedo pedir que nos cambien de grupo” ofrece mirando sus pies, evitando mirarla, con un aire seco que busca no pronunciarse con afecto por la mayor, eso podría tomarse como una debilidad. no quería caer ante los encantos inconscientes de la fémina, pero se veía siempre envuelto en la redondez de sus ojos oscuros, los labios pronunciados, las mejillas suaves, la nariz pequeña. poco a poco, sin querer, todo sin querer. era el peor momento para empezar a encariñarse pero ¿no era tarde para detener algo que ya había comenzado? tiempo. tiempo, tanto tiempo, tan poco tiempo, tanta distancia, como si tuviera la posibilidad de algo en ese contexto. no puede evitar como el sol que refleja en la nieve, refleja un brillo en los ojos ajenos. la etérea forma en la que sin intentarlo, se exponía la ternura de una aparente inocencia intacta. se forma una curvatura no planeada en sus labios, de aquellas que son fugaces, que expresaron una tenue alegría de lo que acababa de decirle. sacude la cabeza “¿ahora eres bromista, yewon?” exhalando con una tácita risa que no se anima a salir mientras la mira, que necio de su parte tratar de sacar de la contraria lo que espera, lo que supone, cuando ella es completamente lo opuesto a su cabeza. le agrada. “bien, pero si—necesitas hablar, puedes—buscarme” la última palabra se expresa como si estuviese diciendo que debería ser una verdadera emergencia. exhala por las fosas nasales, y desvía de nuevo la mirada al lugar opuesto dónde estaba ella, sacudiendo un poco su cuerpo en vaivén nervioso. le pasaban cosas que no entendía ni podía poner en palabras al menos para su propia paz. “si te sientes mal, te sientes mal” expresa como si nada se pudiera hacer contra eso. “¿seguro no tienes frío?” insiste sin poder alejar la vista de la naricita enrojecida.
“ — ¿tú no te sientes mal, en lo absoluto?” le pregunta con un ápice de curiosidad, no juzgándolo, tan solo deseando entender. pues sí, le había dicho que se sentía para la mierda, en sus propias palabras, pero todo indicaba a que poco le pesaba muerte de compañeros, que celebraba tan sólo estar vivo, lo que no estaba mal. “es decir, ehm... n-no es que piense que no debería estar viva” al contrario, agradecía el estar allí, el poder ver la luz del día una vez más, aún si debía de luchar por llegar al siguiente en esas condiciones poco usuales. “me considero con suerte” le menciona con diminuta sonrisa decorando sus dulces facciones, mirándolo de soslayo. tuvo suerte de que él, a su lado, no la hubiera dejado atrás. “pero... ellos, n-nadie lo merecía... ¿y por qué? ¿qué se está disputando ahora de lo que no sabemos? se siente... sofocante, y que esto... esto debe ser sólo el inicio” temas demasiado grandes, demasiado complejos que tan siquiera los involucraba directamente ¿se vendría una guerra? ¿sería este sólo el inicio, aún si conseguían regresar? ¿se quedarían allí para siempre? esas preguntas un tanto fatalistas continúan rondando en su mente aún si no lo desea. y se siente diminuta, algo insignificante. arquea ambas cejas cuando propuesta generosa llega a sus oídos, rápidamente sacudiendo ambas manos en negativa. “no... n-no, está bien, todos están haciendo c-cosas... difíciles” murmura. acostumbrarse a encontrar muertos, rostros conocidos, de aquellos con los que tal vez compartió clases alguna vez, no era algo que deseara. sin embargo, no quería ser una carga, una molestia. podía lidiar con la tarea, creía, y aún si no era posible, no le quedaba de otra que tener que hacerlo. “pero gracias por la oferta” de nuevo, acciones ajenas continuaban contradiciendo lo que le había jurando anteriormente. supone así era su actitud: confusa, difusa, un ir y venir, poco comprensible. inclusive si no se preocupaba en lo absoluto, si lo hacía sólo para quedar bien o por compromiso, yewon lo agradecía. y, de algún modo, sabe que no ha de estar haciéndolo con malas intenciones, lo sentía diferente a esas primeras conversaciones compartidas. no sentía que fuese un juego, ni que quisiera tomarle el pelo. “¿a ti qué te ha tocado, p-por cierto? no lo he preguntado, sólo... he hablado de mí todo este rato, perdón” arruga su naricita en lo que rasca la punta de la misma con su mano libre. “ah ¿no me queda, verdad? el ser bromista... pero creí que podría intentarlo” se esfuerza en mantener el mismo tono jovial para agregarle ligereza a conversación, estirando sus piernas en lo que observa escena delante de ambos por unos instantes. “mmm — no hace falta te pongas en ese compromiso” vuelve a decirle, apartando mechones de su cabello para acomodarlos detrás de su oído. notaba que no lucía del todo cómodo con eso, apenas siquiera podía mirarla. tal vez lo había puesto en un aprieto al soltarle lo que pasaba por su mente. “además ¿no estamos hablando ya...? así está bien” vuelve a asegurarle, no quería esperar nada del pelinegro ni tampoco que él esperara nada de ella. “ya habrá una próxima vez en que nos volvamos a encontrar, así como ahora” espacio compartido por todos era pequeño ahora, no quedaba otra opción mas que ver los mismos rostros de un modo u otro. “y cuando suceda, tú también p-puedes... bueno, decir lo que pase por tu mente, si así lo quieres” se gira entonces para mirarlo, un tanto dudosa, y estira su mano para darle una apretón suave en su brazo. era su mejor intento de quitarle un peso de los hombros, si es que era ese el caso, y al mismo tiempo, mostrarle que no era tan pequeñita. ella también podía servir, aunque sea para oírlo.














