weixuns
se dedica, entonces, a observarla sin añadir mucho más. mirada en la ajena tal vez buscando descubrir las razones que motivan aquella actitud. al final, sin embargo, decide que no le importa tanto, y opta por dejarse llevar por las acciones contrarias, permitiendo que su cuerpo busque acomodarse a los movimientos del ajeno. ‘ una que en realidad no está tan interesada en el juego como en ganar ’ menciona. y ante lo siguiente que le escucha decir no puede sino sonreír apenas, porque casi confirma lo que acaba de decirle. ‘ tsk, malcriada ’ murmura. no le sorprendería que acostumbrase a nunca recibir un no como respuesta, o que cada capricho le sea servido en bandeja, esa era la realidad para gran parte de los presentes, seguramente. se inclina un poco para permitirle alcanzarlo con mayor facilidad, y tras oír lo que tiene para decirle, aprovecha proximidad para responderle. ‘ yo… no tengo razones para complacer tus deseos, ahra-ssi ’ y ahí es que busca observarla, manteniendo esa escasa distancia, siendo sus brazos los que pretenden ofrecerle soporte en posible incómoda posición. ‘ a menos, claro, que coincidan con los míos ’ mirada escudriña facciones contrarias, deteniéndose sobre sus labios, punto en el que se centra la intención de aquel sutil movimiento con el que busca romper distancias.
sólo precisó de una escucha tan simple como aquella, para que filosas comisuras se vieran en alza. claro, una evidencia semejante, no podía provocarle más que expectación. porque no, no albergaba responsabilidad alguna, pero quería que lo hiciera. porque en ese anhelo que se daba momentáneo, en el que podía observar la profundidad de los otros iris, casi creía que podía contar con todo el tiempo del mundo. ‘ supongo que sabes, y comprendes, que eso no es algo que me importe ’ logró decirle, en la suavidad de un tono que se daba cual susurro, en la escasa distancia, justo cuando las palabras parecían ser capaces de tocarse. entonces, deslizó brazos hasta que dígitos pudieron sostener las otras facciones, enmarcándolas, deslizándose por su mandíbula para que pudiera observarla aún mejor. lo último que le ofreció, por supuesto, una sonrisa que presumía intenciones. ¿no era lo que estaba observando? y, entonces, el quiebre de distancias — los labios que buscaban ajenos, y se posaban sobre tales, en un beso que recaía en ese ritmo que había jurado ignorar. las yemas encontraron espacio en el otro cuello, recorrido por unas uñas que lo acariciaban. sólo entonces, ascendieron hasta la nuca, enredándose entre tales hebras. con un último hálito, más bien cual muestra de fortaleza, la caricia de dígitos se transformó en un agarre, del que apenas tiró leve, pero lo suficiente como para crear nueva distancia. ‘ no deberías hablar de las personas como si las conocieras, weixun-ssi — que me digas malcriada sólo me hace querer verme más caprichosa ’
















