No tienes ni idea de cuantas horas pase en el teléfono solo esperando que me contestaras.
Cuanta ilusión me hacía que me respondieras.
Lo feliz que me ponía ver tu mensaje.
Lo ridículo que era al ponerte a ti sobre todo lo demás, inclusive de mi, de mi familia, amigos, todo.
Lo peor es que me enamore de una sombra, tu nunca me viste como a un amante, solo fui tu amigo.
Yo te vi como mi sol, como mi luna y como mi planeta.
Mi vida giraba en torno a ti, pero yo era una simple estrella en una noche cualquiera. Tal vez me quisiste.
Pero yo te ame infantilmente, futilmente, ignorantemente.
Yo me di a la tarea de pensar que eras el amor de mi vida, y sigo pensando en ti. Seguro tu ya ni me recuerdas, y es triste pensar que mientras tu no batallaste en olvidarme, yo batallo para dejar de recordarte.
Ya aprendí, comprendí, mentí, ya no te amo, pero a veces duele tanto, que llegó al llanto.
Ya no me enamoro como antes, ya no espero como antes, ya no me ilusiono como antes. Y eso, es triste.