kimnorah.
Norah estaba justo detrás de aquel muchacho que al parecer nunca guardaba silencio. Le había visto antes y había hablado por casi tres horas mientras ella terminaba con un par de misiones en el juego. ¿Ahora? Si bueno, ahora quería ver la estúpida película en paz, pero el parloteo del contrario le hacía algo difícil, sobretodo con el ruido, sí, el ruido. Norah se acercó un poco más a él, dando pequeños golpes sobre su espalda para asegurarse que no iba a morir en ese momento y una vez que notó que la respiración del muchacho se relajó, fue que colocó ambas manos sobre los labios ajenas (aún estando detrás de él) y asintió victoriosa “Así te vas a quedar por el resto de la película” le dijo cerca al oído “Al final puedes hablar todo lo que quieras, ¿va?”
le tomó unos segundos el reponerse y lograr pasar el bocado seco por su garganta, claro, con ayuda de los poco sutiles golpes en su espalda. debía agradecer al alma que le había salvado, mostrar su aprecio de la mejor manera pero lo único que salió de su boca fueron quejidos ahogados mientras la misma era tapada con dos manos que inconscientes le halaban lo suficiente para echar su mirada hacía atrás y ver a la morena esa. confundido como un chiquillo ladeó su rostro intentando reconocerle porque estaba seguro que le conocía de algún lado, pero... conocía a tanta gente. ‘ah, cierto.’, recordó la situación en la que se encontraba y fue ahí donde intentó zafarse de la mujer, echarse para adelante fue lo único que se le ocurrió, pues llenar de saliva la mano contraria no sería agradable tomando en cuenta que aun tenía palomitas de maíz en su boca.











