Carta al chico que nunca podrá ser mío.
Te conocí por casualidad, nos presentaron esos amigos con los que no me llevo tan bien. Te conocí por casualidad y esa misma noche nos besamos por capricho (no se si fue tuyo o fue de los dos), nunca me imaginé probando esos labios que ahora deseo a cada segundo del día.
Quién se iba a imaginar que iba a terminar enamorada de ti, de esos ojos color miel y esa sonrisa tan confiada, de la seguridad que tienes de ti mismo y tu forma de hablar.
Y lo tengo que admitir, al inicio no me interesabas ni un poco, no tenía ganas de hablarte y mucho menos de conocerte, pero la vida y el destino a veces hacen planes macabros y en sus planes estaba conocernos un poco mejor. Al destino se le ocurrió divertirse un poco y ver qué podría pasar entre nosotros dos.
Resulta que no estabas libre, tu corazón tenía dueña, tenía un nombre y un apellido, y aunque pareciera que no te importaba, poco a poco me di cuenta que ella era la mujer de tu vida. Me convertí en “la otra chica”, esa chica a la que buscabas cuando querías divertirte, cuando estabas borracho, o cuando no estabas con ella.
Te abriste a mi, nos fuimos conociendo, descubrí que no era la única, habían muchas mas, pero no le presté importancia; el tiempo que pasaba contigo era especial (a pesar de que no fueron muchos momentos juntos), te llegué a querer como a nadie, me hiciste probar cosas que nunca había probado y me hiciste enamorarme de ti aún sabiendo que tu corazón ya estaba ocupado.
Las llamadas, los muchos mensajes de texto, las pláticas por horas, la primera vez que dormimos juntos, los besos, las caricias, tu manera de tocarme y rozarme la piel… Los sigo recordando, los sigo sintiendo.
Llegó la hora de la despedida, te fuiste de mi vida, casi sin avisar, simplemente un día ya no estabas en el mismo lugar que yo. Prometiste que volverías, que nos volveríamos a ver, que no te olvide y que pensarías en mi, dijiste que no te había pasado nunca, que tal vez no debimos encariñarnos tanto… “si tan solo nos hubiéramos conocido en otro momento”. Entendí que tal vez si sentías lo mismo por mi, lo que me dio esperanzas, sabía que algún día te volvería a ver.
Sabía que a pesar del tiempo que pasara, yo seguiría sintiendo lo mismo por ti.
Y así fue, volviste, nos volvimos a ver, todo fue como si el tiempo jamás hubiera transcurrido, ya nada mas importaba, estábamos juntos de nuevo, aunque sea por una noche, volví a sentirte mío, pero lo mas importante, es que yo me sentía tuya y nunca deje de serlo.
Esta vez si hubo despedida, te dije todo lo que sentía por ti y aun recuerdo como de tus labios salieron las palabras “Te quiero mucho, estos momentos son nuestros, no los olvides, volveré para que construyamos nuevos recuerdos”. Y créeme que no los he olvidado. Te lloré, te lloré como no le había llorado a nadie, me dolió mucho que te tuvieras que ir otra vez, claro que aún tenía la esperanza de volverte a ver algún día.
Ese día fue demasiado pronto, volviste, y ahora eras completamente libre, no estabas atado a nadie y tu corazón ya no tenía dueña, yo sabía que por dentro te dolía y la extrañabas, pero no quería saber mas sobre eso, así como tú tampoco querías hablarlo.
Fue ahí donde las cosas cambiaron, ya no eras el chico lindo que me decía cosas bonitas, que me trataba bien, que me buscaba aunque sea en las noches de locura, nuestras pláticas ya eran conversaciones vacías y nuestros momentos juntos ya no parecían tan especiales, no respondías a mis “te quiero” y te volviste indiferente hacia mi.
Fue ahí donde lo entendí, nunca fui alguien importante para ti, siempre fui la “otra chica”, así estuvieras libre o con alguien mas, nunca tuve mas importancia para ti y nunca tuve otro título que no fuera “la otra chica”, llevas una vida muy aparte de mi, y entendí que nunca tendré la oportunidad de poder llamarte mío.
Pero quiero que sepas que lo que sentí por ti fue verdadero, que aun lo sigo sintiendo y que te quise como a ningún otro chico. No olvido ninguno de los momentos juntos ni de las palabras bonitas que alguna vez me dijiste, me quedo con los recuerdos lindos y prefiero quedarme con la idea de que algún día me quisiste (no tanto como yo a ti, pero aunque sea un poco). Te deseo lo mejor en la vida, que encuentres el amor nuevamente y que logres querer a alguien de la misma manera en la que yo te quiero a ti.
“Ojalá nos hubiéramos conocido en otro momento” Ojalá me hubieras querido de la manera en la que yo te quiero a ti.
La otra chica, esa que se enamoró perdidamente de ti.