Second World War; 140342 새로운 주제 (임시) En medio de la madrugada un fuerte sonido, espantoso e incómodo se lograba escuchar en todo el lugar que daba aviso a todos a levantarse para macharse, era parecido a los berrinches de los grandes caballos pero no, era solo una patética y antigua trompeta; accediendo a la señal, se levantó de su cama, si eso se podría decir cama, sin decir nada solo dirigiendo sus manos rápidamente a su rostro para limpiar de un poco de este; Al ponerse en pie mientras tomaba de su toalla sintió el doble de cansancio que cuando fue a dormir, su cuerpo exigía descanso pero no era algo que pudiera hacer, estaban en guerra y ser el líder de la tropa o área en donde estaba si cometía un mínimo error que diera mal ejemplo a los demás le costaría ser uno de los más soldados y no, sus beneficios al ser el jefe eran grandes, altos, algo no que no dejaría que nadie se lo quitara, así que sin quejarse levanto la voz para levantar a los imbéciles que aun creían que estaban en sus casas. Solo cinco segundos para que se levanten, si no ya saben lo que pasara idiotas. /Gritaba lo más fuerte posible sus palabras, para que así obedecieran los perezosos. Le daba gracia ver como ellos de la nada se levantaban tomando de sus pobres trapos, en eso evitando la risa y manteniendo su cara dura comenzó a caminar en dirección hacia los baños que quedaban un poco a las fueras de la base militar donde aprovecharía en utilizar muy bien su mando para ser el primero en entrar. Hey Rich, sube te dejamos cerca donde quieres ir. /Voces conocías le pedían subir al viejo auto. Gracias, dónde estuvieron estas semanas, deben decirme compañeros /Al verlos, noto quienes eran y sin duda alguna subió, algo agradecido. Con ellos le tomaría solo unos cortos minutos en llegar, aquellos “amigos” gracias a los beneficios que tenían se habían ganado un pequeño automóvil para no tardar en ningún evento u orden que les dieran, en el transcurso del camino mientras que escuchaba y lograba comentar las breves historias de los enfrentamientos, muertes y demás acciones que hacían en Francia; Al verlos como disfrutaban de sus patéticas anécdotas ( casi todas) estaba agradecido de ser de los pocos y primeros que habían logrado entrar al movimiento sin ayuda de nadie. A lo último ignoraba lo que decían, esos minutos habían sido de los más largos pero de risas sarcásticas por fin había llegado y con una corto sonrisa de aquel auto. Abriéndose camino entre la gran fila ordeno que lo dejaran pasar, pero parecía que los soldados nuevos o rebeldes querían mandar y era el día equivocado, estaba estresado e irritado de haber escuchado desde que se levantó estúpidas historias, su furia estaba al mil y no dejaría que pasaran por encima de él, si tenía que asesinar con sus propias manos a quienes no obedecieran lo iba ser sin piedad alguna. Es la ultima orden que digo para que se retiren, los matare si no me dan permiso, joder. / Volvía de nuevo a gritar, tomando con fuerza sus cosas de mano con ganas de aventarlas al primer idiota que no obedeciera.
















