Lo acepto. Hoy encontré paz
No existe una guía, también estoy seguro que no todos experimentamos un orden específico de todas las etapas que conlleva culminar una relación sentimental.
Hoy precisamente pude aceptarlo y lo conseguí atando cabos. Soy consciente que el duelo es una etapa dura pero necesaria porque es introspectiva, definitivamente es un período de aprendizaje. Fue duro asumirlo pero vos ya no vas a estar acá.
¿Por dónde empezar? Me tuve que dar cuenta que a pesar del tiempo no habrá un perdón genuino; que seguirás hurgando la herida en vez de aplicarle un bálsamo para que sane. Acepté que es más fácil para ti estar estancado en vez de avanzar. Me percaté que cualquier excusa es válida para no hablarlo, no discutir lo que pasa y se inclina por estar en lo hondo. Comprendí tu mecanismo de defensa y sé porqué te gusta estar en tu coraza. Entendí lo importante que es para ti tener a tu lado una persona que te brinde una relación perfecta pero olvidaste la esencia de nosotros los humanos: que estamos propensos a errar.
Estoy consciente de lo difícil que es la lucha constante con nuestros demonios así como es duro enfrentar la situación y termine aceptando que todo terminó; porque a pesar de tener la disposición de nadar contra corriente, el esfuerzo sigue siendo inútil si no habrá el mínimo interés en arreglarlo.
Muchos me han dicho que atar cabos es inútil por dos razones: la primera es porque es un método para autoflagelarte y la segunda porque es una manera lícita de perder el tiempo en una causa que (pueda o no) ya estaba perdida. Pero como siempre, no dejé de insistir porque creo firmemente que podría encontrar respuestas y así fue; llegué a tal grado poner las cartas sobre la mesa, acepté la derrota y puede encontrar algo que necesitaba: paz.
Esto no significa el dejarte de amar (puesto que te amé, te amo y te seguiré amando). Solo acepté que no regresarás y eso está bien, al final mi intensión era aterrizar mis ideas y hacer consciencia de la situación. No sin antes hacer hincapié que seguiré disfrutando de este maravilloso proceso resiliente.
Por último, estoy consciente que por cada día que pase, dolerá un poco menos.









