Mis convicciones.
La política para mí era pura mierda y no me interesaba. Y no estoy hablando de hace mucho tiempo. Era 2010 y de política no entendía una mierda ni quería escuchar ni me quería incluir.
Una vez nos recomendaron ver 6-7-8, y fue abrir los ojos. Como la Alegoría de la Caverna. En mi familia mirábamos todos los putos días Telenoche y lo que decía Santo Biasatti con su cara de orto era palabra santa; éramos esclavos, estábamos sometidos a la oscuridad y sólo veíamos sombras de lo que en verdad estaba pasando.
No le creímos a 6-7-8 en dos segundos, es más, había cosas que no me terminaban de cerrar. No podía creer lo que me estaban mostrando porque era todo lo contrario de lo que había visto hasta ese momento. Fue duro, en el sentido de que lo confundía a uno. ¿Cómo pueden mentirte tanto desde un lado, y aun, actuar como si fuesen paladines de la verdad y la libertad de expresión?
Al poco tiempo de todo esto, Néstor muere. Y miles (me atrevería a decir números muy altos) salieron a la calle a velarlo, a acompañar a Cristina, a celebrarlo incluso. Creo que en ese momento se rompió un paradigma para empezar uno completamente nuevo y diferente.
¿Qué había hecho ese hombre por el país para que lo siguiera tanta gente? ¿De qué me había perdido?
Y resultaba ser que tras ser elegido el Comandante en Jefe del país en 2003, recibir un país hecho PEDAZOS luego de una crisis tremenda como la que se sufre ahora en Europa, el tipo de alguna manera, y con la ayuda de Cristina, se las había arreglado para volver a generar trabajo y pagar todas las deudas que teníamos con el FMI para poder “recomenzar” un país como la gente, un país más soberano, un país que no esté atado a todo lo que Estados Unidos diga que tenemos que hacer, porque podemos valernos por nosotros mismos.
Escrito así, no parece un gran logro, y en realidad es algo bastante minimizado… Pero fue todo un proceso, fue muy duro. Es una lucha constante contra las corporaciones, contra los magnates que se piensan que los países subdesarrollados son de ellos para explotarlos como se les cante la gana.
Después, una vez que el país tomo vuelo de nuevo, llegaron las AUH, la estatización de las AFJP, los juicios contra los genocidas, el matrimonio igualitario, la ley de medios audiovisuales, entre los más destacados.
¿Pueden creer que tuvimos casamiento igualitario antes que un país tan progresista como Estados Unidos? ¿Qué las parejas de mismo sexo pueden adoptar tranquilamente? ¿Qué los trans pueden adquirir sus documentos con el nombre con el cual ellos se sienten identificados? Antes que países tan progres…
Y falta. ¿Quién dijo que no? Una revolución no necesariamente conlleva armas, y debido al proceso de retroceso que sufrió el país durante tanto tiempo, esto a mí me parece una revolución poco a poco.
No se arregla en 10 años, o 20. Lleva muchísimo tiempo, como la evolución de la historia y a veces la gente no parece comprender eso. Quieren todo ya, como las comidas rápidas. Pero el país no es de a uno, es de a todos.
No pretendo que todos pensemos igual, ¿cuál es la gracia? Se aporta de las diferencias. Me gustaría nada más que de esas diferencias salga un sentido en común, y algo que haga bien al pueblo en vez de responder a intereses económicos.
Se dice que hoy en día vivimos en un país muy “dividido”, total y completamente inseguro y gente la cual puede vivir bien se queja de que se vive mal o de que otros que no son ellos, viven mal.
A lo que yo pienso: ¿dividido? ¿Muy, mucho? Vayamos muy mucho atrás. Al comienzo de los tiempos, la explosión del big bang que dio comienzo al Universo, o a Adán y Eva.
Divisiones: mujer, hombre. Ciencia, religión. Gente que creía en el mesías, gente que no.
Visión geocéntrica, visión heliocéntrica. Racionalismo, romanticismo. Comunismo, Capitalismo. Etc, etc, etc.
La mayoría de las divisiones crearon guerras muy sangrientas, algunas fueron necesarias y otras no tanto. El punto es que nacimos divididos, la división existe desde lo más simple a lo más complejo. Y la división de la cual hablan en Argentina se empezó a notar porque muchos empezaron a quitarse las caretas, no porque Cristina haya dicho “voy a dividir las aguas”. Hay gente a la cual le interesa el bienestar del pueblo y el otro, y gente que no. Y que quede claro, que te interese el pueblo no es sinónimo de ser kirchnerista.
En cambio, cuando te interesa tanto la plata, no sé qué es.
De algún lado se sacó también que desde el gobierno dijeron que no existía inflación o inseguridad en el país. Para empezar, y no me maten, inseguridad sí es una sensación.
Pero no estoy segura de que sea adecuado decir algo así cuando estás hablando de delincuencia o cosas por el estilo. La verdad, es que son problemas que existen; y en el caso de la inflación, nunca escuché a ningún funcionario decir “no hay inflación” sino que simplemente avisan de los índices, cuanto bajó o subió. Pero son problemas que existen en todos los países del mundo, y no se van a ir porque decidan matar a todos los delincuentes o hacer una fórmula mágica para que la inflación llegue a 0.
Si bien todo lo que digo es muy minimizado, porque no me alcanzaría la vida para hablarlo, son temas para analizar: ¿por qué hay delincuencia? ¿Por qué si ves que algo cuesta tan caro, seguís comprándolo?
Estos problemas no van a desaparecer. Pero pueden bajar los números, y este gobierno logró bajarlos considerablemente en comparación a épocas anteriores.
Es un mix de cosas que acompañan bastante a mi ideología, a un país como el que yo busco. Digno, que se valga por sí solo, igualitario. No me voy a poner a cantar Imagine, ya sabemos que es una utopía, pero creo que vamos camino a algo similar.
Yo cumplí con mi deber de ciudadana. Ví que alguien estaba cumpliendo, que alguien nos escuchaba, que alguien coincidía con lo que pensaba y era capaz, y los voté. Y los voté para que hicieran lo que están haciendo. El %54 no es sólo una excusa. Es un hecho.
La mayoría habló y debe de ser respetada, como lo dice la constitución de la cual tantos se queman al hablar.
No los están matando por pensar diferente, por emitir sus puntos de vista por televisión, radio o diarios, o donde sea. No les van a confiscar libros, no les prohíben decir la palabra “Clarín”, y los dejan salir del país, una y otra y otra vez.
¿Saben por qué están notando la división? Porque finalmente alguien va encaminado.
Porque ustedes ahora sí pueden decir que les gusta y que no.
Vivimos en democracia. Recuperamos el espíritu argentino, el espíritu de la lucha por lo que es nuestro.
Cristina y Nestor no son mi todo. Tengo una vida además de la política. Pero nuevamente, tengo convicciones, siempre las tuve y no me había dado cuenta y hoy soy muy feliz al debatir acerca de esto, me apasiona saber que puedo aportar a algo para la construcción de un país, me apasiona ver que tengamos tantas cosas buenas para dar.
¿Cómo no agradecerles el haberme sacado de semejante oscuridad?
No es fanatismo, porque el hecho de poder decir lo que pienso, me hace alzar la voz cuando creo que algo no es correcto. Y este gobierno tiene tantos defectos como virtudes.
Es un sentimiento de identificación, de ver que nos están ayudando a salir adelante.
Podrán decir millones de cosas; podrán pasar millones de cosas, pero yo por ahora, en ellos confío. Porque se ve el estado puro de su amor, incluso a través de fotografías. ¿Y cómo no confiar en alguien que siente un amor tan apasionado? ¿En gente tan enamorada de lo que hace, y uno con el otro? Cuando hasta ahora parecía que quienes nos gobernaban eran incapaces de sentir algo, llegaron ellos con un sentimiento tan humano. Gente así no generan el mal.
Son cosas que se perciben, y únicas, porque sé que no van a haber otros Néstor y Cristina.
Porque sé que esto va a pasar una vez cada mil años, y pienso aprovecharlo.
La Dekada ganada para mí no sólo fue a nivel país/sociedad, sino a un crecimiento interno de mi persona, una década en la que pude comprender muchísimas cosas, en las que aprendí tantas otras. “Yo, ya no soy yo. Por lo menos no soy el mismo yo interior"