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Noche oscura del alma
“En una verdadera noche oscura del alma siempre son las tres de la mañana, día tras día.” ( Scott Fitzgerald)
¿Qué es la noche oscura del alma?
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Una oportunidad para renacer
Es un período difícil de la vida espiritual. Un camino de búsqueda de sentido que se da al interior de cada uno. De esa transformación, surge un ser renovado.
Casi todas las personas experimentamos, alguna vez, un período en que la vida deja de tener sentido o se vuelve un infierno.
Este lapso puede tener origen en un acontecimiento externo como una muerte, la pérdida de un trabajo, el fin de un amor, una enfermedad o cualquier otro hecho inesperado que nos deja sin certezas.
Para otros, el inicio de este tiempo empieza por una crisis interna, pero es igual de desesperante. Todo está bien en el afuera, pero ya no podemos disfrutarlo ni ser felices. Las personas a nuestro alrededor empiezan a parecer extraños, nos alejamos de los amigos, no nos sentimos parte, preferimos la soledad. Dejamos de disfrutar lo de siempre. Creemos que la vida tiene que ser algo más y sufrimos. Nos preguntamos qué estamos haciendo mal o que hicimos para merecer esto. Lloramos, nos enojamos, y si podemos, seguimos nuestras rutinas cargando el peso de la tristeza en nuestras espaldas, con el tanque de reserva energético que nos sostiene apenas, y vamos caminando como fantasmas, como muertos en vida, quizás.
Nos sentimos incapaces, nuestras certezas desaparecen, las herramientas que teníamos ya no funcionan y nos sentimos desnudos y vulnerables frente al mundo.
En este estado buscamos desesperados dónde hacer pie, pero estos intentos nos frustran aún más porque es tiempo de ir hacia adentro, de dejarse desintegrar y cuanto más nos resistimos, con más fuerza nos enfrenta la vida al cambio.
¿Duele? Sí, pero este dolor es otra ratificación de que aunque estamos sintiéndonos mal, lo estamos haciendo bien.
«Las personas hacen lo que sea, no importa lo absurdo, para evitar enfrentarse con su propia alma.»
(Carl Jung)
Estas circunstancias y experiencias vitales donde se derrumba la estructura egoica son como un tsunami emocional en el que predominan los sentimientos de vacío, miedo y soledad, así como de aislamiento, indiferencia, pérdida de energía y sentido.
No tenemos más opción que recorrer este camino incierto que nos propone o nos impone el alma. Se precipita ante nosotros un nuevo destino que, sepámoslo o no, nos ofrece ir a una vida más plena, más coherente y honesta con quien somos en verdad y por mucho tiempo hemos negado. Al final del recorrido, nos damos cuenta de que muertos en vida, estábamos antes y que el sin sentido era aquello que quedó en el pasado.
Este proceso por el cual pasamos muchos de nosotros se llama “la noche oscura del alma”.
La noche oscura del alma es una iniciación espiritual, un tiempo de incubación para que la crisálida se convierta en mariposa. Una desintegración para que se dé la transformación que nos lleve más allá de nuestro horizonte. Thomas Moore dice que hemos de aceptar la noche oscura y vivir en consonancia a ella porque el alma se alimenta de la oscuridad tanto como de la luz. La bajada al mundo subterráneo nos conecta con lo profundo y oscuro, nos conduce al vacío de nuestro ser, hacia una transformación y renovación.
“Es precisamente porque nos resistimos a la oscuridad en nosotros mismos que nos perdemos de lo más profundo de la belleza, el brillo, la creatividad y la alegría que se encuentran en nuestra esencia”, explica Moore.
La oscuridad no es lo malo en nosotros, es aquello que aún no está iluminado, las otras partes que nos constituyen y que no podíamos ver. Siempre han estado ahí pulsando por emerger y por ayudarnos a sentirnos más completos. Ahora es el momento.
“Ningún árbol, crece hasta el cielo sin que sus raíces alcancen el infierno”.
(Carl Jung)
Hay noches oscuras del alma y descensos a los infiernos ineludibles. En esos casos hay que tomar la determinación de permanecer en ese espacio desierto y solitario, estando presentes ante el vacío. Entonces puede emerger un vacío fértil, una presencia total que nos libera. En este sentido, dijo Jung que la oscuridad y el caos preceden siempre a una expansión de la conciencia.
El crecimiento personal no es un proceso lineal, controlable y progresivo. El alma se hace visible, se manifiesta y madura con el descenso a lo oscuro. Es un proceso necesario para aprender a vivir desde el alma, en lugar de desde la tiranía del ego, con menos certezas sobre las cosas y más en contacto con las intuiciones y las emociones.
Hemos de rendirnos y dejar que el dolor nos pula, nos forje, purifique y transforme en su fuego alquímico. El alma se nutre de la noche oscura. Es gestación para renacer, una oportunidad para recuperar la conexión con la esencia, frente al control del ego y la fuerza de la razón. En algún momento hemos de transitar también las sombras, los valles lúgubres y sombríos de nuestro espacio interior. Y el lugar del desierto donde encontrar la propia fuerza y verdad.
Las crisis nos invitan a dar espacio al alma, a vivir en el alma, a expandir los límites que la definen, a confiar en ese nivel profundo de la existencia. Deponer nuestro sentido de importancia personal, y dejar morir las estrategias y posicionamientos del ego, que pretende que la vida se adapte a sus deseos y requerimientos.
La resistencia a la noche oscura es más dolorosa que ella misma, es instalarse en un estado defensivo y estéril. La oposición a la realidad tal como es nos debilita. Tratar de evitar el sufrimiento inevitable solo genera más dolor. Ahora bien, podemos aliviar la pesadumbre y el dolor sin negarlos ni tratar de huir de ellos. Es bueno darse un respiro de tanto en tanto, entrar y salir del escenario, relajarse un poco, reírse de uno mismo. Las lágrimas son muy necesarias, alivian la tristeza, la frustración y el dolor, y también disuelven las defensas egoicas, diluyen la máscara y la coraza del ego.
En la noche oscura accedemos al mundo de nuestras sombras para explorar esa parte oscura, desconocida, rechazada, no transitada de nuestra alma, que es también nuestro potencial. Solo queda rendirse al movimiento interno de realización personal, acunarse, esperar y confiar. En la medida en que asintamos, nos rindamos y cooperemos con ese movimiento hacia las profundidades antes saldremos del abismo.
La noche oscura es un viaje sagrado, iniciático, solitario. Es el viaje del héroe. Únicamente cuando nos vemos obligados a abandonar la zona de confort de “lo conocido” y atravesamos las profundidades de lo desconocido descubrimos nuevos recursos personales. La noche oscura es un vacío fértil. Representa el ciclo Vida/Muerte/Vida. Destruye la pequeña voluntad, el orgullo, el egoísmo y todo sentido de ser “importante” y “especial” para crear un nuevo estado de conciencia. Porque la emergencia de lo nuevo conlleva la muerte de lo viejo.
En la enfermedad el alma se revela, obliga a replantearse el discurrir de la vida. Es el momento de ponerse en cuarentena: un tiempo de recogimiento, de conexión con uno mismo para revisar la propia vida, un tiempo de autogestación y transformación. El ascenso comienza con el descenso a las profundidades y al caos, en los abismos insondables. Hay que adentrarse en el oscurecimiento y permanecer con paciencia y sin intenciones en el no saber, confiar en el inconsciente, algo a lo que el ego se opone y que es precisamente el germen de lo venidero. Muchas personas que han pasado una enfermedad grave saben hasta qué punto ha sido significativa y ha transformado su vida. El remedio, la cura para el alma es precisamente la enfermedad.
Algunas personas se transforman mediante el dolor y las crisis, otras se instalan en la amargura, la tristeza y la desolación, se abandonan en una actitud de víctimas. Las crisis y las pérdidas son las grandes maestras de la vida que nos colocan al borde del abismo. Podemos elegir entre ser aprendices, discípulos de la vida o víctimas. Si queremos ser aprendices hemos de permitir sus iniciaciones.
El fracaso es una experiencia imprescindible que nos ayuda a madurar, a ser humildes, mientras que el éxito continuado puede mantenernos en un estado de omnipotencia y superficialidad. Tenemos la opción de sufrir y lamentarnos o aceptar que las noches oscuras forman parte de la vida, y colaborar con lo inevitable para que sea una etapa creativa y enriquecedora. Buscar un significado positivo y afrontar la crisis de manera constructiva, preguntándonos: ¿Qué sentido tiene esto en mi vida?, ¿qué me aporta?, ¿qué parte de mí necesita y pide crecer? Hay infinidad de muertes y renacimientos en la vida. Es necesario rendirse y dejar que la vida nos transforme para acceder a nuevos niveles de conciencia. En algún momento veremos lo que atravesamos fue un peldaño más de esa larga escalera que nos conduce a la luz de la conciencia.
Las crisis son estados de transición, puntos de inflexión, momentos inciertos en los que existe una máxima tensión entre opuestos y a la vez se hallan cargados de fecundidad. Son en sí mismos momentos óptimos para el cambio. Las dificultades, tristezas, desafíos, conflictos y frustraciones nos configuran, son las experiencias que posibilitan el crecimiento y la evolución de la conciencia. Cada sufrimiento es una puerta que se abre a otro plano. El dolor y la pérdida cumplen la función de despertarnos a nuestra verdadera naturaleza primigenia, descubrir quiénes somos más allá de la máscara de la personalidad y los condicionamientos. Cuando muere el ego el alma resplandece.
El dolor, las adversidades, las renuncias obligadas a algunos sueños nos hacen humildes. Destruyen capas de orgullo, omnipotencia, vanidad, arrogancia y narcisismo; destruyen capas de egocentrismo, perfeccionismo, rigidez e intolerancia. La humildad se forja en el fuego alquímico del dolor. Por medio de las crisis la coraza egoica se va resquebrajando, se vuelve más fina y trasparente, nos hacemos translúcidos y porosos a la vida.
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Y ustedes… ¿Han experimentado una “Noche oscura del alma”?
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Fuente:
- https://ascensionbelart.wordpress.com/2014/04/17/la-noche-oscura-del-alma/
- Las noches oscuras del alma, de Thomas Moore
Viola Davis by Ruven Afanador
“I don’t like defining myself. I just am.”
Happy 37th Birthday, @britneyspears! 💖
girls night
i love them, thank you.
These dancers are simply stunning in their movement
“All I Ask” by Adele (John Saga Cover) | Choreography by Will B. Bell
ft. Dancers: DJ Smart & Zola Williams | Link to to the full video
“I feel like I owe so much of my career to Amy Winehouse. Her first album, Frank, really changed my life. I used to see her on TV or in magazine shoots with a pink electric guitar, and I used to think she was the coolest motherfucker on the face of the Earth. And because of her, I picked up a guitar and because of her, I wrote my own songs. The songs I got signed on were the songs that I wrote completely on my own. If it wasn’t for her, that wouldn’t have happened. I owe 90 percent of my career to her. I’m obviously completely happy with all the music that she left behind because it’s all genius. But every day, I wish I could hear a new song from her.” -Adele on Amy Winehouse
Madrid, 31/03/2018
A Specially Adapted Underwater Wheelchair Brings Artist Sue Austin Beneath the Earth’s Surface
Suicide Squad (2016) dir. David Ayer
By the time you turn 5, you have already developed a sense of self- esteem as strong as an adult’s. Because self-image plays a critical role in how children form social identities, this suggests that a child’s first 5 years are an extremely important foundation for life. Source Source 2
via.danny_baldwin Instagram Story (9/28/2018)
The Pacific Northwest is fucking Perfect
Holy shit
Bob Ross painted this
I want it!!!
“Solo si tuviera un bolsillo donde guardarlo” :cc