Emoción, abrazos y una curita al corazón…
Lo sé, ya te veo, no temas.
Ahora entiendo que estuviste aquí todo este tiempo, que nunca me dejaste y que solo buscabas salvarme de cualquier tragedia que pudiera pasarme en un futuro cercano.
Lo entiendo, ahora lo entiendo.
Perdóname por no saber entenderte, por pensar que era la peor persona que podía existir, que esto solo le pasaba a la gente mala.
Discúlpame por no haberme podido detener a pensar en que tal vez tomaste protagonismo en mi vida para alertarme de que podía con todo, pero no con todo al mismo tiempo.
De que era capaz de realizar cada una de las cosas que tenía planeada, pero me estaba sobrecargando y también necesitaba descansar.
Estallaste en un épico estrés que me llevó a mí a no reconocerme, a sentirme vacío mientras “vivía” y a no saber qué hacer cuando las ganas de llorar me invadían.
Lo entiendo, ahora lo entiendo.
Sin embargo, espero que tú también lo entiendas.
No está bien que yo me haya olvidado de lo importante que es darme tiempo en vivir mi proceso paso a paso, pero tampoco puedes quedarte para siempre, tampoco es bueno para ti.
El estrés no es bueno para ninguno de los dos y hoy prometo que seré mejor, pero para eso me tienes que dejar intentarlo por mi cuenta.
Sin estrés, sin dolores, sin sobrepensar.
No, déjame intentarlo paso a paso, porque es cansado no darnos un respiro ambos.
Hoy te suelto, esperando que en algún momento me puedas soltar a mí.
Hoy te entiendo, y al hacerlo me entiendo y me conozco más a mí mismo.
No fue fácil saber y estar consciente de cómo me sentía y qué era lo que pasaba por mi mente, pero ahora sabiendo y teniendo todo esto presente doy un paso adelante en mi proceso llamado sanación.
Aquel en donde te atesoro y te protejo… Igual que a mi humilde corazón.
Little Moon


















