Dientes de conejo
Hay algo roto en mà e imposible de arreglar, un cementerio de ilusiones muertas que impregnan el olor de la carne podrida en mi corazón; es irónico cómo el anhelo inició como una pequeña semilla sembrada en mi pecho, creció hasta que olvidé cuándo fue la última vez que me sentà conforme con mi vida.
Toda la ira que ahora me consume alguna vez fue el más puro de los amores. Estoy averiada, irremediablemente corrompida, esa es la razĂłn por la que me destruyo aĂşn más intentando salvar a otros de la desesperaciĂłn que habita en mĂ todos los dĂas.
Soy un conejillo criado entre lobos, sus constantes mordidas me enseñaron a encajar mis dientes lo suficientemente profundo para dañar de la misma forma en que sus filosos colmillos pueden hacerme sangrar con tan solo una suave advertencia.
Esto no es lĂrica, es un rezo a Dios para que me dĂ© una razĂłn de seguir adelante. Todo lo que siento, lo sentirĂ© hasta mis huesos y lo dejarĂ© salir tan violentamente como se me antoje. Me dejĂ© destruir para terminar volviĂ©ndome la presa y el depredador, juntos en un mismo cuerpo.
Nunca perdonaré al mundo por hacerme más despiadada, pero agradeceré que ahora el miedo no me domina; morderé y te lastimaré si es lo que necesito hacer para sobrevivir. Es un ciclo vicioso que me consume, lo odio y me intoxica, no logro parar porque el mundo jamás se ha detenido a ser amable conmigo.














