—Oh, sí, no te preocupes —sacudió la cabeza, serenándose nuevamente. Su día comenzó agitado y no deseaba que continuase de ésa manera—. Gracias de todos modos, ¿teníamos una sesión pendiente o…? —inquirió, sin lograr reconocer a la castaña.
- No, no teníamos una sesión pendiente.- Aseguró ante su pregunta, ¿cómo podía explicarse sin sonar realmente entrometida? - Simplemente pasaba por aquí cuando entraron los guardias... sólo quería asegurarme que estaba bien.- Finalizó con una pequeña sonrisa.










