Recibe el trago y no tarda demasiado en darle el primer trago. En aquel momento no necesitaba mitigar nada con el consumo de alcohol, sin embargo, siempre era bienvenido y apreciado. Asiente ante recordatorio y elige la siguiente carta. Expresión no se deforma demasiado al ver el resultado, y entonces voltea un siete de bastos sobre la sabana. Sonríe divertida en lo que niega levemente. — Que hijo de puta. —dice con gracia refiriéndose a lo que el resto llamaría como “destino”. No había demasiada ropa cubriendo a Gianna para aquel entonces, el calor del pueblo la hizo salir a la calle con apenas un short y una camiseta, de los zapatos y las medias ya se había despojado al llegar a la habitación gracias a la comodidad que, de por sí, le representaba. Regresa mirada al pelinegro y la mantiene fija en sus irises claras en lo que se mueve de manera grácil para soltar el bralette debajo de la tela fina de su camiseta para removerlo por el extremo inferior y sonreír coqueta. Si algo tenía aquel juego, era que incluso perdiendo, de igual forma estaba ganando.— Esto va a terminar más temprano que tarde, eh. —bromea con suavidad, y ciñéndose a las reglas que él había puesto antes, saca de nuevo una carta.— Cinco. —muestra entre sus falanges y muerde con disimulo labio inferior antes de estirarse para conseguir el vaso y dar un nuevo trago.
admiró a la rubia desprendiéndose de la respectiva prenda, gianna siempre sabía utilizar su sensualidad a su favor, incluso ver aquella imagen hacía que toda clase de pensamientos inundaran su cabeza. por un momento quiso hacer de lado el juego para concentrarse en lo que realmente deseaba en esos momentos, pero podía imaginar a la chica quejándose con un -¿dónde está la diversión en eso?- negó con la cabeza, aún posando la mirada en la contraria. al escuchar la carta que había sacado, carcajeó; era un número significativamente bajo, estaba seguro que podía superarlo. al ver a la de doradas hebras remover su ropa interior, decidió que quería ganar, sin duda era más disfrutable que ella perdiera. deseó con todas sus ganas sacar un número mayor y, nervioso, sacó una carta al azar. se leía un glorioso siete. “gané, otra vez.” comentó con una sonrisa maliciosa mientras esperaba el próximo movimiento.