Ambos sabíamos que un día ibamos a separarnos, pero ninguno pensó que iba a suceder tan pronto.
Pasaron pocos días y extraño verte, te busco por todos lados con la esperanza de verte llegar como cuando te escapabas y volvías luego de un rato, siento por dentro como si un día fueras a aparecer en la puerta otra vez y te abrazaría y te diría que no lo vuelvas a hacer porque no te quiero perder, y sin embargo, hace poco te perdí.
Se que hoy estás en un lugar mucho mejor, y que por fin descansas de los dolores que tenías, que por fin vas a poder dormir cómodo sin quejarte, que vas a poder correr como lo hacías antes y saltar a todos lados como siempre te gustó.
Se que va a costar una vida sin vos, y espero algún día acostumbrarme a levantarme y no verte, porque aún me levanto y te busco con la mirada a tu rincón donde te gustaba dormir y no había forma de hacerte dormir en otro lugar.
Cómo te lo dije en algún momento mirándote a los ojos, muchas gracias por alegrarme la vida, por elegirme esa tarde que te vi en una caja y te desesperabas por saltar e irte a olfatear toda la calle, recuerdo que cuando te vi supe que debía adoptarte, note que tenías más energías y ganas de vivir que todos tus hermanos y no dude un segundo en levantarte y me salio decirte "Pss pss", levantaste tu cabecita y me diste un beso en el cachete, y ahí termine de convencerme que íbamos a vivir una vida juntos.
Pasaron 8 años desde eso, y no hubo día donde no me hagas feliz, siempre tan compañero, tan mimoso y tan adorable en todos los sentidos. 8 años tenías, y quizás fue tu energía la que hizo que un día saltes tan alto que te golpeaste y no hubo vuelta atrás...
Me odio a mi mismo por no tener los recursos para haberte curado y hacer que sigas aquí, ojalá hubieras entendido cuando te pedí perdón porque sabía que no iba a poder ayudarte así te quedabas...
Hoy te extraño, te pienso, siento tu aroma en muchas partes de la casa aún, tu pelota está en el pasillo y no pienso moverla de ahí, extraño llevar tu tarrito de comida y agua, extraño verte, extraño tus ladridos y tus bostezos cuando tenías hambre y querías que te dé de comer, pero sobre todo extraño a lo que considere mi mejor amigo durante mucho tiempo, aquel que abrazaba cuando no podía más con esta vida y hoy siento que no puedo más y no puedo abrazarte.
Espero que hayas entendido cuando te abrace por última vez en la veterinaria, y que me hayas escuchado decirte "chau bebé, te amo", quizás no fue la forma de irte de este mundo que hubiéramos deseado ambos, creo que pensábamos que ibas a tener varios años más e ibas a irte de otra forma, pero me tranquiliza saber que hoy descansas en paz dónde quiera que estés.
Merecías el mundo entero y yo no pude dártelo, y creo que nadie hubiera podido darte lo que merecías...
Se que algún día vamos a encontrarnos de nuevo, te voy a silbar desde lejos y vamos a volver a casa con vos en brazos y mirándome, tal como me miraste la primera vez que nos vimos.
No te voy a olvidar nunca, ni yo, ni mi familia, ni tus hermanos mascotas que te extrañan en casa.
Hoy queda tu manchita dónde sabías acostarte grabada en la pared, y ojalá que dure toda la vida ahí.
Hasta siempre Andy, gracias por hacer de mi vida algo mucho más lindo, gracias por darme la oportunidad de conocerte y gracias por elegirme esa tarde.
Te amo mi negro hermoso, te amo y te voy a extrañar siempre.














