"¿las princesas no deben comportarse de ese modo? ¿de verdad? ¿¡qué tal si las princesas no deben ser vendidas como vacas reproductoras, madre!?" contesta de manera inmediata. genevieve no era una mujer tímida, no era fácil callarla y enseñarle de modales siempre había sido casi imposible más que nada porque no estaba de acuerdo en muchas de las cosas que querían imponerle. su hermano menor estaba a un lado siendo el único que parecía comer plácidamente, acostumbrado al temperamento de la rubia. aún así, aunque en ese momento su mente estaba en otro lado, internamente estaba agradecida de que adrian estaba intentado ayudarle de alguna manera. "sí, él tiene que casarse, será rey ¿por qué no nos concentramos en eso?" pregunta, después dedicándole una sonrisa inocente a los mayores. 'no es posible posponerlo, tenemos un muy buen prospecto, el futuro rey de australia ya ha pedido su mano, pero también podemos comprometerte a ti, sólo estamos buscando a la indicada.' comentó su madre y la fémina sintió como su sangre se congelaba, no podía creer que realmente estuvieran hablando de eso y no era tonta, sabía exactamente que si realmente ya habían dicho que sí, no había manera de salirse de eso. "¿y el indicado para mí es el primero que se pasa por enfrente?" preguntó la rubia, la indignación siendo totalmente evidente en su tono de voz. su madre empezó a explicar que no era cualquiera, sería un rey de un país importante y grande, a lo que ella simplemente rodó los ojos, no le interesaba nada de ello. ser reina no le importaba ni en lo más mínimo, al contrario, detestaba la idea. no era tonta, sabía que más allá del título elegante, era una responsabilidad que no le deseaba a nadie, era muy pesada y parecía que no eras más que una perfecta imagen que mantener, si ser princesa le costaba, no podía ni imaginar lo horrible que le sería ser reina. "no. no seré vendida y si tengo que salirme de la familia real para ello, si tengo que abandonar mi título para mantener mi dignidad, adelante." sentenció antes de comenzar a caminar hacia la salida del comedor, pero claro que no sería tan fácil. su madre de igual manera se levantó y comenzó a alzar la voz, cosa que raramente hacía, recordándole que después de toda la diversión que ha tenido, ahora le toca la responsabilidad que venía con ello, también haciéndole saber que si ella se iba, nada más hacía que sus otros dos hermanos tuvieran el doble de responsabilidad y trabajo, preguntándole si realmente era capaz de no volver a hablar con ninguno de ellos. esto era ridículo, era injusto, era horrible, fácilmente de sus peores pesadillas. "he hablado con el hombre alrededor de dos veces en mi vida, madre. no merezco algo así." se quejó, sus ojos comenzando a cristalizarse. "como sea…no es como si mis sentimientos importaran ¿no?" preguntó, arqueando sus cejas un segundo y después volviendo a mirar la salida del comedor. "está bien, prepara todo, yo no quiero saber nada de ello, sólo dime lo que tengo que hacer." dijo, tratando de que no se notara que estaba llorando ya, dirigiéndose rápidamente hasta su habitación.
le fue inevitable no soltar una carcajada al escuchar la parte de las 'vacas reproductoras'. definitivamente su hermana tenía un talento para expresar lo que sentía y pensaba de una manera muy ocurrente, sin embargo, sus risas cesaron inmediatamente en cuanto su madre lo fulminó con la mirada. frunció el ceño al escuchar el argumento de su progenitora, e incluso partió sus labios con intención de rebatir y pelear por la libertad de su hermana, pero por supuesto, genevieve tenía mucho que decir al respecto y ella no era de las que se quedaban calladas; por lo que se dispuso a escucharla y decidió que únicamente intervendría si las cosas continuaban escalando. su mirada se alternaba entre ambas féminas de la familia, sus labios tensos en una línea. "hey, gen, no digas eso." intervino ante el comentario de que sus sentimientos no tenían importancia. "deja de solaparla, adrian. ella ya sabía que este era su deber. es algo que debe hacer." replicó su madre con voz firme fulminándolo con la mirada, a lo que el rubio respondió con una mueca. "por supuesto que tendré que encargarme de la boda también, algo más de lo que preocuparme, ¡excelente!" finalizó la reina de españa con falso entusiasmo acompañado de un bufido en cuanto genevieve abandonó la habitación. "¿realmente era eso necesario? no tenías que ser tan dura con ella, pero principalmente, no tenías que buscarle una pareja cuando a mi ni siquiera estás presionándome para casarme aún. ¿por qué lo hiciste? al menos pudiste haberle dado oportunidad de que ella buscara y eligiera a alguien." se dirigió con frialdad a la mayor. "tiene que aprender a hacerse responsable. ya no es una niña. ahora, ¿podemos comer en paz, por favor?" le contestó rodando las cristalinas orbes que le había heredado a sus hijos. adrian ni siquiera se molestó en replicar, únicamente negó con su cabeza y se levantó dispuesto a salir en busca de su hermana menor. se dirigió a la habitación de la fémina y tocó su puerta un par de veces con suavidad. "soy yo, gen, ¿puedo pasar?" inquirió a través de la puerta. "sé que tal vez no quieras hablar con alguien, pero aquí estoy. estoy de tu lado y te prometo que vamos a evitar esta boda." no estaba seguro de que aquello fuese posible, pero por su hermana menor intentaría de todo y no se rendiría hasta lograrlo.




















