Subrealidad ~fanfic hetalia~
Parte 1: ~Un mundo blanco~ . . . Lentamente recupero la conciencia. Su mente era un enjambre caótico de murmullos y mareos. Abrió los ojos tratando de ver a su alrededor pero todo era borroso y confuso, solo lograba distinguir una plástica luz blanca sobre él. Sus sentidos estaban sumergidos en un pozo de grava ardiendo y su mente parecía no querer despertar de su cálido ensueño. Pestañeo un par de veces tratando de enfocar su atolondrada mente, más un fuerte dolor en todo su cuerpo lo ayudo a despertar Observo aletargado el lugar en donde se encontraba. Era una habitación pequeña forrada de un blanco enfermizo, a la derecha de donde él estaba se hallaba una angosta cama de metal con sabanas del mismo tono. No había ventanas, solo las desnudas paredes lo rodeaban y en el centro del techo había un gran y segador rectángulo de dónde provenía una luz artificial y vacía que cubría todo lo que tocaba con su manto antinatural Su mente aun no reaccionaba del todo, estaba ido, como si ese lugar solo fueran imagines distantes, recuerdos robados, una extraña ilusión. Intento pensar, recordar cualquier cosa, pero esa luz opaca solo lo confundía aún más. Se dio cuenta que estaba acurrucado en un rincón del cuarto como si se escondiera de algo o de alguien, extrañado trato de levantarse pero al querer apoyarse en la pared sus manos no respondían, estaba con una camisa de fuerza. De golpe una desesperación inmensa lo invadió, trato de mover sus brazos, intento quitársela con todas sus fuerzas, se retorcía en su rincón tratando de sacársela sin lograrlo. ¿Por qué la tenía? De un momento a otro se levantó del suelo, sin estar muy seguro de como lo hizo. Un fuerte escalofrió lo invadió al Sentir la fría superficie de cerámica bajo sus pies descalzo. Se descoloco aún más al notarlo ¿Dónde estaba su ropa? llevaba puesto un pantalón blanco un poco holgado y a pesar de la camisa que lo aprisionaba tenía la extraña certeza de que usaba una polera blanca Miro las paredes sin saber que pasaba, su mente estaba más alerta pero esa sensación de estar sumergido bajo el agua no lo abandonaba. Busco una puerta, ¡era una habitación! ¡¿No?! ¡Tenía que haber una puerta! Detuvo su mirada en una de las paredes, esta tenía una leve marca rectangular del tamaño de una puerta, se acercó y noto que a la altura de sus ojos había un delgado rectángulo, una pequeña ventana, ¿Cómo no la había visto antes? Trato de ver por ella pero solo vio un pasillo blanco, todo blanco, ese maldito color ya lo estaba desesperando. Busco la perilla pero solo era una liza superficie. Quería salir. Llamo a alguien, quien fuera, solo quería quitarse esa camisa. Llamo y llamo pero nadie apareció. No quería gritar, no quería asumir lo asustado que estaba ¿Por qué tenía miedo? Se lo pregunto pero no se lo contestó, solo seguía buscando a alguien con la voz Sintió un agudo dolor en el cuello pero no le dio importancia, alguien se acercaba. Escucho el eco de unos firmes pasos que venían del pasillo y se calmó un poco, venían por él, lo sacarían de ahí, le explicarían todo esto. Los pasos se detuvieron en seco al otro lado de la ventanilla. Verifico sus sospechas, si era una puerta. Vio como después de un gran estruendo metálico el rectángulo marcado en la pared se abría lentamente. Se sorprendió un poco al notar que no era una, sino dos personas las que entraron, vestían de la misma manera, de pantalón, playera, y zapatos turquesa. Los miro con el ceño fruncido aunque por dentro les agradecía el haber llegado. Quiso hablar pero antes que una sola palabra dejara sus labios ambos hombres turquesa lo tomaron uno de cada costado y lo sacaron rápidamente de la habitación. Fue casi arrastrado por todo el blanco pasillo y en su recorrido noto que habían muchas habitaciones similares a la suya aunque ahora solo viese las puertas. Pregunto molesto a donde lo llevaban, ¡por favor¡ él tenía pies, podía caminar solo, no era necesario que lo llevaran tan bruscamente. Uno de los hombres le sonrió levemente y el otro simplemente lo ignoro Su mente aún la sentía pesada, como si le hubiesen llenado la cabeza de humo. Su cuerpo no estaba mejor, cada musculo le dolía como si hubiese corrido una maratón. Les preguntó a los turquesa donde estaba mientras giraban a la derecha al final de ese infinito pasillo. El de la sonrisa lo miro extrañado pero no le contesto y luego observo a su compañero con una mirada que el de blanco no supo cómo interpretar. El segundo turquesa se encogió de hombros y siguió su camino Mientras doblaban por otro pasillo se dedicó a observa a sus guías, el de la sonrisa tenía el cabello castaño claro, su piel era levemente trigueña y tenía los ojos verde musgo. El segundo turquesa tenía el cabello rubio, su piel era clara y usaba unas delgadas gafas, ambos se parecían un poco pero el ultimo tenía un pequeño aire de madures que los diferenciaba bastante El de blanco ya había perdido la cuenta de todos los pasillos por los que habían pasado, este lugar le parecía un laberinto y esto solo le desorientaba más sus pensamientos. Subieron unas palidad escaleras y llegaron hasta un pasillo diferente. Era mucho más corto y amplios que los demás, sus paredes eran de un suave tono mostaza y estaban decoradas con coloridos cuadros, el piso estaba recubierto con una reluciente madera que daba una sensación acogedora y tranquila. Parecía como si estuviesen en otro edificio, en un mundo totalmente distinto. Se detuvieron frente a una gran puerta al final del pasillo que tenía una pequeña y brillante placa que decía algo que el de blanco no alcanzo a leer porque el rubio turquesa golpeo suavemente la puerta y se quedó esperando frente a ella, tapándole la vista. Del otro lado de la puerta se hoyo un “adelante” el de gafas abrió y le cedió el paso al de blanco para que entrase. Dudo unos instantes y entro. Escucho la puerta cerrarse a sus espaldas, le pareció extraño que no entraran los turquesa pero no le dio importancia. si la persona que estaba allí adentro podía explicarle done estaba, entonces estaba bien para él La gran habitación era iluminada por un inmenso ventanal que ocupaba casi toda la pared. Al fondo de la habitación había un amplio escritorio de madera oscura que combinaba con el gran librero al extremo opuesto de este. Las paredes eran de un color brillante y estaban decoradas con diplomas y premios perfectamente enmarcados. Cerca de donde él estaba se hallaban dos sillones, uno largo y rojo. Y el otro pequeño y de un tono verdoso. Un repentino mareo invadió la mente del recién llegado, quería sobarse la cien pero su camisa impedía cualquier intento. Se quedó con los ojos cerrados en la entrada esperando que su alrededor volviera a tomas forma pero una alegre voz lo hiso reaccionar -hey ¡bienvenido! No seas tímido ¡pasa, pasa! Toma asiento- dijo con energía una voz al otro lado del gran escritorio El de blanco abrió los ojos aturdido y vio a un joven rubio, de ojos azules que eran parcialmente ocultos por unas gafas, y Vestía una impecable bata blanca El de blanco se acercó lentamente y se sentó en una cómoda silla al frente del escritorio. - ¡hola! Mi nombre es Alfred J. Jones. ¿Cómo te sientes? – dijo el de bata blanca con una sonrisa energética mientras le tendía la mano como saludo pero la devolvio divertido al darce cuenta que su acompañante no podia estrecharsela - mareado… me duele un poco la cabeza- admitió un poco molesto- mi nombre es… - Arthur kirkland – interrumpió enérgico- ya lo sé; No te preocupes por el dolor de cabeza es normal, ya se te pasara El de blanco arrugo levemente el ceño, no recordaba haberlo conocido antes -relájate, ponte cómodo ¿quieres algo para comer? –pregunto sacando de unos de los cajones del mueble una hamburguesa -em… no gracias…-dijo extrañado. Se le hacía rara la energía del tal Alfred – pero te agradecería si me quitaras esta cosa –. Se removió un poco en el asiento refiriéndose a la camisa de fuerza -¡claro, no hay problema! Eso sí, tienes que portarte bien – -no soy un niño para que me trates así, idiota – gruño, Mirando feo al de ojos azules. ¡Ese chico era más joven que él y lo venía a tratar como si fuera un crio! - wuau que carácter – soltó sin cambiar su actitud para luego levantarse y quitarle la camisa de fuerza Arthur se relajó al sentir como la opresión en su torso iba disminuyendo poco a poco y una vez libre miro sus entumecidas manos con una leve sonrisa. Nunca en su vida volvería a ponerse esa cosa -tenemos muchas cosas que conversar, ¡sígueme!- dijo el de bata, dejando la camisa de fuerza sobre el escritorio. El de blanco siguió con la mirada al más joven y vio como dando unos cuantos pasos se sentó en el pequeño sillón verde -¡vamos! No te quedes ahí, aquí es más cómodo- Se levantó de la silla y mientras se encaminaba hasta los sillones miro por el amplio ventanal, y vio un gran edificio de una sola planta un poco alejado de donde estaba. Su color blanquecino oscuro le daba un aspecto sombrío a pesar de la radiante luz del sol que lo bañaba. -¿dónde estoy? – pregunto serio, viendo directamente a los ojos a su acompañante -¿no recuerdas como llegaste aquí? – El de blanco trato de recordar pero todo era dolorosamente borroso en su mente -no, no lo recuerdo- contesto luego de sentarse en el sillón rojo, sin dejar de mirar al de ojos azules - tal vez sea por el calmante pero no pasa nada- dijo restándole importancia con un gesto -¡¿calmante?! ¡¿De que estas hablando?!- - parece que de verdad olvidaste todo HA HA HA –rio divertido -¡no es gracioso idiota! ¿Qué mierda está pasando aquí?- pregunto airado -parece que también tienes problemas de ira- comento con una sonrisa y abrió una pequeña carpeta que sacó del bolsillo interno de su bata y se la puso a leer– llegaste aquí ayer en la mañana El de blanco arrugo el ceño molesto, no recordaba nada y al intentarlo su mente se convertía en un caos de imágenes y voces indefinidas que le taladraban la cabeza sin misericordia El de gafas se dio cuenta que su acompañante de verdad parecía no recordar nada así que saco una de las hojas de la carpeta y se la dio para que la leyera ________________ |_Informe clínico de la C.O.M.I.R_ | | Paciente n° 1188 | |Nombre: Arthur kirkland |Edad: 27 años |Nacimiento: 23 de abril de 1989 |Sexo: masculino |Nacionalidad: inglesa |Ocupación: administración de |empresas |Enfermedad: presunta |Esquizofrenia | |











