Es interesante como la vida va perdiendo forma, los colores ya no se ven tan brillantes, tal vez esas grandes nubes esponjosas ya no me son agradables al elevar la mirada, puede que el amplio cielo siga azul, pero ya no estoy interesada en contemplarlo, tal vez la calle con flores de aromas ligeros antes considerado un lugar mágico ahora sea una simple acera por la que debo transitar a diario.
Puede que sea yo, puede que sea el mundo, al final los colores me saben igual que un día de lluvia, o un caluroso verano.
A todo y nada, a un quizá o tal vez.






















