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@kerencita79
Agosto se siente como un domingo, como una última oportunidad, como un abrazo antes de una despedida.
La mujer que dejó de rogar amor.
Durante mucho tiempo pensé que amar significaba darlo todo.
Dar más.
Comprender más.
Esperar más.
Perdonar más.
Quedarme un poco más.
Pensé que si amaba bonito, algún día alguien aprendería a amarme de la misma manera.
Y así fui por la vida, aprendiendo a querer mientras aprendía, sin darme cuenta, a pedir que me quisieran.
No sé exactamente cuándo comenzó.
Quizá cuando era niña y aprendí que algunas personas que amas pueden irse.
Quizá cuando entendí demasiado pronto que el amor también podía venir acompañado de ausencia.
Quizá cuando tuve que acostumbrarme a no preguntar por qué alguien no estaba, sino a conformarme con lo que había.
Quizá por eso crecí creyendo que el amor tenía que ganarse.
Que había que ser buena.
Comprensiva.
Paciente.
Necesaria.
Que había que dar tanto, que algún día alguien finalmente dijera:
“No te preocupes, yo me quedo.”
Y durante años confundí el amor con el esfuerzo de no ser abandonada.
Hasta que un día me descubrí llorando frente a la persona que amo, pidiendo algo tan sencillo como un abrazo.
Y sentí vergüenza.
Me pregunté:
¿En qué momento me convertí en una mujer que tiene que rogar por amor?
Me sentí pequeña.
Como si pedir cariño hubiera borrado todo mi valor.
Como si necesitar un beso, una caricia, unas palabras bonitas o un poco de tiempo juntos me hiciera menos digna.
Pero después entendí algo.
No estaba avergonzada de haber pedido amor.
Estaba cansada de haberlo pedido tantas veces en mi vida.
Y quizá esa diferencia lo cambia todo.
Porque aquella mujer que lloró no era una mujer débil.
Era una mujer cansada.
Cansada de sentirse insuficiente.
Cansada de preguntarse qué tenía que hacer para que la eligieran.
Cansada de pensar que tenía que ser más bonita, más delgada, más paciente, más buena, más útil, más perfecta para merecer que alguien se quedara.
Y entonces entendí que mi valor nunca estuvo en las manos de quien decidió amarme o no.
Mi valor estaba conmigo desde el principio.
Yo tenía valor antes de que alguien me eligiera.
Antes de convertirme en esposa.
Antes de ser madre.
Antes de aprender a cuidar a todos.
Antes de escribir cartas de amor.
Antes de demostrarle a alguien cuánto podía amar.
Yo ya era suficiente.
Y qué extraño es descubrirlo después de haber pasado tantos años intentando demostrarlo.
Hoy no quiero dejar de amar.
No quiero volverme fría.
No quiero aprender a fingir indiferencia.
No quiero convertirme en una mujer que ya no necesita a nadie.
Quiero seguir siendo esa mujer que siente profundamente.
La que escribe cuando ama.
La que abraza fuerte.
La que dice “te amo” sin miedo.
La que se entrega con el corazón abierto.
Pero hay algo que ya no quiero hacer: abandonarme a mí misma para que alguien más decida quedarse.
No quiero perseguir amor.
No quiero negociar mi dignidad por atención.
No quiero pensar que si bajo de peso alguien me amará más.
No quiero creer que tengo que ser perfecta para merecer ternura.
No quiero convertir mis errores en razones para castigarme.
No quiero volver a confundir la ausencia de amor de alguien con la ausencia de valor en mí.
Porque si alguien no sabe cómo amarme, eso puede dolerme.
Pero no puede definir cuánto valgo.
Y si alguna vez vuelvo a llorar porque necesito amor, no voy a avergonzarme.
Voy a abrazarme.
Porque todavía estoy aprendiendo a darle a esa niña que fui algo que durante mucho tiempo buscó afuera:
la certeza de que no tiene que ganarse el derecho a ser amada.
Hoy sé que puedo amar profundamente y, aun así, poner límites.
Puedo perdonar y, aun así, escuchar mis heridas.
Puedo pedir cariño y, aun así, recordar mi dignidad.
Puedo necesitar a alguien sin dejar de necesitarme a mí.
Y quizá eso sea crecer: dejar de preguntarnos ”¿qué tengo que hacer para que me amen?”
y comenzar a preguntarnos:
”¿Por qué tendría que dejar de amarme a mí misma para conseguir que alguien más lo haga?”
Ya no quiero ser la mujer que se desvive para que la elijan.
Quiero ser la mujer que se elige.
La que puede amar sin desaparecer dentro del amor.
La que puede dar sin quedarse vacía.
La que puede quedarse porque quiere, no porque tenga miedo de que la abandonen.
La que entiende que no necesita mendigar un lugar en el corazón de nadie.
Porque después de tantos años buscando que alguien le dijera que era suficiente…
finalmente decidió decírselo ella misma.
Y esta vez, se creyó.
— @yadhy-tello
Don Consejero
No me gusta cualquier persona, de hecho, puedo contar con una mano quienes realmente me gustaron y con un solo dedo quien me enloqueció.
¿QUE ES EL AMOR?.
Amor es inspiración, a veces hasta sufrimiento, todos quieren vivirlo, la mayoría lo han sentido alguna vez, pero nuestra cuenta pendiente sigue siendo poder explicarlo.
A veces el amor nos elige canciónes de amor, todos tenemos nuestros preferidas, y en ellas se nos intenta explicar que es y que implica este sentimiento y sobre todo, lo que nos produce: felicidad, desdicha, inspiración, pasión.
Esas letras nos hablan de amores no correspondidos e incluso de sus tipologias; el amor interesado, el romántico, el amor eterno, el que nace de la amistad.
Si hay algo que la mayoría sabemos es que no siempre, somos libres de enamorarnos de quien de verdad desearíamos, en el amor existen tres dinámicas que edifican una relación de pareja.
●Intimidad: son los sentimientos que promueven el acercamiento, la conexión y la construcción del vínculo, es la aceptación del otro y el sentimiento de confianza y cariño que establecemos con esa persona.
●Pasión: es el deseo, pero no se refiere solo al deseo físico y sexual con todo el componente neuroquimico que de ello se deriva la pasión, también se expresa mediante la admiración del otro, mediante esa implicación psicológica donde surge el efecto más profundas y la necesidad de estar cerca de la persona amada.
Compromiso: es la decisión expresa y auténtica de construir un proyecto con la otra persona, es serle fiel y saber construir un presente y un futuro donde se lleven acabo actividades en común, es crear un "nosotros", un espacio propio donde consolidar la relación.
El amor se supone una gran entrega, pero sin perder la identidad, el amor es compartir, aprender, descubrir, el amor no entiende de idiomas, colores, ideologías, edades o sexos.
No seas tú el que lo aleje por prejuicios, miedos, o mitos encubiertos en frases de amor.
Pero oye...si aun no has encontrado a tú "príncipe azul", o la "mujer perfecta", crees que las mujeres "son demasiado complicadas", o que la mayoría de los hombres les llaman o les dicen "infieles", puede que quizas estés adoptando una perspectiva equivocada.
Te digo abre tú mente y vive el amor, puede encontrarse en el lugar menos esperado, y por cierto todos tenemos diferentes situaciones en esta vida, queremos y amamos de diferentes manera.
¡Comprendemos!que aquí no solo se viene a juzgar sino hacer mejores personas.
❤️🩹🤍
¿Qué era el Toro de Falaris?
Se trataba de una escultura hueca de bronce con forma de toro, del tamaño de un toro real. Contaba con una puerta en uno de sus costados, por donde se introducía a la víctima. Una vez dentro, se cerraba herméticamente… y debajo del toro se encendía una gran hoguera.
¿Qué pasaba adentro?
La persona encerrada comenzaba a arder viva lentamente. El metal se calentaba, convirtiendo el interior en un horno infernal. Pero lo más retorcido es que el toro tenía un sistema de tubos y válvulas en el hocico que transformaba los gritos de la víctima en algo que sonaba como el bramido de un toro, amplificando el horror del espectáculo.
Al mundo le hace falta gente que de verdad sienta las cosas que dice.