Duelo.
El día que te perdí no lo entendí del todo, ¿por qué tú? esa pregunta dando vueltas en mi cabeza, nada ni nadie tenía la respuesta y el dolor se apoderaba de todos mis sentidos, quise gritar pero no pude. Tampoco pude contarle a nadie la falta que me harías, ni todos los recuerdos que conservo hasta el día de hoy. Te he perdido, jamás volveré a escuchar tu risa.
Todos decían hay que superarlo, pero nadie decía cómo hacerlo, nadie tenía un mapa ni una linterna. Comprendí años después que el camino hacia la aceptación muchas veces es a ciegas, la única pista para llegar a ella es la voluntad, el querer dejar de sentir dolor por la ausencia.
He llegado al final de aquel camino, me tardé un par de años pero lo logré, por fin comprendo el mensaje de tu partida, el papel que tuviste en esta vida y lo afortunada que fui al conocerte, he transformado el dolor en amor, te recuerdo feliz con esos guantes de box que tanto amabas, me he acordado de tu risa y de tu manera de caminar, ¿sabes? no te has ido del todo, nunca lo harás.
Vives en cada recuerdo y en cada rincón de mi corazón.
Karla M.


















