Visita inesperada | Nicola & Gin
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“No lo sé” respondió encogiéndose de hombros y hasta haciendo una pequeña mueca. La verdad es que no tenía idea, pero el hecho de poder creer que su prima estaba teniendo un amorío escandaloso le daba algo de envidia. Así que prefirió ignorar aquello y creer que ella era la que tenía esas aventuras, aunque últimamente todo era caos y problemas.
“Nada, primita” le respondió con una sonrisa y se puso de pie de un rápido movimiento. “Mi tiempo aquí ha caducado, tengo otras cosas que hacer.” le explicó aunque en realidad se había cansado de Gin. No porque no le agradara sino porque se cansaba de la gente con rapidez, así era Nicola. “Espero que te sientas mejor y cualquier cosa puedes llamar a mi hermano” dijo, porque ella era inservible. Se acercó para dejarle un beso en la mejilla, dejando una pequeña marca roja como de costumbre y cuando estaba por irse se encontró cara a cara con Oliver. “Siempre tarde a la fiesta. Muevete, Frank Farmer”
Nicola era posiblemente una de las personas más extrañar que Gin conocería,de eso la chica estaba segura. A veces casi parecía bizarro que fueran parientes tan directos. Habían crecido en realidades distintas, sociedades distintas, hasta países distintos. Y a eso se le sumaban personalidades diferentes como la noche del día. De todas maneras, Gin no podía negar que le estaba tomando cariño a la italiana después de todo, y a su particular forma de ser.
—Gracias por pasar, Nicola. Ha sido un detalle de tu partes—sonrió, sincera. Soltó una risa al verla toparse con su guardaespaldas, soltarle uno de esos sobrenombres que sacaba de debajo de la manga siempre y salir muy digna de la habitación, con su guardaespaldas ceñudo pegado a sus talones como perro guardián. Y a pesar de su humor lúgubre, Gin volvió a reír mientras se quitaba la marca de labial de la mejilla.
Cerrado.















