Doctor Doom #7 - “Oath of Fealty” (2020)
written by Christopher Cantwell art by Salvador Larroca & Guru-eFX
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Doctor Doom #7 - “Oath of Fealty” (2020)
written by Christopher Cantwell art by Salvador Larroca & Guru-eFX
El Tiempo de las Maravillas
-Por favor, no se detenga, Señorita Gray. El tiempo de su Majestad es invaluable y tiene un horario estricto.- Dijo con suavidad mi Primer Ministro, mientras guiba a la mujer por los pasillos del Castillo, siendo escoltados por un par de androides de alta tecnología, mis confiables Servo-guardias. Encontraron en su camino maravillas tecnológicas y mágicas en cada salón, como muchas que habían en el Castillo Doom. Cuando hice un ofrecimiento abierto a empresas y compañías del mundo para exportar tecnología Latveriana, fueron pocas las inciativas que respondieron con interés. Pero aquella mujer, Astrid Gray, parecía realmente interesada en una relación de negocios. Sin embargo, antes de firmar nada, yo mismo debía mesurar su caracter y ver si valdría la pena, y si estaría de acuerdo con mis terminos. El Primer Ministro hizo detenerse a la mujer en la puerta de mi estudio.-Se referirá a su Majestad como Doctor, en todo momento. El Rey le recibirá en un momento, de nuevo, gracias por venir tan pronto.- Se disculpó el hombre, antes de desaparecer por un pasillo.
Se escuchó un “Herr Doktor” desde adentro del despacho, antes que un oficial de la Guardia Latveriana saliera por la puerta. El oficial saludó a la mujer con una inclinación de cabeza, antes de dejarla pasar.-Buenas noches, Señorita Gray. Lamento citarle tan tarde, ha sido un día muy ocupado.- La saludé, desde el otro extremo del estudio, mientras examinaba un gran mapa del mundo colgado en la pared. Devié mi atención de aquello y con un gesto de la diestra hice que el oficial cerrara la puerta, dejándonos solos. Observé detenidamente a la empresaria por un instante desde detrás de la máscara que cubría mi rostro, antes de adalantarme y jalar una silla frente al escritorio.-Por favor, tome asiento, tenemos mucho que discutir.- Me volví sobre mis pasos, solo para sentarme en mi silla del otro lado del escritorio.-¿El viaje hasta el castillo ha sido tranquilo?.- Yo, por supuesto, sabía que lo había sido. Pero quería escuchar su respuesta.
Doom meets T'Challa for the first time
Rise of The Black Panther #4
We must remember who we are.
El Tiempo de las Maravillas
-Por favor, no se detenga, Señorita Gray. El tiempo de su Majestad es invaluable y tiene un horario estricto.- Dijo con suavidad mi Primer Ministro, mientras guiba a la mujer por los pasillos del Castillo, siendo escoltados por un par de androides de alta tecnología, mis confiables Servo-guardias. Encontraron en su camino maravillas tecnológicas y mágicas en cada salón, como muchas que habían en el Castillo Doom. Cuando hice un ofrecimiento abierto a empresas y compañías del mundo para exportar tecnología Latveriana, fueron pocas las inciativas que respondieron con interés. Pero aquella mujer, Astrid Gray, parecía realmente interesada en una relación de negocios. Sin embargo, antes de firmar nada, yo mismo debía mesurar su caracter y ver si valdría la pena, y si estaría de acuerdo con mis terminos. El Primer Ministro hizo detenerse a la mujer en la puerta de mi estudio.-Se referirá a su Majestad como Doctor, en todo momento. El Rey le recibirá en un momento, de nuevo, gracias por venir tan pronto.- Se disculpó el hombre, antes de desaparecer por un pasillo.
Se escuchó un “Herr Doktor” desde adentro del despacho, antes que un oficial de la Guardia Latveriana saliera por la puerta. El oficial saludó a la mujer con una inclinación de cabeza, antes de dejarla pasar.-Buenas noches, Señorita Gray. Lamento citarle tan tarde, ha sido un día muy ocupado.- La saludé, desde el otro extremo del estudio, mientras examinaba un gran mapa del mundo colgado en la pared. Devié mi atención de aquello y con un gesto de la diestra hice que el oficial cerrara la puerta, dejándonos solos. Observé detenidamente a la empresaria por un instante desde detrás de la máscara que cubría mi rostro, antes de adalantarme y jalar una silla frente al escritorio.-Por favor, tome asiento, tenemos mucho que discutir.- Me volví sobre mis pasos, solo para sentarme en mi silla del otro lado del escritorio.-¿El viaje hasta el castillo ha sido tranquilo?.- Yo, por supuesto, sabía que lo había sido. Pero quería escuchar su respuesta.
X-Men/Fantastic Four #4 (2020)
written by Chip Zdarsky art by Terry Dodson, Rachel Dodson, Ranson Getty, & Laura Martin
El Tiempo de las Maravillas
-Por favor, no se detenga, Señorita Gray. El tiempo de su Majestad es invaluable y tiene un horario estricto.- Dijo con suavidad mi Primer Ministro, mientras guiba a la mujer por los pasillos del Castillo, siendo escoltados por un par de androides de alta tecnología, mis confiables Servo-guardias. Encontraron en su camino maravillas tecnológicas y mágicas en cada salón, como muchas que habían en el Castillo Doom. Cuando hice un ofrecimiento abierto a empresas y compañías del mundo para exportar tecnología Latveriana, fueron pocas las inciativas que respondieron con interés. Pero aquella mujer, Astrid Gray, parecía realmente interesada en una relación de negocios. Sin embargo, antes de firmar nada, yo mismo debía mesurar su caracter y ver si valdría la pena, y si estaría de acuerdo con mis terminos. El Primer Ministro hizo detenerse a la mujer en la puerta de mi estudio.-Se referirá a su Majestad como Doctor, en todo momento. El Rey le recibirá en un momento, de nuevo, gracias por venir tan pronto.- Se disculpó el hombre, antes de desaparecer por un pasillo.
Se escuchó un “Herr Doktor” desde adentro del despacho, antes que un oficial de la Guardia Latveriana saliera por la puerta. El oficial saludó a la mujer con una inclinación de cabeza, antes de dejarla pasar.-Buenas noches, Señorita Gray. Lamento citarle tan tarde, ha sido un día muy ocupado.- La saludé, desde el otro extremo del estudio, mientras examinaba un gran mapa del mundo colgado en la pared. Devié mi atención de aquello y con un gesto de la diestra hice que el oficial cerrara la puerta, dejándonos solos. Observé detenidamente a la empresaria por un instante desde detrás de la máscara que cubría mi rostro, antes de adalantarme y jalar una silla frente al escritorio.-Por favor, tome asiento, tenemos mucho que discutir.- Me volví sobre mis pasos, solo para sentarme en mi silla del otro lado del escritorio.-¿El viaje hasta el castillo ha sido tranquilo?.- Yo, por supuesto, sabía que lo había sido. Pero quería escuchar su respuesta.
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Astonishing Tales #5 - “A Land Enslaved!” (1971)
written by Larry Lieber art by George Tuska & Mike Esposito
El Tiempo de las Maravillas
-Por favor, no se detenga, Señorita Gray. El tiempo de su Majestad es invaluable y tiene un horario estricto.- Dijo con suavidad mi Primer Ministro, mientras guiba a la mujer por los pasillos del Castillo, siendo escoltados por un par de androides de alta tecnología, mis confiables Servo-guardias. Encontraron en su camino maravillas tecnológicas y mágicas en cada salón, como muchas que habían en el Castillo Doom. Cuando hice un ofrecimiento abierto a empresas y compañías del mundo para exportar tecnología Latveriana, fueron pocas las inciativas que respondieron con interés. Pero aquella mujer, Astrid Gray, parecía realmente interesada en una relación de negocios. Sin embargo, antes de firmar nada, yo mismo debía mesurar su caracter y ver si valdría la pena, y si estaría de acuerdo con mis terminos. El Primer Ministro hizo detenerse a la mujer en la puerta de mi estudio.-Se referirá a su Majestad como Doctor, en todo momento. El Rey le recibirá en un momento, de nuevo, gracias por venir tan pronto.- Se disculpó el hombre, antes de desaparecer por un pasillo.
Se escuchó un “Herr Doktor” desde adentro del despacho, antes que un oficial de la Guardia Latveriana saliera por la puerta. El oficial saludó a la mujer con una inclinación de cabeza, antes de dejarla pasar.-Buenas noches, Señorita Gray. Lamento citarle tan tarde, ha sido un día muy ocupado.- La saludé, desde el otro extremo del estudio, mientras examinaba un gran mapa del mundo colgado en la pared. Devié mi atención de aquello y con un gesto de la diestra hice que el oficial cerrara la puerta, dejándonos solos. Observé detenidamente a la empresaria por un instante desde detrás de la máscara que cubría mi rostro, antes de adalantarme y jalar una silla frente al escritorio.-Por favor, tome asiento, tenemos mucho que discutir.- Me volví sobre mis pasos, solo para sentarme en mi silla del otro lado del escritorio.-¿El viaje hasta el castillo ha sido tranquilo?.- Yo, por supuesto, sabía que lo había sido. Pero quería escuchar su respuesta.
After a longer reflection I've decided that I, in fact, do need a sword.
Doctor Doom art by Alex Maleev
El Tiempo de las Maravillas
-Por favor, no se detenga, Señorita Gray. El tiempo de su Majestad es invaluable y tiene un horario estricto.- Dijo con suavidad mi Primer Ministro, mientras guiba a la mujer por los pasillos del Castillo, siendo escoltados por un par de androides de alta tecnología, mis confiables Servo-guardias. Encontraron en su camino maravillas tecnológicas y mágicas en cada salón, como muchas que habían en el Castillo Doom. Cuando hice un ofrecimiento abierto a empresas y compañías del mundo para exportar tecnología Latveriana, fueron pocas las inciativas que respondieron con interés. Pero aquella mujer, Astrid Gray, parecía realmente interesada en una relación de negocios. Sin embargo, antes de firmar nada, yo mismo debía mesurar su caracter y ver si valdría la pena, y si estaría de acuerdo con mis terminos. El Primer Ministro hizo detenerse a la mujer en la puerta de mi estudio.-Se referirá a su Majestad como Doctor, en todo momento. El Rey le recibirá en un momento, de nuevo, gracias por venir tan pronto.- Se disculpó el hombre, antes de desaparecer por un pasillo.
Se escuchó un “Herr Doktor” desde adentro del despacho, antes que un oficial de la Guardia Latveriana saliera por la puerta. El oficial saludó a la mujer con una inclinación de cabeza, antes de dejarla pasar.-Buenas noches, Señorita Gray. Lamento citarle tan tarde, ha sido un día muy ocupado.- La saludé, desde el otro extremo del estudio, mientras examinaba un gran mapa del mundo colgado en la pared. Devié mi atención de aquello y con un gesto de la diestra hice que el oficial cerrara la puerta, dejándonos solos. Observé detenidamente a la empresaria por un instante desde detrás de la máscara que cubría mi rostro, antes de adalantarme y jalar una silla frente al escritorio.-Por favor, tome asiento, tenemos mucho que discutir.- Me volví sobre mis pasos, solo para sentarme en mi silla del otro lado del escritorio.-¿El viaje hasta el castillo ha sido tranquilo?.- Yo, por supuesto, sabía que lo había sido. Pero quería escuchar su respuesta.
Diríjase más a las pasiones que a las virtudes cuando quiera persuadir a una mujer.
(via alma-exanime)
El Tiempo de las Maravillas
-Por favor, no se detenga, Señorita Gray. El tiempo de su Majestad es invaluable y tiene un horario estricto.- Dijo con suavidad mi Primer Ministro, mientras guiba a la mujer por los pasillos del Castillo, siendo escoltados por un par de androides de alta tecnología, mis confiables Servo-guardias. Encontraron en su camino maravillas tecnológicas y mágicas en cada salón, como muchas que habían en el Castillo Doom. Cuando hice un ofrecimiento abierto a empresas y compañías del mundo para exportar tecnología Latveriana, fueron pocas las inciativas que respondieron con interés. Pero aquella mujer, Astrid Gray, parecía realmente interesada en una relación de negocios. Sin embargo, antes de firmar nada, yo mismo debía mesurar su caracter y ver si valdría la pena, y si estaría de acuerdo con mis terminos. El Primer Ministro hizo detenerse a la mujer en la puerta de mi estudio.-Se referirá a su Majestad como Doctor, en todo momento. El Rey le recibirá en un momento, de nuevo, gracias por venir tan pronto.- Se disculpó el hombre, antes de desaparecer por un pasillo.
Se escuchó un “Herr Doktor” desde adentro del despacho, antes que un oficial de la Guardia Latveriana saliera por la puerta. El oficial saludó a la mujer con una inclinación de cabeza, antes de dejarla pasar.-Buenas noches, Señorita Gray. Lamento citarle tan tarde, ha sido un día muy ocupado.- La saludé, desde el otro extremo del estudio, mientras examinaba un gran mapa del mundo colgado en la pared. Devié mi atención de aquello y con un gesto de la diestra hice que el oficial cerrara la puerta, dejándonos solos. Observé detenidamente a la empresaria por un instante desde detrás de la máscara que cubría mi rostro, antes de adalantarme y jalar una silla frente al escritorio.-Por favor, tome asiento, tenemos mucho que discutir.- Me volví sobre mis pasos, solo para sentarme en mi silla del otro lado del escritorio.-¿El viaje hasta el castillo ha sido tranquilo?.- Yo, por supuesto, sabía que lo había sido. Pero quería escuchar su respuesta.
Estoy solo aquí, estoy en el confín del mundo, sustraído a todas las miradas y sin que ninguna criatura pueda llegar hasta mí: ya no hay frenos, ya no hay barreras.
Sade, Marqués de. Las 120 jornadas de Sodoma (via ser-parasi-y-para-lamuerte)
El Tiempo de las Maravillas
-Por favor, no se detenga, Señorita Gray. El tiempo de su Majestad es invaluable y tiene un horario estricto.- Dijo con suavidad mi Primer Ministro, mientras guiba a la mujer por los pasillos del Castillo, siendo escoltados por un par de androides de alta tecnología, mis confiables Servo-guardias. Encontraron en su camino maravillas tecnológicas y mágicas en cada salón, como muchas que habían en el Castillo Doom. Cuando hice un ofrecimiento abierto a empresas y compañías del mundo para exportar tecnología Latveriana, fueron pocas las inciativas que respondieron con interés. Pero aquella mujer, Astrid Gray, parecía realmente interesada en una relación de negocios. Sin embargo, antes de firmar nada, yo mismo debía mesurar su caracter y ver si valdría la pena, y si estaría de acuerdo con mis terminos. El Primer Ministro hizo detenerse a la mujer en la puerta de mi estudio.-Se referirá a su Majestad como Doctor, en todo momento. El Rey le recibirá en un momento, de nuevo, gracias por venir tan pronto.- Se disculpó el hombre, antes de desaparecer por un pasillo.
Se escuchó un “Herr Doktor” desde adentro del despacho, antes que un oficial de la Guardia Latveriana saliera por la puerta. El oficial saludó a la mujer con una inclinación de cabeza, antes de dejarla pasar.-Buenas noches, Señorita Gray. Lamento citarle tan tarde, ha sido un día muy ocupado.- La saludé, desde el otro extremo del estudio, mientras examinaba un gran mapa del mundo colgado en la pared. Devié mi atención de aquello y con un gesto de la diestra hice que el oficial cerrara la puerta, dejándonos solos. Observé detenidamente a la empresaria por un instante desde detrás de la máscara que cubría mi rostro, antes de adalantarme y jalar una silla frente al escritorio.-Por favor, tome asiento, tenemos mucho que discutir.- Me volví sobre mis pasos, solo para sentarme en mi silla del otro lado del escritorio.-¿El viaje hasta el castillo ha sido tranquilo?.- Yo, por supuesto, sabía que lo había sido. Pero quería escuchar su respuesta.
mobandroyalty
Astrid seguía mirando al hombre mientras la pintaba. - Mi cama es muy amplia pero el doctor no debe preocuparse. Tendré otra en reserva para que el doctor pueda hacer lo que quiera - Observó mientras el hombre seguia pintando. Se toco la mejilla cuando el hombre dijo que se había sonrojado. - Nunca pensé que posaría para un monarca. Es una experiencia interesante. - Astrid asintió. Notaba la brisa que entraba desde la ventana incluso si estaba cerrada - Si por favor
-Oh, pero lo haces de maravilla, mi dulce Astrid.- Consideré en lo que daba nuevas pinceladas al cabello de la mujer.-Esta, sin duda, será una de mis obras maestras. Una estelar en mi colección privada, por supuesto.- Señalé, en lo que me ponía de pie, solo para llenar su copa nuevamente de vino y ofrecérsela. Al estar tan cerca de la mujer no pude evitar recrear la mirada en su belleza, en su desnudés, y estiré la diestra para acariciar su rostro.-Ah, mi bella amante... Creo que hemos avanzado lo suficiente, podré terminar la pintura yo solo, el Doctor Doom tiene grabada la imagen de tu figura en esa ventana.- Me quité los guantes de la armadura y terminé delineando las pronunciadas caderas de la empresaria con mis dedos.-Aunque eso no significa que quiera que vuelvas a vestirte.- Comencé a remover mi armadura, desnudándome.-Recuestate en la mesa, Astrid.- Ordené, con la autoridad de un emperador del reino de la carne.