But if you loved me…
Why did you leave me.

tannertan36
Three Goblin Art
$LAYYYTER
noise dept.
Sade Olutola
TVSTRANGERTHINGS
Cosimo Galluzzi
Show & Tell
KIROKAZE
macklin celebrini has autism
cherry valley forever
Not today Justin
YOU ARE THE REASON
No title available
tumblr dot com
Mike Driver

PR's Tumblrdome

oozey mess

pixel skylines
ojovivo

seen from Türkiye
seen from United States
seen from Malaysia

seen from United States

seen from Malaysia
seen from Türkiye
seen from Argentina
seen from United Kingdom

seen from Canada
seen from United States

seen from Türkiye

seen from Germany
seen from India
seen from Philippines
seen from Lithuania
seen from United States
seen from United States
seen from Venezuela
seen from India
seen from United States
@kotty
But if you loved me…
Why did you leave me.
Hace unos meses me cambié de casa, antes de eso caminaba por la calles con mi mochila y con Papi buscando, esperando encontrar donde vivir.
Después encontré un sitio. Ahora sigo ahí.
Creo que ya hace un par de años, mi mejor amigo me dejó de hablar, no sé porqué, sus razones, una vida y cosas que hacer tendrá, no lo culpo. Se fue en el momento en que más lo necesité, no le importó y con el tiempo dejó de importarme que no le importara. Cualquiera que me conoce sabe que no es fácil hacerlo, por eso la mayoría huye al principio, por eso los pocos que lo consiguen se quedan para siempre y creí tontamente que él se quedaría para siempre.
Hace unos meses no tenía trabajo ni siquiera tenía dinero para comer, hace pocos meses conseguí trabajo y soy muy feliz ahí, ahora me alimento mejor, y creo que bastante mejor, a veces me atasco si no hubiera mañana, y lo disfruto.
Hace unos meses dejé mi medicación, poco después me dijeron que estaba enferma, pero no me importó. Hace unos días me llamaron para un proyecto bonito, horas después me arrepentí de haberlo aceptado, no me daba ilusión, poco después me puse feliz y lo llevé a cabo y todo salió bien.
Días después me salieron más trabajos y me volví a poner feliz.
Hay otros días en que no sé qué quiero y que lo que hago no merece la pena.
Pero hay días como hoy en que me dicen que mi trabajo es excepcional y me felicitan y se alegran por mi. Y me alegro por mi y me enfado con todo a la vez. No sé porqué. Pero me siento bien donde estoy, y mal por lo que soy.
Y luego pienso, la vida pasa de prisa, me voy a morir, tengo que querer más, tengo que ser más sensata conmigo misma, tengo que quererme. A mi. Pero también a A, P, P, L, C, E, M, S, D, O, D, J, J, y mi M.
Y solo a mi.
Pero aquí me tienes enferma mental terminal, que muere por morirse o de lo contrario seguir la vida poco menos miserable que hace meses atrás. Porque si, porque se puede y porque todo sigue, y sigue para mi.
Son las 2:33, creo que estoy cansada. No estoy bien.
Fin.
Mis recuerdos no encuentran carencia temporal. Ordeno mis palabras poco antes de empezar.
Vengo dispuesta a decir la verdad. Me cuesta poco perdonarme, pero lo suelo evitar.
Mi primer beso, no me acuerdo, pero sigo recordando su número de teléfono. Es más sencillo vivir sin recuerdos.
El trauma es lo poco o lo único que me agradezco.
Quiero acordarme.
Mi madre me busca como confidente, ahora lo entiendo, ahora sé por qué duele.
Mis amigas me preguntan si me dejo acompañar, pero yo no soy de capaz ni siquiera a contestar.
Me muero de vergüenza y me muero por llegar donde siempre me esperaron, donde no me llegué a quedar.
Quiero acordarme.
El odio me dejó desvestida en la habitación. Desde entonces me pregunto: "¿pesa más el olvido o el amor?"
Al quedarme callada no me perdonaba, mi hermana me abrazaba, al ritmo de la nada hablaba.
Me forzaron a querer dentro de una habitación.
Aún me culpo al dedicarte toda una puta canción.
Me costó mucho quererme aunque llevase la razón, pero me parece honesto decir que, esa también fui yo.
Esa también fui yo .
Olvidar a quien nos olvida.
Que sea cierto el jamás.
How far.
Sobre llorar mares y que se te queden dentro. 2021.
Me he escuchado mil veces llorar siempre la misma canción. He contado otras dos mil veces el final de mi película para que se acabe de una puta vez. Llevo más de siete horas gritándome desde la cocina que recoja mi habitación, que en la cama no se fuma, que ordene mi vida, que me cuide, que planche ese montón de ropa. Y me contesto con la confianza y el desprecio con que sólo yo me puedo contestar: con tanta violencia, esa que debí haber guardado para los que realmente la merecían.
Me he cruzado conmigo por la calle yendo siempre hacía la misma dirección. Cada vez que llego tarde me encuentro de rodillas impaciente esperando no sé qué. Lo que digo es bastante duro, lo sé; pero es infinitamente más decente que lo que pienso. No me merezco.
Yo también he sido 𝑴𝒆𝒓𝒊𝒄𝒉𝒂𝒏𝒆.
Estoy entre sentirme tan bien y a la vez con un nudo en la garganta por contar “las cosas que no te atreves a contar”. ¿Pero porqué no?
Por el miedo y esa falta de valor, de pensar en lo que dirán los demás, en escuchar “es que tú lo provocaste”, “es que es tu forma de vestir”, “es que tú eres así”, “es que esta niña es una fácil” ¿Una fácil?.
Hace no mucho escribía sobre ese sentimiento. A veces quieres gritar y no puedes, quieres seguir pero no sabes cómo. Me quedaba como en un loop, pero que para poder seguir, tenía que resetearme.
La impotencia que genera el no poder decir que NO, por miedo.
Que me condicionaran para hacer algo que no quería hacer porque de eso dependía mi salario, “ya sabrás tú si lo tomas o lo dejas”.
O que las de mi misma especie me llamaran put* solo por ser yo, por sentirme libre y vivir mi sexualidad como me da la gana. Que mi manera de vestir no va, qué es inapropiado, que está mal.
¿Pero qué es lo que está mal?
Haces cosas que no te apetecen para encajar en una sociedad de mierda para que sientas que te han aceptado. Que si quieres el trabajo deberías de ser un poco más “flexible”.
Perder un poco (o mucho) la dignidad para que ese tipo no diga que eres mala persona, que te dejes llevar. Qué importa que te grite, que te ofenda y que te llame borracho cada vez que quiera a las 3 de la mañana. Tranquila que no pasa nada.
Todavía recuerdo aquella vez con unos 9 o 10 años en la que iba por la calle caminando, cuando el tipo del carro que pasó junto, sacó la mano por la ventanilla para agarrarme las nalgas y meter sus dedos casi hasta adentro. Me quedé paralizada.
O después, unos dos años más tarde en la que un grupo de chicos del colegio me obligaban a besar a alguien que no quería y lo hacía para no sentirme rechazada, para demostrarles que era como todos y todas las de la clase. Que así son “los chicos populares”.
Ya un poco más mayor, aceptar ir a lugares porque ahí conocería a gente que seguro me darían un puesto en la agencia, pero “tendrás que poner de tu parte”.
Que si no iba una noche con el jefe “a tomar unos tragos”, me descontaba una parte de la nómina.
Los chicos que me decían “vamos por unos tequilas” si no vas, eres mala amiga. “Tómate otro que no pasa nada y después vamos a mi casa, claro, si tú quieres”.
El tipo al que no conocía, que en una fiesta quería meter la mano debajo de mi vestido, muy borracho e insistente, que si no fuera por mi amigo, no sé qué hubiera pasado.
Mensajes de texto, llamadas, gritos, jaloneos. “Oye, no te pongas tan intensa, que solo vamos a tener sexo, además eres mi novia”…
Y esas cosas que te guardas muy en el fondo, no querer decirlas por vergüenza, otro tanto por miedo. Y otras que aún ni te atreves a decir.
Yo también he sido 𝑴𝒆𝒓𝒊𝒄𝒉𝒂𝒏𝒆, y también he cometido errores, he tenido miedo mientras llego a casa por la noche. He odiado mi cuerpo. También he jodido algunas vidas y he cambiado el nombre de mis amantes en la lista de contactos, ya sabes, para despistar.
Yo también he sido Merichane, y la admiro y le aplaudo porque hace que salgan esas cosas, esas palabras y esos recuerdos que nos oprimen el pecho. Y encima, Merichane hace que agarre la fuerza para seguir, enfrentarme y defenderme como debí haberlo hecho siempre.
Gracias Z.
#YoEstabaAhí
https://www.youtube.com/watch?v=AkcEMQTO3W0
@vansgirls
Él dijo "algo debí de hacer bien"
Yo contesté "sí, encontrarme"
Y si todo es un sueño, yo no quiero despertar.
Finales que llegan repentinamente, sin avisar, que nos parten en dos.
Finales que se arrastran durante años y que nunca se acaban porque confunden orgullo con recuerdo.
Me dan miedo las ventanas, las ventanas de una planta baja. No sé, siempre he tenido esa sensación.
Me dan miedo porque imagino que hay alguien afuera, esperando, misterioso. Que al tirar de la persiana estará ahí, mirando. Y también, por el simple hecho de ser una ventana en planta baja. Me causa una especie de ansiedad.
Por el contrario, los ventanales del piso 1 hasta el 20 o más, me encantan. Así, sin cortinas ni persianas.
Lo que me parece ilógico: Si me da miedo una ventana en planta baja por imaginarme que alguien estará ahí afuera mirándome, o por el simple hecho de estar en planta baja... Más miedo debería de darme, el ver a alguien afuera de un ventanal sin cortinas ni persianas flotando en un décimo piso.
Si tuve miedo fue porque acabara así.
Reducción al absurdo.
No te había contado qué hace días volví a sentirme mal. Me mareaba y me dolía la cabeza. Tampoco te conté que días después me bajó. Ahí deduje todos los síntomas que había tenido anteriormente, y a eso le sumé mis estados de ánimo. Si fuera constante lo sabría desde un inicio. Pero ya no sé que sucede con mi organismo.
Mi cuerpo a veces actúa muy raro y me sorprende.
El punto es que no te conté cómo me había ido en el día. Ni que volví a tener esos sueños extraños donde tú y yo corremos por una ciudad desolada, huyendo de pequeños bebés zombies.
No te dije que en uno de esos sueños logré entrar a la casa del vecino y me puse a husmear en sus cajones. Lo hice por fin y nadie me descubrió.
Resultó que todos los demás si eran personas y no otras criaturas del universo.
No te conté que pasé dos días encerrada en mi cuarto con la luz apagada, que dormía tarde y despertaba tarde. No te conté que esos dos días los pasé llorando. No te conté que no comí, que no me bañé, que no hablé con nadie, que no arreglé mi cuarto.
Estaba esperando que vinieras a buscarme, que me dijeras que ya era hora de salir de la cama y que iríamos por un pan de cardamomo.
Pero no viniste.
Sin embargo, tenia la ilusión de que lo ibas a hacer en cualquier momento, y ¿sabes?, lo sigo pensando. Así que tu ausencia dejará de doler pronto.
Haré como que te fuiste otra vez de viaje a la playa y que el próximo fin de semana volverás y que el próximo fin de semana volverás y que el próximo fin de semana volverás y que el próximo fin de semana volverás, y que el próximo fin de semana te irás...