Un pequeño nudo de angustia se había ido instalando en mi pecho, y no hacía más que crecer conforme avanzaban los minutos. Todo por esta farsa de relación, por no saber cómo ni cuándo iba a estallarnos en la cara.
No dejaba de preguntarme cuánto tardarían en darse cuenta de que Dianne y yo no nos habíamos dado ni un solo beso desde que habíamos llegado, o en si realmente parecía tan tenso como me sentía. Todo este teatro estaba volviéndome loco: cuidándonos de aparentar que éramos una pareja que en realidad no existía, para luego tener también nuestros momentos de confianza, de conexión; de eso que no sabía explicar pero que me había unido más a ella en las últimas semanas.
Aunque lo que más me preocupaba ahora mismo era el escrutinio al que le estaban sometiendo los idiotas de mis hermanos. Mi chica dura no lo era tanto… Mierda, Tyler, controla esas cosas.
—¿Pero queréis dejarla en paz? —intervine en el momento que conseguí reaccionar, apartando a mi hermano Nick de un pequeño empujón mientras instintivamente me acercaba a Dianne y le pasaba un brazo alrededor de la cintura, atrayéndola con firmeza hacia mí. Por un segundo me olvido del papel, la corriente que experimento al rozar la piel de su cintura es de lo más real, y no puedo evitar mirarla intensamente.
—Uooooh.—Mis hermanos hacen sonidos de burla al unísono, y cuando les miro me encuentro cuestionándome una vez más cómo era posible que tuviéramos algún tipo de parentesco.
—¡Dejad de molestar a Dianne y poner la mesa! —les reprendió mamá desde la cocina, quitándose el delantal.—La comida ya está lista así que id tomando asiento. Dianne, cariño, tú siéntate a mi lado que quiero preguntarte muchas cosas. —Y ahí estaba de nuevo, el nudo en el pecho.
Dianne soltó una risa nerviosa, producto de las preguntas que le habían llegado de dos lugares; sin embargo, tampoco llegaban a ser molestas; finalmente, todos los hermanos eran parecidos y con un toque en común: ser un fastidio. Por fortuna, llegó Tyler, tampoco confiaba en que sus hermanos se callaron al momento, pero se libraría de los detalles de su relación,, sobre todo porque no habían ideado antes de venir aquí. ¿Deberían? No, lo dudaba, esto sería actuación de una sola vez. Claro, a menos que su amigo necesitara más ayuda, tampoco pensaba negarse. No lo abandonaría ya que había hecho una promesa.
En cuanto el brazo de su ‘novio’ la rodeó, se dio la oportunidad de dar la apariencia de acurrucarse para sentirse en un lugar seguro. Tampoco suponía un sobre esfuerzo, Tyler era cálido para su persona. Le dedicó una sonrisa, en parte por agradecimiento y en parte porque le nació de forma natural.
“Claro, vamos en seguida,” respondió elevando al voz. “Tendremos que charlar en la mesa,” dijo a sus supuestos cuñados. Acto seguido, se levantó del sofá, mas no se atrevió a moverse, así que extendió su mano hacia Tyler. Sería mejor llegar así, ¿cierto? “¿Vamos?” Le dedicó una sonrisa tierna.