historiasenlamedianoche:
El fuego no tardó en apoderarse de los salones al oriente del castillo, lo que sembró el caos entre los hombres de Mercia y los de Wessex que luchaban en los callejones y murallas. Y fue entre ese caos que los Berserkers de Anlaf se movieron buscando a Astrid, tenían que huir del reino cuanto antes y si no se llevaban consigo a la princesa, todo lo que habían pasado habría sido por nada. Para su buena fortuna, entre el humo y las llamas, pudieron esquivar los combates y dieron con la patrulla que se llevaba a la sajona en un callejón cercano a los establos.
-¡Por Odín!.- Rugió el señor vikingo, al cargar junto a guerreros contra los hombres de Mercia, tras emboscarlos. Su hacha de guerra dio con el rostro del primero de ellos y sus propios vikingos se encargaron del otro, que trató de huir. Encontraron a Astrid en el suelo, aterrada.-¡Eh, eh! Calma, amada mía, soy yo.- Le tranquilizó Anlaf, tras quitarse el casco y la besó en la frente como hacía siempre que se separaban.-Tenemos que irnos, hay hombres de Mercia en todas partes y el castillo esta en llamas.- La ayudó a levantarse y ladró ordenes a sus vikingos, que de inmediato les abrieron paso hacia la muralla mas cercana. El guerrero le quitó una espada a uno de los hombres muertos y se la ofreció a la princesa.-Esperemos que no la necesites, no te separes de mi, Astrid, no dejaré que nadie te haga daño.- Le prometió, antes de llevarsela consigo.
⌜— Los gritos siguieron y lo único que provocó fue que Astrid se sintiera aterrada en muchas formas mientras terminaban por llevarla contra su voluntad cosa que simplemente provocó que su corazón se acelerará del terror implicado pero al final lo único que ocurrió fue cuando terminó por caer, notando como atacaron al hombre que la llevaba y terminaba el resto por huir, trató de huir pero escuchó a Anlaf levantó su vista, sus ojos se cristalizaban en demasiadas formas posibles. “Anlaf” susurró sorprendida por verlo vivo terminando por levantarse con su ayuda, sentía su corazón que se iba a salir ante todo ese aspecto. “¿Qué? ¿En llamas? Oh no... Wessex no puede caer. ¿Y mis padres? ¿Y la gente de Winchester?” preguntó queriendo negar el irse de ahí mientras observaba el castillo arder frente a sus ojos. Tomó la espada cuando se la dio y asintió con la cabeza. “Tenemos que ayudar a mi gente, no podemos huir” pidió, desesperada. Era su gente, su pueblo, ella era la futura reina, debía de poder hacer algo, sajones atacando sajones, eso no era algo que podría permitir o si quiera terminaron por ver venir, sentía su corazón hecho un nudo, sentía repulsión de todo lo que presente. ⸥