haewo-o:
El momento en el que el cliente atravesó la puerta fue la señal para que el bartender levantara la vista y dejara de combatir con los deseos de observar toda la escena. Era como si con su partida hubiese abandonado el papel de empleado del mes. Una sonrisa había aparecido en su rostro, a su vez, claramente divertido y sin pudor alguno de enseñar la gracia que encontraba en los hechos: “¿Significa que no vienes de nadar en el río?” preguntó bajo una semi actuación de sorpresa, para luego apretar sus labios en un intento fallido de suprimir la sonrisa. “Supongo que no todos nacen con madera para atender a otras personas, pero no es algo grave. Puedes mejorar en los turnos que estés conmigo, dejaré que me observes tanto tiempo como necesites hasta lograr imitar mi desempeño.” entretenido, no dudó en continuar tal y como si fuera el mejor compañero de trabajo.
Lo último que necesitaba era aquella clases de comentarios, sobretodo proviniendo de uno de sus compañeros de trabajo. La castaña soltó una falsa risa antes de arrojar el trapo que usaba para limpiar la barra contra la cara del varón, su sonrisa borrándose en cuestión de segundos. “Si no te callas serás tu el que termine nadando allí” amenazó entre dientes, inclinándose para que el otro pudiese oírla mejor. “Tu naciste con madera de molestar a la gente” replicó, ahora con desinterés -- no quería seguir discutiendo, ahora con alguien que no tenía nada que ver en el incidente principal. “Podrías limpiar el desastre que hizo el cliente aquí -- mira, está todo mojado -- mientras yo iré a cambiarme, ¿qué te parece? ¿Aceptas? Ahora sí eres buen compañero”











