kwonnah.
Se detuvo cuando le fue indicado, ser respetuosa con alguien que había gastado dinero en algo que la involucraba era lo menos que podía hacer – lo único, en realidad. “Debería” repitió, con una risa seca escapando de sus labios. De más estaba aclarar que aquel escándalo le había arruinado lo que le restaba de su día laboral. “Sacarán el dinero de mi cuenta de todas formas así que creo que es lo mismo” agregó con desinterés, encogiendo los hombros. Movió su cabeza un par de veces, demostrándole que estaba de acuerdo con sus palabras incluso sin decirlo en voz alta. Apoyó sus brazos en la barra y fijó su mirada en un punto inexistente. “Todos los días, en realidad. Creen que pueden tratarme como quieren porque soy yo la que está de este lado tratando de ganarse la vida — Lo siento” carraspeó, al hombre claramente no le importaría su triste historia. “¿Quiere que le sirva más?”
Suspiró, la contraria tenía razón. Lamentablemente, así era como funcionaba el mundo y quienes estaban más abajo en la pirámide social eran quienes pagaban por los pecados de quienes estaban en la punta. “Podrías buscar otro trabajo, ¿hace cuánto estás aquí?” se atrevió a consultar. No le gustaba meterse en asuntos ajenos, mucho menos de los de quien estaba a su servicio, pero nadie más parecía dispuesto a charlar con él. “No te disculpes” volvió a repetirle. “Fui yo el que mencionó el tema” dijo, su vista fija en la nada. “Lo más fuerte que tengas” replicó a su oferta.









