Se sentía mareada y le dificultaba un poco respirar. Últimamente había estado exigiéndose mucho a si misma y ese había sido el resultado de todo su esfuerzo. Al escucharlo suspiró — Esta bien.. Gracias… — susurró y recostó su cabeza en el hombro del chico, cerrando los ojos.— Soy Nina, por cierto — sonrió levemente.—
-No agradezcas-dijo con una leve sonrisa aunque sabía no podía verlo. Probablemente estaba muy confundida en ese momento-Nina, lo recordare. Luca-asintió. Cuando la enfermera abrió la puerta recostó a la rubia en la camilla y se quedó a un lado esperando a que la asistieran.















