Un gusto puede ser como el par de zapatos incorrecto
Hace mucho que no escribo por aquí, un texto largo, porque escribir mis pensamientos o transmitirlos en stories, tweets, etc... nunca paro, peeeeeero estaba pensando que a veces el que te guste una persona puede ser similar a un par de zapatos incorrecto, ¿y el porqué? Es simple...
Clásico, ves un par de zapatos y te gusta al instante, lo ves una y otra vez, se ven increíbles. Crees que es el par que has estado buscando y llegó en el momento perfecto a tu vida.
Te animas a probártelos, pero ¡oh, te quedan un poco grandes! O puede ser que te queden justísimos. Tus primeros pensamientos son:
“¿sí los aguantaré?”
“¡Pero son hermosos!”
“...mmm como que me aprietan un poco”
“me quedan un poquito grandes”
No hay problema, ¡son hermosos y los quiero!
Los empiezas a usar y definitivamente no es el par perfecto que debería de ser. Lucen muy bien, ¡te encantan! Los demás te dicen lo bien que se te ven, pero a cada paso que das lo sientes, sabes que no estás a gusto, pero te aferras, crees que tarde o temprano al caminar, con el paso del tiempo, todo será mejor y será realmente tu par favorito como te has hecho creer, ¡pero no!
Ese par de zapatos luce muy bien y realmente te encanta, pero no te has sentido cómoda en ningún momento, lo ocultas, ocultas que te aprietan, ocultas que te quedan grandes, que realmente no hay muchos outfits u ocasiones en las que los pueda usar. Que a cada paso sientes que se te salen y haces lo posible por disimularlo, de mostrar que todo está bien, ¡que tú estás bien! Así que los sigues usando solo porque te creaste la idea de que así era y, te cuesta trabajo aceptar que hiciste una mala inversión.
Justo así pasa cuando una persona te gusta y te aferras a ella, aunque ese persona no sea la indicada.
Una vez Marilyn Monroe dijo: “Dale a una mujer los zapatos adecuados y conquistará el mundo”.
¿Por qué nos empeñamos en usar zapatos que no van con nosotr@s?














