El pasado 21 de octubre mi abuela murió. Fue el peor día de mi vida, no recuerdo nada igual. Casualidades de la vida, ese mismo 21 cumplía un año Ciclos Riera, el proyectín tontorrón y 'chatarrista' del que hablamos con mi abuela en estas viñetas.
Yo me acuerdo de la Yaya Encarna cada día. Me acuerdo de sus gestos, de sus frases, de las anécdotas, de cómo te apretaba fuertemente la mano cuando tú se la tendías. La recuerdo y la llevo conmigo, algunas veces entre mis rizos y otras muchas por debajo del esternón (esternón que me aprieta bien fuerte los días que la extraño, que son todos).
La muerte de alguien a quién quieres tanto te hace aprender lecciones valiosas. Lecciones caras. Lecciones que no se olvidan. Te hace pensar en qué es importante y en qué no lo es.
Me ha costado mucho dibujar este cómic. Me ha costado mucho volver. Pero ahora que estoy aquí no pienso marcharme en mucho tiempo.











