Mamá hoy me recordó algo que alguna vez escuché en una película que vi en mi adolescencia, ella dijo:
- No, cielo, no, no estas bien y veo que Josué te hace bien, salir con el y pasar tiempo con el, te ha mantenido tranquila por un tiempo.
Ella dijo - Cariño a veces tienes que aprender a amar lo que te hace bien, y creo que el te hace bien, ese chico te quiere y se ha quedado millón veces allí esperando por ti, a pesar de que no le haz contestado las llamadas, que le haz cerrado la puerta en las narices, que haz dejado e hablarle por meses, que haz sido brutalmente honesta, que te haz enojado mucho con él por no querer entender que no le dejarás entrar en tu vida de golpe, sigue allí no tiene miedo, no le asusta conocer las peores versiones de ti, te ha sostenido y abrazado pese a llorar en sus brazos por otro chico, te ha ido a recoger cuando estabas super mal en la madrugada, te ha retado y llevado a casa, te ha tratado con dulzura y cuando ha tenido la oportunidad de no ser un caballero lo ha sido, te ha respetado aunque le encantes como el dice, no ha hecho nada aunque deseaba hacerlo, conoce tú corazón y sabe como está y aunque no te lo diga, yo si te lo diré, ese chico, sabe que tú corazón está roto y el está intentando darte uno nuevo, pese a tus rechazos, el está intentando enamorarte porque te quiere para él, porque te conoce y sabe lo mucho que vales, no le da pavor tener que competir con el recuerdo de alguien que no está, que no te ama y no luchó por ti, alguien que decidió quedarse en lo superficial y a la 1era pelea fuerte decidió dejarte ir.
Yo solo suspiré y ella me dijo - Creo que ya es tiempo de que empieces a analizar si realmente le quieres como un amigo más o si pueden en el futuro llegar a construir algo juntos, no digo que apresures las cosas pero quiero conocerlo ¿Qué quieres hacer tú?
Yo la miré y le dijo - Necesito que él me de espacio y tiempo, el sabe que sigo amando a otro chico y no le importa, pero a mi si, no quiero lastimarlo pero el está obstinado y empecinado con estar allí para mi, con hacerme reír, con hacerme sentir viva porque ahora misma me siento muerta en vida, sabe que soy amiga de la persona que aún amo y que pretendo viajar y quiero estar sola, necesito estar sola debo de sanarme a mi misma sola.
Mi madre me dio un beso en la frente y salio de la habitación, entonces yo empece a recordar una de las conversaciones más fuertes que tuvimos:
El dijo - No quiero que te vayas para allá pero es tu decisión, si decides ir ¿Puedo acompañarte?
Yo contesté - ¿Qué? No, no y no, eso es algo que debo hacer yo sola, lo necesito.
El dijo - No estoy de acuerdo, pero lo respeto, prometeme algo por favor.
Yo lo miré - ¿Dime el qué?
El respiro profundo - Dime que no tendrás nada con el, ni un beso, ni nada de nada, que solo lo harás si las cosas entre ustedes están claras y vuelven y porque estas completamente segura de que es lo que realmente quieres.
Y yo abri mis ojos con sorpresa - ¿Porqué me estás pidiendo eso? ¿Crees que le dejaré hacerme algo sin haber vuelto?
El solo sonrió y me dijo - Cuando hablas de él te brillan los ojos, cuando lloras por el y te abrazo escucho lo rápido que late tú corazón, cuando algo te emociona o te hace reír susurras su nombre como si quieres ir corriendo a contarle o escribirle, cuando escuchas ciertas canciones se que te recuerdan a él, veo el inmenso amor y pasión que hay en ti y no quiero que el se aproveche de eso, no soportaría verte aún más rota luego de haber entregado no solo tu corazón en sus manos sino también mezclar tu ser con él, tu alma o una parte de ella a él. Vamos, prometelo Daya, promete esto, yo... intento cuidarte de ti misma y por lo que recuerdo, no hay promesa que no cumplas.
Me quedé en shock al final solo susurré - Lo estas haciendo difícil, no me pidas esto, Josué sabes bien lo que siento y pienso al respecto, puedes confiar en mi ¿En cuánto me amo a mí misma?.
El me miró super serio - ¿Quieres la verdad? Estoy muy seguro que ahora mismo, nisiquiera tú confías en ti, así que prometelo. No te lo estoy pidiendo porque me duela el saberlo, aunque si también, sino porque me dolerá más verte desecha cuando estas volviendo a ser tú.
Lo miré y me reí - Dios mio, que fuerte lo que acabas de decir, oye.
Me agarró la mano y dijo - Sigo esperando que lo prometas.
Me solté de su mano, agaché la cabeza y dije - Está bien, te prometo que intentaré con todas mis fuerzas pensar solo en mi y que no haré algo de lo que luego me pueda arrepentir, pero no voy a mentirte y prometerte que no lo haré, no lo sé, aún tengo la esperanza de que todo se solucione y que tengamos un punto de retorno.
El me miró y me dijo - No te deseo infelicidad, jamás lo haría, pero estoy orando porque Dios te de un nuevo corazón, uno que algún día si es la voluntad de él, llegue a pertenecerme solo a mí.
Yo le mire por un rato largo y me dijo - ¿Y ahora no hablas? A ti que nunca paras, estas callada dime mujer ¿Qué estas pensado? Necesito saberlo.
Y yo solo dije - No, no es nada ¿Vamos?