“No soy un ángel para llevarte al cielo, cariño. Soy algo mucho mejor, soy pecado, vicio, lujuria, la causa de tus desvelos y pesadillas. Soy el lado obscuro que deseas probar.”
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The Lady of the Flowers
Noah Kahan

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“No soy un ángel para llevarte al cielo, cariño. Soy algo mucho mejor, soy pecado, vicio, lujuria, la causa de tus desvelos y pesadillas. Soy el lado obscuro que deseas probar.”
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The Lady of the Flowers
“En aquella cama, estaba aquella mujer, dejando que los brazos de él rodearan su clavícula, mientras ella besaba lentamente sus brazos, él tomaba posesión del monte de venus, ahí estaban ellos consumiéndose lentamente. A cientos de kilómetros, se encontraba aquella dama de sonrisa tímida, redactando paso a paso la primer vez que se entregaron, se preguntaba si a él le llegaría la carta de amor que le escribía en ese preciso momento, si él recordaría el primer día donde se prometieron amor eterno, se preguntaba si ese día fue especial como lo fue para ella, entregando cuerpo y alma, y lo fue para él de la peor manera, se volvió adicto a consumir otros cuerpos tratando de llenar la ausencia de ella, lo dejó vulnerable que no encontró más que desnudar otras mujeres y buscar lo que ella se había llevado, ignora que ella un día regresará y sólo encontrará un cuerpo inmoral y un alma hecha pedazos, ignora que ese día ella se irá para siempre, al final de todo, ella no estuvo tan ausente como él creía, después de todo, para ella esa vez sí fue especial, después de todo, ¿quién podría ignorar la primera vez que se hizo el amor? Él cometió el error de buscar amor en el placer, ella cometió el error de idealizar el amor.”
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The Lady of the Flowers
“Ya no recuerdo las veces que te lo dije, y no con mi voz, lo notabas en mi mirada, te decía: “amor, si la sigues amando, anda y ve por ella, que prefiero tu silencio en la distancia que este silencio estando junto a mí, que prefiero estar sola y amarte en silencio, que amarte y sentirme tan sola al no sentirme correspondida, que preferiré ser feliz en soledad, que estar a tu lado y ver que tú no te sientes dichoso”. He preferido correr de ti, dejarte ser y dejarte sentir a donde tu corazón te lleve, sabré que eres feliz cuando te vea tomado de la mano de ella, porque en el amor nunca se pierde, a veces se siente en el lugar correcto, en la persona idónea, y en el sentimiento nuevo e indefinible. Y yo he ganado al dejarte ir. Mi amor por ti siempre fue sincero”
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The Lady of the Flowers
“Dejemos la timidez, los recaditos de “me gustas” y conversemos a besos, desgarremonos con miradas, seamos arqueólogos de nuestro cuerpo, seamos eso que nos da miedo ser.”
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Mensajes a William, The Lady of the Flowers
“No hay suicidio más valiente como el de mandarle un poema a una persona que ya no te ama.”
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The Lady of the Flowers
“Con sus ojos podría transportarme a sus brazos, sólo si cruzáramos las miradas.”
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The Lady of the Flowers
“Al final de todo, el que me recordará, serás tú. Te dí lo necesario para quedarme. Encontrarás poesía allá afuera, y regresarás al momento donde te escribía sin razón aparente. Observarás las hojas y las flores, y pensarás en lo mucho que amo la naturaleza. Encontrarás mi bebida preferida en tus ojos, y no podrás evitar observarte. Observarás el amor en alguien más, y te acordarás que tú lo dejaste ir. Al final de todo, te dí lo necesario para quedarme, para quedarme en tu recuerdo.”
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The Lady of the Flowers
“Le diría que no me importa que esté tan lejano, que sus labios sabor a menta no me recuerdan el ocaso del invierno, le diría que ya no busco sus mensajes en mi correo ni en mis redes sociales, y que ya no me río de los chistes que una vez me contó, le diría que aquellas nubes rojas ya no me recuerdan el primer beso de aquella tarde de Julio, y que la estúpida lluvia ya no me inspira a escribirle, le diría que no me duele ver su sombra pasajera caminar entre mis letras, y que sus pasos ahora sólo resuenan en el suelo, le diría, le diría, le diría, pero no le digo, porque mentiría otra vez.”
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The Lady of the Flowers
“Sí, sabía que sería algo temporal en tu vida, no tienes qué explicar, sabía que no te quedarías. Sé que conmigo no encontraste nada interesante, sabías que sólo encontrarías letras, poesía y romance. Y tú no eres de esos que se dejan seducir con versos. Sé que tus pasatiempos son diferentes, que lo tuyo es el baile y la bebida. Sé que a ti te gustan las mujeres que les gusta salir a los bares y que sean populares en facebook, y yo no soy de esas, lo lamento mucho, prefiero seguir escondida en mi jardín de letras, en mi cielo de poesía, y en la búsqueda de mi caballero, que entrar a un mundo al cual no pertenezco. Lo lamento, tengo que admitir que me ilusioné contigo, que por un momento creí que se podría, mas no es así. Por ello tengo que decir “cuídate”, antes de que decida cuidarte y perderme a mí. No tienes qué explicar, sabía que no te quedarías, nuestros objetivos son diferentes y yo he decidido seguir con los míos”
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Mensajes a William/ Abril 2015- The Lady of the Flowers
“Debes entender algo sobre mí, me despido sin decir adiós, no gusto de recibir perdones, prefiero que tú te disculpes contigo mismo, no vivo con rencores, porque yo vivo el presente. Debes entender algo sobre mí, no siempre estaré serena, por ello, preferiré escribir a demostrarte que no estoy bien, habrá veces que no podré decir “adiós”, porque mi sonrisa siempre te estará diciendo “hola” comprenderás que de vez en cuando no saludaré, sin embargo, me dará gusto saber que ahí sigues vagando por la vida, no me despido con un “adiós” mi silencio lo dirá todo. Debes entenderlo, en la vida se nos cruzan muchas personas, algunos se quedan, algunos se van, y yo prefiero que sientas que estoy cuando no estoy. Debes entender algo sobre mí, a veces me quedaré aunque diga que me voy, a veces simplemente me despediré sin despedirme.”
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The Lady of the Flowers
“Amor, debes entender una cosa, no te escribo para que los demás te conozcan, más bien, escribo para que tú te reconozcas y comprendas que hombres como tú nacieron para ser inmortales en prosas. Escribo de tu mirada, para que comprendas que hacen temblar a más de una pluma. Las musas nacieron para amar a hombres como tú. Amor, debes entender una cosa, naciste para inspirar, para que una dama te haga gemir, y te lleve al camino adecuado para reencontrarte y amarte.”
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The Lady of the Flowers
“Lo que más pido, es que venga sólo una vez más a despedirse de mí, que quiero decirle con los abrazos que le quiero, porque aunque él lo sabe, quiero que lo recuerde con un abrazo. Porque aunque las hojas mueren, el arcoiris no dura, y las nubes se disipan, las manecillas de mi corazón se mueven lentamente. Y es el tiempo el que me lleva a la fuerza, y él no llega, y yo, que todavía tengo la necesidad de verlo una vez más, de abrazarlo una vez más, no viene. Y el miedo de pensar que nunca más volveré a tocar sus mejillas es tan frecuente, y así vuelvo a recordar la realidad de que “la nada eterna” podría llegar, y llegaría a consumir mi todo, y el todo no llegará a él. Lo que más pido, es que venga sólo una vez, aunque no se quede, que él con un abrazo se quedará en mí, porque algún día me he de consumir, y si me consumo, que sea de nada, que todo se haya ido, y que todo lo que siento, lo haya visto.”
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The Lady Of The Flowers
“Quería que tu cuerpo fuera arte, pero tú no buscabas más que a alguien para satisfacer tus deseos más carnales. Tú no buscabas una musa en la cama, ni deseabas que alguien te hiciera el amor en cada centímetro de tu cuerpo, no deseabas que mi olor a canela se quedara en tu piel, y no querías que viera tus lunares como puntos suspensivos. No querías prendarte de mí, sólo buscabas a alguien para satisfacer tus deseos, y yo, yo quería hacer el amor por primera vez, y sí, tristemente te había elegido a ti.”
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Un viernes por la noche, The Lady of the Flowers
“Afortunados los que aman sin dolor, los que están separados a kilómetros y tan cercanos gracias a la confianza. Afortunados los que se hacen el amor al alma y con lágrimas de alegría se miran desnudos, aquellos que se observan y se entienden, y se besan para comunicar sus almas. Afortunados los que aman sin prisa, y van disfrutando el paseo emocional y las raíces de un amor. Afortunados aquellos que crean guerras en la cama, que gritan de placer, y lloran de risa. Afortunados los que se tienen, aquellos que se desvisten día a día la soledad con un abrazo, y que no ocupan leer historias románticas para sentir algo verdadero. Afortunados los que se aman en pleno siglo XXI, de ellos está que uno vuelva a creer, a confiar, a abrir el corazón y el alma. Porque para muchos, el amor verdadero ya terminó, y habemos otros que el amor lo hemos transformado en letras.”
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The Lady of the Flowers
“No sé si lo que hizo fue hacerme el amor o hacerme el desamor, porque al irse, mi cuerpo se sintió más frágil que nunca, mi alma se sintió más vacía que nunca, mi corazón se sintió más triste que nunca, supongo que lo que realmente quería era deshacerme el amor.”
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The Lady of the Flowers
“Tú me buscas en todas las mujeres. Yo intento escribir un poema que no lleve tu nombre… Estamos jodidos y desilusionados, amor mío.”
— The Lady of the Flowers
“Era la mujer de los mil y un poemas, lloraba y escribía, reía y escribía, se enojaba, y sí, nuevamente escribía. Era la mujer que escribía de una manera tan conmovedora, que otros ojos esperanzados de leer algo que comprendiera a sus corazones sintieron que al fin habían encontrado a alguien que los abrazaba, los tomaba por la cintura, y les susurraba “yo también pasé por lo mismo que tú” Era ella la mujer de los mil y un poemas, veía a parejas besándose y escribía, veía a dos aves acicalándose, y se inspiraba, de una manera tan dulce y sutil… Era la mujer de los mil y un poemas, y más allá de ser reconocida por escribir los poemas más bellos y a la vez tristes y trágicos, más allá de dedicar poesía a personas que nunca tendrán la fortuna de saber que alguien posó sus escenas en unas letras cursivas y mal escritas para ser indelebles, más allá de eso, sentía dolor de escribir algo que no era para ella, porque, ¿quién la convertiría a ella en un poema? ¿quién la vería como un poema? ¿quién la tocaría como un poeta enamorado escribe cada letra pensando en alguna musa? Vaya tragedia, vaya ironía de la mujer de los mil y un poemas.”
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Mujer de los mil y un poemas, The Lady of the Flowers