“La indiferencia es una forma de pereza, y la pereza es uno de los síntomas del desamor. Nadie es vago con lo que ama. El amor es una movilización de la energía.”
— José Antonio Marina, «El laberinto sentimental»

roma★

Andulka
hello vonnie
todays bird
Aqua Utopia|海の底で記憶を紡ぐ

Discoholic 🪩
Sweet Seals For You, Always
Game of Thrones Daily
2025 on Tumblr: Trends That Defined the Year
dirt enthusiast
trying on a metaphor
we're not kids anymore.
h
DEAR READER
Alisa U Zemlji Chuda
RMH
Jules of Nature
d e v o n
Three Goblin Art

⁂

seen from Poland

seen from Switzerland
seen from Argentina
seen from Australia
seen from Canada
seen from Italy
seen from United States
seen from Germany

seen from Malaysia
seen from United States

seen from United Kingdom

seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from Türkiye

seen from Australia

seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from South Korea
@ladytheflowers
“La indiferencia es una forma de pereza, y la pereza es uno de los síntomas del desamor. Nadie es vago con lo que ama. El amor es una movilización de la energía.”
— José Antonio Marina, «El laberinto sentimental»
Mi estimado poeta…Sempere. 💕📚
Mi siempre querida poetisa de las flores... Sherezade ✨✨.
No pierdas nunca tu toque mágico, querida dama de las flores.
Aquí seguirá intacto. Te abrazo, mi estimado poeta. 💕
Paso a respirar y recordar el olor de tus flores. Una traviesa corriente de aire nostálgico me susurró tu nombre como si fuera un hechizo de magia antigua: She... Re... Za... De...
El aire suspiró frente a mí recordándome que había un caballero que se escondía entre la sombría noche, ahí estaba velando mi sueño, escribiendo mientras esperaba, fue que horas después escuchó un cántico: Buenos días, Sempere. Mientras ella abría los ojos y le sonreía.
Es cierto que mi forma es muy extraña,
pero culparme por ello es culpar a Dios;
si pudiera crearme a mí mismo de nuevo
procuraría no fallar en complacerte.
Si yo pudiese alcanzar de polo a polo
o abarcar el océano con mis brazos,
pediría que se me midiese por mi alma.
La mente es la medida del hombre.
— John Merrick, El hombre elefante, Poema a la dignidad
“Caballero ojos de lluvia, te he extrañado, veo la hora de tu última conexión, y siento nostalgia. Hace tres semanas que he dejado de luchar por ti, pero aquí mi corazón te sigue queriendo, y no, no debe de ser así, tú dejaste de ser hace mucho el hombre al que quería, y he de sentirme profundamente en luto por aquel hombre que hoy ya no existe. Te he de decir que me quedaré con el anhelo de hacerte feliz, de hacerte sentir lo que es hacer el amor sin tocar tu cuerpo, de besarte con más sentimiento y deseo. Hoy me he prohibido buscarte, porque entendí que mi estadía en tu vida no significó nada, que aquellas noches sólo eran con la intención de ser tú el protagonista de mis sueños, y ahora aquellas melodías que alguna vez te dediqué estarán ahí recordándome que te quise, que fuiste una realidad que al final se convirtió en una ilusión que terminé perdiendo. Muchas veces he estado a un “enter” de escribirte, y me detienen tus últimas palabras, aquellas que provocaron un tormento en mi corazón, porque lo hiciste añicos, y aquella vez para no verme debilitada ante ti, me comporté como la mujer que siempre he detestado. Siempre me indagaré sobre lo que siempre buscaste en mí, sobre por qué un día sí y al día siguiente no, sobre por qué un día me querías y al otro día terminabas huyendo, siempre me indagaré sobre qué fue lo que cambió todo, aún cuando ya tenía la respuesta: “Yo no era la mujer que te motivaba a luchar”. Bien dice Laura Pausini: “Amores tan extraños que vienen y se van, que en tu corazón sobrevivirán, son historias que siempre contarás sin saber si son de verdad. Son amores frágiles, prisioneros, cómplices, son amores problemáticos, como tú, como yo.” Fuiste un amor tan extraño, pero tan mágico, y la magia aunque haya sido efímera es especial mientras hayas tenido el privilegio de presenciarla y sentirla.”
—
Caballero ojos de lluvia, The Lady of the Flowers
“Mi caballejo, usted, allá, besando otros labios, yo, aquí, besándole con otra poesía cobarde. Le beso lentamente en cada palabra que huye de mi alma, tomo los sueños que hoy yacen debajo de mi cama. Miro mi reflejo, colérico y perdido…Y ya no te encuentro. ¿En dónde estarás, amor pasajero? ¿estarás haciéndole el amor a alguien más? ¿estarás viendo a alguien más como nunca me lograste ver a mí? ¿Por qué te apartaste, amor mío? Cuando yo ya estaba siendo tuya. Me dijiste “sé fuerte” pero yo nací triste, me dijiste “sé feliz” pero lo que me hace feliz hoy ya no me recuerda. Dime cómo se puede seguir en un mundo sin el amor que uno tanto extraña, porque la vida es triste para el que no tiene al ser al que se ama, porque los tristes vivimos de letras que hoy son las únicas que nos quedan. Vamos, caballero, cómo le hizo usted para dejarme abandonada, para dejar las promesas inconclusas, para deshacer el amor que yo le daba con sólo haber fingido hacerlo. Aquí usted me tiene, hecha poesía para que me ojeé y me comprenda, aquí me tiene, con un corazón desnudo y una mirada llena de ilusión. Aquí me tiene con un dolor que he convertido en letras. ¿Dónde estarás, turista? Porque yo te recuerdo, estás aquí en lo más recóndito de mi ser, queriéndote, extrañándote, deseándote… Me dijiste “eres mi reflejo” pero yo ya no te encuentro. Y ahora estoy aquí con un temor de que yo ya sea olvido y tú te quedes como un recuerdo.”
—
The Lady of the Flowers
¿Cómo no comprende?
The Lady of the Flowers 🌷 | Substack
Ya me encuentro en Substack. Síganme, gente bonita. 🌸
“-¿Podrías enamorarte de mí aún sabiendo que podría huir de la noche a la mañana? -Vamos, lo más complicado aquí sería que tu corazón no deseara que yo te encontrara.”
—
The Lady of the Flowers
No sería nada si no escribo. No sería nada si no verso. No sería nada si no contemplo. No sería nada si no me inspiro. No sería nada si no invento. No sería nada si no amo. Porque eso soy yo…Soy amor. Amo lo que soy, lo que hago, lo que convierto. Sólo sé que no sería nada si no tengo amor en mi vida.
The Lady of the Flowers
“Mi caballejo, usted, allá, besando otros labios, yo, aquí, besándole con otra poesía cobarde. Le beso lentamente en cada palabra que huye de mi alma, tomo los sueños que hoy yacen debajo de mi cama. Miro mi reflejo, colérico y perdido…Y ya no te encuentro. ¿En dónde estarás, amor pasajero? ¿estarás haciéndole el amor a alguien más? ¿estarás viendo a alguien más como nunca me lograste ver a mí? ¿Por qué te apartaste, amor mío? Cuando yo ya estaba siendo tuya. Me dijiste “sé fuerte” pero yo nací triste, me dijiste “sé feliz” pero lo que me hace feliz hoy ya no me recuerda. Dime cómo se puede seguir en un mundo sin el amor que uno tanto extraña, porque la vida es triste para el que no tiene al ser al que se ama, porque los tristes vivimos de letras que hoy son las únicas que nos quedan. Vamos, caballero, cómo le hizo usted para dejarme abandonada, para dejar las promesas inconclusas, para deshacer el amor que yo le daba con sólo haber fingido hacerlo. Aquí usted me tiene, hecha poesía para que me ojeé y me comprenda, aquí me tiene, con un corazón desnudo y una mirada llena de ilusión. Aquí me tiene con un dolor que he convertido en letras. ¿Dónde estarás, turista? Porque yo te recuerdo, estás aquí en lo más recóndito de mi ser, queriéndote, extrañándote, deseándote… Me dijiste “eres mi reflejo” pero yo ya no te encuentro. Y ahora estoy aquí con un temor de que yo ya sea olvido y tú te quedes como un recuerdo.”
—
The Lady of the Flowers
Y te vas sin haberte despedido,
y me quedo sin habérmelo pedido,
y escribo sin esperar a que me leas.
Heme aquí,
indagándome sobre incognitas que no logré comprender,
sobre si tú a lo lejos sigues susurrando mi nombre,
si estás en algún lugar lejano imaginando la forma de mis labios mientras dibujas mi boca en la arena.
Te extraño,
pero no te necesito,
me necesito a mí,
por ello he abandonado a todo mundo,
me he escondido otra vez en los matorrales,
y escribo,
escribo esperando a que mis letras por fin se hagan realidad y me levanten de ese sueño triste que tuve a tu lado.
Escribo,
dejando la soledad en cada palabra que tu ausencia ha dejado.
Oh, cariño,
te alejas y ahora el viento es el único que me susurra al oído,
y sólo veo cómo mueve las páginas de mi diario y se queda en la última estrofa que te escribí.
Ahí donde ahora yaces,
provocando un cántico que se queda como un triste y final poema.
Te vas,
sigilosamente,
y aún así haces ruido,
un ruido que sólo escucha mi alma.
La vida pasa mientras yo escribo de ti.
La noche llega,
y con ella mis anhelos.
Las horas pasan,
pero mi tiempo consiste en suspiros y estaciones.
The Lady of the Flowers
“En tiempos de debilidad se requiere de la soledad y de la escritura para volver a empezar. No hay nada mejor que encontrarnos a nosotros mismos.”
—
The Lady of the Flowers
“26.’1.1499” by John Cage, performed by Charlotte Moorman and Nam June Paik in 1971