Parte 1 | South Park Cooties
Un pequeño cómic de preescolar.
*Cooties es un término que suelen usar los niños pequeños para referirse a una enfermedad o germen imaginario contagioso y/o los piojos por allá en Gringolandia.
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Parte 1 | South Park Cooties
Un pequeño cómic de preescolar.
*Cooties es un término que suelen usar los niños pequeños para referirse a una enfermedad o germen imaginario contagioso y/o los piojos por allá en Gringolandia.
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Algo los acecha 💀
Clyde dejó de funcionar
A los pies del altar, bajo la expectante mirada de los invitados que poco a poco llenaban las bancas, Clyde repasaba con ambas manos su impecable esmoquin negro por séptima vez. Se aseguraba de lucir perfecto en cuanto su futura esposa cruzara la entrada de la iglesia.
A su espalda aguardaban dos de los cuatro padrinos. A la izquierda, Tolkien, inexpresivo y con la vista clavada en el suelo; a su derecha, Craig entrelazaba las manos mientras jugaba con sus pulgares; y en el pórtico de la iglesia, Jimmy se encargaba de supervisar el acceso de los invitados, además de anunciar la llegada de la novia en cuanto divisara la limusina rentada acercándose. Los tres llevaban pulcros trajes azules que hacían juego con corbatas del mismo tono.
Ansioso, Clyde revisó la hora en un reloj de pulsera que había comprado para la ocasión y se volteó a ver a Craig.
—¿Tienes los anillos?
—Por quinta vez, Clyde. ¡Sí! —reclamó, entre susurros.
—¡Ya no puedo esperar más! —Frotó sus manos antes de voltearse hacia su incansable vigilia a la puerta.
Craig dio un paso a su izquierda, acercándose a Tolkien.
—¿Estás bien? —susurró.
Sin recibir respuesta, le dio un leve golpe con el codo para sacarlo de sus pensamientos e insistió la pregunta.
Tolkien soltó un suspiro mientras asentía en silencio.
—Te ves... preocupado.
—No, estoy bien —aseguró, dedicándole una suave sonrisa.
—¿Estás seguro?
—Sí, Craig, solo quiero terminar con esto pronto, no me gusta vestir así.
—Tienes razón, esta mierda es incómoda —reclamó, aflojando un poco su corbata.
—¿Qué haces? —preguntó Clyde, volteándose al instante—. Quiero todo perfecto para Bebe y eso los incluye a ustedes.
—No se va a casar conmigo.
—¡Perfecto! —gritó, molesto.
—¡Bien! —regañó, acomodándosela de mala gana.
En el asiento de la primera fila, su padre se inclinó a susurrarle.
—Clyde, cálmate.
—Pero es que quiero que sea perfecto y Craig...
—Listo. Lindo y radiante —interrumpió Craig con una sonrisa burlona.
—No tengo ganas de tus idioteces —alegó, atento a la puerta—. Haz lo que quieras en la fiesta, pero aquí no.
—Cuenta con eso. En cuanto salgamos de aquí, voy a beber hasta olvidar mi nombre, ¿no es así, Tolkien?
—¿Eh? —preguntó, volteándose a verlo al regresar en sí.
Afuera, Jimmy divisó la limusina y apresuró a una pareja de invitados que llegaba a último momento.
—¡V-v-viene la n-novia! —anunció Jimmy, entrando a paso rápido a su asiento.
•• ━━━━━ ••●•• ━━━━━ ••
Minutos antes, en su vieja habitación en casa de sus padres, Bebe se acomodaba sobre el cabello una tiara, esta sostenía un velo que caía delicadamente sobre su rostro, el que complementaba su vestido blanco decorado con pequeñas perlas blanquecinas.
Bajo un silencio que no concordaba con la ocasión, desvió su atención tras ella en el reflejo del espejo, donde cruzó miradas con Wendy, que aguardaba junto a la puerta.
Wendy, la madrina encargada de acompañar y ayudar a la novia con lo que necesitara, lucía un vestido azul a juego con los padrinos; mientras, en el antejardín, Tweek, el último padrino, caminaba de un lado a otro esperando la llegada de la limusina.
En la habitación, Wendy solo se limitaba a observar a Bebe, quien parecía tardar a propósito y antes de que se lo mencionara, los pasos apresurados de Tweek en el pasillo interrumpieron el sepulcral silencio.
—¡Ya llegó la limusina! —anunció a viva voz, abriendo la puerta—. ¡Vámonos, vámonos!
Bebe se giró en completa calma y le asintió con la cabeza antes de continuar acomodando la tiara.
Ansioso, Tweek revisó la hora en su celular mientras Wendy cerraba la puerta.
—Bebe, ¿todo bien? —preguntó Wendy—. Ese velo está listo hace rato.
—¡Ya vámonos! —insistió Tweek, despeinando su cabello.
—Ya, Tweek, cálmate —dijo Wendy, reacomodándole el cabello—. Clyde se va a enojar si llegas despeinado.
Entre algunos tics nerviosos en su ojo derecho, Tweek prestó atención a Bebe, quien veía su reflejo en el espejo mientras admiraba su vestido con una calma que lo perturbaba.
—¡Me va a dar algo, Bebe! ¡Apúrate! —reclamó Tweek, quitándose las manos de Wendy.
Bebe tomó una gran bocanada de aire antes de forzarse a sonreír y, decidida, tomó un pequeño ramo de rosas azules y se dirigió hacia la puerta, sin embargo, con la mano sobre la manija su sonrisa se desvaneció.
—No puedo —murmuró.
Soltó la manija y se volteó a ver a ambos, pero antes de que pudiesen decir alguna palabra, Bebe tomó las manos de Tweek y puso en ellas el ramo.
—Dile a Clyde que me perdone.
Sin decir más, salió corriendo de la habitación.
Consternado, Tweek bajó la mirada al ramo mientras Wendy, apenas reaccionó, se asomó al pasillo, pero ya estaba vacío.
—Bebe... —balbuceó Tweek con la vista clavada en el ramo.
Wendy no perdió tiempo. Miró a Tweek y lo tomó por los hombros con firmeza.
—Voy a ir a buscarla a su apartamento. Tú ve a la iglesia y dile a Clyde.
—¡¿Q-qué?! ¡¿A la iglesia?! —Dejó caer el ramo a sus pies—. ¡Yo no...!
Dio un paso atrás y contuvo el aliento, pero Wendy intensificó el agarre en un inútil intento por calmarlo.
—¡Tweek! Solo ve allá y dile lo que pasó.
—Pe-pero...
—Por favor, no lo dejes esperando. No hagas esto peor para él. Llama a Craig de camino.
Wendy salió a paso rápido mientras Tweek se mordía las uñas entre leves quejidos. Pronto, sacó su celular y, con manos temblorosas, buscó el contacto de Craig. La grabación del buzón de voz hizo que Tweek chistara la lengua antes de correr a asomarse por la ventana a llamar a Wendy a todo pulmón, pero esta lo ignoró, hasta finalmente perderse entre las calles.
—Oh, mierda —reclamó Tweek, dirigiendo su mirada a la limusina.
Sin más opciones, Tweek corrió hasta el vehículo y subió a toda prisa.
—Lléveme a la i-iglesia —ordenó en cuanto cerró la puerta.
—Pero ¿y la novia? —preguntó el chofer, mirándolo por el espejo retrovisor.
—¡Se fue! —explicó con desesperación—. ¡Gah! ¡Clyde está esperando y...! ¡Solo lléveme!
Ante la urgencia de Tweek, el chofer se limitó a obedecer y arrancó el motor.
•• ━━━━━ ••●•• ━━━━━ ••
Mientras tanto, en la iglesia, en cuanto Jimmy anunció la ansiada llegada de la limusina, Clyde, emocionado, se volteó hacia Tolkien y tomó su antebrazo con fuerza.
—¡Me voy a casar! —anunció con voz aguda y una gran sonrisa.
—Lo sé. —Le sonrió antes de bajar su mirada a la ansiosa mano de Clyde.
Clyde se incorporó y en cuanto la marcha nupcial comenzó, se volteó de un rápido movimiento hacia Craig.
—¿Tienes los anillos?
—¡Que sí! —reclamó antes de sacar una pequeña caja forrada de terciopelo azul del bolsillo.
Afuera, Tweek bajó de la limusina y se quedó en la acera, desde donde podía ver a los tres, esperando en el altar. Tomó una gran bocanada de aire y se encaminó con pasos torpes. La melodía no hacía más que empeorar su nerviosismo.
Caminó con lentitud y apretó los puños mientras miraba de reojo a los invitados a su paso.
A medio camino y por la ausencia de la novia, la melodía se detuvo. Cada paso que daba incrementaba los murmullos de los presentes. Pronto posó su mirada en Clyde, quien lo veía con una ansiosa sonrisa, lo que hacía más difícil avanzar en un camino que parecía interminable.
Al llegar frente a Clyde, este pudo notar la angustia reflejada en el rostro de Tweek.
—¿Y Bebe? —preguntó, mirando por sobre el hombro de Tweek—. ¿Por qué tarda tanto?
Incapaz de decirle la verdad, tragó saliva y le negó con la cabeza.
Preocupado por su actitud, Tolkien se aproximó a Tweek.
—¿Qué pasó?
—Bebe... Bebe se fue. Dijo: Dile que me perdone. Y solo se fue.
Clyde no dijo nada, no lloró, ni siquiera parpadeó. Las palabras de Tweek le cayeron como un balde de agua fría. El mundo a su alrededor enmudeció y ahí, en medio del altar, solo miraba hacia la entrada de la iglesia con su mente atrapada en un vacío blanco.
Al ver su estado, Tolkien se acercó despacio, con el rostro cargado de preocupación y lo rodeó por los hombros con un fuerte abrazo.
A pesar de que Clyde se mantuvo rígido y no correspondió el gesto, Tolkien hundió su rostro contra el hombro del desdichado novio, y allí, oculto de la vista de los presentes, el gesto de preocupación se desvaneció por completo, transformándose en una silenciosa e inevitable sonrisa.
Por otro lado, Craig, luego de procesar la noticia y asegurándose de que Tolkien intentaba contener a Clyde, se aproximó a Tweek en busca de una explicación, sin embargo, lo único que recibió de su novio fue un regaño en voz baja por mantener su celular apagado.
El murmullo de la gente aumentó considerablemente, por lo que su padre se acercó a ver qué pasaba y en cuanto le explicaron, solo se limitó a abrazar a Clyde, pero este se mantenía absorto en sus pensamientos y la mirada vacía.
Jimmy, preocupado, tomó sus muletas y mientras se acercaba a los chicos, una imprudente invitada se levantó de su asiento.
—¿Y la novia? —vociferó, ganándose la atención de los chicos.
Nervioso por la enorme cantidad de miradas sobre él, Tweek dio un paso atrás, por lo que Craig aclaró su garganta.
—La boda se cancela hasta nuevo aviso.
Sin decir más, se volteó a darle la espalda a los invitados.
Pronto, el murmullo se convirtió en un barullo que poco a poco abandonaba la iglesia.
Tolkien, aún junto a Clyde, quien recibía el insistente abrazo de su padre, buscó su mirada, sin embargo, la conmoción se adueñaba por completo de él.
Y así, a los pies del altar, el que debía ser el día más feliz de la vida de Clyde se transformará en una caída libre al desvarío.
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FANFIC CREEK
Capítulo 1 - Huele delicioso
Tricia, una niña de siete años, estaba escondida tras un árbol en el bosque, en tanto su madre terminaba de contar hasta diez, cubriendo su rostro con ambas manos. Mientras esperaba a ser encontrada, un maullido lamentoso entre unos arbustos llamó su atención.
Se acercó procurando no asustarlo y llamó a su madre de inmediato al ver sobre la ligera capa de nieve a un pequeño gato de pelaje completamente negro, respirando con dificultad, que alzó un poco la cabeza para ver a Tricia.
Lo tomó entre sus brazos y con lágrimas en los ojos, le pidió a su madre llevarlo a un veterinario, al que fueron sin dudarlo.
En tanto la veterinaria lo revisaba, ya que no parecía estar herido, pudo notar dos pequeños agujeros en el cuello del gato.
—No está herido, solo está débil —explicó con la intención de calmar a Tricia—. Parece haber sido mordido por un murciélago.
—Entonces... ¿Se está transformando en vampiro? —preguntó Tricia, emocionada.
—No, no, esas son fantasías. Hay murciélagos que se alimentan de insectos, frutas, polen y otros de sangre. Supongo que este gatito tuvo la mala suerte de encontrarse con uno de esos.
—¿Y se pondrá bien? —preguntó su madre.
—Solo dele este medicamento —dijo entregándole una caja—. En unos días debería estar bien.
—Oh, no, no es nuestro, lo encontramos en el bosque.
—Pero me lo quiero quedar —lloriqueó Tricia, acercándose a acariciar la cabeza del gato.
—No, Tricia, nada de mascotas.
—¡Por favor! Craig se va a morir si se queda solito.
—¿Craig?
—Así se va a llamar.
Su madre soltó un suspiró y recibió el medicamento, ganándose una sonrisa de la veterinaria.
—¿Quieres un collar para Craig? Te lo regalo —dijo a Tricia, mostrándole con su mano una pared tras ella con accesorios para mascotas—. Ven a elegir uno.
En tanto Tricia veía los collares, un pequeño chullo azul llamó su atención.
—¡Quiero eso! —dijo señalándolo.
—No creo que le guste, ningún gato se lo ha dejado puesto, es mejor un collar.
Con decepción, eligió un collar azul, el que la veterinaria le puso a Craig, que, aunque estaba aún débil, comenzó a forcejear con sus patas delanteras para quitárselo.
—No le gusta —comentó Tricia, tratando de calmarlo.
—Solo se tiene que acostumbrar.
—Yo creo que quiere el gorrito, porque tiene sus orejitas frías.
—Voy a intentar —dijo quitándole el collar.
La veterinaria le puso el chullo al pequeño gatito, quien al sentirse más cálido, no hizo esfuerzo alguno por quitárselo.
—Bueno, quizá cuando se le pase el frío se lo quiera sacar, tápalo bien de camino a casa.
Tricia se quitó su abrigo y envolvió a Craig mientras lo tomaba en brazos, lista para llevarlo a casa.
De camino, su madre decidió pasar a la cafetería del pueblo y se sentaron en una de las mesas, donde fueron atendidos por Helen, esposa del dueño.
—¡Tengo un gatito! —anunció Tricia mientras le tomaban su pedido.
—¡Qué bonito!
Curioso, Tweek, un niño rubio de diez años que ayudaba a sus padres limpiando algunas mesas, se acercó a ver, asomándose tras su madre.
—¡Mira mi gatito! Tiene un gorrito porque está frío —explicó Tricia.
Tweek se acercó temeroso a verlo.
—No te va a hacer nada —dijo Helen, acercándolo de golpe.
En tanto Craig dormía, el aroma de Tweek lo despertó de inmediato, abrió sus ojos y movió la nariz, olfateando a su alrededor, siguiendo aquella envolvente fragancia, que comenzaba a hacerlo salivar y se volteó a verlo, con sus enormes ojos amarillos.
—Sí, es bonito —dijo un poco temeroso.
—Se está transformando en un vampiro —susurró Tricia.
—¡¿Qué?! —Tweek dio unos pasos atrás, hasta esconderse tras su madre.
—Jaja. No le hagas caso, Tweek —dijo la madre de Tricia—. Solo está herido. Lo mordió un murciélago, pero no se va a transformar, tranquilo.
Tweek se asomó a verlo, mientras Craig no le que quitaba la mirada de encima y en ese momento, supo que algo no andaba bien con la nueva mascota de sus vecinos.
Días más tarde, Tweek salió a jugar a casa de alguno de sus amigos, como hacía de costumbre, pero procuraba regresar antes del anochecer, evitando encontrarse con el gato de sus vecinos, que acostumbraba observarlo a través de la ventana por las noches. Aquel día, se entretuvieron más de la cuenta jugando y se oscureció antes de que Tweek lo notara.
Caminaba a paso rápido y ya cerca de casa, el chillido de una rata entre los arbustos llamó su atención y se acercó con cautela. Temeroso, se asomó lentamente entre los arbustos, donde estaba el gato de su vecino, enterrando sus colmillos en la rata, bebiendo su sangre. Tweek soltó un pequeño grito que calló de inmediato cubriéndose la boca con ambas manos y dio unos pasos atrás.
Craig salió de entre los arbustos, le sonrió y se relamió los labios, limpiando un poco de sangre de su boca, por lo que Tweek corrió despavorido a casa. Cerró la puerta y se apoyó en esta, asomándose lentamente por la ventana, mientras Craig lo veía sentado desde la acera, lamiendo su pata delantera. Cerró las cortinas y se encerró en su habitación, resguardándose en la seguridad que le brindaba el edredón de su cama.
Craig solo rio en voz baja, vigilando su ventana desde la acera.
—¿Cuándo te lo vas a comer? —preguntó un murciélago colgado de cabeza en un árbol.
—Ya vete —reclamó con fastidio, dándose la vuelta para regresar a casa.
—¿Por qué me odias tanto? Te dejé vivir.
—Yo no quería ser un vampiro —regañó sin detener su andar.
—Oh, vamos, gatito —dijo sobrevolándolo—, solo quería un amigo.
—Pues vete a buscar un perro, ellos son más estúpidos.
El murciélago aterrizó sobre el lomo de Craig, acercándose a susurrarle al oído.
—Eso no es lo que ellos dicen de ti.
—Quítate.
—Dicen que eres tan idiota, que persigues punteros láser.
—¡No es cierto! —regañó sacudiéndose para quitárselo, pero el murciélago se aferró a su lomo—. ¡Quítate, polilla!
—Ya te dije que no soy una polilla. Soy Clyde, el emperador de los murciélagos vampiro. Amo y señor de la noche. ¡Gobernador de los vamp...!
—No me importa.
Craig se lo quitó de encima con una enérgica sacudida y corrió hasta su casa, donde saltó a una ventana que estaba abierta y se volteó a hablarle antes de entrar.
—Deja de venir a molestar —advirtió sacando las garras de una de sus patas—. Quizá no puedes morir, polilla, pero te aseguro que va a doler muchísimo.
Clyde alzó su vuelo y se volteó a gritarle mientras se alejaba.
—¡Las pulgas te tienen de mal humor, gatito!
Craig lo ignoró, mientras vigilaba la ventana de la habitación de Tweek.
—Ya te vas a descuidar, Tweek —advirtió para sí mientras movía su cola de un lado a otro.
Así pasaron los años, un juego interminable en el que Tweek se mantenía en estado de alerta, mientras Craig se limitaba a vigilarlo desde su ventana, noche tras noche, esperando el momento perfecto para atacar.
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Please ignore the tears, I don't know how to draw them lol
Sí, no sé hacer lágrimas :v
Este Fanfic es irreal y grosero. Los luchadores enmascarados son pobres imitaciones y debido a su contenido, nadie lo debe leer. ★★★★★★★★★★
Este Fanfic es irreal y grosero. Los luchadores enmascarados son pobres imitaciones y debido a su contenido, nadie lo debe leer. ★★★★★★★★★★
Parte 2
Parte 1
Y ahora, un poema...
¡Tu momento ha llegado!
Te invitamos a participar en la #XmasWeek2025 con tu fanfic o fanart de tu ship favorito dentro del fandom de South Park o crossover, ¿por qué no?
Del 19 al 25 de diciembre.
Las temáticas son:
Día 1 – Carta para Santa
Día 2 – Árbol de Navidad
Día 3 – Muérdago
Día 4 – Galletas navideñas
Día 5 – Navidad con los suegros
Día 6 – Abrir regalos
Día 7 – Cuento navideño por:
No olvides usar el hashtag y/o etiqueta al momento de publicar.
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