El rock por la fila
De portazos y filas de tres horas para entrar al Rock por la Vida 10
Entre que se regalaron boletos de más, que a los tapatíos nos falta una cultura de llegar temprano a los eventos y escuchar nuevas propuestas, el ingreso al Rock por la Vida no demostraba el décimo aniversario del festival, al contrario, parecía como si fuera la primera vez.
No hubo complicaciones para los que llegaron temprano, los problemas vinieron como a partir de las seis de la tarde. Parecía que “Guanatos” se había puesto de acuerdo para llegar en ese momento.
Hasta tres horas tardaron cientos de personas para entrar al Parque Trasloma por López Mateos (la fila corría por avenida de los Ahuehuetes, casi Plaza del Sol). Sí, se le advirtió al público que llegara temprano porque las puertas cerrarían a las 19:00 horas, pero entonces ¿para qué regalarle entradas a tanta gente?
Después de la hora límite los locutores de Máxima FM dijeron que por instrucción de las autoridades entrarían personas conforme otras fueran saliendo (así como en el restaurante más demandando) pero la falta de supervisión o logística en la parte de la fila, propiciaron el caos.
Conforme la noche iba llegando y se acercaba la hora en que tocaría Caifanes, el público comenzó a desesperarse y, unidos en un desorden fantástico, optaron por entrar de portazo: tumbaron un tramo de malla cíclica e ingresaron al recinto corriendo con la esperanza que no los detuvieran.
Elementos de seguridad pública y privada llegaron a la zona para cerrar la improvisada puerta y entonces sí, dejar entrar a todos los de la fila. Pero el ingreso no fue del todo memorable entre el amontonamiento de la gente y los empujones a manera de bienvenida que regalaba la policía municipal al que iba entrando, según para apresurarlos.
Ya una vez adentro, como a las 21:00 horas, la cantidad de asistentes no era la que se podría suponer ante tanto desorden en el ingreso, pues se podía caminar sin necesidad de empujones (cosas peores pasaron en aquellos años de la Calle 2).
¿Por qué tanto alboroto para dejar entrar al público que llegó tarde, si en el festival todo trascurría con normalidad? En cuanto terminó de tocar Caifanes el Parque Trasloma se empezó a vaciar, sólo un público reducido se quedó a escuchar a Outernational.
A diferencia del Coordenada Fest donde la producción coloca alfombra en el piso, el Rock por la Vida 10 se hizo entre la polvareda, y con el slam las nubes de tierra aparecían. En la cuestión técnica el festival también presentó muchas fallas, pues algunas bandas no estaban bien ecualizadas y se escuchaban más unos instrumentos que otros.
A pesar de todo eso y de un cartel con bandas para muchos desconocidas, nadie podrá decir que no disfrutó el concierto y que no recordará por mucho tiempo la vez que el Rock por la Vida cumplió 10 años, y lo celebraron haciendo fila.











