Desde el pasado
2023-2024 | Objeto-instalación. Madera; cerámica; metal; circuitos y placa controladora; lupa; motores; leds; musgo, ruderales, rejillas metálicas de fundición. Es parte del proyecto de investigación de tesis de Maestría en Tecnología y Estética de las Artes Electrónicas - UNTREF: “La caída de Prometeo. Desvanecer la forma humana; hallar la forma vegetal”.
Asesoramiento técnico y colaboración: Eduardo Kreiman.
El artefacto está compuesto por viejas piezas de máquinas que alguna vez fueron parte de un laboratorio científico. No sabemos muy bien cuál era su función específica. Sabemos que quedó abandonada, tirada en un rincón, de una sala en un edificio que ya nadie recuerda que perteneció a un instituto de investigación sobre caracterizaciones farmacológicas de ciertas plantas, llamadas ruderales, que crecían en lo que entonces eran las ciudades humanas. No sabemos muy bien quién construyó el artefacto, ni cómo lo hizo. Funciona. Al parecer lo hace en la medida que permite observar algunos detalles de las plantas urbanas que seguramente a los humanos de aquél entonces les pasaban desapercibidos. Se mueve. Mejor dicho, es su ojo el que se desplaza en un continuo ir y venir de un lado al otro. A veces se detiene unos segundos y continúa su marcha. A veces, se para en seco y por alguna razón, se vuelve al punto de partida. El movimiento es lento, es como que llamara a mirar a través de su ojo, a observar qué hay del otro lado del cristal de aumento. Pero no sabemos cuánto tiempo tenemos para observar, porque el aparato tampoco nos da pistas sobre ello. Es posible que mientras nos detengamos en ese peculiar dibujo hace crecer el musgo, o una minúscula plantícula que emerge desde el borde metálico de una antigua rejilla, el artefacto decida que ya es hora de partir, de enfocar la mirada en otro lado.














