Nuestra historia, el principio parte 1
Fue un 5 de mayo, yo sabía que no debía ir, todo en mi cuerpo me decía que me quedara en mi casa, tomé la decisión y fui a aquella fiesta en la que no tenía idea que cambiaría el rumbo de toda mi vida.
Llegué y no había nadie que me interesara lo suficiente, de pronto llegaste tú, te miré dos segundos y supe que no estaba interesada. Pasó el tiempo, te me acercaste y comenzamos a bailar, sé que para ti eso fue suficiente para saber que querías estar conmigo, pero para mí solo fue un baile.
Alrededor de las 3 de la mañana me pediste mi número y te fuiste, para mi solo fue una noche más, para ti fue el comienzo de una relación. Durante semanas me hablaste todos los días y todos los días te decía que no, había algo que me decía que no me acercara a ti, pero llegó aquel viernes en el que cedí y te vi.
Fue la cita más extraña que había tenido hasta ese momento, fue tu honestidad y sinceridad lo que me hizo aceptar una segunda cita, esa segunda cita que definiría el camino de nuestra relación y de lo que unas semanas después se convertiría en un nosotros. Sentía que por primera vez en la vida había alguien que realmente me quería, que me veía como era y aún así me aceptaba y además, quería estar conmigo.
Pasó un mes y te fuiste a París, hubo tantas cosas que yo veía y pensaba “esto no es normal”, pero lo deje pasar y te espere, a tu regreso comenzó lo que serían nuestros primeros seis meses. Debí de haberme ido aquella vez que estando borrachos le pegaste al refrigerador, o la vez que manejando a las 3 de la mañana casi nos matas porque yo no quería responder tu pregunta, también me pude haber ido cuando te hice una fiesta sorpresa de tu cumpleaños y decidiste gritarme frente a todos e irte manejando por periférico con un solo objetivo. Hoy pienso atrás y sé que debí de haberme ido.
Pero no me fui, me quedé y alrededor de noviembre comenzó tu primer episodio depresivo. A pesar de estudiar psicología y haber crecido con un padre suicida yo no tenía idea que hacer, ¿me iba? ¿me quedaba? ¿Cómo te ayudaba? Al final me quedé, te ayudé y te apoyé.
Poco tiempo después se publicó una denuncia en MeToo sobre ti, hoy veo hacia atrás y sé que debí de haberme ido en el momento en el que leí aquella denuncia, pero nuevamente, no lo hice, al contrario te defendí a pesar de que yo también fui una víctima. Te defendí y me quedé contigo, volví a ayudarte y apoyarte con tu depresión, para ese entonces ya tenías medio año en terapia y antidepresivos pero nada parecía cambiar.
Lo único que cambió fuimos tú y yo, durante ese año vivimos muchísimas cosas pero sobre todo, yo pude crecer más, fuiste mi inspiración, me impulsaste a involucrarme en cosas que jamás pensé que yo pudiera hacer, me apoyaste en muchos procesos personales, uno de ellos siendo mi autoestima que claramente estaba afectando nuestra relación, los celos, la inseguridad, la ansiedad, el miedo al abandono, etc. No todos se fueron en ese momento, hay algunos que hoy en día siguen presentes.
Y así nada más, superamos otro año, crecimos como pareja y todo parecía estar bien hasta que volvió a aparecer dicha denuncia, te volviste a deprimir y te volví a apoyar lo único diferente fue que yo tuve que vivir algo parecido a lo que aquella persona vivó cuando te denunció pero con mi agresor. Ninguno de los dos lo hemos aceptado y de cierta forma hemos estado de acuerdo en no hablarlo, pero ese fue uno de los momentos que más marcó la relación, fue uno de esos momentos en los que me di cuenta de que probablemente estaba del lado incorrecto.
Pero eso no era suficiente para irme porque mi amor hacía ti siempre fue más grande, o tal vez no era amor, no lo sé. Conforme fue avanzando el tiempo cada vez me sentía más y más pequeña, sentía que me iba fusionando contigo y que todo lo que a ti te gustaba, me gustaba a mí, me fui perdiendo en ti y un día me di cuenta de que realmente yo no sabía quién era sin ti.
Lo que más me sorprendía es que eso no parecía molestarte, de vez en cuando me decías ¿por qué no ves a tus amigas? ¿por qué no sales con ellas? Pero cuando iba con ellas me sentía lejos, me sentía tan lejana a ellas como que la persona que era su amiga ya no estaba ahí, la persona que ellas buscaban ya no estaba y hasta cierto punto estaba bien porque yo había crecido y cambiado pero al final del día solo te tenía a ti, y eso nunca te molestó.