Alzó una de sus cejas ante las palabras ajenas, girando su cuerpo apenas un poco para poder observarlo mejor. “Mi tiempo es tu premio.” Aclaró de manera insinuante mordiendo su labio inferior, clavando su mirada en la boca ajena en clara señal de sus deseos. Una de sus manos buscó la de Dominic, acariciando su muñeca bajando hasta llegar a entrelazar sus dedos. Se acercó hasta su oreja, la punta de su nariz rozando su piel. “Terminaron hace diez minutos.” Su voz en un susurro, cuerpo acercándose al contrario necesitando del calor que emanaba. Lo que más necesitaba en esos momentos era abandonar el club, o al menos el salón principal, esconderse en algún lugar en donde pudieran estar los dos solos sin que nadie los molestara. Depositó un arriesgado aunque juguetón beso en el rincón de piel detrás de su oreja. “¿Tienes ganas de que nos escapemos?” Cuestionó, una maliciosa sonrisa adornando rellenos labios.
Una media sonrisa cubrió su rostro ante sus palabras mientras se percataba de su mirada, al menos ambos estaban en busca de lo mismo por lo que no pudo evitar lamer su labio inferior y mantenerlo entre sus dientes por un momento. “Eso es suficiente por ahora.” Respondió, encantado con el rose de sus dedos por su mano y la sensación de su aliento contra su oreja. Aquella sonrisa coqueta sin abandonar su rostro. El sentir aquel beso tras su oreja hizo que las ganas de estar a solas con el contrario incrementaran, lo observó fijamente con intensidad y descaro queriendo devorar sus labios en aquel instante. “Esperaba que dijeras eso...” Hizo un gesto con su cabeza y sin soltar la mano del contrario se dirigió a la salida.

















